Friday, August 23, 2013

Yo siempre fui de Matt

El mundo acaba de convulsionar al conocer la noticia de que Ben Affleck será el nuevo Batman en ese futuro Hollywood que va a componerse exclusivamente de películas de superhéroes, reboots de películas de superhéroes y reboots de Transformers. 
El sabio, idolatrado y nunca suficientemente ponderado Noel Ceballos ya ha sentado cátedra sobre el asunto aquí, y no podemos menos que carcajear ante esas declaraciones que recoge que hablan de Ben como un buen actor. No, no, a todos nos cae Ben Affleck y pensamos, como dijo Garci en su día, "que es un tío guapo, es alto, ha ligado mucho, tiene un Oscar (ahora ya son dos), dirige bien y tiene una mujer estupenda", pero buen actor para nada, como mucho actor solvente y aún así no lo sellaríamos con la mano firme. En esta casa siempre hemos sido team Matty, sabiendo por supuesto que en este juego no hay equipos porque ambos son amiguísimos -o al menos lo fueron un día- y se alegran por los triunfos del otro. Podemos imaginar a Matt Damon observando preocupado la deriva de su amigo durante los años jeylou, ayudándole en sus problemas con el alcohol (esos que le recriminaba Gwyneth Paltrow), animándole con su debut en la dirección que tristemente coincidió con la desaparición de Madeleine McCann, aplaudiendo entusiasmado tanto esa película como la del robo al banco e incluso indignándose cuando no nominaron a Ben a mejor director pero dándole una palmada en la espalda cuando "Argo" consiguió el Oscar a mejor película. Queremos a Ben y queremos que le vaya bien en la vida, sí, pero más queremos a Matt. Por lo siguiente:
- Cuando fuimos a ver "El indomable Will Hunting" en aquellos años locos de adolescencia que forjaron nuestro acercamiento al cine la mitad de mis amigas se enamoraron de Ben pero yo caí rendidamente en los brazos de Matt, que era el listo, el de los labios preciosos, el que resolvía fórmulas matemáticas en la pizarra de la Universidad, el que tenía -pobrecito, aún tiemblo al recordarlo- marcas de cigarrillos en el cuerpo y el que tenía pelazo. Cortado a lo tazo y con un flequillo horrible, sí, pero pelazo. 
- Aquí no nos gusta mucho Bourne pero reconocemos sus méritos. Creemos que a James Bond no le hacían falta puestas al día (más allá de las que se pueden hacer con el propio personaje) y la primera película nos dio bastante dolor de cabeza, pero bien por él. Bien por convertirse en un héroe de acción improbable y levantar una trilogía.
- Una de las debilidades forjadas también durante esos años 90 cinematográficos es "El talento de Mr. Ripley". Al lado de la belleza deslumbrante y genial vestida de Jude Law y Gwinnie el blancucho Matt no se arredaba. Las gafas le quedaban de maravilla y es imposible no sentir un poco de compasión por él y no entenderle.
- No es el más guapo (aquí pensamos que sí, pero sabemos que es una opinión subjetiva porque de hecho está envejeciendo fatálitis) y tiene tendencia al bollopreñadismo, pero ha construido una carrera sólida sin apenas baches demostrando que vale lo mismo para un roto que para un descosido. No hemos visto "Behind the Candelabra" pero aplaudimos su pelucón y sus camisas con chorreras; nadie se acuerda de él en Infiltrados (nadie recuerda Infiltrados, en realidad) pero estaba estupendo vestido de policía; "Pegado a ti" es una de esas chorradas que odiamos y amamos por igual y hasta protagonizó "Un lugar para soñar", una película que confundíamos con la versión del videojuego Zookeeper hasta que se hizo una versión cinematográfica real, por delirante que parezca, llamada en España, sí, "Zooloco".
- Forma parte de la realeza de Hollywood y de ese remedo del rat pack -que no del brat pack- que es la pandilla de George Clooney (nos dan un poco de rabia pero estamos muy a favor de su existencia y de todo lo que sean etiquetas generacionales).

Sunday, July 21, 2013

Feminismo de toalla en la playa, de tele y de crema depilatoria

Nos congratula enormemente que un libro sobre feminismo haya sido un best seller en la Pérfida Albión, más que nada porque, aunque sea un feminismo muy divulgativo de barra de bar, de toalla en la playa, de hamaca en el jardín, sigue siendo un libro escrito por una mujer que se define como "feminista airada" y sigue hablando de aborto, de libertad sexual y de falta de modelos femeninos válidos en el mundo de hoy. Y porque, coño (nunca mejor dicho coño que en este contexto), aquí los superventas de no ficción son los libros de Albert Espinosa y cosas aún peores (si cosas peores que esas fuesen posibles). 
Con todo, "Cómo ser mujer", de la bella, canosa y mediática Caitlin Moran, no es la octava maravilla del mundo ni nos dice nada que no supiésemos ya, pero siempre resulta entretenido leer uno de esos libros de periodismo-confesión que tanto se llevan últimamente en los que a veces no sabes si estás leyendo un ensayo o un diario personal, y nos gusta reafirmar lo que ya creemos y sabemos. Y nos gusta leer sobre la primera regla y sobre si Lady Gaga sí o lady Gaga no o sobre si streaptease sí o streaptease no. Entre lo más novedoso e interesante del libro encontramos una reflexión de la Moran que explicamos aquí: ella defiende, y estamos de acuerdo, que la pornografía es la subcultura que más se ha imbricado en el mainstream y en la cultura generalista en los últimos años. ¿En qué se manifiesta esto? Pues en los siguientes tres ejemplos:
- La difusión y el éxito arrasador de la depilación genital (sobre todo femenina): en el mundo del porno responde a razones de iluminación y de que se vean mejor los genitales. Hace apenas quince años una peluquera que se dedicaba a afeitar pubis en creativas maneras y a teñir vellos de colores rompedores salía en "El semáforo" como una curiosidad exótica junto a Draculín y la anciana que tocaba al piano donde se mete la chica del 17. Lo he visto yo con estos ojitos que se va a comer la tierra. Ahora miren sus entrepiernas y las que les rodean y reconozcan que el éxito de la depilación brasileña y la erradicación total del dondehaypelohayalegría ha sido total (mucho se habla aquí últimamente de pelo, si es que el pelo es política).
- La creencia de que el sexo anal es disfrutable para todas las mujeres, en cualquier relación sexual, en cualquier momento: en algún sitio (puede que, horror, fuera en Sexo en Nueva York), se dijo que el sexo anal era a los 2000 lo que el sexo oral a los 90. ¿Hay alguna implicación Clintoniana en esto? ¿Se debe al porno? Pues tal vez sí.
- El gusto de los hombres heterosexuales y homosexuales por correrse fuera. Además de las implicaciones anti embarazo y anti sida que pueda tener, parece obvio que el deseo de terminar una relación sexual eyaculando en una espalda, en unas tetas o en una cara (cuidado con los ojos) -esto es difícil de medir, pero a mí si me dicen que en los ochenta no pasaba tanto, me lo creo- se ha puesto de moda y generalizado como práctica deseable entre los varones, algo que es fácil achacar al porno básicamente porque si la eyaculación se produce en un lugar cerrado -vagina, ano, boca, oreja, cicatriz- no se ve y es menos lucida. 
Dicho esto, asombrémonos de hasta qué punto el porno es poderoso porque su influencia en la cultura general es tal que aunque no se sea un consumidor habitual  nos está enseñando cómo  tienen que ser nuestros cuerpos y cómo tenemos que follar. 

