Tuesday, August 30, 2011

Lo difícil que es pisar el asfalto en Broadway

En este verano que agoniza he vuelto a ir de visita a Nueva York para pasar unos días de gozo, deleite y absoluto desconecte de la realidad. Eso que siempre dice la gente de "irse de vacaciones y desconectar de todo" y que yo nunca había comprendido ni deseado surgió de forma involuntaria y resultó ser tan maravilloso que al volver no quise saber nada de tele, ni (casi) de Internet ni de las noticias durante el máximo de días posibles, hasta terminar descubriendo con horror que no conocía a ninguno de los tronistas de "Mujeres y hombres y viceversa".
En Nueva York me acordé mucho de Lorca y de lo que tenía que ser conocer esa ciudad en los años 30 viniendo de Madrid, o sea, directamente un viaje al futuro y un ponerte del revés, no me extraña que se volviera loco con los negros, y al volver a casa recurrí a Jardiel Poncela, my first, my last, my everything, que en su maravillosa obra "Exceso de equipaje", cajón desastre de cuentos y relatos autobiográficos, glosa su llegada a los Estados Unidos allá por los años 30, y le dedica estas palabras a NYC que paso a copiarles aquí, para que puedan exclamar cosas como "¡lo que cambia la vida!", "¡vivir para ver!" y acto seguido concluir que la vida sigue igual.
BARRIOS Y LUGARES
Quiero "perderme" en New York.
Por desgracia, New York es una ciudad tan bien organizada, que es imposible perderse en ella.
Wall Street. _ Una encrucijada sombría de edificios magníficos, con no se sabe qué de tenebrosa. La Banca Morgan. Washington sentado a la puerta de la Tesorería. En aquella casa, un hombre entra desnudo y sale vestido. (Son unos almacenes). En esta otra casa, un hombre entra vestido y sale desnudo. (Es la Bolsa).
Trinity Church._ Al fondo, una iglesia. Y al lado, un cementerio. Se mezclan las tumbas y las lápidas con los bancos donde hacen ganchillo las nurses. Chiquillos rubios juegan por el césped a esconderse entra las cruces de los muertos. Señores graves leen el Herald, indolentemente apoyados en un sarcófago. Delante de la verja, de medio metro de alta, el tráfico de Broadway. Y detrás, el "elevado", siempre rugiente.
Empire State._ Open every day 8 AM to 1 AM. Piso 86. Open air terrace. Piso 102 Observatorio de vidrio cerrado. Aquí ya no se vive en el mundo, sino en un cielo radiante y silencioso. Desde el piso 80 aún se ven las calles. Pero no se distingue a las personas. (Desde esta altura, como desde la altura de la doctrina comunista, el individuo pasa a ser la masa).
Times Square._ Puerta del Sol neoyorquina. Ajetreo delirante. Anuncios del Times. El Rialto. El Paramount...
Bowery._ Bandidos; criminales; prostitución; speakeasies y juego. Casas negras y turbas. Conocimiento exacto de la Ley para poder estar fuera de la Ley.
Greenwich Village._ Un remedio del Barrio Latino. Pastiche, mentira. ¡Quién sabe si arte! Gentes pintorescas a sueldos del turismo.
El Ghetto._ Judíos. Oro. Ayuno los sábados. Got schabes! Mujeres bellísimas y prestamistas al 60 por 100.
116 Street._ Whisky barato. Cocaína, marihuana, juego de la bolita y blasfemias. Una gramófono canta el Manisero y una muchacha se sube una liga enseñando la ingle.
Harlem._ Áfrca. Negros, negros, negros. El boxeo, el baile, la música. Todo lo que ha exportado Norteamérica ha salido de Harlem.
Union Square._ Socialismo. Obrerismo. Albañiles con "Ford" y una querida rubia y elegante. Stalin es aquí, todavía, snobismo.
Bronx Park._ La "Casa de Fieras", el zoológico; la especie humana está al otro lado de los barrotes y los animales la contemplan gratis.
Riverside Drive._ El río, gris como una traje de "golf". Pájaros que ensordecen. Al fondo, las factorías de New Jersey. Puentes en el horizonte. Algo de boulevard parisién. Dulzura un poco cursi de tarjeta postal iluminada.
Park Row._ La comadrona de los grandes periódicos. En Park Row nació el Times y el World y el Herald. Y fueron gloriosos, con Greely, hasta que surgieron los comerciantes del periodismo y se lo llevaron a la calle 42. ( Y hoy en Park Row hay sastrerías).
Central Park._ Lagos, valels y colinas entre la calle 60 y la 110. Los trópicos a la vuelta de una esquina. Ardillas que vienen a comer a la mano Pareja de amantes que se revuelcan en el césped.
Little Italia._ Italianos. El otro pulpo, además de Harlem, que amenaza con devorar a New York. Crece por días. Todo lo abarca ya y la historia de Norteamérica no podrá escribirse sin mojar en este tintero latino. Capone. Cotillo. Barzini. Giannini. La Tetrazzini. (El hombre rubio sucumbe absorvido por estas mujeres ardientes de Pirandello, la Imvernizzio y Pittigrilli).

Thursday, July 14, 2011

CSI Bernidorm

Todo empezó con esta entrada de Mer. Siendo precisos, ni siquiera con la entrada en sí, sino con los comentarios en los que se analizó con gran talento "Inocentes", una olvidable miniserie de Telecinco (con la que por cierto y vistos los anuncios me parece que guarda cierto parecido "Punta escarlata", al menos en el tema adolescentes muertitas y en el uso de tonos ocre en la fotografía). Yo dije que ciertos planos aéreos de Benidorm parecían sacados de una hipotética "CSI Benidorm", y ahí quedó todo. Hasta que hace un par de meses volví a Benidorm -destino vacacional por antonomasia- y la idea de un CSI Benidorm volvió por sus fueros. Este fin de semana nos pasamos horas, ¡horas! hablando de que en telecinco alguien tenía que montarse un CSI Benidorm ya, porque si existiese una franquicia de esta serie en España, sin duda tendría que estar ambientada ahí por su mezcla perfecta de Las Vegas y Miami. Y mira que yo nunca fui mucho de CSI, ni siquiera cuando apareció y volvió loco a todo el mundo, básicamente porque todos sus personajes me caían mal, me parecían perfectamente intercambiables por una escoba con peluca y por el horterismo de su estética, siempre llena de fluorescentes. Pero como todos sabemos que en la tele española las cosas suelen hacerse tarde, mal y a rastras, y como al fin y al cabo CSI sigue siendo la serie más exitosa y emitida a nivel mundial, no vería descabellado que alguien se sacase un RIS científica segunda parte, pero bien hecho; o sea, no en Madrid, sino en Benidorm. Veíamos clarísimos los zooms loquísimos aproximándose a un castillo de arena gigante en la playa de Poniente del que asomaban los pies de un cadáver; veíamos ese prólogo de capítulo con el Acuapark en el que de repente se atasca uno de los toboganes y aparece otro cadáver; ya nos imaginabámos las recreaciones de torneos medievales que hacen en el falso castillo de las afueras, con las lanzas chocando y de pronto ¡otro cadáver! Veíamos esa mezcla de guiris borrachos que follan en la playa, grupos de jubilados que se pasan cuatro horas diarias haciendo bailes de salón, veíamos esa juventud representada por Oliver y Niki de Mujeres y hombres y viceversa, esas macrodiscotecas, esos planos de bikinis un poco a lo créditos de los vigilantes de la playa, los planos aéreos de los rascacielos, zooms y megazooms a lo Valerio Lazarov en medio de un espectáculo de María Jesús y su acordeón... nos volvimos locos y empezamos a discutir sobre el cásting. Y aquí quedó clarísimo que esta es una de las cosas más complicadas del mundo, porque no nos poníamos de acuerdo sobre quién era más apropiado para hacer de Grissom/Horatio (pensábamos en Josep María Pou, pero lo desechamos por totalmente carente de atractivo sexual), y no podíamos quitarnos de la cabeza a los mismos de siempre. Esa debe de ser la razón por la que cada vez que hay un personaje de viva la virgen en una serie está, indefectiblemente, interpretado por Arturo Valls. Al final decidimos que para la forense madura, Pilar Castro, y los jóvenes policías tenían que ser Quim Gutiérrez y Myriam Gallego. Y de informático, el primigenio Quimi, Antonio Hortelano, al que veríamos tres días después haciendo efectivamente de informático esterotipadísimo en el doble capítulo final de "Los misterios de Laura", confirmando que el papel le iba al pelo. Y con este cásting tan chuchurrío y comprendiendo mucho mejor la labor de los directores de cásting nos fuimos cada uno a nuestra casa, a la espera de que Globomedia decida tomar nota.

