Tuesday, August 30, 2011

Lo difícil que es pisar el asfalto en Broadway

En este verano que agoniza he vuelto a ir de visita a Nueva York para pasar unos días de gozo, deleite y absoluto desconecte de la realidad. Eso que siempre dice la gente de "irse de vacaciones y desconectar de todo" y que yo nunca había comprendido ni deseado surgió de forma involuntaria y resultó ser tan maravilloso que al volver no quise saber nada de tele, ni (casi) de Internet ni de las noticias durante el máximo de días posibles, hasta terminar descubriendo con horror que no conocía a ninguno de los tronistas de "Mujeres y hombres y viceversa".
En Nueva York me acordé mucho de Lorca y de lo que tenía que ser conocer esa ciudad en los años 30 viniendo de Madrid, o sea, directamente un viaje al futuro y un ponerte del revés, no me extraña que se volviera loco con los negros, y al volver a casa recurrí a Jardiel Poncela, my first, my last, my everything, que en su maravillosa obra "Exceso de equipaje", cajón desastre de cuentos y relatos autobiográficos, glosa su llegada a los Estados Unidos allá por los años 30, y le dedica estas palabras a NYC que paso a copiarles aquí, para que puedan exclamar cosas como "¡lo que cambia la vida!", "¡vivir para ver!" y acto seguido concluir que la vida sigue igual.
BARRIOS Y LUGARES
Quiero "perderme" en New York.
Por desgracia, New York es una ciudad tan bien organizada, que es imposible perderse en ella.
Wall Street. _ Una encrucijada sombría de edificios magníficos, con no se sabe qué de tenebrosa. La Banca Morgan. Washington sentado a la puerta de la Tesorería. En aquella casa, un hombre entra desnudo y sale vestido. (Son unos almacenes). En esta otra casa, un hombre entra vestido y sale desnudo. (Es la Bolsa).
Trinity Church._ Al fondo, una iglesia. Y al lado, un cementerio. Se mezclan las tumbas y las lápidas con los bancos donde hacen ganchillo las nurses. Chiquillos rubios juegan por el césped a esconderse entra las cruces de los muertos. Señores graves leen el Herald, indolentemente apoyados en un sarcófago. Delante de la verja, de medio metro de alta, el tráfico de Broadway. Y detrás, el "elevado", siempre rugiente.
Empire State._ Open every day 8 AM to 1 AM. Piso 86. Open air terrace. Piso 102 Observatorio de vidrio cerrado. Aquí ya no se vive en el mundo, sino en un cielo radiante y silencioso. Desde el piso 80 aún se ven las calles. Pero no se distingue a las personas. (Desde esta altura, como desde la altura de la doctrina comunista, el individuo pasa a ser la masa).
Times Square._ Puerta del Sol neoyorquina. Ajetreo delirante. Anuncios del Times. El Rialto. El Paramount...
Bowery._ Bandidos; criminales; prostitución; speakeasies y juego. Casas negras y turbas. Conocimiento exacto de la Ley para poder estar fuera de la Ley.
Greenwich Village._ Un remedio del Barrio Latino. Pastiche, mentira. ¡Quién sabe si arte! Gentes pintorescas a sueldos del turismo.
El Ghetto._ Judíos. Oro. Ayuno los sábados. Got schabes! Mujeres bellísimas y prestamistas al 60 por 100.
116 Street._ Whisky barato. Cocaína, marihuana, juego de la bolita y blasfemias. Una gramófono canta el Manisero y una muchacha se sube una liga enseñando la ingle.
Harlem._ Áfrca. Negros, negros, negros. El boxeo, el baile, la música. Todo lo que ha exportado Norteamérica ha salido de Harlem.
Union Square._ Socialismo. Obrerismo. Albañiles con "Ford" y una querida rubia y elegante. Stalin es aquí, todavía, snobismo.
Bronx Park._ La "Casa de Fieras", el zoológico; la especie humana está al otro lado de los barrotes y los animales la contemplan gratis.
Riverside Drive._ El río, gris como una traje de "golf". Pájaros que ensordecen. Al fondo, las factorías de New Jersey. Puentes en el horizonte. Algo de boulevard parisién. Dulzura un poco cursi de tarjeta postal iluminada.
Park Row._ La comadrona de los grandes periódicos. En Park Row nació el Times y el World y el Herald. Y fueron gloriosos, con Greely, hasta que surgieron los comerciantes del periodismo y se lo llevaron a la calle 42. ( Y hoy en Park Row hay sastrerías).
Central Park._ Lagos, valels y colinas entre la calle 60 y la 110. Los trópicos a la vuelta de una esquina. Ardillas que vienen a comer a la mano Pareja de amantes que se revuelcan en el césped.
Little Italia._ Italianos. El otro pulpo, además de Harlem, que amenaza con devorar a New York. Crece por días. Todo lo abarca ya y la historia de Norteamérica no podrá escribirse sin mojar en este tintero latino. Capone. Cotillo. Barzini. Giannini. La Tetrazzini. (El hombre rubio sucumbe absorvido por estas mujeres ardientes de Pirandello, la Imvernizzio y Pittigrilli).

6 comments:

SisterBoy said...

¡Pero este hombre fue el que inventó el twitter!. Por cierto al final fue Chinatown la que se comió a Little Italy o eso dicen

Ra está en la aldea said...

Sí, sí, y que Union Square pudiese evocar el socialismo suena a cosa de otro mundo, realmente. Del nuevo mundo cuando era otro mundo.

El Impenitente said...

Me ha gustado lo de que "todo lo que ha exportado Norteamérica ha salido de Harlem".

Sobre Jardiel, lo leí y me gustó. Hice amago de releerlo y vi que no, así que desistí para mantenerlo en su pedestal.

Ra está en la aldea said...

Hay que leer siempre las novelas y los relatos cortos. Las obras de teatro, si no es para verlas representadas, mejor dejarlas aparte.

Arual said...

Me ha encantado la guía turística de Jardiel Poncela que nos has insertado en tu blog!!
Aisss algún día viajaré yo a NY, es mi sueño!!!

Diego Fdez. Sández, autor teatral said...

Enhorabuena a la autora de este blog, por su buen gusto en cuanto a nuestro idolatrado Jardiel.

"Las obras de teatro, si no es para verlas representadas, mejor dejarlas aparte" -> Leer sus obras de teatro es un gustazo.

¡Un saludo!