Saturday, April 07, 2012

Algunas de las cosas que me han enseñado los Don Miki

En una maravillosa historia sobre viajes en el tiempo en la que El Tío Gilito inventaba el cronoturismo, aprendí quién fue el inventor de la imprenta (y desde entonces uno de mis sueños es poder pronunciar alguna vez en la vida la frase "Torpe aprendiz, has estropeado otra xilografía").



Supe de la existencia del Machu Picchu y del templo de las tres ventanas por una aventura de conquista del tesoro perdido de los incas también protagonizada por la inefable familia pato:



Protagonizada por Miki (así, como los Don Miki), la historieta "Los botones imperiales" introdujo en mi vida la presencia con significado de Napoleón Bonaparte y también hizo que tuviera contacto con el coleccionismo, esa enfermedad contemporánea:


Las historietas de los Don Miki estaban llenas de sabiduría, inteligencia y cultura; así, en una adaptación de El fantasma de la Ópera en la que la diva era nada más y nada menos que Clarabella, en la escena final la diva deleitaba al público con unos versos reales de una ópera real. Reconozcan La Boheme:



Para terminar, porque esto podría alargarse hasta el infinito, la leyenda de la invención del ajedrez, que muchísima gente conoce ya, aunque yo la descubrí en una historia de langostas y matemáticas de Donald, los sobrinos y Don Gil Pato. Por si acaso, la historia completa: érase un rey de la India que se aburría siempre, caprichoso y despótico. Un día se le presentó en palacio un brahmán llamado Sissa, un sacerdote filósofo, con su nuevo y maravilloso invento: el ajedrez. Con él pretendía hacer reflexionar al soberano sobre los problemas de la nación y la importancia de la acción común para llegar a la justicia, bla bla bla. Al rey le gustó el juego y quiso premiar el ingenio de Sissa con lo que él quisiera. ¿Qué dijo Sissa?: "Hemos jugado sobre aquel tablero. Estaré satisfecho si me das un grano de trigo por la primera casilla, dos por la segunda, cuatro por la tercerta, etc... hasta la casilla 64". ¿Y cuál era la cantidad de granos de trigo al llegar a la última casilla del tablero?:

Tuesday, April 03, 2012

De morros

Todo el mundo les ama pero a mí me caen mal:
-Bill Murray
- El Comidista

Y ya está, esa es la noticia.

Wednesday, March 28, 2012

Reina por un día

Me temo que esta preciosa noticia de la semana pasada no ha tenido la repercusión que merecía. El Rey se reúne con los prohombres de Ejpaña (lo que en un pueblo serían el alcalde, el médico, el maestro y el farmacéutico) para pedirles, con su llaneza habitual, "que arrimen el hombro y ayuden a crear empleo". Es oportunísima esta preocupación del monarca por la terrible situación del país y me tranquiliza mucho saber que, especialmente, la situación de los jóvenes le quita el sueño. Lamento que su gesto no haya generado la ola de simpatía popular que han tenido otras salidas suyas como el "¿por qué no te callas?", que consiguió de un plumazo llevarse de calle a la opinión pública que a un tris estuvo de gritarle "Este Rey cómo mola se merece una ola". Todos esperamos que estas fuerzas vivas del mundo empresarial (qué bonito es verlos a todos: Botín, Zara, Telefónica, Planeta, ¡Mercadona! -todos amamos Mercadona y nos encanta que esté ahí su director general, con el pertinente uniforme gris-), ahora que se lo pide Él, hagan de verdad un esfuerzo por ayudar que la cosa está muy achuchada. No por responsabilidad ni por adultez ni por sentido común, no, sino porque el Rey ha hecho este esfuerzo de reunirles a todos, como cuando Atenea en Los caballeros del Zodíaco se reconcentraba en evitar que los casquetes polares se fundieran y todos los caballeros se partían el pecho a hostia limpia por ella. Claro que sí, claro que sí.

Saturday, March 24, 2012

Don Draper y la contracultura

Estamos todos con el chichi hecho agüita de limón porque mañana vuelve Mad Men y, después de todo el culebrón de la renovación de la quinta temporada, su regreso es uno de esos milagros cotidianos que te alegran la vida.
Por todas partes leemos cosas molonas tipo "lo que no sabías de Mad Men", "las claves de Mad Men", vemos gráficos muy útiles de quién se ha liado con quién, encontramos ridículas especulaciones sobre el significado de la imagen de Don delante de los maniquíes... y voy a contribuir a la ensalada informativa con algo que no he visto en ningún sitio (entiéndase por "sitio", siempre, el vasto mundo de los que vivimos en Internet). Al tema: estoy leyendo "La conquista de lo cool", de Thomas Frank, un ensayo sobre la "el negocio de la cultura y la contracultura y el nacimiento del consumismo moderno y bla bla bla" y estoy a cuadros, porque me parece la inspiración más directa que ha podido tener la serie. Fue publicado en el año 97, y habla precisamente del mundo de la publicidad y de cómo la modernidad y la cultura y el jipismo irrumpieron en su terreno de juego para que ambos mundos se retroalimentasen creando algo completamente nuevo y una visión de la sociedad distinta. Todo me recuerda tremendamente sobre todo a la primera temporada, con aquella amante beatnik de Don Draper que vivía en el Village y que terminaba yonki, la pobre, y a esa escena en la que Don se fuma un porro con todos sus amigos y está allí trajeado en medio de ellos como un elefante en una cacharrería pero termina encajando de maravilla. Su retrato del mundo de la publicidad en los últimos 50 y primeros sesenta es idéntico al devenir de la agencia Sterling Cooper y Pryce de la serie, conflictos intergeneracionales y escisiones empresariales incluidas. Hasta hay un párrafo del libro en el que se dice, citando a un tal Michael Harrington, atención:
"El amor libre, las largas noches deambulando de bar en bar y el arte por el arte eran fruto de un estricto mandamiento: "No serás burgués". Pero desde el momento en el que la burguesía entró en un período de decrepitud -y los empresarios empezaron a colgar cuadros abstractos en la sala de juntas- la bohemia se vio privada del ambiente sofocante sin el cual no podía respirar".
¡O sea, tal cualito cuando el señor Cooper cuelga un cuadro de Rothko en su despacho! No quiero decir, obviamente, que la serie sea un calco de un ensayo porque eso sería imposible; de hecho no tengo ni pajolera idea ni de si Matthew Weiner ha oído hablar siquiera de Thomas Frank y de su libro, pero a la hora de mencionar las infinitas referencias de Mad Men, echo en falta este libro, porque su espíritu, su propósito, la época y el objeto de estudio en el que se centra son la destilación de todo -o gran parte- de lo que se habla en la serie, o, si esta obra fuese ficción televisiva, sería la oficina de Madison Avenue con sus ejecutivos trajeados (el hombre organización) y sus nuevos creativos en pantalón vaquero.
Nota: pues sí que se ha hablado un montón de la relación entre Mad Men y La conquista de lo cool; era yo que estaba en la inopia y me sentía como si hubiese descubierto la sopa de ajo.

Friday, March 16, 2012

Noche de estreno

Queridos lectores, tengo que compartir esto. Sí, son, en forma de podcast (oh, podcasts, gracias por existir), los audios de los programas (no son todos ni mucho menos, pero en mis sueños húmedos logran colgar la lista completa) de "¡Qué grande es el cine!". Prácticamente todo el mundo odia a Garci por razones que no tienen que ver estrictamente con su trabajo de director, pero hay que reconocer que en un tiempo en el que no existía la imdb y éramos púberes e impresionables, ahí estaba su programa en la 2 haciéndonos construir filias y fobias en torno a sus colaboradores, a la crítica de cine, al cine en general y a Garci en particular. Todo lo bueno y lo malo del programa sigue estando ahí y se mantiene bastante fresco: el debate ágil y con esos finales abiertos que te daban la sensación de que las cámaras se apagaban pero ellos seguían allí hasta la madrugada*, la indescriptible voz de Juan Cruz, esa condescendencia hacia las mujeres propia de señores nacidos en los años cuarenta, cero modernidad (entendiendo por modernidad, ¡a aquellas alturas! la nouvelle vague), mucha erudición, una selección de películas que sería el equivalente en criterio cinematográfico a ser wasp... en resumen, algo muy carca (tanto como la propia palabra "carca"), pero muy entretenido y gozoso, gozo al que hay que añadir el comprobar, por ejemplo, que la noche del 7 de septiembre de 1998, ahí estaba yo, pegada a la pantalla, viendo la bastante coñazo "Música y lágrimas" en compañía de Garci y sus mariachis.
* siempre recordaré una noche en Madrid en la que fuimos a desayunar, a eso de las siete de la mañana, a una de aquellas cafeterías de la Gran Vía que ahora son cadenas de ropa, el Zahara o el Nebraska, y allí estaban Garci and company fumando, bebiendo y hablando de cine exactamente como hacían cada semana en su programa.

Thursday, March 01, 2012

Con mis encantos me ligo a unos cuantos

Creo que todo tiene su origen en el dichoso asunto del boicot publicitario a “La Noria” (tema harto interesante porque me recuerda a esas cosas que les pasan a los guionistas americanos que tienen que tener mucho cuidado con no ofender ninguna sensibilidad o los anunciantes huirán en masa, algo que hasta este momento no ocurría aquí y abre nuevas y emocionantes posibilidades). A partir de ahí hubo un amago de limpieza de imagen en Telecinco (limpieza de imagen, ¿ante quién? ¿ante Pato WC?) en el que se deshicieron de sus programas menos rentables y alternaron el orden –pero no el producto- de las secciones de la Noria. Para mi desgracia, todo esto coincidió con el proceso de preparación del Gran Hermano de este año, y estoy convencida –aunque quién sabe, igual no es así- de que afectó al casting final, en el que metieron a una serie de individuos para conseguir que le resultado fuese “más basado en el humor y el amor”. Ya sabemos –que estamos siguiendo el recorrido de entrevistas de la señora cubana tan simpática que ha sido guionista del programa durante diez años, y hemos pedido su libro en la lista de los Reyes- que el crear un casting maravilloso y frotarte las manos pensando que se van a interrelacionar de la forma en la que tú piensas no garantiza que finalmente lo hagan dentro de la casa, pero vamos, que parece obvio que han intentado huir de posibles agrias polémicas.

