Wednesday, February 11, 2009

Creo que a Eluana le han tapado la cara para que deje de respirar, y muy bien que me parece

En Samantha Villar (menudo nombre, así hay que convertirse en estrella porque sí), esa cosita que se han sacado de la manga en Cuatro para no saturar con Callejeros (si tal cosa fuera posible), van a hacer un reportaje sobre la anorexia y los transtornos alimentarios en el que la bella Samantha se pasará 21 días sin comer (sin comer no del todo, digo yo, se alimentará de lechuga, queso y vinagre, que por alguna extraña razón muchas anoréxicas creen que estos alimentos no engordan), y a mí me parece una soplapollez.
Es un poco rollo supersizeme, que ya todos sabemos que la anorexia es malísima y no vamos a aprender mucho viendo el reportaje, aparte de que no sé cuán televisivo será ver a Samantha contándose las calorías, sangrando por las encías y pasando un hambre atroz. Pero el concepto mismo, el concepto me parece equivocadísimo porque, como dijo mi partenaire “21 días sin comer es un huelga de hambre, no anorexia”. Es como Robert De Niro adelgazando o engordando 200 kilos para dar el pego en su papel. Lo “interesante” de la anorexia es qué pasa por la cabeza de una mujer (o de un hombre, que pal caso...) para seguir viéndose gorda aún cuando pese 35 kilos y tenga una percha en el escote, bajo la nuez –como en uno de mis tangos favoritísimos en el mundo-. Los síntomas ya ves tú, como los de un niñito de Biafra, pero lo interesante del caso es la distorsión de la realidad y de la percepción de la propia imagen que hace que dejen de comer, y eso es inimitable.
Dicho esto, añado que con pocas cosas tengo menos empatía que con las anoréxicas, que me parecen lo peor del mundo aunque no deja de producirme cierta admiración romántica ese rollo “yo contra el mundo, mi cuerpo es mío” que alimentan (o no alimentan, jojo). Creo que es una enfermedad de chicas limpias, entiéndase por chicas limpias no chicas que cuidan su higiene (que eso también lo hago yo), sino chicas que nunca dicen una palabras más alta que otra, que nunca copian en un examen, que si están borrachas no lo parece, que nunca vomitan ni les desborda el támpax... chicas limpias hasta que pasan a ser todo lo contrario, claro: vomitar mogollón las más loosers que se hacen bulímicas y dejar de tener la regla del todo porque tu cuerpo te parece un asco y no quieres comer, ni follar, ni sangrar, ni vivir.

6 comments:

W said...

No se puede tener más razón ni explicarse con más eficacia. Como diría Estrellita Castro, ya está dicho to.

SisterBoy said...

El marido de una anoréxica local muy conocida ha llamado a todas las farmacias de la ciudad para que no le vendan laxantes. Qué cosa más rara es la mente humana pardiez.

Arual said...

Has hecho el retrato robot exacto de la chica anoréxica, una de mis muy mejores amigas de adolescencia la sufrió, y era tal y como tú las has descrito, exacta!
Evidentemente yo nunca podría ser anoréxica.

quitusbcn said...

excelente post.
en cuanto a Samantha y su programa, en mi barrio (y yo mismo) ya estamos cruzando los dedos todos los tios, para que dedique un "pornograma especial" a la prostitución (o al cine X, un samantha contra el mundo versión XXX estaría la mar de bien.......)

M€ said...

Yo tengo un grave problema. Soy bulímico amnésico. Siempre me olvido de vomitar. Lástima.

El Impenitente said...

Fiera venganza la del tiempo que le hace ver desecho lo que uno amó.

No he podido evitarlo. También es de mis favoritos.