Tuesday, June 28, 2011

Sucesos increíbles y muertes singulares

Como ya comenté alguna vez allá por el pleistoceno (aún más por el pleistoceno, porque aunque la entrada esté fechada en 2004, debe de ser de 2002 como poco, ya que mi primer diario estaba en una cosa muy cutre llamada ujournal que desapareció, por lo que tuve que copiar entradas antiguas que por suerte había guardado en un humilde word en este blogspot), uno de los libros más chachipirulis de mi biblioteca familiar es "El libro de los hechos insólitos", de Gregorio Doval, una fantabulosa enciclopedia de lo extraño que no debe empezar a leerse cuando uno tiene algo importante que hacer, porque automáticamente se llegará tarde a la cita programada, no se terminará el trabajo a tiempo, no se estudiará lo suficiente para el examen o se pasará el guiso en la cocina, tal es el poder enganchante y fascinador de este libro.
Así que, para rematar el mes de junio, no se me ocurre nada mejor que copiar algunas deliciosas historietas que vienen en el libro y que consiguen automáticamente que pensemos que, en un mundo tan aplatanado y uniforme como el nuestro, aún queda espacio para la magia y la maravilla.
- El dramaturgo griego Esquilo (1525-456 a. de C.), según la versión de Hermipo de Esmirna, murió golpeado por una tortuga que se desprendió de las garras de un águila que volaba sobre él.
- En cierta ocasión en que el emperador Yung-Lo, que gobernó en China entre 1402 y 1424, tuvo que ausentarse por largo tiempo de la capital, dejó a su consejero, el general Kang Ping, al cuidado de su harén. Buen conocedor del carácter paranoico e irascible del emperador, este general tuvo la idea de prevenir la sospecha de que hubiera seducido a sus concubinas, que indudablemente Yung-Lo volcaría sobre él a su regreso. Para ello, se castró e introdujo su pene en el equipaje del emperador antes de que éste partiese. Nada más regresar a la capital, como había previsto el general, el emperador le acusó de no haber respetado sus votos de mantenerse alejado de sus mujeres. Kang Ping, tranquilo, se dirigió al equipaje del emperador y recuperó su pene, demostrándole así que tal acusación era infundada. El emperador, conmovido por le gesto de su general, le nombró al instante jefe de sus eunucos e incluso, a su muerte, levantó en su honor un templo, nombrándole protector eterno de todos los eunucos.
- Aunque resulte increíble, Allan Pinkerton (1819-1884), fundador de la famosa agencia norteamericana de detectives Pinkerton, murió tras morderse la lengua en un traspiés y contraer gangrena.
- En 1700, cuando Johann Sebastian Bach (1685-1750) tenía quince años y coincidiendo con el cambio de voz propio de la adolescencia, le sucedió un extraño fenómeno, nada corriente. Durante una semana, canó e incluso habló en octavas, es decir, con doble voz. Fue un extraordinario caso de lo que médicamente se denomina diplofonía.
- En 1931 el novelista inglés Arnold Bennet (1867-1931), tratando de demostrar a las "incultas" gentes de París que el agua que bebían no era la causa de la epidemia de tifus que asolaba la ciudad, bebió públicamente un vaso de aquel agua. Murió de tifus a los pocos días.
- El 17 de noviembre de 1874, la revista norteamericana American Medical Weekly dio a conocer un extraordinario e increíble caso de inseminación involuntaria presentado por el doctor T.G. Capers. Serún el testimonio de este doctor, durante la batalla de Raymond, entablada junto al río Mississippi el 12 de mayo de 1863, un soldado, amigo personal del doctor Capers, fue herido pro una bala que le atravesó el escroto, llevándosele el testículo izquierdo. Al parecer, la misma bala penetró en el abdomen de una muchacha de diecisiete años que estaba casualmente en el mismo paraje. Doscientos setenta y ocho días después, la muchacha dio a luz a un niño de casi cuatro kilos de peso, sin que en ese desenlace interviniese, según testimonio de la joven, más que la providencia. Lo que vino a corroborar la versión que daba la muchacha fue que, tres semanas después, el mismo doctor Capers operaba al bebé, extrayéndole un cuerpo extraño que resultó ser una bala idéntica a las que había utilizado el enemigo en la batalla ocurrida en el lugar nueve meses antes. El broche final de esta increíble pero al parecer verídica historia fue que el escéptico soldado visitó a la madre de su supuesto hijo accidental y entre ambos surgió algo más que una afinidad, que pronto acabó en matrimonio. La pareja tendría después otros tres hijos concebidos, eso sí, de una manera menos fortuita.
- Se cuenta que el gran atleta griego Milón de Crotona, ganador de muchas competiciones olímpicas y famoso por su extremada fortaleza, murió cuando, en plena vejez, quiso acabar de rajar un árbol entreabierto, pero se le quedaron aprisionadas en él las manos y fue devorado por los lobos.
- Un ejemplo extremo del puritanismo exacerbado de la sociedad británica en tiempos de la llamada Era Victoriana queda reflejado en el Libro de etiqueta de lady Grough, verdadera biblia de las buenas costumbres del siglo XIX. En este manual, se llegaba a aconsejar, en aras del decoro, que los libros de autores varones no compartieran nunca estante en la biblioteca de un buen cristiano con los escritos por mujeres, salvo, eso sí, que los autores estuvieran casados entre sí.

Sunday, June 26, 2011

Donald y el almacén de los mundos

Debo de haber envejecido de golpe veinte años (o rejuvenecido), porque de repente (¡hola Josie! ¡hola Andrés!) he caído en la trampa de la publicidad. He visto este anuncio y me he creído ingenuamente la historia del test pionero en la implantación de recuerdos. Pensando emocionada y asustada que era posible hacer un "Eternal sunshine on a spotless mind" al revés (o un "Desafío total" en toda regla), no fue hasta entrar en la web cuando me di cuenta de que era una burda argucia publicitaria de la sección de viajes de Atrápalo, y que nunca podría hacer que me implantaran el recuerdo de la toma de la Bastilla o del asalto al Palacio de Invierno.
Algo bueno ha tenido el darme cuenta de que soy tontícola y fácil de engañar, porque el anuncio me ha recordado a una de mis historietas favoritas de Disney, publicada en la maravillosa, inteligente y talentosísima revista mensual Hiper Disney (croquetamente en el número 13, en cuya portada sale Donald deslizándose sobre un patinete con gesto de terror) allá por principios de los noventa.
La historieta es de una profundidad y madurez inusitada en una publicación para niños (pero muy presente en las revistas Disney, ya sea en los Don Mikis de los setenta o en el citado Hiperdisney que nunca me cansaré de defender como una de las principales fuentes de cultura y conocimiento que sorbí durante mi infancia); se llama "Donald y el almacén de los mundos" y comienza con un Donald deprimidísimo porque su vida es rutinaria, agotadora y carente de ilusión y aventura. Se encuentra con unos señores de sapientín aspecto que intentan inútilmente animarle. Al día siguiente Donald está plácidamente durmiendo el sueño de los justos en su hogar cuando llaman a la puerta, sí, precisamente, los dos señores con aspecto de sabios. Le traen el almacén de los mundos, como espero que se vea más o menos claro en la siguiente foto:



Aquí vienen unas viñetas en las que explican el concepto de posibles vidas paralelas, algo que sale mucho en las películas y libros de ciencia ficción y que a mí particularmente me pone del revés: esa posibilidad de que un día decidas salir de cama por el lado derecho y no por el izquierdo, como haces siempre, pises mal, te hagas un esguince y durante la rehabilitación conozcas al amor de tu vida o alguien que años después termina asesinándote por alguna oscura historia cronenbergiana. Y aquí es cuando lanzan el siguiente discurso que procedo a copiar tal cualito: "Multiplicando entre sí los múltiples cruces de la vida tenemos un número de combinaciones prácticamente infinito. Nosotros, claro, solo vivimos una de nuestras infinitas vidas posibles, y no está dicho que se la mejor. Nuestro pequeño mundo solo es uno entre muchos. Si todos fúesemos más afortunados o más listos ahora quizá podríamos ser más felices. ¿Le gustaría vivir unas horas la mejor de sus vidas posibles en el mejor de sus mundos posibles?"
Aquí interrumpe Donald: "¿Quieren decir que con ese... chisme?"
Y continúan ellos: "... Se puede vivir el más emocionante y realista de los sueños. No tiene nada que ver con esos sueños poco creíbles que si no se desvanecen por la mañana sólo dejan un recuerdo vago y confuso. Este sueño lo recordará siempre, será la experiencia más bella de su vida."
Claro, así que Donald dice naturalmente que sí, pero cuando ya está en cama con el casco puesto y monitorizado a la máquina los dos sabios empiezan a hablar entre sí preocupados, y Donald termina por arrancarles que en un par de experiencias anteriores los sujetos del experimento no regresaron jamás, se quedaron para siempre en el sueño. Donald dice "Por bello que pueda ser el sueño no quiero que sea eterno" (qué bobo) y les dice que nanay al experimento. Ellos le piden disculpas por las molestias y se van de su casa cargando con la máquina. Y Donald prosigue su día, yendo a ayudar a Daisy con el traslado de los muebles, a hacer recados para el Tío Gilito, a regar el jardín... mientras fantasea con el tipo de mundo en el que podría estar ahora. Llega la noche, Donald se prepara un vaso de leche y se vuelve a cama a soñar con los angelitos. Y cuando despierta, ¡oh, sorpresa!, allí están los sabios con su máquina, y no solo eso, sino que le preguntan cómo ha ido el viaje, en qué mundo ha vivido. Donald está confuso: "Pero... es imposible. No recuerdo haber partido. Es más, me negué a partir. Tenía miedo, quería reflexionar". Ellos le dicen que es normal porque los sueños son tan realistas que muchos no saben cuándo empiezan. Y Donald sigue: "La verdad es que estuve... me quedé... bueno, ¡no me moví de aquí!" Y aquí entran en júbilo los sabios: "¡Entonces es usted afortunadísimo! ¡Su vida real es ya la mejor posible!"



Esto a Donald le llena de contento, comprende la importancia de valorar lo que tenemos y se levanta decidido a empezar su semana lo mejor posible.
Pero hay trampa: un rato después los dos sabios conversan en un parque:
-Misión cumplida.
- Sí. Estaba muy contento, completamente transformado.
- Con este casco de peluquería...
- ... y este viejo ordenador para videojuegos...
- ... hemos hecho feliz a otra persona.
- Así es, amigo mío. Así es.

Wednesday, June 15, 2011

Vanavaina Okohonga

Grande es la vergüenza que siento cuando me río a carcajada limpia viendo "Perdidos en la ciudad". Debería hablar en pasado, porque el programa terminó, con gran despliegue de llantos (de sus protagonistas al despedirse y míos en el sofá al verles), este domingo.
Ya fui en mi día gran fan de la primera edición de "Perdidos en la tribu" pese a su repetitivismo e incidencia en chorradas como lo terrible que es carretar mierda de caballo, así que grande fue mi alborozo al enterarme de que habría segunda edición, esta vez con los de las tribus visitando a los españoles en sus ciudades. También me pareció estupendo que solo devolviesen la visita los mentawai y los himbas, porque la verdad es que la familia canaria que visitó a los pigmeos eran bastante rollo, pese a que los pigmeos hablasen como en "Los dioses deben estar locos" y su jefe tuviese una fascinante cara semiaplastada por una patada de jirafa. Los que yo y todos los espectadores echábamos de menos era a la simpática familia barcelonina de las gemelas, que se integraron de maravilla en el Okohonga y todo era fantástico y maravilloso, y a la pareja madrileña formada por Sonia y Luismi, paradigma de la white trash y de lo pasivo-agresivo, y a los dos hijos de ella que correspondían a los tronchantes nombres de "Johnny" y "Ventura" (aún no me lo creo, ¡llamar a tus hijos Johnny Ventura!, ¿ya sabía con el primero que tendría otro varón?). Dos años después los buenos señores de Cuatro han tenido a bien obsequiarnos con una segunda parte de las peripecias de las familias y el resultado no podía ser mejor: por una parte tenemos a la familia catalana que debido a la crisis han tenido que emigrar a Vitoria pero lo llevan todo con alegría y buen humor. El padre, Jose, sigue siendo el rey de la juerga, su mujer sigue estando de muy buen ver y sus gemelas son unos bombones que ya están integradísimas en su nueva ciudad. Los madriletas, claro, todo lo contrario: Sonia y Luismi se han separado y nos encontramos a él más delgado, con un punto de modernidad en su vestuario y un pisito de soltero, sí, pero profundamente solo y profundamente deprimido. Ver a Luismi llorando al despedirse de los mentawai y diciendo lo solo que se siente en su casa hace que sintamos compasión por todos los cuarentones divorciados. Y eso que en realidad está muy bien que se haya separado de Sonia, que era una paleta y estaba como una cabra ya en Indonesia. En Madrid no la vemos mejor: no ha superado la trágica muerte de sus padres (se insinúa la terrible posibilidad de que su madre se haya suicidado) y los mentawais dicen que no la encuentran feliz, que llora por todo y está, en definitiva, como unas maracas. En cambio a Johnny a Ventura les he visto muy bien, menos asalvajados, más asentados y muy cariñosos.
La visita de las tribus, en fin, para qué incidir en el tema: una vergüenza todo desde el punto de vista antropológico y etnográfico (e incluso antropofágico); un insulto a la inteligencia y una carga de condescendencia primermundista que chocaba con la sinceridad, la lógica, el sentido común y el encanto de los miembros de cada tribu. Cuando se conocieron los de Namibia con los de Indonesia fue como si colisionasen dos planetas produciéndose un festival del humor y del malrollismo que dejó claro que eso de la alianza de civilizaciones es un cuento chino y que el ser humano desconfía del vecino y del diferente, del maricón y de la bruja. Y aún así, ¡qué jartá de reir! La lógica me dice que todo es un montaje, claro, y que los miembros de estas tribus viven en una especie de parque temático para que los turistas en plan Carmen Martínez Bordiú puedan sacarse una foto delante de su cabañita y sentirse muy intrépidos y muy doctor Livingstone con su salacot, y que cuando el turista se ponen el chándal y se acomodan en un sofá a ver un partido de fúrbor, pero aún así qué importa eso cuando puedes ver una y otra vez escenas tan terribles como la visita de los himba al museo de cera de Barcelona (a quién e le ocurre, los guionistas estuvieron muy desacertados ahí) o tan chiflantes como los mentawai bailando con una gogó y cantando Paquito el Chocolatero. O cuando los himbas lloraron de emoción delante de los castelleres. O los mentawai volando en un extraño aparato. O los himba viendo el mar por primera vez y huyendo aterrorizados y llorosos después. O los mentawai en el parque de atracciones de Madrid. Vergüenza de uno mismo, sí, pero terrible placer.
Dudo que volvamos a saber más de estas personas que tan queridas se han vuelto en mi corazón. He perdido la esperanza de que en el último programa Luismi se fuese con los Mentawai a Indonesia y se dedicase el resto de su vida cazar con lanza, como todos deseábamos. Nunca sabremos si los guapísimos y atractivísimos gemelos himba llegaron a mojar con alguna joven vasca o catalana, como sin duda merecían. No sé si alguna de las familias volverá dentro de unos años a Namibia o Indonesia, pero sus lágrimas al despedirse (con parte de alivio por volver a la rutina también, imagino) parecían sinceras y se contagiaban como las lágrimas de unos Erasmus que se despiden para siempre. En cualquier caso, siempre nos quedarán las imágenes de recuerdo: http://www.cuatro.com/perdidos-en-la-ciudad/
Y, de postre, esta portada que me dejó con la boca abierta y los ojos como platos en la estación de trenes de Alicante:



Thursday, June 09, 2011

La cinta rosa de la infanta Margarita

Leyendo "Olvidando a Velázquez. Las Meninas", el catálogo de una exposición del Museo Picasso, me topo con el siguiente texto: "Es muy conocida la frase de Renoir a Volland, en la que afirma asombrado, "La pequeña cinta rosa de la infanta Margarita, ¡toda la pintura está en ella!". Pues bien, yo no conocía esta famosa frase y me ha dejado patedefuá por sus maravillosas reminiscencias y porque Renoir me chana muchísimo debido a que en mi casa había un libro sobre él con maravillosas reproducciones a todo color de sus obras y una fotografía que me impactó muchísimo de Renoir, ya ancianito, con las manos echas un gurruño debido a la artrosis o alguna enfermedad de estas que hacen que los ancianos se inclinen hacia un lado y tengan chepa (y que sin duda yo sufriré en mi senectud) y que hacían que tuviesen que atarle los pinceles a los nudillos para poder seguir trabajando. Y sí, Renoir es un pintor "fácil" porque es impresionista, el movimiento artístico más popular y reconocido por la gente, sus cuadros son figurativos y una reproducción de algo relacionado con el Moulin de la Galette podría adornar cualquier salón de los años 20 sacado de "Las máscaras del héroe", pero aún así, grande es mi emoción cuando recuerdo mi primera visita al museo D'Orsay con la boca abierta ante las tres parejas de bailarines de El baile en Bougival. Además Renoir es el padre de Jean Renoir, y estas cosas de genio padre y genio hijo hacen que me ponga nazi y crea, durante unos minutos, en el poder transmisor del talento por la sangre.
Y unas líneas más abajo en el mismo catálogo me entero de que Degas y Manet se conocieron en el Museo del Prado de Madrid, cuando ambos estaban copiando el retrato de Velázquez de la Infanta Margarita. Y esa conexión flipante a través de los siglos entre Velázquez y los genios impresionistas unido al hecho de que unas palomas han puesto un nido en el tejado de al lado, hace que sienta ganas de lanzarme a las calles a aplaudir porque aún nos da una tregua la primavera.

Monday, May 30, 2011

Gracias, TDT

Aunque al principio no lo parezca, multiplicar por diez tus posibilidades de zapping trae algunas cosas buenas. Yo, que paso dos tercios de mis días con la tele encendida, estoy especialmente sensibilizada con la problemática de conseguir un horario de programas que se encadenen sin tocar el aburrimiento, con sus consiguientes alternativas para los momentos de publicidad. Para lograr esto hay que tener una mente abierta y pensar que, lo que a priori parece una mierdaza, puede terminar siendo motivo de horas de regocijo. Así, gracias a la tdt he terminado descubriendo que me encantan algunas series por la que jamás en la vida habría llegado a tener querencia (entiéndase por querencia el darle a su botón de megaupload):
- Entre fantasmas: odio a Jennifer Love Hewitt desde que me enteré de que el "love" se lo añadieron en su adolescencia "por su amoroso carácter". Además físicamente nunca me ha llamado la atención por pertenecer a ese tipo christinaguileresco de mujeres con la cabeza demasiado grande para su diminuto cuerpo. La voz de sus doblaje en español siempre me ha dado rabia, y aún así la suma de estos factores no han impedido que al final le coja cariño a "Entre fantasmas", sobre todo desde que descubrí que incluye un elemento no por usado mil veces menos entrañable: la misteriosa transformación de un bebé recién nacido en un niño parlanchín en el lapso de una temporada (y a veces ni eso), como sucedió en su día, por poner un ejemplo, con el hijo pequeño del tío Phil en El príncipe de Bel Air. "Entre fantasmas" tiene unos créditos que copian descaradamente a los de Mujeres Desesperadas (que imagino que a su vez copian a muchos otros anteriores), unos guiones absurdos y una chiripitifláutica combinación de soft-terror y grandes escotes de Jennifer Love, que es productora ejecutiva de la serie y por eso su personaje y protagonista de la serie, Melinda, siempre está hecha un pincel, con el pelo brillante e hidratado y los pechos turgentes. Si hubiera visto esta serie con trece años habría tenido pesadillas con los ridículos fantasmas que salen en ella, pero como afortunadamente mi umbral del horror ha subido un poco (no mucho, no se crean), la serie se convierte en el complemento perfecto para la sobremesa. Y desde que sé que se está preparando una versión española que será protagonizada nada más y nada menos que -entre exclamaciones- ¡Angy de Factor X/Física o Química! no quepo en mí de gozo y me refocilo con solo imaginarme los efectos especiales que emplearán para crear los poltergeist a la española.
- Como conocí a vuestra madre: todos me caían mal, me parecía un rollo patatero, los chistes no tenían gracia y todo en general tenía la pátina de una mala copia de Friends (que nunca ha sido santo de mi devoción, además), y para más inri los hijos se supone que están en el 2030 pero sus ropas y pelos son de lo más 2005, quién se va a creer eso. Pero de pronto, y gracias a las múltiples repeticiones de Neox, surgió la magia. Ahora creo que es verdaderamente ingeniosa y su uso del "te voy a contar una historia" y del jugar constantemente con el pasado y el futuro es algo genial. Para más inri, como en Neox ponen los capítulos desordenados (y doblados, ese es otro tema), no tengo ni idea de en qué temporada se lían Barney y Robin y descubrí hace muy poco que Marshall y Lily se casaban en una de las primeras temporadas y no en la quinta, como pensaba al principio. Todo esto parece un sacrilegio, pero esta forma de ver la serie, desordenada, repetida, con ausencias y sin ninguna lógica, hace que viva en un constante bucle espaciotemporal que tal vez sea el responsable de que "Como conocí a vuestra madre" me parezca tan genial.
... Y sin embargo hay algunas que por mucho que las repitan y por muchas oportunidades que les dé no creo que terminen por gustarme jamás:
- Sí, después de How I met blablablá emiten "Dos hombres y medio", pero aquí no veo gracia, talento ni genialidad y no puedo entender que sea la serie más vista (fuera, antes del descenso definitivo a los infiernos de Charlie Sheen) de ese gran país estrella del espectáculo. El niño es insoportable, los chistes previsibles y el personaje de Charlie Sheen no tiene absolutamente nada que lo diferencie de mil millones de personajes que siguen exactamente el mismo patrón (encarnado últimamente en España por Arturo Valls). Hasta sus risas enlatadas me resultan especialmente antipáticas.
- The Bing Bang Theory: cuando digo esto recibo muchas críticas y supongo que algo maravilloso debe de tener esta serie, pero yo no se lo encuentro. Todo me aburre soberanamente y aunque pille las referencias a Leonard Nimoy, no me hacen ninguna gracia. Supongo que el conflicto se resume en que yo no estoy hecha para esta serie, igual que no estoy hecha para Dexter o para Friends. Que cuando me cantan sus alabanzas puedo estar de acuerdo, pero no hay amor.
- Anatomía de Grey: aquí todo podría resumirse en su actriz protagonista. A Ellen Pompeo no hay quien se la trague como recién licenciada, y Patrick Dempsey además me atrae cero. Cuando suena una de esas canciones de gran carga dramática mientras están en el ascensor mirando al infinito solo siento ganas de zurrarles con un pellejo de conejo, y sus dramas y alegrías me parecen vacíos y absurdos. Ya ni me cae bien Izzie, creo que por culpa de la espantosa carrera en el cine de Katherine Heigl, especialmente por "Lío embarazoso" y "27 vestidos", en la que tenía puestas muchas esperanzas rosas pero resultó ser un rollo en nada comparable a otras joyas del género como ehmm... "Princesa por sorpresa".
Y aún debería hablar de mi reenamoramiento de South Park o de lo muy feliz que me han hecho en Divinity emitiendo especiales sobre "Corrupción en Miami", "Los vigilantes de la playa" o sobre la carrera de Michael J. Fox, pero están con la enésima repetición de Los Simpson en Neox y la verdad es que, al menos durante las primeras doce temporadas, hay cosas que nunca envejecen.

Friday, April 29, 2011

¡La boda de William y Kate!

