Tuesday, August 26, 2014

Perdida, Jennifer Lawrence y el zeitgeist

Guiada por algunas recomendaciones, por la inercia bestsellera y por la emoción de ver el emocionante tráiler que han montado para la adaptación cinematográfica de David Fincher, me puse a leer Perdida, de Gillian Flynn, y disfruté del enganchamiento de una novela contemporánea como hacía tiempo que no hacía. Tengo que decir que la novela negra no es lo mío -aunque ya sabemos que el gusto por la novela negra se acrecienta con la edad, como el gusto por el oro y el agua con gas-, así que ¡cuidado! ¡espoilers! ¡achtung! ¡se habla de la novela destripándola! sobre todo gocé con la primera parte, antes de que ese giro sorpresivo y cambio en el punto de vista irrumpiese convirtiendo el agudo análisis de las decepciones y amarguras de la vida en pareja en lo que es, lo que siempre quiso ser, y frases como "estará por ahí follándose a esa guarra" me hiciesen arrugar la nariz. 
Así que para mí, a partir del giro, el libro pierde un poco de interés no por el giro en sí, sino porque pasa a ser la historia de una loca tan extrema que provocaba hilaridad, además de la tan manida suspensión de la incredulidad que tienes que hacer para convencerte en ese final. En realidad a mí la parte de novela negra y engaño, aún siendo muy disfrutable, no es lo que me interesa, me interesa la parte de análisis (que al final resulta ser todo un análisis de mentira, pero funciona) de una relación y de la sociedad misma, del momento, de ese entorno de crisis que obliga a los pijos con espíritu bohemio que viven en Brooklyn a tener que volver al pueblo (a la aldea), ese rollo de la prensa en papel que desaparece, eso de perder tu trabajo en el sector terciario tan elaborado y tan alienante a la vez y poner un bar, la cosa más tangible posible capaz de darte la ilusión de que manejas tu destino (como quién pierde su trabajo como arquitecto y abre una tienda de cupcakes), me encanta el detalle de llamarle "El bar" pensando que nadie lo va a pillar pero cuando-tú-vas-yo-vuelvo-de-allí y hasta la ancianita es meta, postmoderna y posttodo y entiende todas las referencias. Y sobre todo gozo cuando la verdadera Amy dice que asistió a la llegada de un modelo de mujer -"la chica enrollada" en la traducción- complaciente y totalmente pegada a las fantasías y deseos de los hombres, que se echa eructos, que disfruta pidiendo pizza y viendo fútbol por la tele, que adora realmente adora el sexo anal, que nunca tiene un reproche, siempre está de buen humor y por supuesto está buenísima. Yo, que adoro los fenotipos -cuanto más rebuscados mejor- y me paso la vida hablando de "la chica limpia" y "el heteruzo", gocé como marrano en un charco con esa descripción, ¡que además se corresponde con Jennifer Lawrence! e implosioné al ver cómo una autora que convierte parte de su experiencia personal (exneoyorquina que tiene que volver a Missouri al perder su trabajo en una revista) ha sabido capturar con antelación el espíritu de su tiempo que se plasmó, tiempo después, en un Oscar no a un papel, ni siquiera a una actriz, sino directamente a un modelo de mujer: divertida, molona, poco puesta, encantadoramente torpe, aparentemente despreocupada de su aspecto o su imagen pero siempre escandalosamente buenísima, la chica que nunca te pondrá mala cara porque llegas tarde sino que más bien se unirá contigo y con tus amigos a un campeonato de bebedores de cerveza, capaz de escupir más lejos que tú etc etc-. Gocé mucho  cuando a continuación Amy-la-loca dice que se sentó a esperar que se produjese el fenómeno inverso: que los hombres empezasen a amar hacer tartas con frosting de colores, se pusiesen a leer las obras completas de Jane Austen y a morrearse entre sí en los bares para calentar a las mujeres, pero eso no ocurrió. Me hace mucha gracia el redundar en el estereotipo de género de forma tan simplona -a los hombres les gustan los deportes y a las mujeres les gusta Jane Austen-, pero todo lo que sea un sistema, aunque venga desde un personaje de ficción que no está muy en sus cabales, yo lo aplaudo y lo admiro.
Por cierto, al terminar Perdida el libro que me puse a leer fue "Emma", de Jane Austen. 

2 comments:

SisterBoy said...

La prematura advertencia de spoilers me impide adentrarme mucho en el comentario así que buscaré otras referencias y si finalmente la leo volveré al comentario.

Ra está en la aldea said...

O la ves, que imagino que la película sí que la verás.