Thursday, May 22, 2014

Decoración de interiores según Woody Allen: Stardust memories

Entre los numerosos recuerdos, ensoñaciones, ficciones y pesadillas que componen esta película todos recordamos las escenas en el apartamento de Sandy Bates, el protagonista, sobre todo por ese hallazgo del papel de pared que va cambiando según los sentimientos de éste. Simple y genial, cambia completamente el espíritu de la vivienda.

 La primera aparición es tan llamativa que es la que ha quedado para los restos en la cabeza de todos, pero hay más, y alguna bastante más inquietante. Aquí, a la derecha, la estantería con un aparato de música seguramente ultramoderno y maravilloso.

 Los días felices con Dorrie representados con una imagen de Groucho Marx, ese leit motiv en las películas de Allen que simboliza las razones para seguir viviendo:

Dorrie en pleno bajón de litio:

 Plano del sofá con la terraza de fondo por la que se cuela una paloma. Claro que nadie puede fijar la vista en los muebles de mimbre porque es imposible quitar los ojos de la estructura ósea de Charlotte Rampling.

El cartel más desasosegante entre otras cosas porque es medio predictivo del futuro es este, un recorte de periódico con una noticia en la que aparece bien clara la palabra INCESTO, en una escena en la que Dorrie le recrimina a Sandy que se haya puesto a flirtear con su prima, una niña de 13 años. Él lo niega y le dice que es una locura, y ella le replica "Yo solía jugar con mi padre todo el tiempo a ese juego que os traíais los dos". Boom.

3 comments:

SisterBoy said...

Esta película ha ido ascendiendo puestos en mi top ten Woody y terminará pro convertirse en mi preferida. Además mucha gente fan de Allen la odia lo que la hace más valiosa aún.

El Impenitente said...

Nunca entendí por qué esta película tiene tantos detractores. A los seguidores de Allen se les sobreentiende un mínimo de inteligencia y de sentido del humor. A mí me pareció fabulosa en su momento y me apetece mucho volver a verla, la verdad.

Gracias por atender la petición. Esos murales fotográficos no se olvidan.

Ra está en la aldea said...

Y además de todas sus virtudes (reflexión sobre el éxito y la fama, la naturaleza esquiva del amor, el acto creativo y todas esas cosas), es que es divertidísima.
Gracias Impenitente, estamos aquí para lo que guste mandar.