Es bastante ridículo empezar una entrada disculpándose, pero como ya expliqué anteriormente, el tema monarquía me produce sentimientos ambivalentes: por un lado me avergüenza y, como cualquier persona de bien, firmaría ya por quitar de en medio a la familia real española, que por algo ha habido revolución francesa, y por otro en mi corazón hay una pequeña monárquica que se emociona con el principio de El Rey León y llora de emosión con el capitulillo dedicado a la Reina Isabel II de Guerra Mundial Z. Y como claramente la monarquía británica es la encarnación de lo mejor y lo peor de la institución y Guillermo es, además, el hijo de Lady Di (esto debería ir entre exclamaciones, ¡el hijo de Lady Di!) aquí estoy, como un reloj y un poco resacosa, dispuesta a hacer un seguimiento minuto a minuto -como los añorados de gh- del enlace y sobre todo de su retransmisión en España, que auguro llena de anécdotas y emociones, porque para empezar en Ana Rosa ya han confirmado la presencia de Pitita Ridruejo. Comencemos.
9:11 La verdad es que Ana Rosa no va nada de boda, va un poco de trapillo. Para hacerlo todo aún más almibarado, han estrenado unas cortinillas que parecen sacadas de "Cazatesoros", con unos anillos en primer plano y un tono de pergamino bastante cutre. Y suena constantemente música de cámara, o la idea de la música de cámara que tiene un sonidista de telecinco.
9:15 Ana Rosa acaba de decir "princesas que se casan con profesores de gimnasia, príncipes que se casan con periodistas... solo falta una boda homosexual" y alguien ha dicho "pues ahí tienes a Alberto de Mónaco".
9:20 Uno de los enviados especiales de AR es el insoportable Miguel Ángel Nicolás, al que el 11-s pilló en pleno Nueva York cubriendo la semana de la moda. Sus intervenciones en los telediarios enseñando bolsas de Barneys y gimiendo con voz angustiosa "¡la gente tira las bolsas de Barneys con bufandas de cashmere recién compradas!" aún son muy recordadas y celebradas en esta casa.
9:31 Como dijo hace años una mujer muy sabia a tenor de la ruptura de Guillermo y Kate, "Ella no me gustaba para Guillermo pero me encantaba para Inglaterra". A mí Kate -Catalina- me vuelve loca. Sus mejillas de manzana repinaldo y sus caderas de -esperemos- buena paridora me parecen ideales para una futura reina y, sobre todo, hay dos cosas que me extasían:
cosa 1: su familia se ha hecho rica con una empresa de ¡matasuegras! ¿Es o no es maravillosa la vida?
cosa 2: sedujo al príncipe con un lookazo de bragas y sujetador, gasa mal cosida y minitrenza de niñas de campamento que es inenarrable. Un choque visual que está en mi olimpo personal al lado del vestido rojo que llevó Escarla O'Hara cuando toda la sociedad de Atlanta la trataba de puta-perra-para-arriba.
9:39 Mi sensor de historiadora chirría cuando oigo a AR: "Enrique VIII es el que rompió con todas las tradiciones".
9:48 Terríbilis. Para anunciar el vídeo sobre la vida de Kate Middleton ¿qué suena de fondo? sí, esta pieza de Forrest Gump.
9:57 Es tremendo cuando emiten imágenes del William de hace unos años. Tenemos la misma edad (me encanta decir esto, suena a como si hubiésemos pacido cerdos en la misma cochiquera) y cuando éramos niños era guapérrimo y monísimo, pero ha evolucionado fatal. No sé si el problema es que se parece cada vez más a su padre o a su madre, pero se le ve el cartón, los dientes se le están inglesizando y ese jovenzuelo atractivo y dulce se está convirtiendo en un señor feo e incluso un poco desagradable.
10:03 Voz en off: "Kate se convertirá en esposa de un príncipe -y tal vez- futuro Rey de Inglaterra" ¿Tal vez? ¿Cómo que tal vez? Como en le futuro no exista la monarquía inglesa deberíamos temblar todos porque será nos espera un holocausto nuclear o una invasión zombie o el final del mundo que precedían los mayas.
10:19 Acaban de llegar David y Viki Beckham. Éxtasis popular. Aplaudo aquí en el salón.
10:21 Jo, cuando desfilan los beefeaters a modo de banda de música ardo de emoción. Siempre que veo a un beefeater (algo que ocurre muy a menudo, no se piensen) recuerdo a Carmen Posadas en su columna de un suplemento semanal contando cuando conoció al príncipe Carlos en su época de niña bien hija del embajador uruguayo en el Reino Unido. Al parecer él les dijo a ella y a su hermana: "¿así que sois de Uruguay? Entonces vosotras debéis ser las auténticas beefeaters, ho ho ho". El chiste es tan malo que resulta tronchante, pero he de decir que el príncipe Carlos y sus mermeladas ecológicas me encantan. Y viste de maravilla, como no podía ser menos.
10:27 Cuando hacen unos picados y contrapicados de la abadía de Westminster se comprende perfectamente el poder sobrecogedor de la arquitectura y el shock emocional que debieron sentir los hombres del medievo al entrar por primera vez en una catedral gótica. Viva lo gótico, viva la verticalidad.
10:33 Empiezo a estar un poco preocupada, ¿no habían anunciado la presencia en AR de Pitita Ridruejo? ¿Entonces por qué solo veo al omnipresente y cada vez más cansino Boris Izaguirre?
10:36 Me encanta muchérrimo que uno de los términos más usados en twitter sea, además de "hats" y "love", "can't wait".
10:56 Inciso para hacer la colada. Viendo el sosérrimo traje que lleva Letizia a la boda pienso con nostalgia en qué se habría puesto Eva Sannum para la boda. Algo totalmente fuera de lugar, Barbie y prostituta, todo a la vez, y estaría guapísima. El error que cometió Felipe fue darle "al pueblo" la oportunidad de opinar y claro, salió lo que salió. Con Letizia se iba ya con la lección bien aprendida y directamente se dijo "esta va a ser la princesa de Asturias", nada de noviazgos ni zarandajas, porque si no... ¡una divorciada! ¡divorciada de su profesor de literatura, además! ¡una trepa de instituto!
11:02 Pienso mucho también en Isabel Sartorius, que en este momento debe de estar acariciando a Mencía mientras las lágrimas corren por sus mejillas y manosea nerviosa una tableta de Tranquimazín.
11:05 Ya han sacado a Pitita en la sala vip (¿?) de AR y me he quedado mucho más tranquila. Veo como una cosa un poco mágica y genial que esté Pitita al lado de Ana Rosa porque todos sabemos que AR debería hacerse una camiseta que pusiese "yo sobreviví a Sabor a hiel" y en cambio Pitita es autora de la única autobiografía que probablemente haya escrito de verdad de verdad un personaje del colorín. "Memorias de Pitita" es una cosa inenarrable que apenas usa frases subordinadas y que relata la Guerra Civil con algo así como "los españoles estaban descontentos y hubo una guerra. Yo la pasé casi toda en San Sebastián", por lo que no hay ninguna duda de que ahí no hubo negro ni, prácticamente, editor. Además protagonizó una anécdota también muy recordada en esta casa -que somos mucho de recordar anécdotas- cuando, durante una entrevista con Julia Otero en "Las cerezas", le pusieron las imágenes de Maragall y Carod Rovira jugueteando con la corona de espinas y la pobre Pitita sufrió un parrús que tuvieron que cortar a publicidad.
11:29 Éxtasis. Llegan ya las casas reales. Máxima Zorreguieta me vuelve loca; cuando veo las imágenes de su boda, en la que no pudo estar su papá por haber sido ministro de una dictadura que tiraba a los jovencitos de los aviones y les metía ratas por el coño a las chicas para torturarlas -no es razón baladí-, y suena ese bandoneón tocando un tango y ella se emociona yo me emociono y lloro con ella. La pequeña monárquica que hay en mí siempre está dispuesta a salir.
11:34 Los hermanos de los novios son las auténticas estrellas de esta boda: el hermano de ella se disfraza de ella y el hermano de él se disfraza de nazi. No se puede ser más inapropiado, incorrecto y británico.
11:39 La verdad es que en días como hoy amo España. En telecinco Pitita Ridruejo y Boris Izaguirre mano a mano; en antena 3 Carlos García Calvo (por el que siento adoración) en plató y Jesús Mariñas de enviado especial diciendo que William está tan gordo y calvo que le confundían con Alberto de Mónaco.
11:43 Esto es un frenesí. Llega la reina vestida de amarillo, llegan Beatriz y Eugenia haciéndole un homenaje a su ausente madre con sus vestidos y tocados, llegan Carlos y Camila (quiero ser tu tampax) y a mí me va a dar un bajón o un subidón de azúcar, aún no sé muy bien qué. Camila va muy bien, me gusta el pamelón.
11:50 Declaraciones de Pitita Ridruejo sobre la Reina Isabel: "a mí siempre me ha gustado mucho Inglaterra pero de los años que pasamos allí para mí lo mejor lo mejor lo mejor es haberla conocido".
11:52 Primeras imágenes del vestido de Kate. Creo que no me gusta, pero al menos no es es palabra de honor (sé que no podría ser palabra de honor, pero es que como se está viviendo una especie de furor con los vestidos de novia palabra de honor que debería estudiarse en los manuales de sociología no las tenía todas conmigo).
11:57 Los pajes de la boda son una auténtica pocholada. las niñas con coronitas de flores y unos vestiditos monísimos y los niños de pequeños Lord. Estupendos.
11:59 Éxtasis del pueblo británico. Campanas al vuelo. Desmayos. Banderas agitadas frenéticamente. Kate saluda. Gritos, berridos, aplausos.
12:10 Roto de la emoción. Elton John canta, por aquí dicen que va a sonar la versión británica de "qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del señor". Necesito YA un lector de labios como el de la boda de Felipe y Letizia, gracias al cual conocemos una de los mejores diálogos de la historia contemporánea:
Letizia: Es todo tan hermoso.
Felipe: Qué calor.
12:16 Dios, ya se están poniendo los anillos. Qué voz tan grave tiene Guillermo, nunca me había fijado. Y ella está guapísima y hermosísima, viva Inglaterra, me siento como si tuviera doce años.
12:53 Ha finalizado la ceremonia. Todos los invitados cantan God Save The Queen menos la reina, que claro, no se lo va a cantar a sí misma. Esto es hermoso, viva la pompa y el boato.
12:56 Tengo un serio déficit de looks de Royals ¿dónde está Máxima? ¿Y Mette Marit? ¿Qué ha sido de Mary Donaldson? Estoy deseando que salga el ¡Hola!
13:00 En Antena 3 Miguel Temprano e Isabel Sartorius (que no está tocando a Mencía con manos temblorosas, al parecer) se enzarzan en una discusión absurda sobre si tienen más tirón Beckham y Elton John en el mundo que los Royals, y de ahí la selección de planos del realizador.
13:04 Ya salen de la abadía. Tremendo y repentino ramalazo de la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia (tan hermosa pero con la sangre estropeada, introductora de la hemofilia en la casa real ejpañola). Supongo que un Mateo Morral hoy -el anarquismo ha sido sustituido por el terrorismo islámico- es imposible. Yo no lo quiero, válgame Dios, no quiero que nada estropee este día tan bonito; además me acaba de decir un amigo que le han dado un trabajo bueno y maravilloso. Fantástico todo.
13:09 Salen de la abadía y el plano se aleja, haciéndoles parecer las figuritas de una tarta. Y venga campanas al vuelo, ovación popular, carroza tirada por cuatro caballos blancos. Creo que una de las niñas-pajes tiene síndrome de Down. Guillermo se pone los guantes blancos y yo me corro viva.
13:14 La verdad es que Kate está rotundamente bella. Cansada y con demasiado colorete pero bella. Lecquio acaba de decir que estéticamente es una mezcla entre Mary Donaldson y Victoria de Suecia. Últimamente estoy de acuerdo con todo lo que dice Lecquio, debería hacérmelo mirar.
13:24 En telecinco hablan de que si Tony Blair salvó el culo de la reina cuando se murió Lady Di. Seguro que lo dicen únicamente basados en el visionado de The Queen, la película.
13:29 Se avecina El Beso. Estas escenas de las carrozas y los caballos por Buckingham parecen fotogramas sacados de Barry Lyndon, con una luz amarilla y grisácea.
13:40 Peñafiel tiene un subidón que va a salir volando. Todo son vítores a Kate, "una novia sencilla, sincera, sin fingir emoción, sonriente, natural" y por supuesto no ha desperdiciado la ocasión para lanzarle alguna pulla a Letizia. Le ha gustado prácticamente todo y poco menos que ha llamado putas a Beatriz y Eugenia, que ya no sé si me encantan u horrorizan sus looks como sacados de Alicia en el País de las Maravillas.
14:12 Voy a abandonar aquí la retransmisión porque estoy al borde de la muerte por deshidratación. Ha sido todo muy bonito, de verdad. Me esperan unos macarrones con tomate y tocino de lo más terrenales.