Y así estamos, que este año no hay ningún tipo de interés y es todo aburrido y plano y soseras como un café sin espuma. ¿Dónde se ha visto unos concursantes de GH que en vez de pelearse a gritos, hablan en un tono normal? ¿Dónde están las alucinantes salidas de tono, los insultos y las amenazas? ¿Dónde están los polvos desaforados llenos de gemidos? Para mí, que consumo 16 horas diarias de televisión y adoro/necesito estar enganchada a algún reality, está siendo una dura decepción, porque ya el año pasado fue bastante rollo, y este año tocaba bueno. Ahora me encuentro viendo imágenes de Jhota (y de su amigo Moha, siempre en mi memoria) mientras una lágrima de nostalgia rueda por mi mejilla. Por no hablar ya del pograma de hace dos años, Gran Hermano 11, que fue instantáneamente la mejor de todas las ediciones habidas y por haber. No sólo contaba con un plantel de personajes magníficos (la efímera Lis, la maravillosa Pilarita y su hija Saray, Arturo e Indhira, el malvado y discapacitado Toscano, la maripituca Carolina, la bellísima y minúscula Tatiana, el desquiciante Gerardo Prager…) sino que estos se relacionaron de tal forma que mantuvieron el interés hasta el final (y eso que duró algo así como dos años, la edición).

La primera semana empezó alto con Lis convertida en villana por destapar la relación –que muy malamente mantenían oculta- las pareja de lesbianas; enseguida empezó el culebrón Arturo e Indhira, que galvanizó al país, nos dejó una escena –la del vaso de agua- para la historia, con sus polvos retransmitidos que sonrojaban al más pintado, con un descensos a los infiernos de la locura que todos pudimos ver y disfrutar y fue capaz de generar un verdadero debate social (recuerdo ir al súper y encontrarme a las cajeras comentando “pues yo creo que Carolina sí que es una calienta…” y tener que morderme la lengua para decir que ser una calientapollas es una virtud). Cuando parecía que la cosa no podía ir a mejor, Tatiana se salió por la tangente follándose a Arturo en una noche de fin de año –algo que le costó el puesto de ganadora, Ejpaña no perdona- y apareciendo posteriormente en el confesionario con la cara que mejor ilustra la –feísima, por cierto- expresión de “estar bien follada”: el cutis brillante, los ojos hinchados, el pelo revuelto, los labios exfoliadísimos y una sonrisa bovina que se tornó en maliciosa cuando, antes de dejar la sala, dijo picaruela: “por cierto, ¡un besito Indhira!”. Ah, cómo no amar la televisión. Por tener, aquella edición tuvo interés hasta en la recta final, cuando sólo quedan cuatro en la casa y normalmente la cosa está muertísima; ellos consiguieron, con la sospechosísima relación entre Gerardo y Saray, que las escenas de Ángel desquiciado en el confesionario mientras la familia hacía karaoke sin micrófono en el dormitorio fuesen algo apasionante de ver. Ay, qué nostalgia. Además nos dejó lo que son ya hitos de la cultura pop (al menos en mi casa): una canción para el recuerdo (“con mis encantos me ligo a unos cuantos”), y un poema que me vuelve absolutamente loca. Es que es recordarlo y llorar por el estado de sequía realitística que estamos viviendo.

En fin, menos mal que está “Quién quiere casarse con mi hijo” (ese programa en el que dos de los concursantes, los que parecen sacados de Mujeres y hombres y viceversa –otro hit absoluto en el salón de mi casa-, no tendrían reparos uno en follarse a su madre y la madre del otro en follarse a su hijo), una cosa en la que hay mucho montaje, mucho personaje de agencia y mucho guión, pero bienvenido sea porque todos sabemos que hablar de realidad en un reality es una entelequia.

Sunday, February 19, 2012

La mandíbula

Michael Fassbender y Ryan Gosling son los actores/maromos/objetos de deseo del momento pero a mí no me convencen. Michael Fassbender me tiene cara de violador y encuentro a Ryan Gosling, directamente, un guapofeo. Sin embargo, adoro hasta el paroxismo que salga con Eva Mendes. Es la endogamia famosil lo único que puede salvar el star-system. Por separado, Ryan y Eva son un talentoso desconocido feuchillo y una choni de Calvin Klein, pero juntos son la belleza, el encanto y los representantes de la auténtica raza superior capaz de hacer sombra a (sí, hay que decirlo) Brangelina, ese ente indescriptible cuya descendencia acabará destruyendo el mundo tal y como lo conocemos.
Hoy es la noche de los Goya, y la verdad es que apetece mirar hacia otro lado.

Thursday, February 16, 2012

La película en la que todos querríamos vivir

Ponen "Misterioso Asesinato en Manhattan" right here right now en la Sexta 3 (imagino que en el momento en el que usted, anónimo lector, llegue aquí ya no tendrá esa suerte) y me quedo abducida en su contemplación. ¿Por qué Misterioso asesinato en Manhattan es la película en la que todos querríamos vivir (con tal de no ser la víctima, claro)?
- Porque suena el teléfono a la una de la madrugada y Woody Allen no responde "¿quién será a estas horas?".
- Por esa maravilloso piso de ricos neoyorkinos en el que viven Diane y Woody, con un cabecero de cama que es un cartel gigante de Canal Street escrito en ideogramas chinos.
- Porque sale Anjelica Houston vestida de arriba a abajo con cuero negro en un serio precedente estético de Matrix.
- Porque la cámara en mano nunca ha sido más necesaria y menos mareante.
- Porque Woody Allen recuperó a su anterior musa, amante y siempre amiga Diane Keaton después de uno de esos escándalos capaces de volver del revés al más cuerdo y del que parece imposible que su imagen pública haya llegado a recuperarse. Como a mí Mia Farrow siempre me ha caído fatal y creo que eso de adoptar tantos niños tiene que ser un síndrome con un nombre bien largo en latín, celebro que esta película sea el comienzo de una larga -y perenne- etapa de "películas de Woody Allen en las que no sale Mia Farrow".
- Porque el asesino es el contable judío de Tony Soprano.
- Porque la trama es bastante enrevesada y a la vez se disfruta, es ligera y refresca como un té helado en una tarde de verano.
- Porque Diane Keaton es siempre maravillosa, aunque vaya vestida como un fistro.
- Porque hay un homenaje a Orson Welles.
- Porque los personajes han resuelto en el pasado "el misterio de los ruidos del ático", en el que el culpable resultaba ser un búho.
- Porque habla de lo de siempre, pero con asesinatos.
- Porque van de Central Park a la Alphabet City, sale un patio maravilloso, unos restaurantes chupis y todo es dinámico, rápido, nada impostado, de verdad de la buena.
- Porque hay guiños al vestuario de Annie Hall.
- Porque tiene un final feliz realmente optimista y hermoso.

Tuesday, February 07, 2012

American family y modern primetime

Me pongo a ver “America in Primetime” -esa serie de cuatro documentales en los que tratan los cambios de la sociedad americana reflejados en las series de televisión de los últimos cincuenta años- y en el segundo capítulo, dedicado a “El hombre de la casa”, me empieza a gotear el colmillo.

La cosa va así: están hablando de Modern Family y de lo presuntamente revolucionario que es que salga una pareja de gays que son padres de una niña, y se ponen a decir (lo dice el propio actor que interpreta a Cam), que podría decirse que uno es el padre porque sale a trabajar fuera y el otro es la madre porque se queda en casa cuidando de la niña. Para empezar es asqueroso que se identifique con un rol masculino el salir fuera de casa a ganarse el jornal y con un rol femenino quedarse en casa criando a los niños, o sea, asociar con lo masculino el mantener económicamente a una familia y ser duro con los hijos y asociar con lo femenino el dar cariño a los hijos y consentirlos sin ton ni son. Y el hecho es que así es como funciona realmente en la serie, pero ¿no es esto algo que debería producirnos rechazo por lo perverso y lo doblemente tramposo que es?

Mi teoría es que en realidad Modern Family es una serie muy conservadora: puede que a una familia de la Kentucky profunda encuentre muy revolucionario el que salga una pareja homosexual con una hija adoptada sin cuernos en la cabeza, pero no deja de ser casualidad que ninguna de tres mujeres de la serie (Claire, Gloria y Cam –ya que el mismo actor para mi pasmo ha definido así el papel de su personaje) trabajen fuera de casa y hayan renunciado a sus carreras profesionales para dedicarse a la crianza. No es este el momento de debatir sobre el tema de conciliar vida laboral con criar de los hijos, pero se supone que son tres ejemplos de familia y resulta que todas hacen lo mismo. Las tres. El concepto de familia que hay en Modern Family, aunque no sea el clásico (hay maricas y divorciados casados con latinas), en realidad es tan idílico y falso como el de una comedia de situación de los años 50, porque al final lo importante es lo unidos que estamos y lo felices que podemos ser todos aún dentro de esta disfuncionalidad, signifique ya lo que signifique esa palabra. Para entendernos, "Padres Forzosos" tampoco trabajaba con el concepto de familia tradicional, pero en realidad sí lo hacía. Si hasta en "Modern Family" los episodios terminan con una moraleja. Y aunque a mí la serie me guste –sin tirar cohetes- y sé que su propósito no es otro que divertir, que no pretende subvertir (qué bien traída esta rima) ninguna normal social, el hecho de que muchos críticos la hayan señalado así y el propio nombre de la serie (Modern family) tiene que hacernos pensar que en realidad hay ahí mucho conservadurismo y que Roseanne, pese a sí ser una serie con esa familia canónica de padre+madre+hijos, era mucho más crítica y tenía más enjundia.

A mí Downton Abbey me encanta aunque creo que es una serie profundamente reaccionaria: pero no reaccionaria porque así lo fuera –que lo era- el momento histórico que retrata, sino porque ratifica un sistema social injusto, defiende el equilibrio de una situación profundamente desequilibrada y castiga a aquellos que intentan rebelarse y salir de “su lugar”, como el criado Thomas cuyos intentos de medrar socialmente fracasan porque él es malísimo y comete uno de los mayores pecados posibles, que es no estar contento con su posición en el mundo; o la doncella que se acuesta con un hombre de una clase social superior sin estar casada, que recibe su castigo en forma de despido y embarazo. Sólo el personaje de la doncella pelirroja de la primera temporada logra su propósito de cambiar de situación (para convertirse en secretaria), y es gracias a la aprobación y el apoyo de una de sus señoras, la hija menor del Conde de Grantham. Y creo que no es tan distinto este caso del de "Modern Family" en cuanto a desafío de las normas sociales. "Up all night" es una comedia sobre una pareja de padres primerizos en la que es ella la que va a trabajar fuera y él el que se queda en casa cuidando de la niña. ¿Lo convierte esto en una buena serie de televisión? No, pero sí la hace más interesante desde este punto de vista. Este: .