Thursday, July 04, 2013

Emmanuelle y la tarjeta Iberia plus

Un anuncio de la nueva web de Iberia en un podcast me ha espabilado definitivamente de la siesta. Iberia saca hoy la nueva Iberia.com y, entre los servicios ofrecidos, lanzan esta posibilidad que no me digan que no parece el inicio de una comedia romántica:

Social SeatingSi viajas sólo o quieres elegir quién va sentado a tu lado según tus afinidades, iberia lo hace posible con un nuevo servicio, social seating.

trabajando, charlando o descansando

Si eres un fan de las redes sociales y cliente iberia plus y quieres participar de esta experiencia social, con esta nueva funcionalidad, te sugerimos tu asiento según las preferencias de tu perfil y de cómo quieres viajar:
Este nuevo servicio te permite elegir el tipo de compañero de asiento que te gustaría tener.
Para acceder, es necesario acceder a tu cuenta de Iberia Plus conectándote con tu perfil de Facebook.
En base a tus gustos y preferencias, te recomendaremos el mejor asiento disponible, al lado de la persona más afín, dentro del vuelo.
Ovación cerrada a los infinitos caminos que abre el Social Seating, aunque en verdad, más que pensar en una comedia romántica a lo French Kiss, aquí hemos pensado en la saga Emmanuelle. Iberia busca darle nueva vida a los baños durante los vuelos transoceánicos.