Wednesday, April 20, 2011

Paz Padilla rima con ensaladilla

- Con algo así como un millón de años de retraso, me he puesto a ver Los Soprano. Sí, lo sé, qué tonta por no haber empezado antes, cuando un exnovio me decía "tienes que verla, es una obra maestra, es Los Simpson y El Padrino todo a la vez", pero las cosas llegan cuando tienen que llegar (o eso preferimos creer) y ahora no vivo para otra cosa; voy por la calle pensando en Tony, sueño con Carmela -cada día más parecida a Lady Di- y lloro pensando en lo que se le avecina a Adriana. Estoy por la mitad de la quinta -más o menos- y me esfuerzo por no enterarme de nada más de lo que ya, accidentalmente, sé (un ejemplo, aquí mismo; por cierto que qué vergüenza me da leer lo que escribí de Lost, ¡una de las mejores series de la historia! Es que estaba bajo el efecto de la heroína, que engancha mucho pero cuando estás libre de sus efectos te das cuenta de que es malísima y quieres borrar esa etapa de tu memoria, no hay más vueltas que darle). Y estoy deseando llegar a ese final tan polémico que cambió la historia de las series de televisión (en realidad no, me gustaría que el placer se prolongase durante chorrocientas temporadas más) para lanzarme como una jabata sobre libros, blogs y webs y enterarme de lo que el mundo pensó y sufrió y discutió y sintió hace un lustro.
- Como que te guste mucho el jabugo no es óbice para que disfrutes unas ruffles al jamón, ayer vi un anuncio en telecinco de que volvía próximamente "La que se avecina" y me alegré mucho. Se convertirá prácticamente en lo único que vea por la tele en horario de máxima audiencia (salvando La Sexta 3, que es de lo mejor que ha traído la tdt junto a Divinity, ese torpe pero interesante remedo de Canal Cosmo, y Mtv) y aunque objetivamente la serie sea horrible y haga aguas por todas partes, muchas veces me río como una pazguata, y eso es muy de agradecer.
- Quién me lo iba a decir hace un año y pico, pero desde que Indhira es tronista en Mujeres y Hombres aplaudo cuando sale y su presencia de retrasada mental con ínfulas me llena de alegría. Si es que todo es una cuestión de formato.

Thursday, February 03, 2011

Últimas lecturas

- Sí, tiene delito que me haya puesto a leer “Crónicas marcianas” ahora, con un retraso de cincuenta años. Hay muchos huecos en mi biblioteca de clásicos de ciencia ficción, que nunca he sido yo muy del tema –siempre más de ensayo-, por no hablar del último libro “de ciencia ficción” que leí, que fue “El mundo sumergido”, de Ballard (sí, no fue Crash precisamente), que me pareció, con pocas salvedades, una mierda pinchada en un palo y mal traducido, además. Supongo que aparte de todo eso las reminiscencias al programa del horrendo Javier Sardá (horrendo Javier, el programa no) no hacían que me entrasen las ganas de ponerme con Bradbury. Y qué sorpresa tan estupenda porque sí, a estas alturas del cotarro he descubierto que Crónicas Marcianas es poesía pura, con sus relatos inquietantes, otros de puro terror, la mayoría tristísimos y melaconlérrimos, todos sin excepción hermosos. Sí a Bradbury y a Crónicas Marcianas, que solo con recordar su lectura me entran una nostalgia y una pena negra que me hunden el pecho. Buena señal.

- “El postporno era esto”, de María Llopis, me ha introducido en un tema del que nada sabía (el postporno, efectiviwonder) en una Barcelona que es como una ciudad paralela a la de mi existencia. Por esa parte, bien. Por la otra, la de diario de la autora con infancia trágica y catástrofe sentimental incluida, mucha sensación de déjà vu y mucho ver venir el drama un kilómetro antes de que ella se de cuenta, y mucho sonrojarme de vergüenza ajena ante párrafos como este, que paso a copiar, atención: “y a lo mejor no necesito paz y tranquilidad como creía, sino el caos en el que estoy inmersa ahora, donde no sé cuando empiezan o acaban los días y menos las noches, que se solapan y se mezclan, entre la música de mi ordenador, la música del Razzmatazz, los polvos blancos y el sexo”. Además todo el tema personal de María Llopis in yeneral me recuerda un poco, mutatis mutandi (solo un poquito, que si algo me ha quedado claro es que el postporno no tiene que ver con el porno), a la biografía de Jenna Jameson “Confesiones de una estrella del porno”, a cuya portada solo le faltaban unos cristalitos de svarovski, como los que ponen en las de Elle, para ilustrar el concepto de ironía postmoderna. Se suponía que la biografía era algo divertido que hablaba de lo glamouroso (agh, palabra prohibida) y sexy de la vida de las pornostars, siempre con un punto de humor y de desmitificación y bla bla bla; pues bien, el resultado era un drama de novela rusa del XIX en el que Jenna Jameson se desvelaba como un puro producto de la white trash: huerfanita de madre desde los cinco años, con un padre con síndrome de estrés postraumático tras su experiencia como soldado en Vietnam, un hermano heroinómano, una violación a los 13 años, una mejor amiga stripper asesinada, un rosario de abusos sexuales y relaciones enfermizas con novios que la chuleaban en todos los aspectos de su vida, unas traumáticas primeras experiencias en el mundo del porno… Tras su lectura terminabas replanteándote el concepto de que ser actriz porno es una profesión como otra cualquiera y, aunque las generalizaciones son horribles y en realidad sé que no todo el mundo tiene a sus espaldas el currículum de la pobre Jenna, de repente mirabas a Celia Blanco o a Anastasia Mayo como con un poco de pena (aunque esas dos en concreto me parecen muy conscientes, libres y sanas mentalmente). Y, volviendo al libro de María Llopis, qué gran editorial es Melusina, que el 80% de lo que publican es interesantísimo y apasionante.

- “Guía de supervivencia Zombie”, de Max Brooks. Esta no es tan imprescindible como el maravilloso tratado de geopolítica disfrazado de entretenimiento inocente que es “Guerra mundial Z”, pero aún así, me ha gustado seguir los primeros pasos de Max Brooks en su investigación del drama zombie. Y si algo me ha quedado claro tras su lectura es que, cuando los muertos se levanten, yo seré de los primeros en caer, en parte porque no sé si quiero vivir en el mundo de los supervivientes, en el que no habrá televisión, ruffles al jamón ni discusiones sobre el poder de twitter.

- “El arte del asesinato” es un compendio de relatos de investigadores de Chesterton. El padre Brown tiene guardada una sillita cómoda en mi corazón desde hace muchos años, y todo el libro exuda britanismo. Pocas cosas más se le pueden pedir a un libro. Sí, una más: que lo edite Valdemar. Felicidad completa.

Monday, January 10, 2011

El discreto encanto del vacío

En mi caída libre hacia una vida sin criterio/complejos/respeto por mi salud mental, me he enganchado a leer el minutado de Gran Hermano. Y no es precisamente porque me interese las chorradas que se cuentan (especialmente este año, que el programa es especialmente aburrido y tedioso), sino por cómo las cuentan los sufridos minutadores, especialmente José Viruete (sí, ese Viruete) y Tomás Blanco. Creo que tiene que ser un trabajo espantoso este que te obliga a tragarte ocho horas diaria de la vida en directo de unos seres que representan la nada como pocas cosas la representan hoy en televisión (y mira que hay que está alto el listón; soy fan detodalavidadeDios de Gran Hermano y sus miserias, pero el canal 24 horas me parece ya demasiado), y debe de producirse un síndrome de Estocolmo curioso al estar tan inmerso en el bucle diario de personajes que te caen mal y hasta odias un poco (aunque bien es verdad que la mayor parte de la gente tiene un trabajo que le obliga a relacionarse con personas que desprecia y no puede hacerlo en pijama desde su casa, fumándose un pitillito). Por eso aprecio doblemente el que sean capaces de llevar a cabo una tarea a priori súperingrata y súpercoñazo y no solo desempeñándola correctamente, sino teniendo las ganas de hacer las cosas bien y de ofrecer algo más de lo necesario para que algo esté pasable. Tienen capacidad de incluir pequeños toques de genialidad que hacen que yo, que sigo muy por encima este año el programa, me ponga a buscar como una loca los comentarios de días atrasados y me tronche de risa con la descripción de cosas que me dan absolutamente igual. Porque hasta en la más hedionda de las heces se pueden encontrar destellos de talento. Porque hasta en la más cursi de las comparaciones se esconden verdades como puños.
Y aquí varios botones de muestra (sí, me he pasado un poco, es que cuando me obsesiono lo hago de pleno, ya sea con Guerra Mundial Z, con Orgullo y prejuicio o con -ejem- esto):

11.15 h: Bien. Los zagales terminan de leer sus cartas.
Han escrito lo obvio y lo han escrito de forma explícita…
te quiero mucho
eres chachi
amigos para siempre
Étc.
(Nota para mis chicas preferidas: Laura era lamiga invisbl d Marclo,,y lea scrito 1 krta,,mazo gonita y dspues san abrazao y san dao bsitossssssssss!!)

Después hablan de pedos.
Yo no me tiro pedos, señores. Eso son calumnias, injurias -dice Marcelo.
-Es verdad, yo no me he comido pedos de Marcelo -dice Laura.
-Pues tú el otro día te tiraste uno que… -dice Marcelo.
-No es verdad -dice Laura. Yo te avisé y al final no lo llegaste a oler ni nada.
Ay, el amor, amigos. Quién lo pillara.