Lo que viene a decir "America in Primetime" es que las series de televisión –los productos culturales, in yeneral- se hacen eco de la sociedad de su momento aunque no lo pretendan, aunque no tengan en mente ser reflejo de nada, ni para criticar ni para ratificar, pero de hecho, lo hacen. Y así, no debería pasársenos inadvertido que se vea como algo muy revolucionario y moderno algo que en realidad tiene una visión del mundo bastante perversa en la que una pareja gay (ay, ese debate sobre si el moviendo gay debería poner el mundo del revés o si todo consiste en conquistar el derecho a aburguesarse) asume los roles más chungos del patriarcado.

Sunday, February 05, 2012

Un animal enorme, herido e iracundo

Desde que supe de la existencia y avatares de Sergéi Diágilev (gracias a la exposición sobre ballets rusos del Caixaforum que viene directamente del-suspiro- Victoria y Alberto de Londres) no dejo de encontrar referencias a él, a su atormentada historia con Nijinsky, a la Consagración de la Primavera y a Stravinsky por todas partes. Y uno se pregunta cómo es posible compartir -ejem, ustedes comprenden aquí el significado de "compartir"- existencia con una presencia que está tan en todas partes (no al nivel del "Ai si eu te pego", pero poco menos) sin reparar jamás en su presencia, como me pasó con Nikola Tesla al que yo, confieso, desconocía complemente hasta que en un viaje a Croacia supimos de él y de su magiaciencia y desde entonces aparece con muchísima frecuencia en mi vida, asomando la cabeza ya sea encarnado en David Bowie o en un reportaje del canal 24 horas sobre Edison y sus maldades.

Además hay algo muy emocionante en encontrarte en vivo y en directo con los mismos trajes que llevaron los bailarines de La consagración de la Primavera la noche de su estreno, trajes que tú has visto ilustrados en Lost Girls, una de esas maravillas de una de la personas vivas que más admiras –Alan Moore-, en la escena final del primer tomo, en la que las protagonistas asisten alucinadas a la accidentada representación en la que el público se vuelve loco, se indigna, se monta un pifostio, el teatro de cae a cachos, ellas se ponen a follar y terminan desalojando el lugar mientras al fondo Nijinsky insulta al público gritándoles que son unos paletos. Y las protagonistas de Lost Girls sellan su amistad a la salida y es todo como un anticipo de la destrucción que se le avecina a Europa. Así que ves esos vestidos expuestos delante de tu cara que son así como de campesino ruso huyendo de la vacuna, y luego vas a comprobar los dibujos que hizo Melinda Gebbie de los mismos, que están tal cualitos plasmados, y piensas en si ella o el propio Alan Moore habrán visitado algún archivo del Museo Victoria y Alberto para documentarse, o si es posible que incluso hayan estado delante de esos mismo vestidos que tú tienes ante tus narices, y te sientes más cerca del genio y notas lo pequeñísimo que es el mundo. ¿Conclusión? Que hay que ir mucho a exposiciones, que da mucho gustirrinín.

Thursday, December 29, 2011

Cuatro veces David Copperfield

Hay que tener mucho cuidado al dar ciertas cosas por supuestas, sobre todo en lo que se refiere a cultura, conocimientos y todo lo que atañe a la materia gris in yeneral, porque podemos ir por la vida mirando desde un monóculo a los tronistas de Mujeres y Hombres y Viceversa y de repente ¡oh, terror! resulta que no nos diferenciamos tanto como nos gustaría de ciertas gurús del maquillaje en youtube. Así me ha pasado a mí, que estaba convencida de que había leído ya David Copperfield hasta que este verano encontré una edición en la aldea en cuatro volúmenes y, tras rascarme mucho la cabeza y hacer un gran esfuerzo mental, caí en la cuenta de que las chorrocientas páginas de letra minúscula no podían, literalmente (y nunca mejor dicho lo de literalmente) caber en la bonita edición ilustrada que había leído yo en mi infancia (ni, aunque esto ya lo había discurrido yo antes, en su versión por entregas convertida en cómic que venía con “El libro gordo de Petete”). Así que me he puesto a leer David Copperfield con ojos de adulta y un poco en previsión de, en algún momento de los próximos años, leer “The crimson petal and the white” (que me encantó la serie y las axilas peludas y los lavados de vagina con lejía de Romola Garai), de la que en algún momento escuché decir que sería la novela que hubiese escrito Charles Dickens de no estar sujeto a censura y autocensura, a su tiempo y espacio y todo eso (cosa que supongo que es bastante absurda, tipo “Shakespeare hoy en día trabajaría en HBO”, pero como frases promocionales no están mal). Entotal, que me ha encantado David Copperfield porque leerla es un placerazo aunque sepas de antemano lo que se avecina y porque en las versiones infantiles y en las películas mil veces vistas no aparecía ese humor tan fino y maravilloso que, incluso, en algunas partes como en la descripción del romance con Dora, me hacía troncharme. He gozado mucho al enterarme exactamente de cuál era el pecado de Emilita y por qué era tan terrible lo que había hecho, porque en mi inocencia infantil no llegué nunca a descifrar si Steerforth la secuestraba, se iba ella por sus propios medios, por qué era tan terrible que se hubiese largado, si terminaba haciéndose puta o qué pasaba con ella. De todos modos no puedo evitar cometer un terrible error, que es juzgar a un clásico con la chorri-moral que tenemos hoy en día, y así encuentro que en realidad Uriah Heep es un héroe moderno que no se conforma con su situación social y hace todo lo posible por ascender, lo que lo convierte en alguien terriblemente interesante; que Emilita es víctima de la terrible moral de su tiempo por ser lo que somos todas hoy en día: una mujer perdida (aquí es especialmente patente lo importante que ha sido la revolución feminista y lo cómodas que nos permite vivir nuestras vidas –siempre que no seamos pobres, claro, que eso será pecado para siempre-, a la vez que me hace plantearme qué cosas son pecados hoy en día y dentro de cien años no lo serán, y si habrá gente en el futuro que dirá “pero qué carcas eran los de principios del siglo XXI, tron, que no permitían el matrimonio entre hombres y burros”), y que hay algo siniestro y terrible en que David se enamore de una persona con la inteligencia y cultura de una cabra –la bella y pequeñita, pequeñita, Dora- y que en el momento en el que este matrimonio empieza a convertirse en una carga su esposa, muy oportunamente, se muera sin una queja bendiciendo además el futuro romance de su viudo con Agnes (a la que siempre he imaginado un poco como Olivia de Havilland-por cierto que debido a sus recientes declaraciones en Vanity Fair al pérfido señor Murdstone lo imaginaba con la cara de Sebastián Palomo Linares-), cuyo papel en la novela se resume en ser poco más que un marshmallow. Y toda esta historia sentimental de David, además, se me antoja bastante incestuosa con esta primera esposa que es “mi niña-mujer” y su segunda esposa que es “mi querida hermana Agnes”. Así que me muero por saber de interpretaciones de la novela a los ojos del psicoanálisis, del movimiento feminista, de la posmodernidad y demás zarandajas condenadas por el papismo. Y en resumen, me ha gustado tanto y he disfrutado tanto de esta lectura, que puede que durante los próximos meses me dedique exclusivamente a leer historias de niños vendidos como esclavos y fortuitos encuentros con petimetres que marcan para siempre tu destino.

Wednesday, December 14, 2011

No leerás la Biblia por su prosa

Con esto de que una de las series de la temporada, American Horror Story, se dedica a meter en la túrmix todo tipo de ingredientes y a fusilar directamente la música y las argucias de películas clásicas para crear una macedonia de horror bien aparente, me he puesto a revisar una de esas biblias cargadas de datos y referencias que deberían estar en todo hogar de bien: Danza Macabra, de Stephen King.

Es una pena que el libro haya sido escrito en 1981; me retuerzo de placer sólo de pensar en la de cosas divertidas que podría haber dicho el señor King sobre las cosas interesantes que han pasado en el género desde entonces (y sobre las que le han pasado a él mismo, atropello incluido), pero aún así sus análisis sobre los subtextos del horror y tal y cual son atemporales y da gusto ver lo bien qué se explica y lo convencidos que nos deja con sus argumentos, que dan ganas de aplaudirle hasta cuando habla de la radio clásica americana, tema del que no tenemos ni idea –bueno, yo no tengo ni idea de casi nada de lo que habla, en realidad- pero creemos a pies juntillas todo lo que cuenta.

Siempre que ojeo/hojeo el tocho acabo releyendo una parte que encuentro especialmente escalofriante y divertida, además de que ilustra muy bien esa conexión entre el cuento de hadas ancestral (¡hola, “Psicoanálisis de los cuentos de hadas”!) y la película de terror contemporánea. Aquí les copio sin pudor el fragmento, igual que copia sin pudor American Horror Story la música de Drácula o la de Vértigo:

“De modo que, antes de seguir avanzando, tengo un pequeño pasatiempo para usted. Busque un papel y algo para escribir y vaya apuntando sus respuestas. Veinte preguntas; súmese cinco puntos por cada pregunta acertada. Si no pasa de los 70, debería volver para hacer un postgraduado en películas de auténtico miedo… aquellas que nos asustan sólo porque nos asustan.

