Sunday, February 24, 2013

Óscars 2013: Popurrí final

- Para completar un poco lo de la entrada anterior en la que decía que mis preferidas de la larga lista de los Óscar son The Master y Skyfall, ninguna nominada a mejor película, y como de Skyfall ya hablé aquí presa del entusiasmo, sólo diré ya que The Master me ha parecido intensísima y preciosa de ver, que Joaquin Phoenix está sobrecogedor en su papel de Popeye el Marino, que Philip Seymour Hoffman lo hace todo tan bien que no es de este mundo y que la maravillosa y adorada por cualquier persona de bien Amy Adams está -justamente- nominada sólo por dos cosas: sostener la mirada como nadie y hacer una paja.
- Los papeles de Helen Hunt en los últimos cinco años, consultados en su ficha de la IMDb, son: poner voz a un personaje de una película animada sobre un perro; un papel en una película sobre una adolescente surfera; dos apariciones en comedias románticas que han pasado sin pena ni gloria y un personaje de los ochocientos que salen en la sobrevaloradísima y estúpida Bobby. Todo esto hasta aparecer haciendo de surrogate en Las sesiones, película que nos moríamos por ver porque en nuestra adolescencia leímos una novelucha sobre los sustitutos sexuales que trataban la eyaculación precoz o la anorgasmia allí donde la psicología no podía llegar: en el tálamo. Pues desde aquí decimos: Helen Hunt, sabemos que Hollywood es un lugar horrible para las mujeres mayores de cuarenta (ya lo decía Antonio Banderas hablando no de sí mismo, sino de su esposa Melanie), pero eres una actriz estupenda capaz de hacer como nadie un personaje atractivo pero cuyo físico todavía es de este mundo. Nos gustaría mucho que ganases otro Óscar por enseñar las tetas y el coño con tanto arte como en esta película sobre lo abierto que es todo el mundo en San Francisco, pero lo vemos imposible. Ojalá la nominación sirva para que se acuerden más de ti los futuros directores de cásting. Vuelve, Helen. Toliño por ti.
- Hitchcock podría haber sido una correcta y entretenida tv movie cuya historia nos gusta tanto que ninguna papada de Anthony Hopkins sería capaz de arruinar, pero, error, tiene pretensiones. Una buena muestra de lo enervante de la frivolidad de esta película en la escena en la que Hitch se entrevista con Anthony Perkins que, muy armarizado, le dice "oh señor Hitchcock he visto un montón de veces sus películas, sobre todo La soga y Extraños en un tren". Ese es el tipo de sutileza y elegancia a la hora de plasmar un conflicto y retratar una complicada psique que se gastan aquí.
- De la estupenda escena de accidente aéreo de Flight, de Denzel Washington, nos quedamos con ese homenaje a La aventura del Poseidón que es poner el avión del revés. O al menos así lo hemos interpretado aquí.
- Parece que va a ganar Argo y que Ang Lee se adelanta a Lincoln como mejor director, y que en todo lo demás apenas habrá sorpresas. Aún así, nunca se sabe, pero qué importa ya. Y los Óscars, como decíamos al principio, son cualquier cosa menos cine; son vestiditos, vértigo de las listas, morbo, estrellones metiendo la pata, estrellazas de la canción y brilli brilli. Feliz noche. 

Friday, February 22, 2013

Óscars 2013: Zero Dark Thirty

Zero dark thirty, La noche más oscura (las memorias de Santa Teresa, como dicen muy atinadamente Garci y sus mariachis) era mi último cartucho de cara a ir con alguien en la próxima gala. Y, para mi horror, tampoco va a ser así. Me ha gustado muchísimo, ha sido de las que más de la lista de las nueve nominadas a mejor película, pero hay un par de cosas que no puedo pasar de largo, a saber:
- Que, pese a que el ritmo sea estupendo, la primera parte de la película esté distribuida en una serie de episodios que parecen algo así como el "Cómo encontramos a Bin Laden greatest hits" (porque además no hay ningún tipo de contextualización ni de intento de explicar el origen del terrorismo islámico ni nada parecido -algo que sí se apuntaba un poquito en Argo-; es sólo la historia de cómo dieron con el archienemigo del mundo en los 00 y ya, y no pretende ser otra cosa). Una sucesión de acontecimientos separados entre sí por años que muchas veces no son más que pistas falsas que no conducen a nada. Si hasta están separados por cortinillas negras con el nombre del episodio correspondiente, en plan "El encuentro", "La llamada", "El error" y cosas así.
- Del tema moral pasamos porque estoy de acuerdo con todo lo que dice aquí Sisterboy, pero no puedo entender que a nivel de guión en ningún momento se plantee qué harán cuando den con Bin Laden. De hecho cuando lo encuentran y un soldado le mete un par de tiros, ¿qué es eso de que otro le diga "Tío, ¿pero qué has hecho?"? Como si una decisión así pudiese haberse dejado al libre albedrío de uno de los bellos marines o lo que sea el cuerpo especial de las fuerzas armadas que lleva la misión. Como si realmente hubiese sido una improvisación de último momento (y lo peor es que, tal y como es la realidad, no me extrañaría nada que esto hubiese ocurrido realmente así).
- Inconcebible me parece que un helicóptero pueda estrellarse en el gallinero de la casa-búnker en la que se oculta Bin Laden y que nadie se entere. Y aplausos para ese momento en el que van recorriendo la casa llamando "¿Hassan, Hassan?", aparece Hassan y lo ultiman; "¿Said, Said?", aparece Said y otro tanto, así hasta el inolvidable "¿Osama, Osama?". 
- El tan alabado tratamiento de la imagen, sobre todo la de su escena final, me horripila. Tengo un problema con las visiones nocturnas, es ver esos planos en verde y negro y acordarme de la visión de Predator o de Robocop. 
- Jessica Chastain gusta a todos y eso que se está quedando calva, que cuide el estrés; sería muy bonito verla recoger el Óscar confirmándola como la recién llegada que hasta hace un par de años era una desconocida y que se ha convertido en la actriz favorita del universo, pero si no ocurre, tampoco será un drama. Le quedan años por delante antes de empezar a hacerse vieja y desaparecer, claro que lo mismo pensábamos en su día de otra excelsa pelirroja, Julianne Moore, y ahí está compuesta y sin novio.
Total, que a falta de favorita, sigo yendo contra El lado bueno de las cosas, y sólo deseo que Skyfall gane todo a lo que está nominada. De la lista de películas concurrentes a los Óscar de este año, mis favoritas son ella y The Master. Y ninguna está nominada a mejor película. Así estamos.