Tuesday, July 02, 2013

Mi breve pero provechosa experiencia con el mundo de las revistas femeninas

En algún momento de mi adolescencia comencé a comprar -casi- compulsivamente todas las revistas de moda/femeninas (términos sinónimos todavía hoy, qué tristeza; y entendemos que las más populares en su momento, nada exquisito ni coleccionable) que estaban a mi alcance. Compraba, por supuesto, la Vogue, la Elle, la Cosmopolitan, la Marie Claire, la Woman, incluso a veces la -agh- Telva (no compraba la Glamour ni la In Style porque no existían pero estoy segura de que me habrían encantado). Años después eso se calmó, depuró y refinó para terminar, entre 2000 y 2005, comprando mensualmente y religiosamente la Marie Claire, básicamente porque en ella escribía Lucas Arraut que hacía referencias a Charada o hablaba de los Strokes y claro, sólo por aquellos destellos merecía la pena comprar la revista entera. Precisamente alrededor del 2002 aproximadamente escribía yo esto que me hace sonrojarme por muchas y variadas razones en  mi antiguo blog sobre la Marie Clarie: “Con ese nombre uno se imagina algo tipo Telva meets Mía en una tienda de labores del hogar, pero nada más lejos de la realidad. Su tipo de lectora es el de treintañera (no dejan de lanzarle piropos a "esa edad prodigiosa") pija con inquietudes, obsesionada por la modernidad rayando en lo snob. Vamos, alguien inaguantable. Pero la Mari Claire cuenta con una baza importantísima: el humor. No es sólo que la lectura de estas revistas sea gratificante, porque empiezas por no saber diferenciar a Givenchy de Ralph Lauren y terminas partiéndote con las ironías acerca de Ives Saint Laurent y T.O.M. Es que esta revista cuenta con unos colaboradores jóvenes e inspirados, que hacen entrevistas diferentes y saben darle a todo una nueva óptica. "La lectora de la marie claire es la más culta" según éstas estúpidas encuestas, de las que si alguien me explica el objetivo, le estaré muy agradecida, y eso se nota en que realiza cosas como "El premio contradiction y marie claire de relato breve", en el que... ¿cómo decirlo? los ganadores son siempre demasiado etiquetables como "literatura femenina", y eso que yo odio esa etiqueta, igual que la de "literatura tercermundista" o "literatura gay", pero hay veces en las que resulta difícil desmontar tópicos. El caso es que los ganadores han sido relatos sobre la búsqueda del amor, las rupturas con tu pareja e incluso el diario de una polaca (o de algún país del este parecido) maltratada por su marido - qué oportuno, ¿no?- Vamos, que todo muy Johanna Lindsay. Pero independientemente de eso la Marie Claire incluye páginas sobre los últimos estrenos de cine, música, teatro y libros que son algo más que mero relleno entre anuncio y anuncio, aparte de entrevistas bien realizadas con prestigiosos actores, escritores o políticos (no sólo los más conocidos, sino, y esto es importante, los más prestigiosos ¿entendéis la diferencia?) Para los que tienen mala conciencia, nunca falta un reportaje del tipo de "Viajamos a Zambia para seguir el juicio de Safiya" "Putas en brasil" o "Palestinos e israelíes: las mujeres hacen el entendimiento posible" casi siempre a cargo de Isabel Pisano.”
Lo curioso es que en mi adolescencia y primera juventud gastaba mucho más en revistas que en ropa, que tenía poca y siempre iba mal vestida. Hoy tengo mucha ropa y también sigo yendo mal vestida, pero he conseguido pasar el 80% de mi tiempo vestida en pijama y bata o en bragas y camiseta y se nota menos. Achaco aquel coleccionismo que no se correspondía con mi vida cotidiana a que tenía mucha hambre de moda: había llevado un uniforme de colegio gris y azul marino durante toda mi infancia y, aunque no me había ni mucho menos frustrado porque no era ninguna rebelde de película de Colegio Degrassi, esto había derivado en llegar a los 14 años sin apenas ropa; me pasé mi adolescencia enfundada en vaqueros levis normaluchis de los tiempos pre-elastano y en camisetas de propaganda de la Xunta de Galicia. Las revistas llenaban de ropa adulta y maravillosa mi cabeza colmando todas las ansias estéticas y facilitando el pasar el resto del tiempo cómodamente enfundada en un peto de pana azul eléctrico, todo esto en un tiempo antes de que la moda se pusiese de moda, de los blogs de street style, de que todo el mundo sepa quién es el nuevo diseñador de Ives Saint Laurent al minuto de que se haya nombrado, de que la pasarela Cibeles salga en los telediarios y de que los institutos estén llenos de alumnas aventajadas de Isabel Marant. No me arrepiento de haber gastado todo aquel tiempo hojeando editoriales de moda en vez de haber estado leyendo Le monde Diplomatique ni mucho menos, porque aquello me educó mucho, me enseñó cosas muy importantes en esta vida como quién era André Leon Talley y que la moda sólo es ropa, sí, pero a la vez es el mensaje más importante que transmites inconscientemente, y por eso, pese a todo, está infravaloradísima. De todos modos la verdad es que tras tantos kilos de papel brillante almacenados, tanta acumulación de horribles regalos de plástico, tantos bodegones con zapatos, lo que más recuerdo, y lo recuerdo muy a menudo como si fuesen hechos muy remarcables de ese momento de mi vida, son:
1: La entrevista con Frankie Rayder de la Marie Claire: Frankie Rayder era una modelo ultrabellísima que nunca llegó a ser lo suficientemente famosa fuera del mundo de la moda como para que su nombre sea mainstream. Lucas Arraut la entrevistaba y ella contaba divertidas anécdotas sobre modelos que se lían con jóvenes taxistas milaneses, juergas sin fin y cosas así. Terminaba la entrevista y ella le decía: “¿Ya está? ¿No vas a preguntarme algo más, tipo cuál es mi color favorito?” “¿Cuál es tu color favorito, Frankie?” “El verde. Es el color de los prados, los árboles… ¡y del dinero!”.
2: El test ¿tienes alma de rubia o de morena? de la Elle. Este test es muy muy importante y simbólico no ya por las preguntas y los resultados (que venían a decir, por supuesto, que ser rubia es más divertido), sino porque venía ilustrado por una foto de Carmen Kass y Gisele Bundchen en la que Gisele era, efectiviwonder, la morena. Y aunque el cabello de Gisele se haya aclarado considerablemente desde entonces, aún viendo las fotos de los inicios de su carrera se entiende el pervertido concepto que tienen los medios de los estereotipos capilares.
3: Un reportaje-experimento de la Cosmo sobre algunos de los vestidos más famosos de los últimos años, en el que mujeres anónimas se los ponían y contaban su experiencia. El primero era el inolvidable vestido de Ralph Lauren rosa con el que Gwyneth Paltrow ganó el Oscar por Shakespeare in love.



La joven que se lo había puesto decía que se había sentido una princesa y que bla bla bla, que entendía por qué había llorado al recibir el premio, porque si hubiese ido vestida de cuero habría hecho el símbolo de la victoria. Esto es, que el vestido la ponían en un ánimo determinado y no al revés.
El segundo era un modelo que Elizabeth Hurley había llevado como invitada a una boda, tan abierto y con una raja en la pierna tan prolongada que se le veían las bragas, que eran de leopardo. No he encontrado foto pero estoy bastante convencida de que el vestido era naranja y las bragas de animal print. La chica elegida para este experimiento madamecuriesco reconocía que había recibido un montón de atención y miradas, peeero no estaba segura de que aquella fuese la atención que le gustaría recibir.
El tercer look es directamente historia contemporánea:



Lo tronchante aquí es que a la joven del experimento, en vez de decirle que estuviese un mes sin depilarse, le pegaron un mechonchillo de pelos de esos muestrarios de tintes de las farmacias; o sea, un bucle perfectamente peinado y rizado que creaba un efecto grotesquísimo, a años luz del que crearía una axila peluda natural. La chica chica decía que el vestido era muy bonito pero que el pelo en los sobacos deslucía y la había hecho sentirse muy incómoda.

Y estos son los recuerdos más fuertes que tengo de mis años de lectura fiel de revistas femeninas, por encima del cosmokamasutra o de los dibujos de Jordi Labanda. ¿Significan algo? ¿Me han dado alguna valiosa lección? ¿Ilustran la condición femenina y el mundo en general? Pues supongo que todo y nada a la vez, son tan fútiles o trascendentales como las propias revistas de las que salieron.

Monday, June 24, 2013

Algunas de las cosas que se dicen en Cowboys de medianoche


"Cowboys de medianoche" es el programa de Garci y sus mariachis (Luis Herrero y Luis Alberto de Cuenca) para es Radio; se emite los viernes por la noche, pueden escucharse todos los podcasts aquí y es imprescindible en la formación de cualquier persona con criterio que se vista por los pies. 
Estas son algunas de las cosas que se dicen ahí:

"Como dirían los chavales de hoy en día "era un cañón de tía".
"Moneyball es una película sobre baseball de un tipo que, para que te hagas una ideas, sería como en fútbol Di Stefano".
"Night and day... esa canción se traduciría como "noche y día, tú eres lo más". Porque dice "you're the one", "eres la número uno".
(Sobre Juego de Tronos) "Ahora se está proyectando la segunda" "¿Y eso luego sigue?" ¿En qué época se desarrolla eso?" "La película de Juego de Tronos en la que aparece la chica del dragón, ¿te acuerdas?"
"La casa es como sacada de un Juper. Júper no, Hopper".
"No puedo leer las posiciones 8 y 9 de la lista de las mejores películas porque la fotocopiadora se ha comido los bajos de la página".
"A ver, qué película mejor que milion dólar beibi se ha hecho en los últimos 10 años".
"-El retorno del rey es una película que abreva en los tiempos más recientes.
-Fíjate si abreva, es de 2003..."

