Thursday, January 10, 2008

Super sweet 16

Estas navidades la Mtv me ha tenido loca. No por los vídeos, que me dan un poco igual (por cierto, en el de “No one”, canción que me gusta mucho, Alicia Keys sale terriblemente estrábica, más que en cualquiera de sus videos anteriores (siendo el de “You don´t know my name” uno de los más bellos de la historia y en el que ella mejor sale), sino por los concursos y los programas de telerrealidad. La bomba (latina). Por un lado tenemos las series con apariencia de documental: “The Hills” y la otra cuyo nombre ahora no recuerdo, que por cierto una es una spin-off de la otra, con el personaje de Lauren como protagonista. En ellas seguimos las apasionantes peripecias de un grupo de adolescentes del “real orange county”: unos se lían con otros, tienen la fiesta de graduación, se pelean, se ponen los cuernos, se van de vacaciones, se van de compras… lo mejor de todo es que casi nunca pasa nada, pero en vez de ser aburrida y cansina, tiene un no se qué de atrayente que haga que me resulte imposible dejar de verla.

Pero es en los concursos donde ya se desata la locura: hay uno, “Parental Control”, que hay que verlo para creérselo. Un matrimonio maduro ve con horror cómo su hijito o hijita se lía con un individuo, generalmente de inferior clase social, al que ellos detestan porque:

a) dice tacos

b) no se depila las axilas

c) no trabaja ni tiene intención de hacerlo

d) es un gilipollas integral.

Así que la mejor solución es realizar un casting de posibles parejas para sus hijos.

Ven a unos cuantos (lo mejor de cada casa, la persona que se dio cuenta de que los castings eran mejores que cualquier programa debería recibir un Nobel), el padre elige a uno (o una) y la madre a otro. El vástago en conflicto deberá tener dos citas con ambos novios alternativos, -que sus padres visionarán en compañía del rabioso novio verdadero- y al final deberá elegir entre quedarse con su pareja oficial o cambiar por una de las elecciones paternas. Bien. Independientemente de que los padres suelan tener razón y los novios de sus hijos sean, efectivamente, unos gilipollas integrales, ¿en qué cabeza cabe que un adolescente deje al novio que él ha elegido y sus padres detestan para quedarse con uno que goza del visto bueno paterno? Pues a veces ocurre, increíblemente. (Obviemos el hecho de que probablemente todos sean actores y tal, ¿a quién le importa ese detallito?)

“Next” es otro programa que también me gusta mucho. Un chico o chica tiene a su disposición una furgoneta llena de candidatos deseosos de salir con él (o ella). Va teniendo una cita con cada uno que, en vez de desarrollarse dentro de la furgoneta (como sin duda los participantes preferirían), tiene lugar en panaderías, cabinas de bronceado, sitios así de guays para tener una cita. Con cada minuto que el candidato pasa con el elector, gana un dólar. Esto, hasta llegar a 45 minutos y 45 dólares, momento en el que el elector le dice que puede quedarse con el dinero y punto o aceptar tener otra cita con él y perderlo. Eso, si antes no se aburre y dice “next”, con lo que la siguiente cita sale de la furgoneta. El otro día vi uno en el que un tío absolutamente retrasado iba rechazando a unas chicas muy monas hasta que aparecía una moza absolutamente despampanante ataviada con una escueta camiseta con la que lucía escotazo. El chico fue verla, gritar “guauuu”, tener una erección y decirle: “muy bien, acabas de llegar: puedes elegir entre quedarte con un dólar o perderlo y aceptar tener una segunda cita conmigo.” La chica se lo pensó una fracción de segundo y aceptó, marchándose los dos suponemos que a fornicar en la furgoneta, ya libre del resto de candidatas.

Pero la palma, mi absoluta favorita, un programa que me obsesiona hasta límites indecibles, es “Super Sweet 16”. Esto es básicamente un minidocumental en el que seguimos los preparativos de la fiesta de 16 cumpleaños de unas acaudaladas norteamericanas. Es para mear y no echar gota. No quiero entrar en los estilismos que lucen las interfectas en sus fiestas, que hacen que más que cumplir 16 parezca que cumplan 56 mal operados. Qué maquillajes, qué peinados. El otro día seguían a una gemelas texanas de origen hindú. Una era guapísima, la otra gorda y bigotuda. Celebraban una especie de película de Bollywood en el jardín de su mansión, con coreografía ejecutada por ellas incluida. Pues bien, para dar gracia en la fiesta contrataban a un elefante (igualito que Apisonadora, el elefante de Bart) para que los invitados se sacaran fotos con él. Era genial. En otro programa una joven tenía que elegir a qué acompañante iba a llevar a su fiesta. Hacía una especie de casting entre los candidatos, los más fuerte es que uno de ellos ¡era su novio! ¡y elegía a otro! En la fiesta llegaba ella montada en una carroza, con su guapo acompañante, y el novio –que por cierto era un poco feo y torpe, pobre chico- se pasaba el convite siguiéndolos como un guardaespaldas apaleado. Las fiestas son… qué se yo, como la boda de Farruquito, como la boda de Paulina Rubio: Fuegos artificiales, mil invitados, actuaciones de estrellas de primera fila (casi todos raperos negros que están flipando más que yo con el despliegue), las cumpleañeras llegan en carroza o a hombros de porteadores… Luego está el tema de los regalos, que es el delirio total, básicamente coches carísimos, el otro día una recibía un porsche de 96.000 dólares, una cosa…

Y aquí sí que no hay vuelta de hoja, es del todo real.

5 comments:

Vargtimen said...

¿Y qué hago yo sin ver la MTV? Por cierto, ¿has visto Simple Life, con Paris Hilton y Nicole Ritchie viviendo como granjeras en la America profunda? Los realities americanos sí que son la bomba.

¿Y qué pasó con Me gustas tú, aquel programa de sobremesa narrado por Teté Delgado en el que el pez Bob era testigo de los amores y desamores de la juventud española?

Aquellas navidades me regalaron una pecera con un pez igualito a Bob.
Por suerte no me regalaron a Teté Delgado.

e. said...

Cuanta felicidad reporta la MTV. "Parental control" es lo más...¿todavía ponen "MotorMouth" y "Score"?

Queer Enquirer said...

"Sweet 16" se merece todos los Emmys del mundo. Incluso hasta un TP. Lo que todavía no he podido hacer es ver el programa en compañía de amistades frívolas. A ver si lo organizo...

SisterBoy said...

Sin olvidar aquel Dismissed. Jo si lo que menos veia era la música!

e. said...

¡¡¡"Dissmised"!!!, nunca hubo nada mejor.