Tuesday, February 19, 2013

Óscars 2013: Silver Linings Playbook, Harvey Weinstein, os odio

A estas alturas de la juerga ya voy asumiendo que la noche del domingo no voy a estar concentrando toda mi energía mental en que gane tal película o cuál actor. Amor y Django me han entusiasmado pero, aunque celebraría muchos sus triunfos (el de Amor en mejor película extranjera está tan cantado que ni emoción tiene), no creo que sean las mejores obras de sus directores ni son mis preferidas. Las que tienen más posibilidades ahora mismo, Argo y Lincoln, me gustaron pero sin grande aspavientos; puestos a elegir, creo que prefiero Lincoln sobre Argo porque al menos esa no me obligó a taparme la cara con el cojín de la vergüenza en algunas escenas. Lo que sí tengo claro es la que película que NO quiero que gane: Silver Linings Playbook, mis energías van a ir contra ti.
No estoy en contra de las películas chorra, pero sí de las que tienen ínfulas y ningún criterio; ver esta chorrada de película y comerte un altramuz viene siendo lo mismo. Ni comedia ni romántica, con un conflicto paterno-filial clavadito, pero clavadito, a un episodio de los Simpson, con una cacareada escena-gag sobre Hemingway que me pareció una estupidez supina (¿nunca se ha leído un libro, ese joven?), y con una trama principal, el concurso de baile, absolutamente ridícula y cuya existencia solo justifico como excusa para mostrar a Jennifer Lawrence en mallas. Si algo disculparé, por cierto, es el Óscar a mejor actriz de esta chica, aunque sería una pena que se lo diesen por esta película por muy bien que ella esté haciendo uso de su verborrea con toda la carrera que le queda por delante. 
No tengo muy claro que las ínfulas sean de esta película per se o porque el productor Harvey Weinstein ha metido mano y kilos de millones para promocionarla, conseguir un aluvión de incomprensibles nominaciones (¡Jacki Weaver!) (¡mejor guión adaptado!) y ay, puede que ganar unos cuantos. Decir en el título de esta entrada que odio a Harvey Weinstein es una machada porque produce aproximadamente el noventa por ciento de las películas que se hacen al año en todo el mundo, y también hay joyas entre su mal hacer, pero es por culpa de su mano mafiosa y sus tejemanejes chungos por los que Shakespeare in love, aquella película irrelevante que hizo de Gwyneth Paltrow una estrella (además de una de las premiadas más recordadas con su vestido rosa de Ralph Lauren -con cercos de sudor en las axilas-) arrasó en los premios en una de aquellas ediciones de los locos y esquizofrénicos noventas. Y con esta película precisamente sobre locura (bueno, en realidad no va sobre locura, sabe Dios de qué va) amenaza con repetir la jugada. Así que ya tengo una motivación para ver la gala con emoción, y es comprobar que las cosas no se desmandan y El lado bueno de las cosas no me da un disgustazo.
(Ah, y Robert De Niro tampoco está TAN bien, y no olvidemos que lleva quince años parodiándose a sí mismo y arrastrando su nombre por el fango, así que por mi parte, no se le debe nada).

Monday, February 18, 2013

Óscars 2013: La vida de Pi, cuestión de fe

Cuando vi el tráiler de La vida de Pi, hace unos meses, casi entro en coma diabético. ¿Qué eran esas imágenes sacadas de un salvapantallas de Windows 95? ¿Qué era esa música de Coldplay? ¿Cómo es posible que Ang Lee estuviese detrás de ese remedo de Más Allá de los Sueños, una de las películas con un mensaje más insultante y una estética más hortera de los 90 (que ya es decir)? Aclaro que amo a Ang Lee desde que mi tierna mente adolescente vio La tormenta de hielo y que, demonios, incluso me gustó Hulk y fui al cine a ver Cabalga con el diablo. Total, que no daba crédito, pero al final la cosa no ha sido tan terrible como amenazaba, básicamente porque no hay atisbo de Coldplay por ninguna parte (aunque el saltito de la ballena sigue ahí); pero, y he ahí lo que más me fastidia, me ha dejado bastante fría. El mensaje esotérico-religioso-espiritual ni me va ni me viene, y una muestra de mi capacidad retentiva es que cuando llevaba mitad de la película empecé a pensar "al final resultará que él está muerto y lo imagina todo un segundo antes de ahogarse", sin caer en la cuenta de que la historia la cuenta él adulto, vivito y coleando (también me he acordado un poco de la pobre hija de Lucía Etxebarría, que fue al cine con su madre a verla con el subsiguiente trauma producido). Total, que no la odio pero que una película tan intensita, trascendental, llena de símbolos y espectacular como un fondo de pantalla no me produzca nada no es bueno. Aunque me troncha un poco el posible resumen final (cuidado, ATCHUNG,  horror) de que sea una parábola sobre los peligros de tener un zoo en la que el malo es Gérard Depardieu.

Thursday, February 14, 2013

Óscars 2013: Django, ese fucking nigga


Más aún que la historia de la película Django, me chifla la historia detrás de la película. Vaya por delante que Leonardo DiCaprio me cae de fábula, admiro su tino a la hora de elegir proyectos y le deseo todo el bien del mundo, pero desde que leí esta ultrarrecomendable entrevista con Jamie Foxx (en el  momento de leerla supe que era una de esas cosas a las que volveré recurrentemente durante el resto de mi vida, esa entrevista), él se ha convertido oficialmente en el más molón de todos los actores que salen en esa película (y el caballo de la película es SU caballo, ¿en qué le convierte eso?), y creo que los problemas de DiCaprio con Tarantino durante el rodaje han sido veleidades de estrella (que si alguien puede tenerlos es él, qué caray). Total, que me encanta esta historia y les agradezco infinitamente que nos hayamos enterado de todo.

“¿Viste esa mierda de película de Wild Wild West? Pues ahora imagínate al príncipe de Bel Air de Django…Imagínatelo y muérete de risa, vomita, enfádate o lo que te parezca… O sea… Da gracias a que yo soy Django… Ya verás la película y te va a encantar: ¡tus jodidas hormonas de blanquito español se van a volver negras de la emoción!” Ole con ole. No sé si está interpretando un papel (el de Django), si está borracho o si es un ataque de brutal sinceridad, pero todas las entrevistas deberían ser como estas.

“Es verdad que DiCaprio, que está aquí, podría ayudarnos al esquipo a estar con vosotros la prensa, y no hacerse una foto y largarse… Cada cual es como es, tío…Es cierto que con Quentin tuvo diferencias muy grandes, mucho. Una vez el diálogo se hizo con los puños y gracias a Dios que las armas no estaban cargadas de verdad. Todo volvió a la calma, pero yo no entendí qué pasó. Hay algunos chicos caprichosos que se creen lo más porque han trabajado con Scorsese…” Además como parece que DiCaprio se toma un año sabático para viajar por el mundo y luchar por la ecología (sic), podría ser ¡que todos estos rumores sobre los malos rollos en el rodaje fueran verdad!