"En el concierto de los Beatles había muchos alucinógenos..." "¡canutos! ¡muchos canutos!".
"Y vamos a poner In the mood de Glenn Miller" "¡Hombre con eso yo ya resucito!". "In the mood sería "estoy en marcha" "¿cómo estás?, estoy en marcha".
(Sobre Esperanza Aguirre) "Una mujer de derechas sin complejos", "Lo que no le va a perdonar la izquierda es que haya arrasado", "Una mujer de una enorme cultura, con un gran conocimiento, habla un inglés extraordinario, una gran preocupación por el deporte, la literatura, experta golfista..."
"Yo no entendí nunca por qué se casó Grace Kelly. He visto muchas fotos de ella y puedo decir que no estaba enamorada".
"- Había una canción... kiss me tender" 
- Kiss me stupid, bésame tonto, esa era.
- No, no, era algo tender...
- Killing me softly, mátame suavemente.
- Bésame con ternura, o sería mejor "bésame tierno".
"¡La vida de Pi! Ja, La vida de 3,1416".
"¿La noche más oscura? ¿Eso qué es, la vida de Teresa de Ávila?"

Monday, June 10, 2013

Hijos de la agencia

Lo más interesante que he leído esta temporada sobre Mad Men (a falta de su final y con algunas cosas indignantes pero otras que me han emocionado hasta la lágrima) no son esas teorías locatis sobre la camiseta de Megan que señala a un posible asesinato del personaje a lo Sharon Tate o las elucubraciones sobre el significado del tan sonriente como inquietante Bob Benson. Lo más interesante que he leído, aparte de los siempre estimulantes, electrizantes y esclarecedores análisis de vestuario que hacen Tom and Lorenzo y que deberían ser el ejemplo de todo lo que se puede hacer con vestuario en ficción e incluso inspirarnos a la hora de vestirnos a diario plenamente conscientes del mensaje que pretendemos mostrar al mundo, lo más interesante que he leído, a ver si arranco de una vez, son dos cosas.
Cosa 1: Esta entrevista con Luis Bassat en la Jot Down que me ha puesto un poco los pelos de punta, la verdad. Miren, miren qué cosas cuenta: "No he conseguido verla todavía. Si puedo lo haré el próximo verano. Pero es que me pone enfermo, porque es que era exactamente así. ¡Yo lo he vivido! Entre el 75 y el 80 me pasé un año y medio en total en Madison Avenue. La primera vez que llegué ahí el director financiero de Ogilvy, un tipo buenísimo, extraordinario, me invitó a comer porque quería conocerme, ya que iba a convertirme en su socio. Me llevó al restaurante al que iban todos los publicitarios, en la 48 entre Madison y la 5ª, y él pidió un whisky sour. Pues yo también. Al cabo de 15 o 20 minutos, pidió otro. Yo también. Y al cabo de 10 minutos llama al camarero y le pregunta qué le debe. Paga, se levanta y nos vamos. Volví con él al despacho pero me escapé a una hamburguesería a comer algo, porque esos dos whiskys en ayunas me sentaron fatal. ¡Ese tipo comía dos whisky sour cada mediodía! El mundo de la bebida, de las mujeres, de las secretarias que se iban a dormir con los ejecutivos, de las modelos que para que las contrataran te invitaban a unas fiestas que acababan con todo el mundo desnudo a las siete de la mañana… he vivido todo esto y, francamente, ahora verlo en la tele no me apetece. Mira, la primera secretaria que tuve venía de una agencia de publicidad de la que tampoco te diré el nombre y le pregunté por qué había dejado una agencia tan buena y tan conocida para venirse a trabajar conmigo, porque yo estaba solo entonces y era un desgraciado que apenas empezaba. Me dijo que ella no estaba dispuesta a hacer lo que hacían el resto de secretarias de esa agencia. ¿Y qué hacen? le pregunté, y me contó que en esa agencia había bastantes “hijos de la agencia”. Hijos de los que no se sabía quién era el padre. Se sabía que era un ejecutivo, pero no cuál. Las secretarias iban a dormir alternativamente con los ejecutivos, con los directores de cuentas, con todo el mundo. Y así eran los inicios de la publicidad." Y todo esto hay que tener presente que él lo vive a finales de los setenta, casi veinte años después del inicio de la serie y con la revolución sexual se supone que ya incluso pasada de moda. ¿En serio es así el mundo? ¿En qué momento el mundo de la publicidad era un frenesí de vicio en el que las aspirantes de acuestan con el producto para ascender como en Hollywood y el resto de la humanidad no nos hemos enterado hasta ahora?
Cosa 2: La chiflante teoría de que, como Matthew Weiner trabajó a las órdenes de David Chase en Los Soprano, Mad men puede leerse bajo el prisma de que Don Draper es Chase y Peggy Olson es Weiner, el pupilo brillante que mantiene una relación de amor odio con su exigente y poco complaciente maestro. No sabemos si esto tiene visos de realidad, pero la perspectiva es molona.

Thursday, June 06, 2013

Perversa y lesbiana

Los más fieles lectores ya sabrán de mi obsesión por el caso de Dolores Vázquez, Rocío Wanninkhof y Tony King, obsesión que produjo una de las más virulentas discusiones con mis amigas no recuerdo exactamente en torno a qué punto (creo que era algo sobre la gente que va a las puertas del juzgado a gritar y a llamar, en este caso, "asesina", algo que sigue resultándome incomprensible, qué ganas tiene la gente de salir de casa) y que me llevó también a leer en su día el libro de Beatriz Gimeno "La construcción de la lesbiana perversa", que no me canso de recomendar por breve y clarividente. 
Bien, Dolores Vázquez vuelve a salir esta semana porque hace tres días hablan de ella en Ana Rosa y les falta tiempo para hacerse de cruces sobre el tino que tienen que tener los medios a la hora de hablar de crímenes y sucesos porque no se puede hacer un juicio paralelo y hacer que la opinión pública considere culpable y bla bla bla, al tiempo que Nacho Abad se pone la medalla de que él siempre defendió la inocencia de Dolores incluso ante policías asignados al caso. Aproximadamente un minuto después de repetir que los medios a veces se olvidan de la presunción de inocencia y se dejan llevar por el amarillismo y el morbo, empiezan a hablar del terrible asesino en serie de Bilbao que se ocultaba bajo la respetable (y falsa) fachada de monje shaolin, y dice Ana Rosa, con todo su coño, "bueno, es que era un poco sádico, ya se le ve". Qué tristeza de mundo.

