Monday, January 19, 2015

Ganadores y perdedores de las nominaciones a los Oscar

Ganadores
La incoherencia. Siempre hace una aparición estelar en estos premios, pero este año brilla con luz propia cuando vemos que uno de los cinco directores nominados, Bennet Miller, lo está por una película que no está entre las ocho nominadas, Foxcatcher.

Laura Dern. Había quedado muy atrás en la carrera por mejor actriz de reparto y ha sido la sorpresa de la categoría. Su papel de una madre sufridora en “Alma salvaje” ha convencido a los académicos, seguramente deseosos de añadir un nuevo dato curioso a la historia de los Oscar: el año pasado ya pisó la alfombra roja pero como acompañante de su padre, Bruce Dern, nominado por Nebraska. Me hace feliz porque había apostado por su nominación desde el principio y, aunque Wild es una chorrada en la que soy incapaz de ver épica ninguna (¿cómo va a ser épico hacerse el camino de Santiago?), ella está estupenda haciendo lo que mejor sabe hacer.

Marion Cotillard. Tras ganar la estatuilla años atrás por su interpretación de Édith Piaf, había sido una de las finalistas barajadas en varias ocasiones sin llegar nunca a conseguir la nominación. La sorpresa ha llegado este año en la categoría de mejor actriz, donde su papel en la belga “Dos días, una noche”, pese a ser en francés y orbitar en torno a un muy poco típico de los Oscar conflicto laboral, ha convencido a los académicos. Bien por Marion y por todo lo que añada un poco de diversidad y diferencia al goteo de las mismas películas una y otra vez.

Bradley Cooper. Ha pasado de ser un secundario en producciones de serie B o en capítulos de Sexo en Nueva York a, según la academia, auténtico dios interpretativo que lleva entrando en la categoría de actor protagonista tres años consecutivos (“El lado bueno de las cosas”, “La gran estafa americana” y “El francotirador”). No lo entiendo. Ni siquiera me parece guapo.

Alexandre Desplat. Por lograr una doble nominación para sus composiciones por “El gran hotel Budapest” y “Descifrando enigma”. Había estado ya nominado seis veces anteriormente sin conseguir el premio, y el tiempo dirá si esta doble nominación juega en su favor o en su contra.

Wes Anderson. Este año sí ha conseguido un triunfo rotundo con “El gran hotel Budapest” tras el ninguneo que escandalizó a muchos en 2013 con “Moonrise Kingdom”. Le odio, pero entiendo que esté. 

Steve Carell. Ser un actor cómico que interpreta un papel dramático y decorarse la cara (en este caso, ponerse una nariz postiza para su papel de entrenador de lado más que oscuro en “Foxcatcher”) siempre funciona en los Oscar.

Paul Thomas Anderson. Su trabajo con la novela de Thomas Pynchon “Inherent vice” ha logrado la nominación en mejor guión adaptado; han premiado su desempeño adaptando a un escritor con fama de inadaptable. Se lo merece todo siempre; como decía un amigo en The Master hay más cine que en en el resto de las películas nominadas juntas.

Perdedores

Birdman. Porque no hay que engañarse: pese a liderar el número de nominaciones (nueve) junto a “El gran hotel Budapest”, haberse quedado fuera de la categoría de montaje la deja, de facto, fuera de la pelea por mejor película. Y como ya la he visto y pese a sus evidentes virtudes, me ha decepcionado, me parece bien que fuera se quede. 

Las mujeres en el cine en general. Porque un año más, fuera de las categorías interpretativas reservadas para ellas y de las consabidas maquillaje y peluquería o diseño de vestuario, la academia no ha metido ni una mísera presencia en apartados que se daban casi por seguros, como la de Ava duVernay en dirección por “Selma” o la de Gillian Flynn en mejor guión adaptado por “Perdida”. Sasha Stone ruge.

Jennifer Aniston. No pudo ser. Su trabajo en “Cake” no ha conseguido ser nominado pese a que muchos veían con morbo, hilaridad y ganas sus posibilidades de hacerse con el quinto puesto en la categoría de mejor actriz. Qué poca sal tienen a veces los académicos.

Angelina Jolie. No ha logrado meter “Unbroken” en mejor película pese a que a priori es una de esas obras (biopic ambientado en la segunda guerra mundial con mucho sufrimiento y despliegue de medios) que parecen hechas a medida para los Oscar. Que se aguante, que Unbroken es tan obvia que resulta insultante.

Nightcrawler. Ni mejor película ni Jake Gyllenhaal en mejor actor. Pese a haber sido premiada y aplaudida por la crítica y los premios de los gremios, esta historia rebosante de humor negro y mala leche no ha convencido más allá de una nominación en mejor guión original.

Selma. La película sobre uno de los episodios más importantes en la lucha por los derechos civiles sólo ha entrado en la categoría de mejor película y canción pese a ser una candidata a tener en cuenta a todo. Especialmente dolorosa ha sido la no nominación de David Oyelowo a mejor actor por su interpretación de Martin Luther King.

Perdida. Sólo una nominación (Rosamund Pike en mejor actriz) para una de las películas más culturalmente relevantes y de las que más se ha hablado durante la temporada. A los Oscar no les gusta el thriller. Ni David Fincher. Ni verle la polla a Ben Affleck. 

La Lego película: Ha pasado de ser la favorita de su categoría (mejor película de animación) a no estar ni nominada, aunque su canción “Everything is awesome”, que podría estar cantada por los pitufos makineros, sí ha conseguido nominación.


La diversidad. Tras varios años en los que ya habíamos dado el sistema de votaciones como defectuoso porque siempre salían nueve nominadas a mejor película, se hablaba de que los votos en esta ocasión podían estar tan repartidos que las elegidas fuesen diez. Finalmente han sido ocho. Y finalmente los presagios de los agoreros se hicieron realidad, y en ninguna de las cuatro categorías principales encontramos a un nominado que no sea blanco y anglosajón (con la excepción de la francesa Marion Cotillard). Otro año que pasará a ser definido como uno de los más blancos de la historia de los Oscar. 

1 comment:

SisterBoy said...

Voy punteando este post a medida que voy viendo las pelis.