“Pero también hay mucho de New Jack City, ese peliculón de Van Peebles. ¿Sabes lo que representó esa peli para la gente de mi edad, para los afroamericanos? No sé, igual lo mismo que el Rusell Crowe de 'Gladiator' para vosotros los blancos…” Aquí directamente me corro viva porque veo que Jamie maneja a la perfección mi concepto de “heteruzo”. No todos los heteros son heteruzos ni viceversa, y el concepto es un poco largo de explicar, pero para el caso que nos importa, hay que decir que Gladiator es una película muy heteruza, igual que Braveheart. Un heteruzo escucha que alguien menta estas películas y exclama al momento: “¡peliculón!”. Esto no tiene nada que ver con que una película sea mala o buena ni nada por el estilo. También dicen “¡peliculón!” delante de Taxi Driver, que es una buenísima obra maestra del cine y una película muy heteruza.

“Sus películas, algunas de ellas, te venden una postura bienpensante, liberal, integracionista, de buen rollo…, pero eso es una mierda de fachada: Hollywood es un puto nido de racistas, allí se practica el racismo diariamente.” ¿Y la película? Pues muy bien, maravillosa, una de esas películas de Tarantino en las que te lo estás pasando tan bien que no quieres que se acaben nunca, llena de imágenes bellísimas como la del algodón salpicado por la sangre o el reflejo de Django hecho un querubín en un espejo. Un placer además ver que el Franco Nero de la original (que además pude ver hará un mes en una de esas sesiones dobles de Phenomena llenas de un público que amo y odio por igual) mantiene todavía parte de su belleza. A todo el mundo le encanta la película y está entusiasmado con ella, yo también, peeero no me ha deslumbrado y gustado tantísimo como, por ejemplo, Reservoir Dogs o Kill Bill. Pero no seré yo la que le ponga pegas a que Christopher Waltz gane de nuevo el Oscar por interpretar el mismo papel que en Malditos Bastardos.

“¿Vas a ser fan de este jodido negro, no, blanquito? ¡Jajajaja! Sí, sé que vas a ser fan de Django…” Amén.

Tuesday, February 12, 2013

Óscars 2013: Lo que es Lincoln

Lincoln es:
- Conversaciones, debates, discusiones, dialéctica, dialéctica, dialéctica.
- Festival de pe-pe-peluquitas y bisoñés como hacía tiempo que no se veía en el cine.
- Conflictos paternofiliales de esos que tanto le gustan a Spielberg y que al resto del mundo (una vez terminado Lost) nos dan un poco igual.
- Un congreso lleno de compromisarios, parlamentarios o lo que sean, tan vivaracho y llenos de movimiento que sólo falta ahí el General Pavía entrando a caballo. Muy a favor de esos debates que hacen de Moros y cristianos la Atenas del siglo V a.C.
- Todo un tratado sobre la frase de "el fin justifica los medios".
- Sally Field haciendo de una maravillosa loca del coño.
- Una escena casi final un poco ridícula en la que la esposa de Lincoln le pregunta a su marido "¿Cómo crees que te recordará la historia?" "ahora que está a punto de ser asesinado", le falta añadir.
- Todo un tratado sobre política electoral y legislación americana que a los no versados en la materia nos suena a chino, aunque no dejamos de maravillarnos de lo bien explicado que está y de la idea totalmente equivocada con la que nos quedamos de haberlo entendido todo a la perfección.
- Más larga que un día sin pan, en eso sí tenían razón. Pero la acusan de fría como el hielo y totalmente carente de emoción, y a mí el final, con esos negros en el palco como en "Matar a un ruiseñor", me ha parecido bastante emocionante.
- La ocasión para que se vuelva a mencionar la teoría de la muerte de Allan Poe por haber sido obligado a emborracharse por agentes electorales (aunque no parece que necesitar que nadie le obligara a hacerlo) para obligarle a votar sin ser consciente de ello y las múltiples teorías sobre conspiraciones en el asesinato del presidente. Le estamos agradecidos.

Sunday, February 03, 2013

Óscars 2013: Amor

A mí también, como aquí se dice, me da un poco de vergüenza hablar de Amor. Sobre todo porque empecé a llorar aproximadamente a los primeros cinco minutos y no paré hasta el final, como si estuviese viendo un capítulo de Yackie y Nuca, y nada más lejos de la realidad. Haneke sigue siendo frío, certero, y huye de cualquier concesión al sentimentalismo, consiguiendo esa cosa tan terrible, incómoda y mágica que es la sensación de que tú eres un intruso que está delante de algo íntimo y real que no deberías estar viendo. Pero ha conectado con algo tan profundo, me ha recordando tantas cosas, y tantas otras que están por venir, que he salido conmocionada y shockeada. Un suplicio y un placer que no necesita Óscars ni maldita la falta que le hacen, aunque ganará el premio a mejor película de habla no inglesa, lo que me permite recordar que mi película favorita del año pasado y probablemente en mucho tiempo fue también el Óscar 2012 "Nader y Simin: una separación", una historia prodigiosa que se me encoge el corazón de la tensión sólo de recordarla y uno de los mejores ejemplos de que sólo se puede ser universal desde lo particular.

Thursday, January 31, 2013

Óscars 2013: Dame Argo


(Este chiste es tan espantoso como inevitable; recordemos aquel titular de Fotogramas: “Ben Affleck nos cuenta Argo”). Cuando me enteré de la historia y vi ese tráiler casi me subo por las paredes: esa película me iba a flipar: ¡la crisis de los rehenes! ¡una película falsa! ¡ayatola no me toques la pirola! ¡Ben Affleck haciendo méritos de nuevo para que le tomemos en serio! Además las críticas eran buenísimas y los premios no paraban de llegar; estaba claro que iba a gozar con Argo como hacía tiempo que no lo hacía. Meses después se enfrió la cosa, desnominaron a Ben al Óscar a mejor director, leí un par de críticas horribles que decían que la película era aburrida, racista y ridícula y el globo se me fue desinflando. Al final la he visto y me ha gustado, peeero estoy bastante jodida porque no me ha gustado ni remotamente tanto como me podía haber gustado.
Aplaudo con entusiasmo la fotografía, la ambientación, ¡esas gafas de carey!, ¡esos bigotazos! (y no hablo de los de los iraníes), la mezcla de imágenes reales con ficción, la ropa setentera, esas imágenes de Jomeini y de la revolución que parecían haber sido dibujadas por Marjane Satrapi.  La historia sigue siendo increíble y aunque conozcas de antemano el final estás comiéndote las uñas durante todo el último tramo de película, peeero la parte de la falsa película al final se me ha quedado en agua de borrajas, creo que Hollywood está poco aprovechado y he aborrecido ese conflicto paternofilial metido con calzador, de esos que se suponen que tienen que ayudarnos a empatizar con el personaje pero a mí personalmente me tiran de un pie; y sobre todo aborrezco esa sonrojante secuencia final en el aeropuerto que me indican que además es de la propia cosecha de Ben, todo aporte suyo a la historia real. Y definitivamente que el “Dream on” de Aerosmith que le sentaba como un guante al tráiler no sonase en la película ha sido una decepción.