  1. Érase una vez que el marido de una dama ciega campeona del mundo tuvo que ausentarse una temporada de casa (para matar un dragón o algo por el estilo) y un hombre malvado llamado Harry Roat, que venía de Scarsdale, vino a verla mientras el marido no estaba.
  2. Érase una vez tres niñeras que salieron de casa una noche de Halloween, y sólo una llegó viva a Todos los Santos.
  3. Érase una vez una dama que robó cierta cantidad de dinero y que pasó una noche no demasiado encantada en un motel poco transitado. Todo parecía normal hasta que apareció la madre del propietario del motel; mamá hizo algo muy feo.
  4. Érase una vez unos señores muy malos que trastearon con los conductos de óxigeno en la sala de operaciones de un importante hospital y mucha gente se echó a dormir durante mucho, mucho tiempo… igual que Blancanieves. Sólo que estos nunca volvieron a despertar.
  5. Érase una vez una chica muy triste que iba a los bares a buscar compañía, porque cuando volvía a casa acompañada de un hombre no se sentía tan triste. Pero una noche escogió a un hombre que llevaba puesta una máscara. Debajo de la máscara estaba el hombre del saco.
  6. Érase una vez unos valientes exploradores que aterrizaron en otro planeta para ver si alguien necesitaba ayuda. Nadie la necesitaba, pero para cuando hubieron despegado de nuevo, descubrieron que se habían llevado consigo al coco.
  7. Érase una vez una triste dama llamada Eleanor que fue a vivir una aventura en un castillo encantado. En el castillo encantado, Lady Eleanor no estaba tan triste, pues allí hizo nuevos amigos. Sólo que los amigos se marcharon y ella se quedó… para siempre.
  8. Érase una vez un joven que intentó traerse a su país cierta cantidad de polvos mágicos de otro país a bordo de su alfombra voladora. Pero fue capturado antes de poder montarse en su alfombra mágica, y los malvados le quitaron los polvos mágicos y le encerraron en una terrible mazmorra.
  9. Érase una vez una niña pequeña que parecía muy dulce, pero que en realidad era muy perversa. Encerró al conserje en su cuarto e incendió su cama de madera altamente inflamable porque se habían portado mal con ella.
  10. Érase una vez dos niños pequeños, muy parecidos a Hansel y Gretel, cuyo padre murió y cuya madre se volvió a casar con un hombre perverso que pretendía ser muy bueno. Este hombre perverso tenía la palabra AMOR tatuada en los nudillos de una mano, y ODIO tatuadaza en los de la otra.
  11. Érase una vez una señora americana que vivía en Londres y cuya cordura estaba en tela de juicio. Le pareció haber visto un asesinato en la vieja casa abandonada de al lado de la suya.
  12. Érase una vez una dama y su hermano que fueron a poner flores en la tumba de su madre y el hermano, al que le gustaban las bromas de mal gusto, la asustó diciendo: “Vienen a por ti, Barbra”. Sólo que esta vez resultó que sí venían a por ella… pero antes le pillaron a él.
  13. Érase una vez que todos los pájaros del mundo se volvieron locos y empezaron a matar a las personas porque estaban bajo un malvado hechizo.
  14. Érase una vez un demente con un hacha que empezó a cortar en pedacitos a toda su familia, uno tras otro, en una vieja casa irlandesa. Cuando le cortó la cabeza al guardián de la finca, ésta cayó rodado en la piscina familiar. ¿Verdad que fue divertido?
  15. Érase una vez dos hermanas que se hicieron mayores juntas en un castillo encantado en el Reino de Hollywood. Una de ellas había sido famosa en el Reino de Hollywood, pero de eso hacía ya mucho, mucho tiempo. La otra estaba condenada a una silla de ruedas. ¿Y saben lo que pasó? ¡Que la hermana que podía caminar le sirvió a su hermana paralítica una rata muerta para cenar! ¿Verdad que fue divertido?
  16. Érase una vez un vigilante de un cementerio que descubrió que si clavaba alfileres negros en las plazas vacantes en su mapa del cementerio, la gente que había comprado dichas plazas moría. Pero cuando retiró los alfileres negros y los sustituyó por alfileres blancos, ¿sabéis lo que pasó? ¡Que la película se convirtió en una mierda! ¿Verdad que fue divertido?
  17. Érase una vez un hombre malvado que raptó a la princesa y la enterró viva… o al menos, dijo haberlo hecho.
  18. Érase una vez un hombre que inventó unas gotas mágicas para los ojos, y podía utilizarlas para ver a través de las cartas de otras personas en Las Vegas y ganar un montón de dinero. También podía usarlas para ver a través de los vestidos de las chicas en las fiestas, lo que quizá no sea demasiado educado, pero, un momento. El hombre seguía viendo más… y más… y más…
  19. Érase una vez una dama a la que le tocó hacerse cargo del hijo de Satanás, el cual la tiró por encima de una barandilla con su triciclo. ¡Se puede ser más malo! Pero después de todo, mamá tuvo suerte. ¡Como murió poco después, no tuvo que participar en la secuela!
  20. Érase una vez unos amigos que se fueron a hacer una excursión en canoa por un río mágico, y unos hombres malvados vieron que se estaban divirtiendo y decidieron encargarse de ellos. Porque los hombres malvados no querían que los otros tipos, que venían de la ciudad, se lo pasaran bien en su bosque.”

A continuación, las respuestas:
1. Sola en la oscuridad

2. La noche de Halloween

3. Psicosis

4. Coma

5. Buscando al señor Goodbar

6. Alien, el octavo pasajero

7. La mansión encantada

8. El expreso de medianoche

9. The Bad Seed

10. La noche de cazador

11. Una hora en la noche

12. La noche de los muertos vivientes

13. Los pájaros

14. Dementia-13

15. ¿Qué fue de Baby Jane?

16. Entierro a los vivos

17. Macabre

18. El hombre con rayos x en los ojos

19. La profecía

20. Deliverance

Friday, November 25, 2011

Entonces Mullet decidió vengarse

Para mí, es la noticia más fascinante de la semana: Detenidos siete amish por humillar a otros miembros de la secta afeitándoles la cabeza y la barba. Todo acompañado de una foto que se quedará para siempre en mi memoria, y no solo por lo grotesco o chocante de la historia y las asociaciones inmediatas con Lukas Haas, Harrison Ford y el silo lleno de maíz, sino porque esta historia de sectas y castigos simbólicos ha actuado como la magdalena de Proust (que siempre viene bien traer a colación), recordándome un episodio de la Doctora Quinn que me marcó especialmente.



No quiero volver a ver La Doctora Quinn jamás porque guardo un recuerdo maravilloso de noches de sábado contemplando con ojos de amor a Joe Lando (si le vuelvo a ver me parecerá un espanto) y pensando en lo guapa que era Jane Seymour; ya entonces encontraba que era demasiado mayor para el papel, y no quiero volver a verla para confirmar que no solo era demasiado mayor para el papel sino también demasiado mala actriz. La nostalgia hay que dejarla donde está, qué manía con revisitarlo todo. Pues bien, en el mundo normalmente idílico de Dr. Quinn, medicine woman, también se colaban dramas históricos, y no recuerdo qué acontecimiento del estado de Colorado generaba una ola de racismo en el pueblo de los protagonistas. Creo que era algo del derecho al voto, aunque no recuerdo que la Guerra Civil estuviese presente, en fin, no sé muy bien qué pasaba, pero de pronto ¡aparecía el Ku Klux Klan! Algunos malvados y cerriles habitantes del pueblo se daban a la sinrazón del terrorismo y, protegidos tras los icónicos carapuchos blancos, se dedicaban a aterrorizar a los negros del pueblo, que creo que eran solo dos, el herrero y su mujer. En una escena con montaje paralelo que recuerdo como angustiosísima, el herrero se dedicaba a sus quehaceres con el yunque y el fuego mientras su mujer era atacada por el KKK, y en unas imágenes de gran violencia contenida, le cortaban el pelo. Yo debía de tener unos doce o trece años, e inmediatamente pensé que ese ataque para mí tan extraño de cortarle el pelo era una metáfora de una violación. Y ahora, con este tema de los amish, he recordado toda la historia y me he puesto a investigar (o sea, he puesto en google "Ku Klux Klan pelo" y "prácticas del KKK") si esto de rapar a las negras era habitual; no he encontrado ningún dato, así que me quedo sin saber si aquella escena era una metáfora de una violación (cosa que tampoco importa mucho porque ambos comportamientos tendrían como objetivo humillar a la mujer del herrero y hacer una demostración de poder y supremacía, más o menos lo mismo que en el caso de los amish) o un rapado real. Si alguien tiene a bien ilustrarme, le estaré muy agradecida.

Sunday, November 13, 2011

En la tableta de sugar

Entre las noticias del colorín de esta semana -Paquirrín embarazado, Iñaki Urdangarín implicado en una trama de esas tan ejpañolas de tocomocho en forma de empresa de eventos, cosa que me encanta porque de repente convierte en bueno a mi adorado Jaime de Marichalar, el hombre mejor vestido de España y fuente constante de fotos que hacen que se te caiga el monóculo- puede pasar desapercibido un titular que para mí es lo mejor que he oído en años, tal vez desde que Jennifer López soltó, más ancha que pancha, que se le había aparecido el fantasma de Rocío Jurado para susurrarle los versos de "qué hiciste, hoy destruiste con tu orgullo la esperanza", primer single de su etapa Marc Anthony, hoy felizmente finiquitada. Bueno, que me lío: el caso es que el viernes entrevistaron una vez más a Al Bano, en esta ocasión como respuesta a la entrevista de la semana pasada con Romina (no deja de fliparme el interés que suscita de repente la vida amorosa de esta pareja, deberían darle comisión a Lydia Lozano), y entre declaraciones sobre los no malos tratos y demás rollos, soltó una perla tan maravillosa y tan increíble que fue recibida con aplausos en el sofá de mi casa. ¿Y qué dijo Al Bano? Pues que Linda Christian, su ya difunta suegra, ex-esposa de Tyrone Power, en cierta ocasión le echó LSD al té del rey Hussein de Jordania, LSD camuflado "en la tableta del sugar", según dijo con su encantador acento Al Bano. Así que ahora entra en juego la idea de que la desaparición de Ylenia fuera una mortal vendetta por parte del soberano hachemí, por lo que habría que preguntarle a la pobre Noor qué opina de este gigantesco despropósito que tantas alegrías lleva a nuestras apáticas vidas en las que nunca tendremos la oportunidad de endrogar a un rey de Oriente Próximo.

Wednesday, November 02, 2011

Ni una, ni grande ni libre

De la entrevista con Francis Franco, el nieto de Franco, en el último número de Vanity Fair no ha hecho que se me caiga el monóculo ninguna de sus previsilísimas y poco originalísimas declaraciones (España está fatal, mi abuelo no era un dictador, en el Azor se hablaba euskera, con Franco vivíamos mejor… un hermoso ejercicio de reconstrucción histórica que permite hondas reflexiones acerca de qué es la verdad, la imposibilidad de acercarse a ella y cómo varían las cosas según quién las cuente, una especie de Rashomon de la historia reciente de España), sino una foto de un detalle decorativo de su hogar: unos ceniceros hechos con garras de león, no de un león cualquiera, claro, sino una pieza cobrada en una cacería en algún país africano de esas por las que por el privilegio de matarlas tienes que pagar el equivalente al presupuesto anual de la reserva de fauna en la que se crían.