Thursday, May 30, 2013

Las únicas parejas con química en Juego de Tronos

... son precisamente las que no tienen ningún tipo de química sexual (o al menos no en el sentido canónico del término).
Son, a saber, siempre hablando de la serie y por el momento:
- Jaime y Brienne
- Arya y el Perro
- Davos y Shireen Baratheon

Friday, May 24, 2013

Por qué el Gran Gatsby es un NO

- En "El Gran Gatsby" hay una escena en la que Nick Carraway, preso del furor de la escritura, se pone a redactar la historia y al mismo tiempo que lo hace las letras aparecen sobreimpresas en la pantalla como si estuviésemos en un videoclip de fantasía épica. 
- En otro momento, mi -por otra parte y pese a todo, adorado- Tobey Maguire en su papel de Nick Carraway se corre una buena juerga en un piso de Manhattan, se droga, se descamisa y bebe champán de una botella de Moet gigante. Pocas cosas más grotescas en el cine que ver a mi cara de bollo de leche Tobey desparramando y perdiendo los papeles. De estas escenas que hacen que tengas que desviar la mirada de la pantalla de vergüenza.
- Sabemos que a la gente le encanta reír a carcajada limpia en cualquier ocasión por burdo o malucho que sea el chiste. En una de las pocas escenas de humor de la película, Leonardo Di Caprio llena la casa de Nicky de flores, luego desaparece y reaparece empapado por la lluvia en una imagen que se supone, o al menos así parecía, que tiene que resultar refrescante y graciosilla. El público se tronchaba. Esto no es culpa de la película, pero todo influye, igual que cuando minutos después Tobey vuelve a la casa intentando hacer ruido sin lograr perturbar el ensueño de los amantes.
- Los momentos de felicidad de los amantes me recordaban tremendamente a "Tal como éramos", tal vez por una asociación inconsciente Gatsby-Robert Redford, tal vez porque me pones a un par de personas bellas vestidas de forma aún más bellas siendo felices junto al mar y no logro pensar en otra cosa. Pero claro, en esta comparación los modernos salen perjudicados.
- Que alguien me explique qué pinta el personaje de Jordan en esta película aparte de inundar la pantalla con sus ojos oceánicos. Que sí, saldrá en la novela, pero su función es similar a la de un canotier.
- Todo en la película es amanerado, pero amanerado en el mal sentido de la palabra (no-tengo-nada-en-contra-de-los-gays-y-de-hecho-tengo-muchos-amigos-gays), sobre todo porque a mí me gustan las películas amaneradas. Ameneramiento y artificiosidad pero que no guarda nada detrás, todo es vacío, todo es mentira (como la vida de Gatsby, jur). Y eso que es más comedido de lo que era en su hasta ahora mayor éxito Moulin Rouge (película de la que salí transportada y con ganas de volar y abrazar columpios, efecto que no se ha vuelto a producir cuando la he visto en televisión, por ejemplo). 
- Hubo momentos en los que la historia se me estaba haciendo tan tan larga y tan tan aburrida (ese final eterno que no llega nunca...) que tuve que ponerme a imaginar que estaba viendo una traslación de alguna de las novelas de mi adorado sobre todas las cosas Enrique Jardiel Poncela. Veía a Carey Mulligan evaluando sus posibilidades como alguna de las rubias protagonistas de "Amor se escribe sin hache" o de "La tournée de Dios", pero no pegaba ni como Sylvia Brums ni como Natalia Lorzain (para la que siempre pienso en la difunta Carole Lombard), y eso me enfurecía aún más. Acabé concentrando mi atención en esos vestidos de flapper locatis y en esos trajes maravillosamente cortados  (especial atención al jersey de punto beige que luce Leonardo Di Caprio; esta temporada en Zara hombre la ropa es muy gatsbiana, muy de jugar al golf y luego ser asesinado para que Hércules Poirot resuelva el crimen), que sí sentarían de maravilla a cualquier adaptación de Jardiel Poncela. 
- Todo "El gran Gatsby" en general me parece que puede resumirse en la escena de la primera aparición de Daisy. La voz en off nos dice que esa delicada mano que revolotea con una preciosa pulsera art decó es una maravilla que pertenece a una persona tintineante dotada con esa magia que hace que sin ella no haya fiesta posible y que disfrutar de su sola presencia sea una fiesta. Mira qué poético y simbólico y absurdamente hermoso es, te dice la voz, pero la mano se retuerce artificialmente sin que tu veas más que movimientos ridículos y cuando la dueña de la mano emerge por fin tras el sofá resulta que es Carey Mulligan, que es la nada. Una mamarrachada absurda sin un gramo de verdad.