Como decían en La Sextanominada (que es una presencia muy fuerte a lo largo de estos posts),  cuando se anunciaron las nominaciones los presentes en la sala la aplaudieron como si fuese… como si fuese Ciudadano Kane, algo que encuentro totalmente inexplicable (más allá de la obvia explicación de que los presentes sean un poco cortos).
No hay que olvidar que Garci ha dicho –en el inenarrable, desopilante y nunca suficientemente ponderado “Cowboys de medianoche”- que la película le ha encantado y que va a votar por ella (no olvidemos nunca que Garci es uno de los pocos ejpañolej académicos). También ha añadido que Ben Affleck mide metro noventa, es guapo, ha ligado mucho, ha dirigido tres películas muy buenas, tiene un Óscar, escribe bien, está casado con una mujer estupenda y dirige de maravilla. Después de esto nada más podemos añadir.

Tuesday, January 29, 2013

El misterio de los candelabros

Ilustrando el post anterior, he aquí los personajes de "Los miserables" convertidos por obra y gracia de los genios italianos que escribían las revistas Disney de los 90 en patos, cuervos y lo que sean Patapalo y Trudy.   Las palabras "el forzado redimido" son en mi cabeza algo así como "marco incomparable" o "científico loco".



Jean Patojean, Hugh Jackman no tiene nada que hacer a tu lado:



Friday, January 25, 2013

Óscars 2013: Mi problema con Los miserables


Más allá de los años locos de la adolescencia –locos porque menudos premios, ¡Shakespeare in love! ¡El paciente inglés! Maldito Harvey Weinstein- nunca les he prestado especial atención a los Óscar, más allá del palmarés y la alfombra roja, aunque haya visto en ocasiones la gala y me empolle siempre todo lo publicado sobre nominados y premiados. Este año, sin embargo, con la llegada del podcast de La Sexta Nominada, estoy totalmente on fire siguiendo la carrera como si no hubiera un mañana desde los tiempos en los que se pensaban que la pobre Ana Karenina tenía alguna posibilidad. Así que estoy enganchadísima, sabiendo por supuesto que son unos premios absurdos en los que lo cinematográfico corre paralelamente y en el que la calidad y el verdadero talento no tienen por qué entrar en juego, planeando verme todas las nominadas para por una vez, tener una opinión fundada sobre algo, aunque siempre estoy muy a favor de opinar de todo sin tener ni idea de nada, que eran un poco lo que hacían los de La Sexta nominada, elucubrando sobre si tal actriz estaría nominada sin que se hubiese estrenado todavía su película en ninguna parte. Y como no hay nada más pesado que los antioscar y el fetiche de los premios y las listas es al fin y al cabo una cosa muy guay, empezamos a repasar las películas (nada promete que este repaso se quede aquí).

Los Miserables: Medio mundo la ama y medio mundo la detesta. Yo estoy un poco pueh; me aburrió por momentos, en otros disfruté mucho –porque con unos jóvenes muriendo por la revolución ya me entusiasmo- pero no terminó de convencerme. Vaya por delante que yo soy de rotundo sí al cine musical y que ya sabía de antemano el tipo de musical que era (me sorprendió que nadie en mi sesión abandonase la sala, que estamos en España y a la gente no le gusta leer subtítulos); de hecho le comenté a una amiga antes de ir juntas a verla “por cierto, creo que es todo el rato todo el rato cantando, que se parece más a una ópera que a un musical tradicional” y ella me dijo “bueno,  pero en el tráiler se les ve hablando”. He ahí el tema: que se elijan para promocionarla algunas de las aproximadamente diez frases de la película que no son cantadas. Ya lo decían en La Sexta Nominada, que en Europa muchas veces se promocionan las películas musicales obviando que lo son, ¿y esto qué es? Pues una vergüenza y un armarizante insoportable. También creo que hoy es imperdonable ir al cine sin saber muy bien qué es lo que vas a ver,  aunque luego esto da lugar a tronchantes anécdotas como la de la adolescente que contó que había ido a ver la película porque creía que era de miedo y luego resultó que estaban todo el rato cantando y ambientado en el año de la nana. Bravo por ella.

La historia es que para mí, perdóname Víctor Hugo, “Los miserables” siempre será el material con el que se hizo una de las historietas Disney mejores de la historia y, por ende, una de las mejores historias de la ficción occidental: “El misterio de los candelabros”, en la que Jean Valjean se convertía en Patojean, el forzado redimido, la prostituta Fantine desaparecía púdicamente y los Thénandier (Patapalo y Trudy) se asociaban con los Apandadores en una historia en la que los candelabros eran el símbolo de la redención humana y también la llave para encontrar el tesoro de Carlomagno. Tengo tan en la epidermis esa historia que hasta la cabecera de ahí arriba elaborada con mis hábiles conocimientos de Paint está tomada de una de las primeras viñetas. Aparte de las peripecias de los patos con los que aprendí más del mapa de París y de la historia medieval de Francia que con toda la EGB, mi otro acercamiento a Los Miserables fue con la película de Liam Neeson que, sin haber vuelto a ver en quince años, sigo recordando como muy recomendable. Desde luego en ella se entiende mejor la relación entre Valjean y Fantine –que en el musical queda casi obviada y de hecho cuando al final ves que el envejecido Valjean habla del espíritu de Fantine con amor te quedas un poco con la sensación de que te has perdido algo- y también el proceso de decadencia y caída de la mujer está mejor explicadito y resulta más conmovedor. Si cuando Uma Thurman empieza a prostituirse apareciese el  número de “I dreamed a dream” sí que hubiese llorado a lágrima viva, cuando en el musical, siendo como es una escena bastante perfecta y emocionante, con esos ojos enormes de Bambi de Anne Hathaway, es tan precipitada que no te da tiempo a haber empatizado apenas con ella. Y sobre todo reivindico la figura del Mario de Pontmercy de la primera película, un bellísimo joven llamado Hans Matheson al que parecía haberse tragado la tierra muchísimo más molón como héroe romántico que Eddie Redmayne, que muy bien, pero es FEO.

Muy bien haber grabado las canciones a la vez que los actores interpretaban; el escenario, quitando el barco del principio, un teatrillo de cartón piedra; el maquillaje, una cosa grotesca que no por pretender precisamente ser grotesca resulta menos grotesca; Éponine, al contrario que al resto del mundo, a mí no me gusta nada porque sus cejas están demasiado depiladas; Russell Crowe, que se defiende bastante digno, tiene algún momento que encuentro hilarante con ese tono que podría ser yo misma impostando la voz, y en concreto el minuto 1:50 de este vídeo me parece alta comedia. Además tengo que mencionar que cuando veía en los subtítulos esas traducciones un poco extrañas del texto original no podía parar de acordarme de esta entrada del tumblr “Poco más que bandas sonoras” en la que se habla de esa abracadabrante adaptación de la letra original, aparte de reconocer que aún a día de hoy, veinte años después de su estreno, me sigue pareciendo increíble todo el concepto de convertir una novela decimonónica de Víctor Hugo, más bien densita, en un musical para el teatro.