Aquí tienen la imagen en cuestión, fotografía de una fotografía de un cenicero-garra de león sobre una mesa Lak de IKEA. Un contraste decorativo y de status muy representativo del signo de los tiempos.




El resto de la página está compuesta de una foto de la capilla familiar de esas en las que un cura amigo de la familia oficia bodas, bautizos, comuniones y misas de responso; un detalle de una pared llena de calaveras de corzos fruto también del talento cinegético de la familia y una bella estampa de Francis con su perro “Bubi”. El tema del amor de las clases altas (dígase con tono así como de quién va a asaltar el Palacio de Invierno) por sus perros y caballos daría para un sesudo tratado sobre psicología humana y símbolos de status que igual un día me animo a escribir (ya tengo decidida la portada, que sería la foto de Pitita Ridruejo con uno de sus perros que ella misma eligió para portada de sus indescriptibles memorias). Y aunque los Franco no son aristócratas en plan Downton Abbey (de hecho el origen de su fortuna y ascenso social haría arrugar la ceja a más de un personaje de la serie), Francis también dedica parte de la entrevista a nombrar a sus mascotas favoritas con nombres –y casi apellidos-, carácter y aficiones. Y esto entronca directamente con la portada de la revista, un maravilloso retrato con reminiscencias de Luis XV de lo más aristócrata y over the top que se puede ser en esta vida, que es ser nominal rey de Francia en el exilio: Luis Alfonso de Borbón, que además también es sobrino de Francis Franco. Y dejándolo todo así de bien hilado y bien traído –perros, aristocracia y Carmen Martínez Bordiú-, finiquitamos esta entrada.

Wednesday, October 05, 2011

Siempre para mí eres lo primero y aunque falte el dinero te quiero

Que anteriormente haya demostrado mi entusiasmo por la boda de la Duquesa de Alba no quiere decir que no hubiese jaleado con idéntico entusiasmo la irrupción de los jornaleros andaluces en sus tierras con intenciones okupatorias. Que lo cortés no quita lo valiente y no me he vuelto del todo gilipollas. Los sindicalistas, sin embargo, han optado por no sumarse al enlace considerando que aparecer hoy al grito de "tierra y libertad" en el palacio de Dueñas hubiera sido oportunista y poco serio. Bien por ellos, aunque me da un poco de rabia porque ya habría sido la gota que hubiera colmado el vaso de este cuadro barroco que está siendo la boda de la Duquesa.
Yo no tengo palabras, así que abandonaré las alambicadas frases subordinadas que luego me hago un lío y escribo horrores gramaticales como la anterior entrada, que me pilló con el colmillo goteante y publiqué si releer lo escrito (craso error, no lo hagáis nunca, ni con testamentos ni con sms):
Baño de multitudes que se pelean por el ramo con rosas de pitiminí: sí, digo sí.
Que el Mocito Feliz no sea la persona de físico más alternativo del evento: bravo.
Presencia de gente vieja, coja y fea en los medios, aunque sean millonarios: por supuesto que sí.
Irrupción de los Siempre así cantando la "Salve Rociera": a eso lo llamo yo coherencia.
Triunfo total y canonización inmediata de los Victorio y Lucchino: no por esperado y no necesario menos aplaudible.
Ceremonia tan íntima que parece que los invitados estén haciendo corrillo en el Corral de la Pacheca: lovely.
Escenas de baile con pies descalzos que parecen sacadas del peor sketch de Los Morancos: siempre a favor de que la realidad supere a la ficción.
Saber que estás asistiendo a uno de esos días que entran inmeditamente en el olimpo de eso tan difícil de definir pero tan identificable que es Ejpaña: ¡claro que sí, claro que sí!

Monday, October 03, 2011

Timberlake emasculado

De "Con derecho a roce" (también conocida como la-comedia-romántica-de-la-temporada) se podrían comentar muchas cosas, como el que en uno de sus trailers, anunciado en televisión (especialmente durante Mujere y hombres y viceversa) se emplee el que es el último fotograma de la película; o la presencia de Woody Harrelson interpretando a un personaje gay que es una especie de caricatura según la cual ser marica es algo graciosísimo, o que usa referencias tan estrictamente contemporáneas que no solo creo que estén pasadas de moda (¡un flashmob! ¡chistes sobre Ipads!) en el estreno de la película, sino también cuando fue rodada seis meses atrás e incluso mucho antes, cuando se le ocurrieron al guionista. Muchas cosas podrían comentarse, sí, pero lo que me ha hecho alzar la ceja con indignación -y entendemos que cuando una se pone a ver una comedia romántica su nivel de indignación está bastante bajo y dispuesto a transigir con cosas con las que preferimos pensar que no transigiríamos nunca ahí fuera, en el mundo real- es una escena de cama, en medio de un montón de otras escenas de cama concatenadas y que se suponen muy graciosas, en la que Mila Kunis (bella y atemorizante) está encima de Justin Timberlake, se supone que follando alegremente pero él le pregunta "¿Te gusta esta postura?", ella responde que "psché, sí" aunque la verdad es que no parece nada entusiasmada, y entonces él le dice algo así como "vamos a cambiar de postura porque así me siento emasculado, castrado y profundamente incómodo". Y ahí es cuando se me cae el monóculo. No vamos a entrar en el amplio y farragoso mundo de las preferencias sexuales, pero de verdad que considero que no es una razón admisible el que a un hombre no le guste que la mujer con la que está fornicando esté encima de él porque siente que eso amenaza su virilidad. Creía que ese tipo de cosas sólo ocurrían en el siglo XVI (cuando efectivamente la iglesia católica decía que la única postura aceptable era el clásico misionero) o en ambientes así como Natashakampuschianos, pero desde luego no esperaba encontrarme ese argumento en una comedia romántica de esas que van principalmente destinadas al público femenino. Y el hecho de que esa frase se suelte así, tan alegremente, como si fuese algo normal y no un insulto que define como gilipollas profundo al que la dice, como algo gracioso y divertido a la hora del intercambio de fluidos entre dos jóvenes de profesiones liberales (y unido a que, en el resto de la película, efectivamente cuando se les ve follando siempre es él el que está encima) hace que me entre una tristeza profunda, me inquieta y me llena de ganas de golpear en la cabeza con una garrafa de cinco litros de agua a todos aquellos que dicen, con la boca muy llena, "yo no soy feminista".

Sunday, September 25, 2011

En esto creo

La relectura del inabarcable e inacabable "From Hell" (del que ya hablé una vez) hace que piense que la próxima muerte de un desconocido que sentiré de verdad (a no ser que esta muerte provoque el fin del mundo el año que viene, como la del archiduque Francisco Fernando provocó la Primera Guerra Mundial, en cuyo caso también sentiré mucho esa hipotética muerte de un desconocido), después de la de Terenci Moix, será la de Alan Moore, una de las pocas personas en el universo a las que considero un auténtico sabio.
A su dinámico y divertido aspecto, Alan Moore suma un pozo de sapiencia y erudición en todo lo mágico, lo oculto y lo misterioso de la historia. Creo en todo lo que viene escrito por su mano decorada con anillos con ojos de Cluclú: creo, sobre todo, creo en el tema principal de From Hell: que los lugares tienen significado, que guardan algo de lo que en ellos ocurrió, que las cosas no ocurren en ciertos sitios por casualidad, que los símbolos tienen poderes y son importantes y poderosos, que hay magia en las esquinas de las ciudades y que la arquitectura es la encarnación de la sangre de la tierra y de los hombres y, en el fondo de todo, que hay algo más de lo que se ve. Y aunque todo esto suene sospechosamente parecido a libros de Javier Sierra o a la misma "Piel del tambor" de, horror, Pérez-Reverte, Alan Moore lo describe magnífica y mucho más claramente que yo en el itinerario mágico del capítulo cuarto de "Desde el infierno" o en "La voz del fuego", en el que construye lo mismo que hizo con Londres pero con la aparentemente prosaica Northampton. Me moriría porque alguien fuese capaz de hacer algo remotamente similar con las ciudades ejpañolas (con Barcelona hay algunos cutreintentos), demostrando que la historia es poderosa y que, del mismo modo en que los crímenes de Jack el Destripador y la concepción de Hitler van de la mano, el asesinato de Cánovas y, qué se yo, algún hecho relevante de la infancia de Franco pudieran estar relacionados, porque cuando leo la concepción de la historia de Alan Moore automáticamente paso a convencerme de que es así como funciona el mundo y quiero leer esa interpretación esotérica y escondida de todos los acontecimientos de los últimos siglos. Jo, Alan Moore, no te mueras nunca.

Friday, September 16, 2011

... pero se casan con las morenas

Rescato una piecita escrita hace algún tiempo en un tono un poco diferente del habitual, que espero que sea del gusto de ustedes:

Hay muchos libros clásicos cuyos personajes mantienen plena vigencia hoy en día. Podemos sentirnos identificados con sus pasiones, problemas y personalidad e incluso algunos han pasado a ser arquetipos en los que reflejarnos. Sin embargo, hay otros personajes cuya gracia está, precisamente, en lo demodé de su planteamiento –tan demodé como la propia palabra- y en que no puedan comprenderse más allá de un contexto muy concreto. Son imágenes vivas de una época que no hemos podido conocer con un delicioso sabor añejo. Esto es lo que le ocurre a la Lorelei Lee de Los caballeros las prefieren rubias.

Hollywood, años 20. Por si estas palabras no fueran suficientemente evocadoras, añadámosle la pequeña –por bajita, no por importancia– figura de Anita Loos, escritora, guionista y amiga de algunos de las estrellas de cine más importantes de su tiempo. Ella misma cuenta en el prólogo de su libro cómo la idea de la novela surgió durante un viaje en tren desde Nueva York a Los Ángeles, en el que una joven compañera de vagón recibía todas las atenciones y cuidados de la mayoría masculina de los pasajeros. Intentando explicarse el por qué, llega a la siguiente conclusión: “¿Por qué esa chica me daba cien vueltas en atractivo femenino? ¿Estaría su fuerza (como la de Sansón) en el pelo?”. Naturalmente, se trataba de una rubia. Y de tan en apariencia simple premisa nace una de las novelas de humor más descacharrantes, incisivas y ácidas del siglo pasado.