Thursday, May 09, 2013

Máxima simbología

Hace unos días saltó una de esas noticias inesperadas dentro de una noticia más grande que tanto gustan en estos lares: para vestir a sus hijas durante su coronación como Reina de Holanda (así, en mayúsculas), Máxima Zorreguieta (que me encanta y de la que nunca hay que obviar que es hija de un ministro de una dictadura que tiraba a gente drogada al océano desde un avión) había elegido unos vestiditos -monísimos por cierto- de la marca gallega Pili Carrera. Los primeros sorprendidos fueron los de la propia marca, que sabían que la ya no princesa había encargado unos modelitos pero no que los utilizaría para la primera imagen icónica de su hijita Amalia saludando desde el balcón ya como primera en la línea sucesoria. El detalle que no han dejado de reseñar todos los medios es que "Máxima pagó todos los vestidos de sus hijas" y que les enviaron una nota diciendo que "la casa de Orange no acepta regalos". Faltaría más, diría cualquiera, y que de dónde nos creemos que sale el presupuesto para organzas y blondas de las princesitas, pero entonces volvemos la vista aquí a la tierra y nos entra un poco el sonrojo. Hace unos días, en un Salvados (ese programa que es verlo y no entender, pero literalmente no entender, cómo la gente que se suicida porque la desahucian no lo hace llevándose a alguien por delante) sobre el silenciado accidente del metro de Valencia, alguien comentaba algo que me pareció muy lúcido: que con la crisis, si se estaba consiguiendo algo bueno -si es que esto es algo bueno-, era que la población desconfiase más de los políticos y de las instituciones, no se quedase con la primera versión y exigiese respuestas y explicaciones fidedignas. También comentábamos hace poco lo indignante que es que la corrupción sólo moleste e incordie en épocas de vacas flacas, y que cuando las cosas van bien se disculpe, aliente y practique con dedicación lazarillodetormesca. Muchos años tendrán que pasar para cambiar la conciencia de un país tan asqueroso, caciquil y menor de edad como este. Esto y la noticia de los vestidos de Pili Carrera comprados y pagados con factura no tienen aparentemente nada que ver, pero en realidad sí lo tienen, ustedes ya me entienden.

Thursday, April 25, 2013

Breve historia del pelo rizado en el cine

Tal vez porque me toca de cerca, me fascina el significado que el cine hollywoodiense le da al pelo rizado (me toca de cerca el pelo rizado, no Hollywood). El pelo femenino, claro, siempre está cargado de simbolismo y remite a la sexualidad, a mujeres que una vez casadas ya no podían llevar el pelo suelto, a melenas sueltas desordenadas que sugieren violaciones, a mujeres que una vez violadas se cortan el pelo y a judías ortodoxas que se lo rapan para mostrarle al mundo su peluca (razones por la que en el debate sobre pañuelo-sí pañuelo-no en el mundo musulmán, rotundamente pañuelo no), pero los rizos significan aún más, porque normalmente se usan para definir personajes femeninos de carácter intrépido e independiente o que caen directamente en la locura total y falta de control sobre una misma (véase el pelo frito de Glenn Close en Atracción fatal). En otra vertiente más comedida, los rizos son simplemente un ejemplo de mujer  que presta poca atención a su aspecto físico y que no se cuida (véase Cameron Díaz en Cómo ser John Malkovich), algo de lo que culpamos básicamente a la omnipresencia de la melena planchada en los años 90, que todavía colea hoy veinte años después. ¿Es este uno de los principales problemas de la representación de las mujeres en los artefactos culturales? Por supuesto que no, pero sí es un ejemplo de lo reduccionistas y estúpidos que suelen ser éstos. Es como si una mujer de pelo rizado no pudiese ser atractiva y deseable con su pelo natural y, para lograrlo, tuviese que pasar por largas horas de peluquería (o directamente llevar peluca), justo como le pasó a Nicole Kidman cuando tuvo que dejar atrás definitivamente esa rubicunda (y muy sexy) imagen en Calma Total para convertirse en la mayor superestrella de su momento luciendo una trabajadísima melena.
Así que aprovechamos para recordar cinco momentos importantes en la historia del pelo rizado cinematográfico, que podrían ser muchos más pero estos los llevamos especialmente en nuestra cabeza llena de bucles y permanentemente despeinada.

Tal como éramos: Barbra sentó cátedra una vez más identificando pelo con independencia y autoafirmación.  Al principio de la película, la muy inteligente, concienciada, judía y pesada Katie Morosky luce unos bucles fantásticos que son casi de melena a lo afro; esto dura un ay porque enseguida empieza a planchárselo pensando que así gustará más a Hubbell (y de paso evita que él se cele porque haya otro pelazo capaz de hacerle sombra al suyo propio), cosa que ocurre; Barbra se pasa la película con el pelo precioso, todo hay que decirlo, pero bien a raya con plancha y cepillo; el tiempo pasa, la relación evoluciona, se van a California, pasean por la playa con un lookazo de punto y vaqueros por el que todavía suspiramos, llega la lista negra, comprenden que son demasiado diferentes para ser felices y rompen. Cut. Llega la escena final en la que los años han pasado y la expareja se reencuentra casualmente en Nueva York. Y, tachán, ella puede lucir su pelo natural porque ya no tiene que fingir ser otro tipo de persona, ya no tiene que ser educada, polite, cínica y cuándotuvasyovuelvo de allí porque no tiene un Hubbell que le corte las alas para protestar contra la bomba nuclear, ser rogelia total, decir en voz alta lo que piensa sin importarle si es poco apropiado o incomoda a los presentes y sí, por fin, puede llevar la cabeza bien alta llena de bucles. Y para explicar del todo el alcance del pelo de esta película en la cultura popular, sintiéndolo mucho, tenermos que referirnos a –argh-, la escena de Sexo en Nueva York en el que Carrie se compara con la Katie protagonista porque ella también es una chica complicada y libre, y ella también, como muestra de esa inteligencia y ese complicadismo, tiene el pelo rizado, como K-K-Katie (al final del capítulo hay otra bellísima analogía entre Carrie Bradshaw y un caballo, algo que no podemos sino aplaudir entusiasmados).



Entrevista con el vampiro: la prepúber Kirsten Dunst se convertía en vampira e instantáneamente se le rizaba el pelo con unos tirabuzones de muñeca gótica que ya querrían las espumas Giorgi para sus publicidades. En esta película llena de melenacas, tintes, postizos y pelucas loquísimas su melena a lo Luis XIV creada por arte de magia remitía a la sexualidad del vampiro y al siempre rizado vello púbico (¿lo recuerdan? ha desaparecido).



Princesa por sorpresa: Anne Hathaway tenía entrecejo, lucía gafotas, era desgarbada como sólo lo son las adolescentes y naturalmente tenía un melenón rizado que vale, pedía a gritos una mascarilla hidratante, pero podría haber sido igualmente regio adecuadamente acondicionado. ¿Podría? Pues por supuesto que no; a Julie Andrews and company les faltó tiempo para sacar las ghd o su correspondiente de la época y eliminar, con los pelos del bigote y los modales de yankee, los rizos, que son síntoma de falta de señoritinguez.