Pese a todo, me gustaría ver ganar a Anne Hathaway el Óscar a mejor actriz secundaria porque menudo disgusto si no lo consigue ahora que todo el mundo lo da por cantado, porque fue a un estreno sin bragas, porque está motivadísima y porque, sencillamente, sería muy bonito ver con un Óscar a la Princesa por Sorpresa.

Thursday, December 27, 2012

Y ahora algo completamente diferente

Y para completar el largo, largo, más largo que un día sin pan listado de películas para viajar,  aquí todo lo contrario: películas que nos recuerdan lo bien que se está en el sofá sin arriesgarse a lo desconocido. Aunque la lista podría ser el triple de larga, diez es un número redondo y realmente viajar es mejor que no hacerlo, créanme.

Wednesday, December 19, 2012

¡Woody Allen! ¡pingüinos! ¡el Holocausto!

Y a continuación, la segunda parte del artículo de la entrada anterior, para que no se atragante todo ahí al petotón.

Tengo que comentar por escrito que Rapa Nui me ha impactado muchísimo sobre todo (bueno, sobre todo no, básicamente sólo me ha impactado esta parte) por la siguiente escena: Aparece a lo lejos una figura de los mitos isleños a la que en la isla de Pascua llaman "la canoa blanca", que en realidad es un iceberg. El  chamán se entusiasma, porque es un signo de buena suerte y se supone que les lleva al cielo o algo así, así que se acercan en barca hasta él y el chamán con otros seguidores se suben, súpercontentos, diciendo "llevo toda la vida esperando este día" y se despiden del resto: "adióooos adiósssss" mientras se van alejando poco a poco de la isla. Me parece una escena de auténtico terror que me retrotrae a la balsa de la Medusa y a un montón de horrores similares. En la película no se les vuelve a nombrar.

Thursday, December 13, 2012

Películas, viajar y Mayo Palíndromo

En esto he estado semiocupada, amigos. Así que pinchen, visiten, lean, critiquen.
Un detalle: qué malísima es "Lucía y el sexo"; no la había visto nunca y me ha deslumbrado su cretinismo y estupidez. Qué necesitados estamos realmente de un cine español que no nos avergüence si esa película fue tan -bastante- ensalzada. Comentando este tema un amigo me ha pasado este maravilloso enlace lleno de historias que desde luego yo quiero creer a pies juntillas.

Friday, November 02, 2012

Siete cosas sobre Skyfall

- He salido entusiasmada de la proyección de Skyfall, y lo que más me ha gustado es que cada vez que aparecía Javier Bardem en pantalla, el público se tronchaba de risa.
- Mucho ruido en torno a Naomie Harris y Berenice no sé qué, pero no se menciona que la auténtica chica Bond de la película es Judi Dench. Y menuda chica Bond, además.
- En una bonita metáfora de cómo el miedo al terrorismo internacional nos hace sentir inseguros en nuestros propios hogares, esta vez no es Bond el que va a enfrentarse al villano a destinos exóticos (bueno, un poco sí), sino que es el villano quién ataca en uno de los nuevos escenarios de la paranoia colectiva, el metro de Londres. También hay un descenso simbólico al útero materno que tiene mucho que ver precisamente con Judi Dench y con esa identidad que se va descubriendo de Bond, que me parece muy bien pero que yo  personalmente no echaba de menos, no necesito datos de su pasado.
- Se habla mucho de la sombra de Bourne (Matt Damon, te adoro pero nunca te perdonaré que tu saga Bourne sea esgrimida por los subnormales para atacar a Bond), pero en esta película he visto más de Batman. Christopher Nolan podrá ser odiado, pero no hay duda de su influencia.
- El detalle de que Bond sea finalmente escocés me ha parecido un homenaje a Sean Connery muy bonito. Sean Connery, que probablemente estará ahora haciendo campaña por la independencia de Escocial, algo que el patriota Bond no aprobaría.
- Cuando se habla dentro de unos años de "este" Bond, el Bond de Daniel Craig, será definitivamente el Bond que está hecho unos zorros.  
- A Bardem le está pasando lo que a Nicolas Cage, que cuanto peor es el pelo, mejor es la película.

Wednesday, September 19, 2012

Everybody summertime love

    Hoy llueve así que es el mejor momento para dar por finiquitado el verano. ¿Y qué ha sido lo más importante del verano, según nuestro humilde punto de vista? Pues no el  Ecce Homo, no (aunque entendemos su valor como fenómeno histórico y cuasi-generacional del que hablaremos a nuestros nietos), ni Sánchez Gordillo (al que agradecemos profundamente sus looks y los debates que ha generado en los que daba gusto ver a personajes de la talla del conde Lecquio perdiendo los papeles de la rabia y la ira que les entraba sólo de mentarles a la bicha), lo más importante del verano ha sido el triángulo Robert Pattinson-Kristen Stewart-Rupert Sanders.
    A saber, la estrella con mejor cara de náusea existencial de los últimos años se lía con el director de su última película (Blancanieves y la leyenda del cazador, de la que me han dicho que tiene un subtexto lésbico bastante guay), el anodino Rubert Sanders, casado con la modelo Liberty Ross que -toma ya- interpreta a la Madre de Kristen en la citada Blancanieves. O sea, es todo tan retorcido, edípico y de realidad que supera a la ficción que creemos que Kenneth Anger (loado sea su nombre) debería sacar ya otra edición de Hollywood Babilonia sólo para comentar su parecer sobre esta historia. Aquí Robert Pattinson hace un poco el papel de novio abandonado que se piensa si creer o no en el arrepentimiento de la díscola Kristen, todo esto mezclado con comentarios en twitter de los implicados, fotos de Kristen llorando en chándal (en la mejor tradición de Chenoa), furibundos enfrentamientos entre las fans pro y anti Kristen (cuánto gusta apalear públicamente a una Mala Mujer) y lo mejor es que coincide todo en medio de la promoción de la enésima película de Crepúsculo. A ver cómo se las arreglan los protagonistas para salir con cara de circunstancias paseando por alguna alfombra roja con la que hay montada.
    Para mí lo más interesante de esta historia es que creo que ha sido aposta: estoy convencida de que Kristen y Robert se han puesto de acuerdo en todo ahora que por fin terminan con las películas de Crepúsculo y los dos, convertidos en estrellas y adorados por media población adolescente, están deseando huir cagando leches hacia proyectos con más prestigio (qué ingenuos), tipo esa versión de The Road en la que ya ha trabajado ella o esas chorradas medio de época en las que ha trabajado él. Creo que no han encontrado mejor forma de deshacerse de las fans amantes de la virginal-hasta-que-dejó-de-serlo-para-pasar-a-ser-madre Bella Swan y del vampiro-sexy-pero-que-te-respeta (toda lo que rodea a Crepúsculo da mucho asco y es más retrógrado, rancio y estúpido que la madre que lo parió, cómo se nota que lo ha escrito una mormona) que con este escándalo que deja claro que ellos no son Edward ni Bella, son dos jóvenes que follan, cometen errores y son, sobre todo, adultos, no teens ni estrellas teen. Esto tiene mucho que ver con dos hechos muy importantes y que han pasado semi-desapercibidos, a saber: 
1) que Miley Cyrus se ha rapado el pelo esforzándose por clavar bien el último clavo en el ataúd de Hannah Montana.
2) que el resto de las más importantes princesas del canal Disney han hecho esta película con (glups) Harmony Corine.
    Vanessa Hudgens ya le dio una patada al rollo High School Musical dejando que se filtraran unas fotos enseñando el toto (me niego a creer que estas cosas son casuales) y se ve que Selena Gómez tampoco se conforma con ser maga de Waverly Place y novia de Justin Bieber y quiere gritarle al mundo que ya de niña poco. Todo esto es rebeldía adolescente que en caso de adolescentes normales se manifestaría en ponerse un piercing (como hizo el hijo mayor de Lourditas en aquel glorioso capítulo de Farmacia de Guardia) (o cortarse el pelo un poco como Miley), pero como son superestrellas se encarna en polvos prohibidos, películas con personajes lo más alejados posibles de sus papeles encasilladores y corsés negros en conciertos, para gritarle al mundo y a los fans y a las productoras que ya son mayores, que pueden hacer películas underground, que pueden protagonizar escándalos y ser sexys más allá del soft porn pederástico de la casa Disney y que están buscando adultez y credibilidad, eso por lo que suspiran todos los actores del mundo. 
(Lo peor es que seguro que mi teoría es falsa, no hay ningún plan y simplemente Kristen se lió con ese hombre maduro porque le salió de la bisectriz, sus lágrimas no son fingidas, está arrepentida de verdad y Robert sufre horriblemente, pero déjenme soñar tranquila y pensar qué opinará Charlize Theron de todo esto).