Los caballeros las prefieren rubias está narrada en primera persona por su protagonista, la rubia Lorelei Lee, una bella jovencita con la cabeza a pájaros, muchas ganas de medrar y decidida a cumplir el deseo de cualquier chica de bien de Little Rock, Arkansas: pescar un buen marido. A Lorelei naturalmente la mantienen hombres de buena posición que acuden a Nueva York en busca de diversiones. El tiempo que no está con ellos lo dedica a ir de compras, acudir a fiestas en las que se bebe alcohol destilado en bañeras de mármol y a escribir sus reflexiones sobre la vida en su diario, que nosotros leemos complacidos. Muy pronto su protector la hará emprender un viaje por Europa con su amiga Dorothy Malone, el contrapunto inteligente y cínico a la cándida Lorelei. Olviden la película de los años cincuenta: no tiene más interés que un par de buenas canciones pegadizas y el disfrutar a Marilyn Monroe y Jane Russell, siempre tan agradecidas a la vista. La verdadera chicha de Los caballeros las prefieren rubias no está en las peripecias de las protagonistas, sino en cómo se cuentan estas peripecias, con un lenguaje que es una verdadera obra maestra de agudeza psicológica y sentido del humor.

La novela fue un éxito instantáneo que se tradujo y reimprimió infinitas veces. Años después, animada por sus amigos y editor, Anita Loos escribió una segunda parte, Pero se casan con las morenas, en la que Dorothy Malone cuenta su propia historia, desde su nacimiento en un circo ambulante de California hasta convertirse en una flapper de las Follies de Nueva York. Una historia de éxito y superación personal al estilo de los hombres hechos a sí mismos tan queridos por la mística norteamericana, pero restándole seriedad, épica y grandilocuencia. Anita Loos se ríe del sexo, de la white trash y de la hipocresía de una sociedad pacata en plena ley seca. En algunos países, como la Unión Soviética, la novela se leyó como una muestra de explotación femenina por parte de una sociedad machista y violenta. Hay bastante de verdad en eso; las trayectorias de las protagonistas podrían ser parte de la gran tragedia americana si estuviesen narradas con otro tratamiento, examinándolas con crudeza. Y, sin embargo, preferimos quedarnos con la parte frívola y divertida de la novela, sin dobles lecturas. En estos tiempos tan serios en los que vivimos, en los que todo lo que ocurre es tan importante, siempre hay un momento para leer Los caballeros las prefieren rubias e inundarnos del optimismo brillante de Lorelei Lee.

Monday, September 05, 2011

Hijos, nueras, exnueras y exyerno

He ido a ver a mis vetustas tías (que antes eran tres pero desde el año pasado solo son dos) y hemos comentado el reportaje central que el ¡Hola! le dedica a Cayetana de Alba y a su inminente (y más inminente debería de ser, que a estos años nunca se sabe) boda. Para mi sorpresa, mis tías no consideran a Alfonso un hombre atractivo ni interesante (yo, que tengo el gusto un poco extraviado, sí); al contrario, dicen que les tiene muy mala pinta, que está demasiado delgado, tiene una mala postura corporal y a "a veces parece un sidoso" (sic). Sin embargo están muy a favor del proyecto de boda. Encuentran a Cayetana de Alba un personaje un poco risible con sus vestidos de punto, sus pies descalzos, su escotes y sus combinaciones de estampados, y disfrutan comentando malévolamente que la mano derecha apenas la puede abrir y que tiene los dedos constreñidos y ese abanico que con tanto garbo sostiene ha debido colocárselo ahí algún miembro de su séquito. La foto central, en la que la Duquesa está reclinada en una hamaca como si fuese Vaitiare, les hace reír y llevarse las manos a la cabeza, peeero envidian un poco el que venga "un hombre, aunque no sea muy estupendo y te saque y te lleve y te traiga y te tenga entretenidísima". Por eso el tema de la boda de la Duquesa de Alba es un asunto nacional que a nadie debería dejar indiferente, por muy anti latifundio y anti privilegios de la nobleza que se sea (y que se debe ser). Yo apoyo a morir esta boda aunque la Duquesa no me caiga especialmente bien y no me entre en la cabeza que alguien pueda encontrar su conversación ya no divertida, sino soportable. Y todo lo que chinche y fastidie a sus hijos, que son unos horrores (sobre todo Cayetano y Eugenia, en cuyas vidas no hay nada que no provoque espanto y rechazo), deberíamos celebrarlo con la emoción con la que se celebra la llegada del otoño.

Tuesday, August 30, 2011

Lo difícil que es pisar el asfalto en Broadway

En este verano que agoniza he vuelto a ir de visita a Nueva York para pasar unos días de gozo, deleite y absoluto desconecte de la realidad. Eso que siempre dice la gente de "irse de vacaciones y desconectar de todo" y que yo nunca había comprendido ni deseado surgió de forma involuntaria y resultó ser tan maravilloso que al volver no quise saber nada de tele, ni (casi) de Internet ni de las noticias durante el máximo de días posibles, hasta terminar descubriendo con horror que no conocía a ninguno de los tronistas de "Mujeres y hombres y viceversa".
En Nueva York me acordé mucho de Lorca y de lo que tenía que ser conocer esa ciudad en los años 30 viniendo de Madrid, o sea, directamente un viaje al futuro y un ponerte del revés, no me extraña que se volviera loco con los negros, y al volver a casa recurrí a Jardiel Poncela, my first, my last, my everything, que en su maravillosa obra "Exceso de equipaje", cajón desastre de cuentos y relatos autobiográficos, glosa su llegada a los Estados Unidos allá por los años 30, y le dedica estas palabras a NYC que paso a copiarles aquí, para que puedan exclamar cosas como "¡lo que cambia la vida!", "¡vivir para ver!" y acto seguido concluir que la vida sigue igual.
BARRIOS Y LUGARES
Quiero "perderme" en New York.
Por desgracia, New York es una ciudad tan bien organizada, que es imposible perderse en ella.
Wall Street. _ Una encrucijada sombría de edificios magníficos, con no se sabe qué de tenebrosa. La Banca Morgan. Washington sentado a la puerta de la Tesorería. En aquella casa, un hombre entra desnudo y sale vestido. (Son unos almacenes). En esta otra casa, un hombre entra vestido y sale desnudo. (Es la Bolsa).
Trinity Church._ Al fondo, una iglesia. Y al lado, un cementerio. Se mezclan las tumbas y las lápidas con los bancos donde hacen ganchillo las nurses. Chiquillos rubios juegan por el césped a esconderse entra las cruces de los muertos. Señores graves leen el Herald, indolentemente apoyados en un sarcófago. Delante de la verja, de medio metro de alta, el tráfico de Broadway. Y detrás, el "elevado", siempre rugiente.
Empire State._ Open every day 8 AM to 1 AM. Piso 86. Open air terrace. Piso 102 Observatorio de vidrio cerrado. Aquí ya no se vive en el mundo, sino en un cielo radiante y silencioso. Desde el piso 80 aún se ven las calles. Pero no se distingue a las personas. (Desde esta altura, como desde la altura de la doctrina comunista, el individuo pasa a ser la masa).
Times Square._ Puerta del Sol neoyorquina. Ajetreo delirante. Anuncios del Times. El Rialto. El Paramount...
Bowery._ Bandidos; criminales; prostitución; speakeasies y juego. Casas negras y turbas. Conocimiento exacto de la Ley para poder estar fuera de la Ley.
Greenwich Village._ Un remedio del Barrio Latino. Pastiche, mentira. ¡Quién sabe si arte! Gentes pintorescas a sueldos del turismo.
El Ghetto._ Judíos. Oro. Ayuno los sábados. Got schabes! Mujeres bellísimas y prestamistas al 60 por 100.
116 Street._ Whisky barato. Cocaína, marihuana, juego de la bolita y blasfemias. Una gramófono canta el Manisero y una muchacha se sube una liga enseñando la ingle.
Harlem._ Áfrca. Negros, negros, negros. El boxeo, el baile, la música. Todo lo que ha exportado Norteamérica ha salido de Harlem.
Union Square._ Socialismo. Obrerismo. Albañiles con "Ford" y una querida rubia y elegante. Stalin es aquí, todavía, snobismo.
Bronx Park._ La "Casa de Fieras", el zoológico; la especie humana está al otro lado de los barrotes y los animales la contemplan gratis.
Riverside Drive._ El río, gris como una traje de "golf". Pájaros que ensordecen. Al fondo, las factorías de New Jersey. Puentes en el horizonte. Algo de boulevard parisién. Dulzura un poco cursi de tarjeta postal iluminada.
Park Row._ La comadrona de los grandes periódicos. En Park Row nació el Times y el World y el Herald. Y fueron gloriosos, con Greely, hasta que surgieron los comerciantes del periodismo y se lo llevaron a la calle 42. ( Y hoy en Park Row hay sastrerías).
Central Park._ Lagos, valels y colinas entre la calle 60 y la 110. Los trópicos a la vuelta de una esquina. Ardillas que vienen a comer a la mano Pareja de amantes que se revuelcan en el césped.
Little Italia._ Italianos. El otro pulpo, además de Harlem, que amenaza con devorar a New York. Crece por días. Todo lo abarca ya y la historia de Norteamérica no podrá escribirse sin mojar en este tintero latino. Capone. Cotillo. Barzini. Giannini. La Tetrazzini. (El hombre rubio sucumbe absorvido por estas mujeres ardientes de Pirandello, la Imvernizzio y Pittigrilli).