01:26 14.25 h: Jackie vuelve del confesionario: se va a Israel.
Más besos, más abrazos.
Patricia quiere que le traduzcan “tú y yo amigos para siempre”.
Desde aquí trasladamos el saludo de Patricia a los responsables de la LOGSE.
Después el característico despliegue de originalidad y capacidad expresiva:
“Yu an mi olguais frens”.
“Mis yu very mach”.
“El Jackie, el Jackie, el Jackie es cojonudo”.
“Te quiero mucho”.
Leré, leré.

14.55 h: Terry y Jota de intercambio psíquico.
Dios mío, llévame pronto.

19.25h: A Patricia la mención de una fiesta la hace enloquecer, y decide invitar a Jackie a su particular mundo Disney.
Coge al israelí de la mano y le enseña el jardín mágico que hay fuera de la casa.
Mientras, le canta la canción de Aladdin y la de Pocahontas.
“Tú, ven p’acá, Yonesmí”, le dice. Lo que se traduce en : “Tú, ven para acá, John Smith”.
Flotan sobre el césped embrujados por la magia de Disney.

Súper se manifiesta y dice: “Chicos, GH Israel os quiere decir unas palabras”. Luego habla otra formade vida y dice algo en hebreo.

“Tía, tía, tía, tía, tía”, dice Laura a nadie en particular.

Patricia añade a las cualidades de su hombre ideal, “que tenga un conejo macho para mi coneja”. Sin doble sentido de ningún tipo. Literal.

13.35 h: Sin rastro de vida inteligente.
Ni inteligente, ni de la normal.

14.36 h: Hablando de emoción, reencuentros y lágrimas, se produce el siguiente diálogo:
-Para ponerme así tendría que pensar en algo muy malo -dice Lydia.
-Pues piensa que te quedas sin cremas y sin pinturas -dice Patricia.
-¡Uy! Calla, calla.
Después pierdo el conocimiento y luego ya no me acuerdo de dónde lo he puesto.

Acto seguido hace una retrospectiva de su vida amorosa desde su primer ex-novio hasta Rubén. Su primer ex-novio, dice Chari, era: “un golfo. Se había acostao con todo lo que había podido, con medio Cádiz. Era un tío que llamaba mucho la atención, era guapísimo… moreno, ojos verdes, tenía un cuerpazo, era policía… Todo, lo tenía todo”.
Esto es: guapo y policía.
Por Dios vivo.

Por supuesto, Terry termina enfadándose. O no. O vete a saber.
Ellos mismos resumen la situación perfectamente:
-¿No sabes mantener una conversación sin gritar y sin insultar? -dice Yago.
-No, no sé -dice Terry.
Bueno, el primer paso es reconocerlo.

A Patricia le ha gustado mucho la película La Carretera (película basada en una novela ganadora de un Pulitzer) y la define alegremente como: “es de miedo pero romántica también”.
Como se entere McCarthy arde Troya.
La crítica cinematográfica y resumen de argumentos continua, mayormente ceñidas al genero de terror, metiendo La semilla del diablo de Polanski en el mismo saco que Scream, así que hago un esfuerzo por no prestar atención.

1:44 De pronto, Laura se cabrea porque Jhota no le ha querido dar un cigarro. La parleña de dice que porqué se pone así, que parece que está con la regla. Jhota le contesta con su diplomacia habitual: “Estoy con la regla y con el rabo tieso”. Cuanto bien haría este chico en las Naciones Unidas.

4:00 Y con esto nos despedimos. Mañana veremos quién es el expulsado. ¡Que emoción! ¿O no? Buenas noches, amigos.

Thursday, January 06, 2011

Dos problemas (acompañados de sus soluciones para no tener que molestarse en descifrarlos)

Para iniciar esto en un 2011 que en la vida en tres dimensiones no está resultando muy simpático, nada mejor que recurrir a mi adorado, idolatrado y nunca suficientemente ponderado Jardiel Poncela. Y tiro de "El libro del convaleciente" (que es un poco, exageradamente pero un poco, lo que soy yo ahora), ese prodigio de ingenio y originalidad que reúne los relatos y piezas cortas que publicó Jardiel durante los años 20 y 30 (¡ay!) en las numerosas revistas de humor que había en España (parece mentira, ¡varias revistas de humor en circulación, y de tirada nacional! Han pasado 80 años pero podríamos estar hablando de Mongolia en el siglo XI y no parecería más lejano y ajeno).
Así que hala, aquí van los dos problemas que son una pequeña chorradita que consigue que me parta, me recontraparta y siga creyendo en el talento humano:
Primer problema
Los sesenta árboles. _Un labrador tuvo el capricho de plantar en un mismo terreno y en el mayor desorden sesenta árboles frutales de tres clases muy diferentes: manzanos, perales y castaños (tipo general).
A su muerte, no teniendo hijos, dejó el campo a tres sobrinos por parte de hermana, y ahí empezaron las dificultades.
Los tres herederos querían tener el mismo número de árboles de cada clase, y cada cual pretendía aislar su parte por medio de una tapia; pero dado el desorden en que los árboles estaban plantados, la cosa no tenía nada de fácil.



El lector tiene que resolver eso.
Véase la figura primera y supongamos que los círculos blancos son castaños (lo cual, por sí solo, ya es un lío tremendo); los negros, perales, y los círculos triples, manzanos. Ahora se trata de dividir el campo en tres partes y que en cada parte haya el mismo número de círculos de cada color.
Solución. _La solución es que los herederos vendieron el campo a uno del pueblo, se repartieron los cuartos y tomaron el tren para Madrid, para evitarse una meningitis.
Segundo Problema
El paseo alrededor del lago. _La señorita y el caballero que aparecen en la figura segunda son dos cursis. Esto se ve a la primera ojeada.
Ambos han salido a dar un paseo, a caballo, por el campo, y han llegado a orillas de un lago absolutamente circular.
El caballero, a quien llamó mucho la atención esta forma del lago, tan poco frecuente, propuso a su linda compañera dar una vuelta al trote alrededor del lago, y no hay que decir que ella aprobó la idea al momento, porque era una imbécil.


El tiempo que invirtieron en este paseo no nos interesa; pero sí haremos constar, en honor a la habilidad de los caballistas, que supieron mantener sus corceles al mismo nivel durante toda la vuelta, y siempre con una separación de dos metros entre uno y otro.
Además, la amazona que iba hacia la parte del agua se conservó constantemente a cinco metros de ésta.
Cualquiera comprenderá que el caballero que trotaba por la parte de afuera, o sea el del caballero, trazaba en su marcha un círculo mayor que el que describía el corcel de la señorita y, por consiguiente, tenía que correr más que éste para no quedarse atrás.
En efecto; por cada veintitrés pasos que daba el caballo de la dama, el del caballero daba veinticuatro.
Cómo se está complicando esto, ¿eh?
Cuando dieron la vuelta completa al lado, la amazona preguntó a su acompañante si sabía:
1º ¿Qué distancia había de una a otra orilla del lago?
Y 2º ¿Cuántos metros acababa de recorrer cada uno de los caballos?
Vea el lector si él hubiera sido capaz de contestar a esas preguntas.
Solución. _La solución es que el caballero se bajó del caballo, cogió a su gentil amiga de un pie, la desmontó y, haciendo con ella un molinete en el aire, la arrojó al lago de cabeza.

Wednesday, December 29, 2010

¿Qué es el fin de semana?

Como amenazaba en la entrada anterior, me puse a ver Dowton Abbey y efectiviwonder, lectorcitos, qué manera de gozar. La serie tiene a todo el mundo con el culo del revés y no es para menos, porque es una delicia de ver –muchas libras se han gastado en cada capítulo, ¡y qué vestuario! Si alguna vez me caso querría hacerlo embutida en uno de esos modelos diseñados por Poiret- y un ejemplo de entretenimiento y agilidad del que deberían aprender todos los culebrones con ínfulas. Además mi parte de historiadora (una parte muy, muy grande) disfruta como pocas veces lo ha hecho delante de la tele con todos esos pequeños detalles tan sherlockholmenianos como que el servicio planche las páginas del Times para que al señor no se le manchen los dedos de tinta o con esa escena en la que Maggie Smith envuelta en muselinas le pregunta desconcertada al joven Matthew: ¿qué es el fin de semana? Bravo. Casi toda la atmósfera y el contexto de la serie están condensados ahí, en esa pregunta. Maggie Smith interpreta a una lady de toda la vida acostumbrada a vivir de las rentas de las tierras y Matthew es un hombre que vive de su trabajo, un abogado de Manchester (¡qué ignominia! ¡nunca será un verdadero caballero!) que, hablando de no sé qué tema en el transcurso de una comida, dice “No pasa nada, lo haré el fin de semana”, y ahí es cuando Maggie Smith hace esa soberbia pregunta que resume y condensa todo lo que supuso la aparición de la sociedad industrial, con sus horarios y obligaciones, en el mundo agrícola que llevaba establecido, sin apenas cambios, varios milenios. Y habla de lo que supone ser un señor y ser un sirviente, y te hace comprender de golpe hasta dónde llegaba ese mundo hoy desaparecido (tal vez sólo superviviente en el palacio de Windsor). Jo, es que es como para levantarse y aplaudir.

Friday, December 03, 2010

Las cosas buenas que me ha dado Inglaterra

La pequeña monárquica que hay en mí está emocionadísima con la boda de Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton. Como soy una persona racional y adulta, me opongo totalmente a la existencia de la monarquía, da igual que sean una vergüenza para sus súbditos –en plan el nunca suficientemente recordado, ponderado y elogiado “quiero ser tu tampax” del príncipe Carlos, que me cae genial y soy fan de sus mermeladas ecológicas- o mantengan la compostura –como se supone que hacen, argh, los Borbones-, hay que oponerse a la existencia de la monarquía por principios y porque por algo 1789 es un año con mayúsculas de la Historia. Pero la parte irracional que llora leyendo el pasaje de Guerra Mundial Z en el que se habla de los monarcas británicos durante la Segunda Guerra Mundial y se emociona con la escena inicial de “El Rey León” aplaude y se regocija ante el boato, la reina de Inglaterra y la boda del hijo de Lady Di (¡el hijo de Lady Di!), que es de mi edad y que cuando éramos pequeños era un bomboncito y ahora que tenemos 28 años se ha puesto feo feo, aunque aún así merece mi simpatía. Y Kate me encanta: tiene cara de lista, es mona sin ser espectacular y su familia tiene ¡una empresa de matasuegras! (bueno, de artículos para fiestas, que viene siendo lo mismo). Como dijo sabiamente Ming una vez que rompieron: “no me gustaba para Guillermo, pero me encantaba para Inglaterra”. Y ahora que se han reconciliado y se van a casar, aplaudimos la elección de William, hacemos planes para el día de la boda y recordamos todo lo bueno que nos ha dado la Pérfida Albión, que es mucho y variadito:

- Enid Blyton: la serie completa de Los Cinco con su cerveza de jengibre, su pastel de carne y ese rollo de niños prepúberes vagando libres sin la supervisión de ningún adulto enfrentándose a contrabandistas y ladrones (y la canción que les dedicaron Enrique y Ana con el extraño verso “porque Tim es el que más”); las series de los internados (“Torres de Mallory” o “La traviesa Elizabeth”) con sus extraños juegos de reglas incomprensibles que parecen tan emocionantes como el quidditch; sus toneladas de cuentos, de los que mis favoritos son los de la muñeca Arabella, en la línea de Toy Story y muy recomendables… kilos de páginas súper british, machistas, racistas y entretenidísimas.