Thursday, September 13, 2012

"He crrusado oséanos de chiempo parra encontrarrte"



Y aquí otro texto más, juro que pronto pararé con esto:

¿Has leído “Drácula” y fantaseas con aterrorizarte en su castillo? ¿La mera mención de “Transilvania” te hace temblar de excitación? ¿Conoces la historia del auténtico Drácula, Vlad Tepes, y deseas conocer los parajes en los que empalaba a sus enemigos? ¿Tienes pesadillas –o maravillosos sueños- con la peluca de Gary Oldman y con una ensangrentada Mónica Bellucci? Este artículo es para ti. Un siglo después de la muerte de Bram Stoker (el creador del inmortal –en el más amplio sentido de la palabra- personaje), repasamos los escenarios reales de en los que se mezclan las huellas del personaje de ficción y de su presunto inspirador, Vlad Tepes, gobernante de Valaquia durante el siglo XV, héroe de la historia rumana por defender su territorio ante los embites turcos e hijo de Vlad II Dracul, palabra que significaba “dragón”, pero también -¡oh, la etimología!- “diablo”.


El castillo de Bran: Relación con Drácula: nula. Relación con Vlad Tepes: prácticamente inexistente.
¿Por qué merece la pena? Es un castillo medieval oportunamente situado cerca de Brasov, la bonita capital de Transilvania y útil punto de partida para hacer excursiones por la región. Expropiado durante el comunismo, el lugar fue restituido al heredero de sus antiguos dueños, que resultó ser un Habsburgo afincado en Nueva York al que imaginamos que la inesperada herencia no terminó de ilusionar. Tras intentar inútilmente venderlo, llegó a un acuerdo con las autoridades rumanas para mantenerlo abierto al turismo, para nuestro regocijo. En el interior hay paneles explicativos sobre el mito de Drácula, la historia del castillo y su total falta de relación con el Vlad Tepes histórico, que al parecer no llegó ni a pasar una noche allí. Y sin embargo, es tan sobrecogedor, fotogénico y su silueta tan similar a los castillos del vampiro del imaginario colectivo que la visita resulta ineludible.

La fortaleza de Poenari: Relación con Drácula: nula. Relación con Vlad Tepes: absoluta.
¿Por qué merece la pena? Vlad Tepes conocía, además de creativas formas de torturar a sus enemigos, cómo elegir bien los emplazamientos. Los mil quinientos escalones que hay que subir para llegar a lo alto de la fortaleza servirán para meternos momentáneamente en la piel de los esclavos turcos que se emplearon en su construcción. Aunque esté en ruinas, vale la pena acercarse porque fue construido por el auténtico Empalador y por sus vistas, sobrecogedoras cinco siglos después de su edificación. Si el lugar no consigue conmovernos o no nos parece lo bastante terrorífico, muy cerca está la carretera de Transfăgărăşan, cuyas curvas y desniveles asustarán al conductor más experimentado.

Hotel Castel Drácula: Relación con Drácula: es la razón de su existencia. Relación con Vlad Tepes: suponemos que ninguna.
¿Por qué merece la pena? Hace unos años alguien decidió que el mito de Drácula no estaba lo suficientemente explotado y que todavía podía crearse un nuevo reclamo turístico: un hotel temático de Drácula en el lugar en el que, en la novela, se ubicaba el castillo, cerca de Bistrita (el último lugar en el que se aloja Jonathan Harker antes de enfrentarse a una ensalada de horror que le dejará marcado y encanecido de por vida), al norte de Rumanía. Si se decide alojarse en él (sí, también tiene ataúdes) hay que ir sin prejuicios, consciente de que es una mezcla de hotel, parque temático Drácula y atracción turística. No apto para los que le tengan miedo… al kitsch.

Castillo de Slains: Relación con Drácula: a él le debe el personaje su “vida”. Relación con Vlad Tepes: ni por asomo.
¿Por qué merece la pena? Todos estos emplazamientos rumanos resulta lugares muy interesantes a no ser por un pequeño e insignificante detalle: Bram Stoker jamás visitó Rumanía (¡acabáramos!) y el lugar que tenía en mente cuando describía la morada del conde le quedaba mucho más a mano: las ruinas del Castillo de Slains, en Escocia, tienen la presencia y la atmósfera adecuadas para inspirar cualquier novela de terror. Y no se puede negar que están mucho más cerca de Londres, lugar en el que, al fin y al cabo, transcurre la mayor parte de la novela.

Monday, September 03, 2012

Un mágico mundo de ilusión y de color

Y otro textito más, muy en la línea del anterior:


El nuevo rompetaquillas de Disney/Pixar –porque a estas alturas ya son lo mismo- es Mérida, una heroína de indómita melena pelirroja que parece ratificar –Juegos del hambre mediante- que el tiro con arco es tendencia. Ambientada en los Highlands escoceses y plagada de referencias a escenarios fácilmente reconocibles, aprovechamos para repasar los lugares reales que inspiraron al estudio un buen puñado de obras maestras.