Criadas y señoras: la Skeeter que interpreta Emma Stone es una escritora en ciernes que oscila entre lo que se supone que tiene que ser su vida y lo que a ella le gustaría que fuera. Cuando se inclina hacia el lado de lo que se supone que tiene que ser, acepta una cita a ciegas y que su madre le planche la melena rizada para estar pefecta en el evento. Después de horas de sufrimiento, se ve en el espejo con su nuevo look planchado y moldeado y chilla de entusiasmo. ¿Es esto lo que quieren en el fondo todas las chicas con el pelo rizado? ¿Por qué el cine actúa como si fuera así? (estas preguntas son tan, a su vez, Carrie Bradshaw que voy a ir terminando o quién sabe cómo terminará esto).



Brave: Odiamos Brave, de acuerdo, con ella Pixar nos ha dado un disgusto comparable al que tuvimos con Cars, pero su protagonista es la plasmación más exacta de nuestra teoría que hemos visto en el cine de los últimos años. La princesa Mérida es rebelde y asalvajada, no se quiere casar, odia las buenas maneras y prefiere ir por ahí con su arco y sus flechas (el amazonismo es tendencia total con Jennifer Lawrence en los Juegos del hambre, y nunca hay que menospreciar el poder icónico de una mujer apuntando con un arco y una flecha, así como una cosa fálica y poderosa), ¿y qué es lo más efectivo para resaltar ese carácter indómito y rebelde? Una buena melena rizada indómita y rebelde, y pelirroja, para que el efecto sea doble. Es una princesa, sí, pero tiene el pelo rizado, ergo, no es una princesa comme il faut.



Thursday, April 18, 2013

Historia del diario

Me he puesto a repasar entradas (actividad onanística no recomendada) de mi anterior (pero no primigenio) blog y he encontrado algunas cosas dignas de mención aunque sólo sea porque me han hecho ser consciente de ¡cómo pasa el tiempo, diojmío! Aquí las copio por si se las lleva este ancho y proceloso mundo que es Internet, para que quede constancia.

25 de marzo de 2006

Jodó. Lo flipo en dolby. Todo el mundo pendiente de la Jurado –a la que han traído a Ejpaña para morir, esto está clarísimo, le quedan quince días, hacedme caso y si no al tiempo, que lo veo yo con mis poderes, poderes que he ido desarrollando en el último año y de los que ya hablaré largo y tendido en otra ocasión- y resulta que ¡se muere Rocío Dúrcal! Me da mucha pena, de verdad, porque además de cantante del inmortal “Me gustas mucho tú” y protagonista en su juventud de un puñado  de películas que hemos disfrutado en numerosas ocasiones gracias a “Cine de Barrio” (¿mi preferida? “La chica del trébol”), Rocío Dúrcal es, era (¡qué terrible! ya hay que hablar de ella en pasado) la esposa de Júnior, (mmm… conexión con JP… ahí va a estar la explicación de este trágico desenlace) y sobre todo madre de Carmen Morales, que para toda mi generación (puagh) será siempre la pérfida de María de “Alsa”. Y con que se mueriese la madre de Bichito no contaba, no.
Al final va a ser Laurita Valenzuela  la única que ha podido superar el cáncer. De momento.

3 de abril de 2006 
Un año ya, jasú, cómo pasa el tiempo. Un año de la muerte del Papa, que viví desde Madrid, y un año de la gala de Miss España, que viví desde la aldea comentándola muy dicharacheramente en la mesa camilla del salón en compañía de mi familia,  todos muy activos y metidos en el  tema (éramos de Miss Lleida) Del aniversario de la muerte de San Juan Pablo II no voy a comentar nada porque ahora no me apetece mucho, y de lo de las misses… pues tampoco, pero sólo quería reseñar que sin duda es la gala peor organizada de todas las del país, en dura competencia con la de los Goya y que… ¡madre del amor hermoso! en el momento final, cuando salen todas las misses, incluidas las rechazadas, y van vestidas como con trajes de gala que ellas mismas han elegido, ¡¡había una que llevaba un modelo plagiado al de Hillary Swank en los Oscar del año pasado!! Era igualico igualico, con el escote en la espalda que llega hasta el culo y  el mismo color azul petróleo. La susodicha miss estaba obviamente encantada con su vestido copiado (me la imagino en la modista de su pueblo, esgrimiendo una foto arrancada del ¡Hola!) y no dejaba de girarse para que todos admirasen sus bellos (¡ja!) homóplatos. En nuestro hogar flipábamos.   Yo creo que no hace falta comentar nada de este hecho porque es tan representativo por sí mismo que todo lo que pueda decir iba a quedar como de… Clara Caurel, o de ser así de repulsivo. Así que me callo y me voy a cenar unas lentejitas.
(Esto del vestido de la gala de Miss España que menciono ahí arriba no es tan de drama común como lo de Rocío Dúrcal, pero es una de las imágenes televisivas -de las que he consumido eones y toneladas- más presentes en mi vida pese a que no he conseguido verla de nuevo jamás y una de las razones por las que maldigo una y otra vez la quiebra de Miss España). 

Monday, April 15, 2013

El pato Donald nazi

De mi reciente estancia en Singapur (me muero por decirlo y empezar así todas mis frases) me he traído un souvenir inmejorable en forma de libro en inglés de segunda mano llamado "Enciclopedia de los personajes animados de Disney" que abarca desde los llorados tiempos del Steambot willie hasta los patéticos y entrañables días de los Rescatadores. Esto implica que entro en una etapa aún más Disney de lo que ya es mi vida cotidiana, que ya ha empezado a dejar sus frutos en que ayer por ejemplo acudiera a ver en pantalla grande 101 dálmatas (la original, faltaría más) con una educada multitud de niños y una bastante más molesta multitud de padres deseosos de ahorrarles cualquier posible trauma a sus retoños cuando se escuchaba algo así como "Les asestaremos un estacazo y luego los despellajaremos". Y esto entronca directamente con mi lectura del viaje, HHhH, un libro que ya estaba tardando en leer, que sabía que me iba a encantar pero que me ha emocionado aún más que 101 dálmatas y que se ha convertido, yo creo que para los restos, en uno de los libros de mi vida. ¿Y cuál es el hijo natural de la alianza Disney-nazis? Pues esta maravilla que hace que tiemble el misterio:

De las películas de propaganda bélica de la Segunda Guerra Mundial aliadas con los dibujos animados ya sabíamos gracias a que básicamente todo el mundo lo sabe y sale hasta en los Simpsons, pero, ¡oh! qué deleite el no haber investigado arduamente (o sea, puesto en google) el tema para estar a tiempo todavía de encontrar cosas como estas que aúnan algunas de mis palabras favoritas en el mundo: propaganda, Disney y nazis.