- Topshop: sí, la ropa es carísima para los que pagamos en euros y la calidad no se corresponde con el precio; tienen esas prendas que sólo se pondría una británica borracha de vacaciones en Salou y ya vale de las colecciones de Kate Moss, pero en general Top shop me encanta, me flipa, y su web es estupenda.

- El earl grey de Twinings: en estos tiempos en los que todo el mundo bebe té blanco, té verde, té rojo antioxidante e infusiones de roiboos, reivindico el té negro (el de siempre, el de la casa, como Julito) de esta marca cuyo logotipo me fascina y que tiene la –para mí- virtud de que su sabor no se ve muy afectado por el agua con el que se hace. En Barcelona el agua sabe fatal y esta es de las pocas marcas con las que el té está casi tan rico como cuando se hace en un agua con menos cal.

- Sherlock Holmes y su recreado hogar en el 221 B de Baker Street. Que en realidad no está en el 221 B, sino en la casa de al lado, pero lo aceptamos y aplaudimos. Mi construcción mental de Inglaterra es casi exclusivamente victoriana debido a las historias de Sherlock Holmes que me tragué enteritas en mi infancia. Por eso Londres es un lugar maravilloso en el que en cualquier momento te puedes subir en un tren que te deja en Surrey o en Dover para enfrentarte a una vampira o a unos anónimos dibujos de muñecos danzantes que atemorizan a tu esposa. Y todo está lleno de parterres, balaustradas, zaguanes y guardas de la finca. Y te encuentras en la campiña inglesa, ese concepto que significa tanto, jalonada de lugares tan increíbles como los que aparecen en este genial programa británico, sólo que antes de la decadencia. Y en la pared de su apartamento Sherlock ha trazado a balazos las patrióticas iniciales V. R., de Victoria Regina, así que eso justifica por sí solo la existencia de una monarquía.

- Las series de la BBC, el logotipo del Thames, Benny Hill, esas obras maestras de seis capítulos como The It Crowd, The Office, Dead Set... Y ese ejemplo de lo que es la lucha de clases que se llamará para siempre en mi corazón “Arriba e abaixo” (porque la vi en la gallega), porque con la familia Bellamy aprendí lo que era el movimiento sufragista. De ahí el gusto por los mayordomos con librea y las cofias almidonadas. Sí, todo indica que me va a encantar esta serie.

- Inglesas borrachas que vienen de despedida de soltera a la soleada España. Parece un grupo de facebook, pero es la realidá. Se pasean con minúsculos vestidos a temperaturas heladoras, portan pollas de plástico en la cabeza y protagonizan “reportajes de investigación” en programas tipo “Seis días, siete noches”, siempre dramáticos e hilarantes.

- Actores británicos de esos que están curtidos de interpretar a Shakespeare y ponen la nota de calidad en producciones americanas. La lista es tan larga…

- Oliver Twist y su “por favor, quiero más”. O lo que viene siendo la literatura clásica inglesa, con mención especial para Oscar Wilde, Jane Austen y las hermanas Bronte, cuya ruta por sus escenarios sueño con hacer desde que leí “Querida Jane, querida Charlotte”, de Espido Freire (sí, lo sé), un libro que me encantó porque tiene ese rollo mitómano absurdo muy en la línea del peregrinaje que he hecho yo tantas veces por los escenarios de las obras y la vida de Jardiel Poncela.

- El museo Victoria y Alberto: una cosa muy poco moderna y muy poco arty, llena de encajes, vestidos, cucharillas de plata y recuerdos de cuando Inglaterra era la reina del mundo. Un lugar maravilloso y muy recomendable, para perder la cabeza, súperguachi e inspirador. En serio, la Tate está muy bien, pero más Victoria y Alberto.

- Las historias de Guillermo Brown: porque pocas veces se ha plasmado tan bien la retaguardia británica durante la segunda Guerra Mundial, con el padre de Guillermo jodidísimo porque no puede conseguir su queso Stilton debido al racionamiento. Y son historias infantiles de un ingenio y un talento que resisten de maravilla el paso del tiempo.

- Todo lo que está bajo la etiqueta de “humor inglés”, ya sea series, películas o libros en la línea de Woodehouse, (que le encanta a mis tíos), Chesterton y las historias cortas de Roald Dahl, que un novio que tuve definió muy acertadamente con “cómo se nota que son ingleses, en todos los relatos se dedican a apostar y beber”.

- Nick Hornby, que me gusta hasta cuando no me gusta (como en “Todo por una chica”, que no me gustó nada pero aún así, bien por él). Por haber escrito las novelas y haberlas adaptado en películas que me encantan aunque tengan mil defectos, como “Un niño grande” o “Alta fidelidad”. Por conseguir que yo, que odio el fútbol, disfrute mucho con “Fiebre en las gradas” (pese a estar traducido con la punta de la polla), el relato de su historia como hincha del Arsenal. Por haber trabajado en el guión en la ya muy de culto “An education”. Por haber incluído en “31 canciones” “I’m like a bird”, de Nelly Furtado, que no es de mis canciones favoritas pero fue su primer single y sin ella no tendríamos a la casi cejijunta Nelly entre nosotros.

- Las películas de James Bond, para siempre unidas a largas tardes de invierno en la aldea en las que aplaudíamos llenos de contento cuando empezaba “Octopussy” o “El hombre de la pistola de oro”. Y esa secuencia inicial de “La espía que me amó” (ay, esa canción de Carly Simon) que justifica por sí sola toda una saga, cuando James va esquiando, cae por un acantilado, todos -ejem- tememos por su vida y de pronto despliega un paracaídas con la Union Jack y nuestros corazones quedan henchidos de patriotismo por un país que ni siquiera es el nuestro.

Friday, November 19, 2010

If we don't, remember me

Dos cosas que aparentemente no tienen nada que ver, pero seguro que en realidad sí:
- Cosa primera: con todo lo que es David Guetta, con que es el dj preferido del universo y todo eso, y hay que ver qué pinta de pringui tiene en todos sus vídeos. Qué aspecto tan extraño y ajeno tiene rodeado de tiarracas en Sexy Bitch o en medio de una fiesta loca llena de negros de esas que aparecen tanto en sus vídeos. Qué raro baila, qué raro se mueve, qué raro mira a cámara. Mal, David Guetta, mal.
- Cosa segunda: como soy casi totalmente analógica, no sé qué tengo que hacer para incluir aquí uno de los maravillosos gifs animados que aparecen en este tumblr tan guay, pero si supiese hacerlo, pondría esta imagen que yo creo que es belleza y poesía pura y sugiere un montón de cosas sobre el paso del tiempo sobre convertirse en estatua de sal.
O tal vez pondría estas, que son un poco para cagarse viva: (esta, esta y esta, que demuestra hasta qué punto Tatiana de Gran Hermano se parecía a Brigitte Bardot y podría ser el doble de bella de lo que ya es si se maquillase y peinase del modo apropiado).

Friday, October 29, 2010

Josie, Snookie y la infanta Helen

Una ola de trabajo me mantiene apartada del ocio y el holgar (por suerte mañana hago un impasse obligatorio para irme a Frankfurt), aunque la tele que me crió siempre me acompaña. Esto es lo que tengo que decir de la programación televisiva de esta temporada:
- Se ha acabado Jersey Shore y mi corazón llora lágrimas de amor, como decía Carlos, de la llorada primera edición de Granjero Busca Esposa. Quien no sepa qué es Jersey Shore, puede encontrar una explicación aquí (por cierto, cómo me gustan los blogs de trending topics y este de pop etc de El país; a mí y a todo el mundo, que cada vez veo más reseñas en telediarios que juraría que han fusilado directamente de ahí). Jersey Shore es lo que debería ser Mujeres Hombres y Viceversa: los tronistas y a su recua de extraños seres vagando libres por La posada de las ánimas con un par de cámaras detrás para así no perdernos ni gota de sus andanzas, sus rollos, sus cuernos y sus bullas. Nada de platós ni de pruebas ni zarandajas, sólo “la vida en directo”. Tenía algo adictivo Jersey Shore que no sé muy bien cómo definir. Debe de ser la atracción por el abismo transformado aquí en tupé engominado o en hipnótico movimiento de las tetas de Jenni Wowww. O la presencia de Mike “The situation” y los graciosos e ingeniosísimos, dignos de Woodehouse, juegos de palabras que hacía con su mote. O ese poder hipnótico que tenían sus conversaciones, que eran cualquier cosa menos conversaciones porque no hablaban de ningún tema, no se decían nada, sólo se picaban, se puteaban, se roneaban, lanzaban frases hechas o comentarios tipo “qué peras, macho”. O esos aluflipantes bailes que se marcaban en locales como el Karma, llenos de gente de extraño y sudoroso aspecto. Estoy echando mucho de menos Jersey Shore. Ojalá estrenen pronto la siguiente temporada.

- Hablando de Jersey Shore, muchos hurras por la recién democratizada MTV. El regreso a mi vida de “Super sweet 16” –y la llegada de su reverso tenebroso, “Embarazada a los 16” no podía ser más oportuno. Demasiados cortes publicitarios, sí, pero el ritmo emtiviano es tan ágil que aunque pongan algo que no te gusta lo puedes ver igual porque no cansa, todo es ligero, todo es atractivo. Es la fórmula perfecta de la televisión.

- Este año, Gran Hermano NO.

- Ha acabado también la miniserie de Felipe Letizia, unánimemente considerada ya la comedia del año. Qué jartá de reir se ha pegado la gente a costa del guión, de los actores y del acento de Juanjo Puigcorbé (para mí conseguidísimo, en la línea de Fuentes cuando aún no era insoportable; las próximas veces que vea al Rey me costará no confundirle con el Rey-personaje interpretado por Puigcorbé). Aún dura la rechifla general. Por mi parte, yo casi muero del violento orgasmo que experimenté cuando el secretario -¡interpretado por Juan Cuesta!-, le dijo a la Reina Sofía “Majestad, le recuerdo que la semana que viene tenemos en Baden-Baden la reunión anual del Club Bilderberg y luego la entrega de los despachos en Marín”. Aplausos de gozo, reverencias de admiración.