Londres y “Mary Poppins”.
Sí, Londres es maravillosa a ojos de un niño volante en “Peter Pan” o como escenario de los amores de Pongo y Perdita en “101 dálmatas”, pero nos quedamos, ahora y siempre, con el retrato de la ciudad que hace “Mary Poppins”: mansiones eduardianas, sufragistas, deshollinadores, paseos por el parque y una City llena de hombres de negocios consumidos por la avaricia que prefieren ignorar que a pocos metros, en las escaleras de Saint Paul, se venden migas de pan para las palomas a sólo tres peniques.

Castillo de Neuschwanstein y “La bella durmiente”.
Convertido en el logotipo de la casa y omnipresente en sus parques, eso que dicen ser los lugares más felices de la tierra, el castillo de “La bella durmiente” es casi una copia exacta del castillo de Neuschwanstein, en Baviera. Disney no podía haber elegido mejor: el capricho de Luis II es una fantasía medievaloide para el que parece haber sido hecha la expresión “de cuento de hadas”. Si se prefiere crear un ensueño propio, el cercano castillo de Linderhof, también obra del Rey Loco y plagado de sus excentricidades, puede inspirar al cuentacuentos que todos llevamos dentro.

Rothenburg y “Pinocho”.
Aunque teóricamente ambientada en un pueblecito italiano, la inspiración real de los animadores de la maravillosa y nunca suficientemente ponderada “Pinocho” es la localidad alemana de Rothenburg. Escenario de otros rodajes gracias a su bien conservado casco histórico, pasear por sus calles de pueblecito de cuento es una delicia. Y ya son dos las razones para ir a Baviera.

Nueva York y “Oliver y su pandilla”.
En la época en la que los estudios iban a pique antes de que una sirena les rescatase a golpe de canciones sobre sus ansias de tener piernas (e, imaginamos, lo que hay entre ellas), nació esta versión perruna y felina de “Oliver Twist” que narra las andanzas de un gato callejero en una Nueva York inequívocamente ochentera. Times Square atestada de tráfico, mansiones del Upper East Side que contrastan con un Downtown pre-Giuliani  y un clímax final de quitar el hipo en el puente de Brooklyn.

Latinoamérica en “Saludos, amigos” y “Los tres caballeros”.
De acuerdo, a priori la idea de retratar Latinoamérica mezclando escenas de bailes folclóricos con sketchs del Pato Donald suena como para echarse a temblar, pero el resultado está lleno de encanto vintage y la música sigue siendo una delicia: el Aconcagua que debe sobrevolar el avión Pedrito todavía resulta imponente, y la “Aquarela do Brasil” guiada por José Carioca es una pieza que el ministerio de turismo del país de moda debería emplear en todas sus promociones.

Hawai y “Lilo y Stitch”
Surf+Elvis Presley+demonio extraterrestre=combinación ganadora. Espíritu hawaiano a raudales para este divertimento que no renuncia a reírse subrepticiamente del turismo que condiciona la vida del archipiélago.

París en “El jorobado de Notre Dame”
Imaginamos que el edulcorado final hizo que Víctor Hugo se revolviera en su tumba, pero aún así Notre Dame, con sus vidrieras góticas, sus campanas, sus gárgolas y su jorobado, infunde un respeto reverencial que los animadores supieron captar a la perfección.

… y París en “Ratatouille”
Si se necesita un respiro tras tanta tiniebla y deseo reprimido, nada mejor que “Ratatouille”, un luminoso –pese a las escenas en las alcantarillas y catacumbas- homenaje a la ciudad y a uno de los pilares de la cultura francesa: la gastronomía.

Sidney en “Buscando a Nemo”
Las escenas que tienen lugar en la superficie, lejos de la barrera de coral, están ambientadas en Sidney, con su ópera bien visible, su puerto y sus gaviotas maullantes, todo reflejado en los cristales de un acuario-cárcel para peces muy del gusto de la nueva sensibilidad animalista acorde con los tiempos.

China y “Mulán”.
La apertura de China al mundo como nueva-superpotencia-a-tener-en-cuenta-en-el-concierto-internacional tuvo su plasmación Disney con Mulán, adaptación de una antigua leyenda del país. Las imágenes de la ciudad prohibida bajo los fuegos artificiales siempre serán emocionantes.

Bosque de Sherwood y “Robin Hood”.
Por muchos méritos que hagan Errol Flynn o Kevin Costner, en nuestro corazón Robin Hood siempre será un zorro bípedo. El bosque de Sherwood del legendario personaje existe realmente, y puede visitarse en el condado de Nottingham. Saber si todo es una leyenda o hubo un personaje real gracias al que los periodistas de hoy en día pueden utilizar la analogía “un moderno Robin Hood”, nos importará bien poco cuando estemos entre sus árboles centenarios.

Nueva Orleáns y “Tiana y el sapo”.
“Tiana y el Sapo” recoge lo que todos tenemos en mente cuando pensamos en Nueva Orleans (jazz, vudú, influencia cajún y el Mardi Gras) y lo convierte en un festín para los ojos y los oídos. Querríamos creer que el barrio francés ha permanecido así, anclado en los años veinte, que el medio de transporte habitual es un barco de vapor y que los pantanos están llenos de cocodrilos pero también de magia.

Saturday, September 01, 2012

Destinos de serie

Inaugurando el mes cuelgo aquí un textito que me publicaron hace poco en un sitio (más) serio; me da un poco de vergüencita por obvio y facilón pero aquí está, y ustedes son lo primero:

Algunas se ruedan en plató y otras en ciudades a mucha distancia de las que se ambientan pero estas series consiguen transmitir  eso tan intangible y difícil de definir que es la atmósfera de un lugar. De las infinitas caras de cada destino, las series sólo nos muestran una, pero el poder catódico hará que permanezca en nuestra memoria como más real que cualquiera de las otras.
Dubrovnik de Juego de tronos  ¿Por qué empeñarse en diseñar con cgi o recrear en cartón piedra algo que existe en realidad? Afortunadamente alguien se dio cuenta de que la Desembarco del Rey imaginada por R. R. Martin tenía mucho que ver con Dubrovnik. Un paseo por las murallas hará que las calles atestadas de turistas parezcan muy lejanas y los dragones, posibles.
Brooklyn de Girls Esquivar (o saludar de tú a tú) hipsters en Williamsburg es sólo una de las posibilidades de este barrio que supera a Manhattan en tamaño y –casi- en diversidad. Bien lo sabe Lena Durham: no es lo mismo ir a cenar a un restaurante del aburguesado Prospect Heights que asistir a una fiesta clandestina en un almacén abandonado de Bushwick.
Nueva Orleáns de Treme. Ciudad y serie imprescindibles para los melómanos, la música jazz –y no sólo jazz- es hilo conductor, parte de la trama y ambientación perfecta. Más allá del carnaval, del cliché y del Katrina, Treme es una radiografía precisa del espíritu de Nueva Orleáns, además de una de reflexiones más lúcidas sobre el turismo de nuestros días.
Seattle de The Killing Lo más probable es que el tiempo acompañe y no haga falta abstraerse mucho para adentrarse en la brumosa, lluviosa, esquinada y perversa atmósfera de The Killing. Pero no hay que dejarse engañar por su hipnótica escala de grises: Seattle es una ciudad culturalmente vibrante y rodeada de una naturaleza que le da sentido a la expresión “el nuevo mundo”. Sin adolescentes muertas en maleteros de coches, la mayor parte del tiempo.
Londres de Sherlock La inmersión del icónico investigador en el siglo XXI ha sido recibida con aplausos y ovación cerrada. Se mantiene su casa-museo, compartida con Watson, en el 221 B de Baker Street, pero la localización real del  portal del nuevo Sherlock está en el 187 de North Gower Street, en Camden. Se puede jugar a encontrar las diferencias entre el Holmes literario y el televisivo por toda la ciudad. Quién no juega a detectives es porque no quiere.
Los Hamptons de Revenge Las ventosas playas y lujosas mansiones de los Hamptons duplican el disfrute de este placer culpable compuesto de traiciones, mentiras y puñaladas por la espalda a la luz de la luna. Si se quiere descansar de tanta mirada pérfida, no hay problema: todos los porches dan al mar.
Washington de Homeland Desde los verdes parques a los despachos de la CIA, Homeland recrea el clima de paranoia y sospecha presente en las calles de la ciudad. Un monumento famoso está presente: la cúpula del congreso de los Estados Unidos preside los créditos de esta historia de terrorismo, corrupción política y locura.
Donwnton Abbey El escenario real de esta serie ambientada en la Inglaterra eduardiana es el Highclere Castle y ¡albricias! está disponible para celebrar bodas y fiestas, o, siendo más realistas, puede visitarse reservando la entrada. No hará falta un exceso de imaginación para trasladarse nada más poner el pie en sus magníficos jardines a la época de la familia Crawley, en la que la hora del té es una religión y hay quién no sabe qué es un fin de semana. Lovely.

Wednesday, July 25, 2012

Inspiración Ferrero Rocher

El ¡Hola! nos deleitó la semana pasada con este entrecomillado que se comenta solo:


La cama, la inspiración y la ibicenca "Sa Caleta" pertenecen a una decoradora cuyo nombre ahora no recuerdo pero que encabeza ya mi lista de profesionales de referencia en los que NO confiar a la hora de crear un hogar. La otra es, naturalmente, Joaquín Torres, el arquitecto de "las estrellas", del que ya se habla sobradamente en medios de referencia y si no se habla ya se encarga él mismo de publicitarse, sea de la mano de otra grandísima profesional como Cristina Tárrega o él solito en estos programas de casas en venta de La Sexta, donde queda retratado no solamente su estilo de diseño sino él mismo como personaje . 
Sobre el trabajo de Torres y su estudio Acero no hay nada que ilustre mejor mi opinión que la siguiente anécdota que paso a relatar: cuentan que cuando el preboste de Eurovegas visitaba Barcelona para evaluar los terrenos y la calidad de las suripantas de la región, pasó con su cohorte de limusinas antes la casa que el estudio Acero de Torres le está construyendo a Vïctor Valdés, portero del Barça. Deslumbrado por el edificio, de inmediato preguntó quién estaba diseñando ese lugar porque quería contactarle inmediatamente. Joaquín Torres, Eurovegas, futbolistas... no me digan que esto no es armónico y sintomático. No me digan que esto no es poesía.

Monday, July 09, 2012

Verano mix

 Este articulito del Jáfington sólo se refiere a los políticos, pero afecta a toda la población: en algún momento entre el último año y medio y el ahora el mundo se ha obsesionado con correr. ¿Será culpa de Murakami y de su "De qué hablo cuando hablo de correr"? No tengo ni idea pero, como todos los fenómenos sociales sin aparente explicación, me fascina, intriga y hace alzar la ceja con escepticismo a partes iguales.
- También parece que todo el mundo (femenino en este caso) ha enloquecido con el tema manicura. No sólo porque sea obligatorio dedicar parte del aseo semanal a la manipedi, sino porque el concepto guetto nailz ha pasado a ser una extravagancia de las negras a ser el epítome de lo cool. Supongo que es fácil buscar explicaciones socioeconómicas a esto, tipo el aumento de la venta de los pintalabios en los tiempos de crisis y las variaciones en el largo de las faldas, pero aún sigue sorprendiéndome lo extendido y aceptado que está el fenómeno, que relaciono directamente con aquel momento en el que las palestinas aparecieron en una pasarela y yo pensé "bah, esto no llega a la calle ni en broma" y de repente todo quisqui, de -casi- cualquier edad y condición, apareció con una palestina al cuello (quince años después de que irrumpieran con fuerza en mi adolescencia y en los ambientes borrokas; estamos hablando, que quede claro, de lo que se conoce en mi hogar como La Segunda Venida de la Palestina).
- He visto Homeland y muy bien, aunque ella siempre será Angela Chase y él siempre será el Sargento Winters. Y aunque el personaje de chiflada armonizaba a la perfección con la personalidad adolescente de Claire Danes con el pelo rojo, a veces me desconcertaba sorprendiéndome por lo mal que le había ido al honrado-todo-un-hombre-Winters tras la segunda Guerra Mundial. Al parecer han elegido al personaje de su esposa en una de esas encuestas un poco absurdas como el personaje más antipático de la televisión, y no puedo estar más en desacuerdo. ¿Qué pasa con la gente, que no tiene empatía? La cuellilarga de Morena Baccarin no termina de hacerme tilín, pero entre tanta sabandija que campa a sus anchas por la infinidad de series que hay que ver para poder tener conversación, no comprendo que la gente elija a una atribulada esposa que ya bastante tiene con lo que tiene. No sé si les enfada que se haya estando follando a otro tras dar por muerto a su marido o que esté un poco perpleja porque él viene hecho un raro tras sus años de cautiverio. A esos votantes me gustaría verlos en la situación de la Baccarin, a ver cuánto tardaban en plantar al pelirrojo y-obviamente-o-a-pesar-de-ello atractivísimo soldado.
- Los tiempos de sequía de TVE (lágrimas por sus informativos, minuto de silencio) traen chiripitifláuticas estrategias, como reponer Ana y los siete, Celia y Curro Jiménez. Durante un tiempo en 8tv, después de mi sacrosanto Arús, han estado emitiendo La Nanny, y la verdad es que tiene mérito que Ana Obregón, copiando como copiaba una serie tan sencilla y perfecta como la Nanny, fuese capaz de hacer ese engendro que ni con consumo irónico podía disfrutarse que era Ana y los siete. Y lo curioso es que tenga un 5% de share a estas alturas.