
El mundo
del corazone ha tenido un año al pil pil con el juicio de la Pantoja (y su desmayo
enseñando las bragas mientras le tiraban de la coleta a la salida de los
juzgados), el embarazo de Chabelita, José Fernando en plena debacle hasta
terminar encarcelado, Ortega Cano condenado doblemente y operado de urgencia,
Belén Estaban reconociendo que es cocainómana... pero tenemos que rendirnos
ante el talento de Rosa Benito y su ¿ex? marido Amador Mohedano, una pareja
carente totalmente de interés que vivía separada de facto desde hace años y que
han conseguido sin tener prácticamente nada real que vender dar horas y horas
de estúpido entretenimiento televisivo, con miles de detalles vergonzantes y
unas secundarias de lujo (Kelly Mor aka Kelly Lamour, el nombre que tendría yo
si fuese travesti; Marisa aka Loly Álvarez) que han alimentado una trama que
apasiona pero en realidad a todos da igual, con dramáticos giros de guión, un
pastor alemán como única compañía del solitario repudiado, intentos de suicidio
y fundido en directo de anillos de boda. Si Rocío viviera, nada de esto habría
pasado. Y lo que nos habríamos perdido.

(No entiendo bien esta cosa de la lista de las mejores
películas de 2013 en la que se incluyen cosas como The Master o Amour que son
oficialmente de 2012, así que intentaré ser purista).
- La película con la que más he llorado: La vida de
Adele. Desde los primeros 20 minutos y con cosas como una manifestación
estudiantil o un un plano de la protagonista mirando por la ventana. Qué gusto
de moquera, qué intensidad, qué plenitud, qué sufrimiento, espaguetis con
tomate, ostras con champán.
- La peor película que he visto: The counselor. Una hez
tan grande que casi casi merece la pena verla para creérsela.
- La mayor decepción: No, no fue Los amantes pasajeros.
Fue El gran Gatsby, pero la verdad es que tampoco esperaba mucho.
- La sorpresa más
agradable: The perks of being a wallflower (al final resulta que ésta también
es de 2012, con lo cual aprovecho para meter también Dando la nota, que me
mesmerizó durante los primeros meses del año pese a su insípida protagonista y
cuya escena de la rueda de canciones, si la hubiese visto con 12 años, me
habría obsesionado seriamente para los restos).
Sweet,
tasty, delicious, cerrar los ojos y ver colorinchis. Como sabiamente dijo hace
unos meses una amiga, "2013, el año que pasamos jugando al Candy
Crush".

Has sido,
querido y odiado por igual 2013, un año lleno de acontecimientos directamente
televisivos o que hemos seguido por televisión apasionadamente: la dimisión de
un Papa, el cónclave y la elección del papa Francisco Superstar, la
entronización de Guillermo y Máxima de Holanda, la elección de la sede de los
juegos olímpicos (finalmente para Tokio) que nos solucionó la tarde y deberían
editarla en dvd... pero me quedo con esta actuación de Miley Cyrus en los VMAs
que paralizó al mundo como sólo la sexualidad, la confusión, el género y la
política juntas son capaces de hacer. Tuvimos la oportunidad de ver a un montón
de presentadores españoles pronunciando "twerking" y diciendo
"la niña Disney se ha hecho mayor", se desató una polémica de padre y
señor mío, hubo cartas abiertas de Sinead O'Connor y, sobre todo, conceptos
como feminismo, empoderamiento, falso empoderamiento, explotación de la imagen
femenina y explotación de los ídolos pop estuvieron en boca de todo el mundo.
En un año en el que Femen desembarca en España, la ley del aborto está al pil
pil y la imagen de rodea el congreso fue Jill Love en tetas orando por la paz,
es muy bueno que cosas como estas generen debates interesantísimos y no sólo
chistes en twitter para ser recopilados por el Huffington Post.

La imagen
que mejor resume la parte política del año: miedo, sinvergonzonería, falta de
cultura democrática, de educación, de sentido común, de vergüenza y de todo y a
la vez videoarte involuntario merecedor de todos esos adjetivos tan bien
sonantes de "kafkiano", "orwelliano" y demás. No olvidemos
que tenemos que terminar este año y empezar el nuevo bien jodidos y cabreados.
Y que este cabreo se manifieste de una forma que vaya más allá de nuestra
timeline y de los 130 caracteres de twitter.

Pongo
Ja'mie: Private School Girl como la mejor serie del año porque es la única
serie nueva que he visto en este año en el que apenas he visto series y porque
las que sí sigo (Girls, Mad Men, Juego de tronos) ya aparecen sobradamente
recomendadas en otras listas. Ja'mie deja Chicas malas a la altura del betún y
define a la perfección el concepto "betche"
(www.betcheslovethis.com), es divertidísima, hay zorrones de instituto, tiene mucha
mala hostia, es inteligente y clarividente, sólo son seis capítulos de media
hora y en fin, lo único que la aleja del éxito masivo es que su protagonista,
una adolescente de colegio privado, está interpretada por un hombre talludito y
de muy viriles rasgos. Doble punto.