Friday, September 16, 2011

... pero se casan con las morenas

Rescato una piecita escrita hace algún tiempo en un tono un poco diferente del habitual, que espero que sea del gusto de ustedes:

Hay muchos libros clásicos cuyos personajes mantienen plena vigencia hoy en día. Podemos sentirnos identificados con sus pasiones, problemas y personalidad e incluso algunos han pasado a ser arquetipos en los que reflejarnos. Sin embargo, hay otros personajes cuya gracia está, precisamente, en lo demodé de su planteamiento –tan demodé como la propia palabra- y en que no puedan comprenderse más allá de un contexto muy concreto. Son imágenes vivas de una época que no hemos podido conocer con un delicioso sabor añejo. Esto es lo que le ocurre a la Lorelei Lee de Los caballeros las prefieren rubias.

Hollywood, años 20. Por si estas palabras no fueran suficientemente evocadoras, añadámosle la pequeña –por bajita, no por importancia– figura de Anita Loos, escritora, guionista y amiga de algunos de las estrellas de cine más importantes de su tiempo. Ella misma cuenta en el prólogo de su libro cómo la idea de la novela surgió durante un viaje en tren desde Nueva York a Los Ángeles, en el que una joven compañera de vagón recibía todas las atenciones y cuidados de la mayoría masculina de los pasajeros. Intentando explicarse el por qué, llega a la siguiente conclusión: “¿Por qué esa chica me daba cien vueltas en atractivo femenino? ¿Estaría su fuerza (como la de Sansón) en el pelo?”. Naturalmente, se trataba de una rubia. Y de tan en apariencia simple premisa nace una de las novelas de humor más descacharrantes, incisivas y ácidas del siglo pasado.

Los caballeros las prefieren rubias está narrada en primera persona por su protagonista, la rubia Lorelei Lee, una bella jovencita con la cabeza a pájaros, muchas ganas de medrar y decidida a cumplir el deseo de cualquier chica de bien de Little Rock, Arkansas: pescar un buen marido. A Lorelei naturalmente la mantienen hombres de buena posición que acuden a Nueva York en busca de diversiones. El tiempo que no está con ellos lo dedica a ir de compras, acudir a fiestas en las que se bebe alcohol destilado en bañeras de mármol y a escribir sus reflexiones sobre la vida en su diario, que nosotros leemos complacidos. Muy pronto su protector la hará emprender un viaje por Europa con su amiga Dorothy Malone, el contrapunto inteligente y cínico a la cándida Lorelei. Olviden la película de los años cincuenta: no tiene más interés que un par de buenas canciones pegadizas y el disfrutar a Marilyn Monroe y Jane Russell, siempre tan agradecidas a la vista. La verdadera chicha de Los caballeros las prefieren rubias no está en las peripecias de las protagonistas, sino en cómo se cuentan estas peripecias, con un lenguaje que es una verdadera obra maestra de agudeza psicológica y sentido del humor.

La novela fue un éxito instantáneo que se tradujo y reimprimió infinitas veces. Años después, animada por sus amigos y editor, Anita Loos escribió una segunda parte, Pero se casan con las morenas, en la que Dorothy Malone cuenta su propia historia, desde su nacimiento en un circo ambulante de California hasta convertirse en una flapper de las Follies de Nueva York. Una historia de éxito y superación personal al estilo de los hombres hechos a sí mismos tan queridos por la mística norteamericana, pero restándole seriedad, épica y grandilocuencia. Anita Loos se ríe del sexo, de la white trash y de la hipocresía de una sociedad pacata en plena ley seca. En algunos países, como la Unión Soviética, la novela se leyó como una muestra de explotación femenina por parte de una sociedad machista y violenta. Hay bastante de verdad en eso; las trayectorias de las protagonistas podrían ser parte de la gran tragedia americana si estuviesen narradas con otro tratamiento, examinándolas con crudeza. Y, sin embargo, preferimos quedarnos con la parte frívola y divertida de la novela, sin dobles lecturas. En estos tiempos tan serios en los que vivimos, en los que todo lo que ocurre es tan importante, siempre hay un momento para leer Los caballeros las prefieren rubias e inundarnos del optimismo brillante de Lorelei Lee.

3 comments:

Arual said...

Habrá que leerlo!!

SisterBoy said...

Ni idea de que la simpática película de MM estaba basada en un libro, tomo nota ahora que estoy a punto de terminar The Electric Kool Aid Acid Test de Tom Wolfe y estoy in albis.

Vargtimen said...

La verdad es que ni he leído la novela ni he visto la pelicula de M.M., así que poco puedo opinar.
Respecto a lo que me preguntabas sobre "The Hour", a mí me gustó mucho. El primer capítulo empieza bien, aunque no sabes si la serie quiere ser un Mad Men a la inglesa o una de cine negro y espías. A partir del 3º capítulo la cosa se define y créeme que vale la pena. A mí además me encanta Ben Whishaw.