Thursday, July 14, 2011

CSI Bernidorm

Todo empezó con esta entrada de Mer. Siendo precisos, ni siquiera con la entrada en sí, sino con los comentarios en los que se analizó con gran talento "Inocentes", una olvidable miniserie de Telecinco (con la que por cierto y vistos los anuncios me parece que guarda cierto parecido "Punta escarlata", al menos en el tema adolescentes muertitas y en el uso de tonos ocre en la fotografía). Yo dije que ciertos planos aéreos de Benidorm parecían sacados de una hipotética "CSI Benidorm", y ahí quedó todo. Hasta que hace un par de meses volví a Benidorm -destino vacacional por antonomasia- y la idea de un CSI Benidorm volvió por sus fueros. Este fin de semana nos pasamos horas, ¡horas! hablando de que en telecinco alguien tenía que montarse un CSI Benidorm ya, porque si existiese una franquicia de esta serie en España, sin duda tendría que estar ambientada ahí por su mezcla perfecta de Las Vegas y Miami. Y mira que yo nunca fui mucho de CSI, ni siquiera cuando apareció y volvió loco a todo el mundo, básicamente porque todos sus personajes me caían mal, me parecían perfectamente intercambiables por una escoba con peluca y por el horterismo de su estética, siempre llena de fluorescentes. Pero como todos sabemos que en la tele española las cosas suelen hacerse tarde, mal y a rastras, y como al fin y al cabo CSI sigue siendo la serie más exitosa y emitida a nivel mundial, no vería descabellado que alguien se sacase un RIS científica segunda parte, pero bien hecho; o sea, no en Madrid, sino en Benidorm. Veíamos clarísimos los zooms loquísimos aproximándose a un castillo de arena gigante en la playa de Poniente del que asomaban los pies de un cadáver; veíamos ese prólogo de capítulo con el Acuapark en el que de repente se atasca uno de los toboganes y aparece otro cadáver; ya nos imaginabámos las recreaciones de torneos medievales que hacen en el falso castillo de las afueras, con las lanzas chocando y de pronto ¡otro cadáver! Veíamos esa mezcla de guiris borrachos que follan en la playa, grupos de jubilados que se pasan cuatro horas diarias haciendo bailes de salón, veíamos esa juventud representada por Oliver y Niki de Mujeres y hombres y viceversa, esas macrodiscotecas, esos planos de bikinis un poco a lo créditos de los vigilantes de la playa, los planos aéreos de los rascacielos, zooms y megazooms a lo Valerio Lazarov en medio de un espectáculo de María Jesús y su acordeón... nos volvimos locos y empezamos a discutir sobre el cásting. Y aquí quedó clarísimo que esta es una de las cosas más complicadas del mundo, porque no nos poníamos de acuerdo sobre quién era más apropiado para hacer de Grissom/Horatio (pensábamos en Josep María Pou, pero lo desechamos por totalmente carente de atractivo sexual), y no podíamos quitarnos de la cabeza a los mismos de siempre. Esa debe de ser la razón por la que cada vez que hay un personaje de viva la virgen en una serie está, indefectiblemente, interpretado por Arturo Valls. Al final decidimos que para la forense madura, Pilar Castro, y los jóvenes policías tenían que ser Quim Gutiérrez y Myriam Gallego. Y de informático, el primigenio Quimi, Antonio Hortelano, al que veríamos tres días después haciendo efectivamente de informático esterotipadísimo en el doble capítulo final de "Los misterios de Laura", confirmando que el papel le iba al pelo. Y con este cásting tan chuchurrío y comprendiendo mucho mejor la labor de los directores de cásting nos fuimos cada uno a nuestra casa, a la espera de que Globomedia decida tomar nota.

Tuesday, June 28, 2011

Sucesos increíbles y muertes singulares

Como ya comenté alguna vez allá por el pleistoceno (aún más por el pleistoceno, porque aunque la entrada esté fechada en 2004, debe de ser de 2002 como poco, ya que mi primer diario estaba en una cosa muy cutre llamada ujournal que desapareció, por lo que tuve que copiar entradas antiguas que por suerte había guardado en un humilde word en este blogspot), uno de los libros más chachipirulis de mi biblioteca familiar es "El libro de los hechos insólitos", de Gregorio Doval, una fantabulosa enciclopedia de lo extraño que no debe empezar a leerse cuando uno tiene algo importante que hacer, porque automáticamente se llegará tarde a la cita programada, no se terminará el trabajo a tiempo, no se estudiará lo suficiente para el examen o se pasará el guiso en la cocina, tal es el poder enganchante y fascinador de este libro.
Así que, para rematar el mes de junio, no se me ocurre nada mejor que copiar algunas deliciosas historietas que vienen en el libro y que consiguen automáticamente que pensemos que, en un mundo tan aplatanado y uniforme como el nuestro, aún queda espacio para la magia y la maravilla.
- El dramaturgo griego Esquilo (1525-456 a. de C.), según la versión de Hermipo de Esmirna, murió golpeado por una tortuga que se desprendió de las garras de un águila que volaba sobre él.
- En cierta ocasión en que el emperador Yung-Lo, que gobernó en China entre 1402 y 1424, tuvo que ausentarse por largo tiempo de la capital, dejó a su consejero, el general Kang Ping, al cuidado de su harén. Buen conocedor del carácter paranoico e irascible del emperador, este general tuvo la idea de prevenir la sospecha de que hubiera seducido a sus concubinas, que indudablemente Yung-Lo volcaría sobre él a su regreso. Para ello, se castró e introdujo su pene en el equipaje del emperador antes de que éste partiese. Nada más regresar a la capital, como había previsto el general, el emperador le acusó de no haber respetado sus votos de mantenerse alejado de sus mujeres. Kang Ping, tranquilo, se dirigió al equipaje del emperador y recuperó su pene, demostrándole así que tal acusación era infundada. El emperador, conmovido por le gesto de su general, le nombró al instante jefe de sus eunucos e incluso, a su muerte, levantó en su honor un templo, nombrándole protector eterno de todos los eunucos.
- Aunque resulte increíble, Allan Pinkerton (1819-1884), fundador de la famosa agencia norteamericana de detectives Pinkerton, murió tras morderse la lengua en un traspiés y contraer gangrena.
- En 1700, cuando Johann Sebastian Bach (1685-1750) tenía quince años y coincidiendo con el cambio de voz propio de la adolescencia, le sucedió un extraño fenómeno, nada corriente. Durante una semana, canó e incluso habló en octavas, es decir, con doble voz. Fue un extraordinario caso de lo que médicamente se denomina diplofonía.
- En 1931 el novelista inglés Arnold Bennet (1867-1931), tratando de demostrar a las "incultas" gentes de París que el agua que bebían no era la causa de la epidemia de tifus que asolaba la ciudad, bebió públicamente un vaso de aquel agua. Murió de tifus a los pocos días.
- El 17 de noviembre de 1874, la revista norteamericana American Medical Weekly dio a conocer un extraordinario e increíble caso de inseminación involuntaria presentado por el doctor T.G. Capers. Serún el testimonio de este doctor, durante la batalla de Raymond, entablada junto al río Mississippi el 12 de mayo de 1863, un soldado, amigo personal del doctor Capers, fue herido pro una bala que le atravesó el escroto, llevándosele el testículo izquierdo. Al parecer, la misma bala penetró en el abdomen de una muchacha de diecisiete años que estaba casualmente en el mismo paraje. Doscientos setenta y ocho días después, la muchacha dio a luz a un niño de casi cuatro kilos de peso, sin que en ese desenlace interviniese, según testimonio de la joven, más que la providencia. Lo que vino a corroborar la versión que daba la muchacha fue que, tres semanas después, el mismo doctor Capers operaba al bebé, extrayéndole un cuerpo extraño que resultó ser una bala idéntica a las que había utilizado el enemigo en la batalla ocurrida en el lugar nueve meses antes. El broche final de esta increíble pero al parecer verídica historia fue que el escéptico soldado visitó a la madre de su supuesto hijo accidental y entre ambos surgió algo más que una afinidad, que pronto acabó en matrimonio. La pareja tendría después otros tres hijos concebidos, eso sí, de una manera menos fortuita.
- Se cuenta que el gran atleta griego Milón de Crotona, ganador de muchas competiciones olímpicas y famoso por su extremada fortaleza, murió cuando, en plena vejez, quiso acabar de rajar un árbol entreabierto, pero se le quedaron aprisionadas en él las manos y fue devorado por los lobos.
- Un ejemplo extremo del puritanismo exacerbado de la sociedad británica en tiempos de la llamada Era Victoriana queda reflejado en el Libro de etiqueta de lady Grough, verdadera biblia de las buenas costumbres del siglo XIX. En este manual, se llegaba a aconsejar, en aras del decoro, que los libros de autores varones no compartieran nunca estante en la biblioteca de un buen cristiano con los escritos por mujeres, salvo, eso sí, que los autores estuvieran casados entre sí.

Sunday, June 26, 2011

Donald y el almacén de los mundos

Debo de haber envejecido de golpe veinte años (o rejuvenecido), porque de repente (¡hola Josie! ¡hola Andrés!) he caído en la trampa de la publicidad. He visto este anuncio y me he creído ingenuamente la historia del test pionero en la implantación de recuerdos. Pensando emocionada y asustada que era posible hacer un "Eternal sunshine on a spotless mind" al revés (o un "Desafío total" en toda regla), no fue hasta entrar en la web cuando me di cuenta de que era una burda argucia publicitaria de la sección de viajes de Atrápalo, y que nunca podría hacer que me implantaran el recuerdo de la toma de la Bastilla o del asalto al Palacio de Invierno.
Algo bueno ha tenido el darme cuenta de que soy tontícola y fácil de engañar, porque el anuncio me ha recordado a una de mis historietas favoritas de Disney, publicada en la maravillosa, inteligente y talentosísima revista mensual Hiper Disney (croquetamente en el número 13, en cuya portada sale Donald deslizándose sobre un patinete con gesto de terror) allá por principios de los noventa.
La historieta es de una profundidad y madurez inusitada en una publicación para niños (pero muy presente en las revistas Disney, ya sea en los Don Mikis de los setenta o en el citado Hiperdisney que nunca me cansaré de defender como una de las principales fuentes de cultura y conocimiento que sorbí durante mi infancia); se llama "Donald y el almacén de los mundos" y comienza con un Donald deprimidísimo porque su vida es rutinaria, agotadora y carente de ilusión y aventura. Se encuentra con unos señores de sapientín aspecto que intentan inútilmente animarle. Al día siguiente Donald está plácidamente durmiendo el sueño de los justos en su hogar cuando llaman a la puerta, sí, precisamente, los dos señores con aspecto de sabios. Le traen el almacén de los mundos, como espero que se vea más o menos claro en la siguiente foto:



Aquí vienen unas viñetas en las que explican el concepto de posibles vidas paralelas, algo que sale mucho en las películas y libros de ciencia ficción y que a mí particularmente me pone del revés: esa posibilidad de que un día decidas salir de cama por el lado derecho y no por el izquierdo, como haces siempre, pises mal, te hagas un esguince y durante la rehabilitación conozcas al amor de tu vida o alguien que años después termina asesinándote por alguna oscura historia cronenbergiana. Y aquí es cuando lanzan el siguiente discurso que procedo a copiar tal cualito: "Multiplicando entre sí los múltiples cruces de la vida tenemos un número de combinaciones prácticamente infinito. Nosotros, claro, solo vivimos una de nuestras infinitas vidas posibles, y no está dicho que se la mejor. Nuestro pequeño mundo solo es uno entre muchos. Si todos fúesemos más afortunados o más listos ahora quizá podríamos ser más felices. ¿Le gustaría vivir unas horas la mejor de sus vidas posibles en el mejor de sus mundos posibles?"
Aquí interrumpe Donald: "¿Quieren decir que con ese... chisme?"
Y continúan ellos: "... Se puede vivir el más emocionante y realista de los sueños. No tiene nada que ver con esos sueños poco creíbles que si no se desvanecen por la mañana sólo dejan un recuerdo vago y confuso. Este sueño lo recordará siempre, será la experiencia más bella de su vida."
Claro, así que Donald dice naturalmente que sí, pero cuando ya está en cama con el casco puesto y monitorizado a la máquina los dos sabios empiezan a hablar entre sí preocupados, y Donald termina por arrancarles que en un par de experiencias anteriores los sujetos del experimento no regresaron jamás, se quedaron para siempre en el sueño. Donald dice "Por bello que pueda ser el sueño no quiero que sea eterno" (qué bobo) y les dice que nanay al experimento. Ellos le piden disculpas por las molestias y se van de su casa cargando con la máquina. Y Donald prosigue su día, yendo a ayudar a Daisy con el traslado de los muebles, a hacer recados para el Tío Gilito, a regar el jardín... mientras fantasea con el tipo de mundo en el que podría estar ahora. Llega la noche, Donald se prepara un vaso de leche y se vuelve a cama a soñar con los angelitos. Y cuando despierta, ¡oh, sorpresa!, allí están los sabios con su máquina, y no solo eso, sino que le preguntan cómo ha ido el viaje, en qué mundo ha vivido. Donald está confuso: "Pero... es imposible. No recuerdo haber partido. Es más, me negué a partir. Tenía miedo, quería reflexionar". Ellos le dicen que es normal porque los sueños son tan realistas que muchos no saben cuándo empiezan. Y Donald sigue: "La verdad es que estuve... me quedé... bueno, ¡no me moví de aquí!" Y aquí entran en júbilo los sabios: "¡Entonces es usted afortunadísimo! ¡Su vida real es ya la mejor posible!"



Esto a Donald le llena de contento, comprende la importancia de valorar lo que tenemos y se levanta decidido a empezar su semana lo mejor posible.
Pero hay trampa: un rato después los dos sabios conversan en un parque:
-Misión cumplida.
- Sí. Estaba muy contento, completamente transformado.
- Con este casco de peluquería...
- ... y este viejo ordenador para videojuegos...
- ... hemos hecho feliz a otra persona.
- Así es, amigo mío. Así es.

Wednesday, June 15, 2011

Vanavaina Okohonga

Grande es la vergüenza que siento cuando me río a carcajada limpia viendo "Perdidos en la ciudad". Debería hablar en pasado, porque el programa terminó, con gran despliegue de llantos (de sus protagonistas al despedirse y míos en el sofá al verles), este domingo.
Ya fui en mi día gran fan de la primera edición de "Perdidos en la tribu" pese a su repetitivismo e incidencia en chorradas como lo terrible que es carretar mierda de caballo, así que grande fue mi alborozo al enterarme de que habría segunda edición, esta vez con los de las tribus visitando a los españoles en sus ciudades. También me pareció estupendo que solo devolviesen la visita los mentawai y los himbas, porque la verdad es que la familia canaria que visitó a los pigmeos eran bastante rollo, pese a que los pigmeos hablasen como en "Los dioses deben estar locos" y su jefe tuviese una fascinante cara semiaplastada por una patada de jirafa. Los que yo y todos los espectadores echábamos de menos era a la simpática familia barcelonina de las gemelas, que se integraron de maravilla en el Okohonga y todo era fantástico y maravilloso, y a la pareja madrileña formada por Sonia y Luismi, paradigma de la white trash y de lo pasivo-agresivo, y a los dos hijos de ella que correspondían a los tronchantes nombres de "Johnny" y "Ventura" (aún no me lo creo, ¡llamar a tus hijos Johnny Ventura!, ¿ya sabía con el primero que tendría otro varón?). Dos años después los buenos señores de Cuatro han tenido a bien obsequiarnos con una segunda parte de las peripecias de las familias y el resultado no podía ser mejor: por una parte tenemos a la familia catalana que debido a la crisis han tenido que emigrar a Vitoria pero lo llevan todo con alegría y buen humor. El padre, Jose, sigue siendo el rey de la juerga, su mujer sigue estando de muy buen ver y sus gemelas son unos bombones que ya están integradísimas en su nueva ciudad. Los madriletas, claro, todo lo contrario: Sonia y Luismi se han separado y nos encontramos a él más delgado, con un punto de modernidad en su vestuario y un pisito de soltero, sí, pero profundamente solo y profundamente deprimido. Ver a Luismi llorando al despedirse de los mentawai y diciendo lo solo que se siente en su casa hace que sintamos compasión por todos los cuarentones divorciados. Y eso que en realidad está muy bien que se haya separado de Sonia, que era una paleta y estaba como una cabra ya en Indonesia. En Madrid no la vemos mejor: no ha superado la trágica muerte de sus padres (se insinúa la terrible posibilidad de que su madre se haya suicidado) y los mentawais dicen que no la encuentran feliz, que llora por todo y está, en definitiva, como unas maracas. En cambio a Johnny a Ventura les he visto muy bien, menos asalvajados, más asentados y muy cariñosos.
La visita de las tribus, en fin, para qué incidir en el tema: una vergüenza todo desde el punto de vista antropológico y etnográfico (e incluso antropofágico); un insulto a la inteligencia y una carga de condescendencia primermundista que chocaba con la sinceridad, la lógica, el sentido común y el encanto de los miembros de cada tribu. Cuando se conocieron los de Namibia con los de Indonesia fue como si colisionasen dos planetas produciéndose un festival del humor y del malrollismo que dejó claro que eso de la alianza de civilizaciones es un cuento chino y que el ser humano desconfía del vecino y del diferente, del maricón y de la bruja. Y aún así, ¡qué jartá de reir! La lógica me dice que todo es un montaje, claro, y que los miembros de estas tribus viven en una especie de parque temático para que los turistas en plan Carmen Martínez Bordiú puedan sacarse una foto delante de su cabañita y sentirse muy intrépidos y muy doctor Livingstone con su salacot, y que cuando el turista se ponen el chándal y se acomodan en un sofá a ver un partido de fúrbor, pero aún así qué importa eso cuando puedes ver una y otra vez escenas tan terribles como la visita de los himba al museo de cera de Barcelona (a quién e le ocurre, los guionistas estuvieron muy desacertados ahí) o tan chiflantes como los mentawai bailando con una gogó y cantando Paquito el Chocolatero. O cuando los himbas lloraron de emoción delante de los castelleres. O los mentawai volando en un extraño aparato. O los himba viendo el mar por primera vez y huyendo aterrorizados y llorosos después. O los mentawai en el parque de atracciones de Madrid. Vergüenza de uno mismo, sí, pero terrible placer.
Dudo que volvamos a saber más de estas personas que tan queridas se han vuelto en mi corazón. He perdido la esperanza de que en el último programa Luismi se fuese con los Mentawai a Indonesia y se dedicase el resto de su vida cazar con lanza, como todos deseábamos. Nunca sabremos si los guapísimos y atractivísimos gemelos himba llegaron a mojar con alguna joven vasca o catalana, como sin duda merecían. No sé si alguna de las familias volverá dentro de unos años a Namibia o Indonesia, pero sus lágrimas al despedirse (con parte de alivio por volver a la rutina también, imagino) parecían sinceras y se contagiaban como las lágrimas de unos Erasmus que se despiden para siempre. En cualquier caso, siempre nos quedarán las imágenes de recuerdo: http://www.cuatro.com/perdidos-en-la-ciudad/
Y, de postre, esta portada que me dejó con la boca abierta y los ojos como platos en la estación de trenes de Alicante:



Thursday, June 09, 2011

La cinta rosa de la infanta Margarita

Leyendo "Olvidando a Velázquez. Las Meninas", el catálogo de una exposición del Museo Picasso, me topo con el siguiente texto: "Es muy conocida la frase de Renoir a Volland, en la que afirma asombrado, "La pequeña cinta rosa de la infanta Margarita, ¡toda la pintura está en ella!". Pues bien, yo no conocía esta famosa frase y me ha dejado patedefuá por sus maravillosas reminiscencias y porque Renoir me chana muchísimo debido a que en mi casa había un libro sobre él con maravillosas reproducciones a todo color de sus obras y una fotografía que me impactó muchísimo de Renoir, ya ancianito, con las manos echas un gurruño debido a la artrosis o alguna enfermedad de estas que hacen que los ancianos se inclinen hacia un lado y tengan chepa (y que sin duda yo sufriré en mi senectud) y que hacían que tuviesen que atarle los pinceles a los nudillos para poder seguir trabajando. Y sí, Renoir es un pintor "fácil" porque es impresionista, el movimiento artístico más popular y reconocido por la gente, sus cuadros son figurativos y una reproducción de algo relacionado con el Moulin de la Galette podría adornar cualquier salón de los años 20 sacado de "Las máscaras del héroe", pero aún así, grande es mi emoción cuando recuerdo mi primera visita al museo D'Orsay con la boca abierta ante las tres parejas de bailarines de El baile en Bougival. Además Renoir es el padre de Jean Renoir, y estas cosas de genio padre y genio hijo hacen que me ponga nazi y crea, durante unos minutos, en el poder transmisor del talento por la sangre.
Y unas líneas más abajo en el mismo catálogo me entero de que Degas y Manet se conocieron en el Museo del Prado de Madrid, cuando ambos estaban copiando el retrato de Velázquez de la Infanta Margarita. Y esa conexión flipante a través de los siglos entre Velázquez y los genios impresionistas unido al hecho de que unas palomas han puesto un nido en el tejado de al lado, hace que sienta ganas de lanzarme a las calles a aplaudir porque aún nos da una tregua la primavera.