- Y no dejo de recomendar la maravillosa, la obra de arte absoluta que es El armario de Josie. Cada día me cae mejor, me parece brillante, inteligentísimo, me encanta lo creativo que es con el lenguaje (“orgullo de bráckets” me llegó al corazón), lo simpático que es, río con sus chistes y disfruto muchísimo cuando en algún programa envían a una guapa-pero-lista reportera a reírse de él y al final él logra enmendarle la plana y dejarla sorprendida. Es listísimo Josie, sabe de todo, tiene respuesta para todo, conoce el arte del saber estar y además su programa termina con una escalofriante imagen de Josie balanceándose en una mecedora entre la penumbra. ¿Qué más se puede pedir?

Wednesday, October 06, 2010

Un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa

Trabajar en casa te proporciona (entre otras muchas cosas de las cuales la mejor y nunca suficientemente alabada es poder levantarte a las diez de la mañana) un superávit de energía y vitalidad que de algún modo hay que canalizar. La fuerza que normalmente se gasta en levantarse, meterse en el metro (esa fuente de gérmenes, contagios y enfermedades; el metro es a la vida adulta lo que la guardería es a la infancia) y estar en una oficina infecta diez horas, deja de gastarse y se queda contigo para que la emplees en algo de provecho o la tires por la borda. Naturalmente yo la tiro por la borda y la invierto en obsesionarme por cosas que de otro modo ocuparían solo un trocito de mi tiempo. Y mi obsesión del momento es, ahora mismo, “Orgullo y Prejuicio”.

Cómo me ha molado Jane Austen. He aplaudido, lanzado grititos, me he emocionado como una chiflada decimonónica mientras decía “¡carta de Darcy!” o “vuelve Bingley!”. He gozado como marrano en un charco con esas cosas que ahora no se pueden decir por aquello de lo políticamente correcto –aunque se sigan pensando- pero entonces sí, como que tienes una hija favorita o un hijo al que quieres menos que a todos los demás, o que hay que intentar casarse con alguien con dinero y que la pertenencia a diferentes estratos sociales pueden arruinar a una pareja. Tanta pena me daba dejar a los personajes de la novela que me he puesto a ver la serie que hicieron los de la BBC (que cuando se ponen a hacer las cosas bien no hay quien les gane, y todo en seis capítulos, quién necesita más) en 1995, y que contiene, para gusto de todos, un montón de escenas de Mister Darcy descamisado, sudado y despeinado (algo que en la novela no viene, no, pero que los espectadores -aunque románticos también hambrientos de carnaza- agradecemos). Y del Colin Firth que dio vida a Mister Darcy en esta serie hay un paso a acordarse de “El diario de Bridget Jones”, un libro divertidísimo y muy inteligente que creo que no ha sido suficientemente valorado, etiquetado con esa cosa tan fea que es “literatura femenina” o “literatura para mujeres” y que se emplea para referirse a horrores coñacísimos (jojo) como Marian Keyes o Johanna Lindsey. Ahora que he leído la obra original puedo apreciar del todo la estupenda reescritura del clásico que hace “El diario de Bridget Jones” (de igual modo que “Crueles intenciones” era una estupenda versión de “Las amistades peligrosas” o “10 razones para odiarte” de “La fierecilla domada”, y aquí no hay ni pizca de ironía posmoderna). Y en la escena al final del libro en la que el abogado Darcy aparece mojado y descamisado para desfacer el entuerto de la delincuente madre de Bridget veo a una Helen Fielding enamorándose poco antes, como media Inglaterra, del Colin Firth actor saliendo del lago interpretando al Darcy caballero de principios del XIX -escena de la que él jamás podrá desligarse-, y decidiendo escribir su propia versión en un Londres de final de siglo, y más allá a Jane Austen en su casita de la campiña ruborizadísima si algún día supiese que su muy puesto señor Darcy iba a dar pie a esa escena, bastante inocente pero lúbrica al fin y al cabo. Y ahora que he leído “Orgullo y prejuicio” y visto la serie ya no sólo entiendo, sino que comparto el ensoñamiento romántico de Bridget al imaginarse a “su” señor Darcy diciéndole “mi muy querida y hermosa Bridget” (en vez de “Elizabeth”), y veo la metaliteratura y la inspiración y el homenaje, y me gusta todavía más el libro de Jane Austen, el de Helen Fielding, Colin Firth y toda la pérfida Albión.

Wednesday, September 22, 2010

El rural y la televisión son mundos paralelos

Emerjo de mi letargo postvacacional para dejar constancia de unas reflexiones que me han venido a la cabeza con el salto al estrellato (bueno, estrellato dentro de lo que ofrece la cadena cuatro, que no es lo mismo que estrellato dentro de telecinco, desde luego) de Pedro, participante de la tercera edición de Granjero Busca Esposa y revelación indiscutible del programa.

Entiendo perfectamente la popularidad de Pedro: es graciosísimo, no para de lanzar frases antológicas, es sencillo, inteligente, rápido, agradable, amante de la jota y la canción popular, tiene 27 años pero se expresa con expresiones preconstitucionales y tiene una dicción, una entonación y un deje al hablar inimitable, hilarante y enternecedor. Cae bien en cuanto le ves dos minutos hablando y podría ser el amigo de todo el mundo. Si no le conocen (no sé qué hacen leyendo esto, cualquier persona que se tenga por tal debe seguir Granjero Busca Esposa con pasión y aplausos) están a un click de enamorarse.

Total, que Pedro es una estrella (si los de cuatro tuviesen vista harían un reality exclusivamente de Pedro, veinte minutos semanales en su vida, siguiéndole en sus quehaceres y en sus ratos de ocio, dejándole hablar y siguiendo sus relaciones con sus amigos y vecinos; podría ser mejor incluso que El armario de Josie, otra genialidad que no se les puede escapar aunque la emitan en Antena Nova. Viva Internet) y lo están paseando por varios programas de Cuatro. Y yo me quedo un poco a cuadros porque la gente se pregunta si esta persona es real o está fingiendo, pero no en el plan en el que se duda siempre de la naturalidad de los concursantes de los realitys, que si actúan ante las cámaras y todas esas zarandanjas, sino que dudan porque no les cabe en la cabeza que una persona de 27 años se exprese así y le gusten las jotas. En mi adorado Arucitys (el programa de Arús en 8tv sin el que mi vida sería mucho más triste y aburrida) comentaban asombrados que en otro programa (qué lío de vídeos y metatelevisión) le preguntaban a Pedro qué quería decir “esa chica es muy recia” y él respondía, muy atinado “recia es lo que sería en moderno borde”. Y se tronchaban y no podían concebir que alguien encontrase la palabra “borde” algo moderno. Y yo no sé en qué mundo viven, la verdad, no sé de qué gente se rodean y si es que todos somos tan urbanitas y posmodernos que nunca hemos hablado con alguien de campo (de aldea, cojones), alguien mayor de 60 años o uno de esos especímenes que son los niños criados por sus abuelos. No concibo que extrañe y llame la atención la forma de ser y de expresarse de mucha gente normal, porque son normales, no raros payasetes a los que definir con la palabra “friqui” (palabra que define mucho más al que la dice que al que la recibe). Asombra y crea estupefacción que sea capaz de combinar el ser cabrero con tener una página web. Seguidamente la siempre sexy y elegante mujer de Arús decía sobre Pedro “claro, este chico lleva tanto tiempo sin mojar…” pues me resulta mucho más grotesco y antinatural el ver a una persona de más de cincuenta años utilizando “mojar” en ese sentido, en plan chica contemporánea y actual, así como divertida, dominando todas esas expresiones en sus nuevas acepciones que ver a un chico de un pueblo de Zamora diciendo cosas bien bonitas con un español vivo, brillante y de verdad.

Thursday, August 19, 2010

El Gran Pánico

Cuando leí, años ha, "Las máscaras del héroe", de Juan Manuel de Prada, me puse a darles el coñazo a mis amigos diciéndoles que era una maravilla que toda persona que se considerase tal debería leer porque era uno de esos libros que te hacía más sabio y desde luego no más feliz, pero sí más vivo. Con la lectura de este verano (bueno, de una semana de julio de este verano, que el placer sólo se prolongó cinco días) me ha dado el mismo fervor proselitista y me paso el día recomendándoles a mis amigos y conocidos (como hizo un amigo conmigo, que no ha sido un descubrimiento casual) que lean la obra maestra (no sé si del género, porque yo de este género no domino nada) que es "Guerra Mundial Z", de Max Brooks (sí, el hijo de Mel Brooks y de Anne Bancroft, el talento se hereda), aunque supongo que a Juan Manuel de Prada la comparación de cualquiera de sus libros con una historia de zombies le haría arrugar la nariz, que ya sabemos de qué pie cojea.
Todos somos conscientes de que estamos viviendo una invasión zombie en toda regla desde hace unos años. Al aluvión de películas -que si en clave de comedia, que si nuevas versiones de clásicos de Romero, que si zombies en la playa o zombies en el espacio- se le suma la fiebre literaria de novelitas con una pinta muy de serie B y un nuevo subgénero -con una pinta también bastante chunga- que mezcla obras-clásicas-de-la-literatura-universal con zombies y del que "Orgullo, prejuicio y zombies" es el estandarte. También se han publicado "Sentido, sensibilidad y monstruos marinos", un Lazarillo de Tormes zombie, una casa de Bernarda Alba con zombies y un Quijote Z. Este tipo de pastiches me parecen genial y estoy súper a favor de la imaginación, las sublecturas y las reinterpretaciones, aunque ya digo que me tienen una pinta bastante sospechosa para leerlos enteros como algo más que como divertimento si eres, como yo, bastante profana en el tema y los zombies te dan un poco igual, que siempre has sido más de vampiros (lo que no quita que esté deseando que se estrene la serie basada en "The walking dead", que tiene una pinta buenísima).
Sí, el tema zombies nunca me ha interesado especialmente, pero sí me gusta mucho todo el rollo postapocalíptico, en películas como Mad Max, Waterworld (la de las plataformas en las que se hablaba "portugriego", jojo) o Hijos de los hombres, y los zombies dan lugar a un Apocalipsis bastante completito. Pues bien, "Guerra Mundial Z" habla de lo que a mí más me puede gustar en el mundo, que es ver el ídem totalmente trasformado y arrasado tras una tragedia de proporciones cósmicas, un poco como el mundo tras la segunda guerra mundial pero a lo bestia, un mundo de supervivientes de una experiencia tan brutal que les ha cambiado la vida para siempre y de la que jamás podrán reponerse, con sus propias mitologías, héroes y conceptos surgidos tras la guerra zombie como... como surgió el nylon tras la segunda guerra mundial. Habla de geoestrategia, de política, de relaciones internacionales, del poder de las empresas farmacéuticas, de desplazados, de campos de concentración y guerras civiles, y todo ello sin tener protagonistas claros, mediante entrevistas con distintos supervivientes de todos los puntos del planeta (y más allá, jojo), retratando una nueva realidad tan viva, tan poliédrica, compleja y completa que casi casi dan ganas de que ese horror ocurra de verdad.
Una maravilla de la que todo lo que pueda decir es poco. Léanlo ya, yo hasta he llorado.