Sunday, February 24, 2013

Óscars 2013: Popurrí final

- Para completar un poco lo de la entrada anterior en la que decía que mis preferidas de la larga lista de los Óscar son The Master y Skyfall, ninguna nominada a mejor película, y como de Skyfall ya hablé aquí presa del entusiasmo, sólo diré ya que The Master me ha parecido intensísima y preciosa de ver, que Joaquin Phoenix está sobrecogedor en su papel de Popeye el Marino, que Philip Seymour Hoffman lo hace todo tan bien que no es de este mundo y que la maravillosa y adorada por cualquier persona de bien Amy Adams está -justamente- nominada sólo por dos cosas: sostener la mirada como nadie y hacer una paja.
- Los papeles de Helen Hunt en los últimos cinco años, consultados en su ficha de la IMDb, son: poner voz a un personaje de una película animada sobre un perro; un papel en una película sobre una adolescente surfera; dos apariciones en comedias románticas que han pasado sin pena ni gloria y un personaje de los ochocientos que salen en la sobrevaloradísima y estúpida Bobby. Todo esto hasta aparecer haciendo de surrogate en Las sesiones, película que nos moríamos por ver porque en nuestra adolescencia leímos una novelucha sobre los sustitutos sexuales que trataban la eyaculación precoz o la anorgasmia allí donde la psicología no podía llegar: en el tálamo. Pues desde aquí decimos: Helen Hunt, sabemos que Hollywood es un lugar horrible para las mujeres mayores de cuarenta (ya lo decía Antonio Banderas hablando no de sí mismo, sino de su esposa Melanie), pero eres una actriz estupenda capaz de hacer como nadie un personaje atractivo pero cuyo físico todavía es de este mundo. Nos gustaría mucho que ganases otro Óscar por enseñar las tetas y el coño con tanto arte como en esta película sobre lo abierto que es todo el mundo en San Francisco, pero lo vemos imposible. Ojalá la nominación sirva para que se acuerden más de ti los futuros directores de cásting. Vuelve, Helen. Toliño por ti.
- Hitchcock podría haber sido una correcta y entretenida tv movie cuya historia nos gusta tanto que ninguna papada de Anthony Hopkins sería capaz de arruinar, pero, error, tiene pretensiones. Una buena muestra de lo enervante de la frivolidad de esta película en la escena en la que Hitch se entrevista con Anthony Perkins que, muy armarizado, le dice "oh señor Hitchcock he visto un montón de veces sus películas, sobre todo La soga y Extraños en un tren". Ese es el tipo de sutileza y elegancia a la hora de plasmar un conflicto y retratar una complicada psique que se gastan aquí.
- De la estupenda escena de accidente aéreo de Flight, de Denzel Washington, nos quedamos con ese homenaje a La aventura del Poseidón que es poner el avión del revés. O al menos así lo hemos interpretado aquí.
- Parece que va a ganar Argo y que Ang Lee se adelanta a Lincoln como mejor director, y que en todo lo demás apenas habrá sorpresas. Aún así, nunca se sabe, pero qué importa ya. Y los Óscars, como decíamos al principio, son cualquier cosa menos cine; son vestiditos, vértigo de las listas, morbo, estrellones metiendo la pata, estrellazas de la canción y brilli brilli. Feliz noche. 

Friday, February 22, 2013

Óscars 2013: Zero Dark Thirty

Zero dark thirty, La noche más oscura (las memorias de Santa Teresa, como dicen muy atinadamente Garci y sus mariachis) era mi último cartucho de cara a ir con alguien en la próxima gala. Y, para mi horror, tampoco va a ser así. Me ha gustado muchísimo, ha sido de las que más de la lista de las nueve nominadas a mejor película, pero hay un par de cosas que no puedo pasar de largo, a saber:
- Que, pese a que el ritmo sea estupendo, la primera parte de la película esté distribuida en una serie de episodios que parecen algo así como el "Cómo encontramos a Bin Laden greatest hits" (porque además no hay ningún tipo de contextualización ni de intento de explicar el origen del terrorismo islámico ni nada parecido -algo que sí se apuntaba un poquito en Argo-; es sólo la historia de cómo dieron con el archienemigo del mundo en los 00 y ya, y no pretende ser otra cosa). Una sucesión de acontecimientos separados entre sí por años que muchas veces no son más que pistas falsas que no conducen a nada. Si hasta están separados por cortinillas negras con el nombre del episodio correspondiente, en plan "El encuentro", "La llamada", "El error" y cosas así.
- Del tema moral pasamos porque estoy de acuerdo con todo lo que dice aquí Sisterboy, pero no puedo entender que a nivel de guión en ningún momento se plantee qué harán cuando den con Bin Laden. De hecho cuando lo encuentran y un soldado le mete un par de tiros, ¿qué es eso de que otro le diga "Tío, ¿pero qué has hecho?"? Como si una decisión así pudiese haberse dejado al libre albedrío de uno de los bellos marines o lo que sea el cuerpo especial de las fuerzas armadas que lleva la misión. Como si realmente hubiese sido una improvisación de último momento (y lo peor es que, tal y como es la realidad, no me extrañaría nada que esto hubiese ocurrido realmente así).
- Inconcebible me parece que un helicóptero pueda estrellarse en el gallinero de la casa-búnker en la que se oculta Bin Laden y que nadie se entere. Y aplausos para ese momento en el que van recorriendo la casa llamando "¿Hassan, Hassan?", aparece Hassan y lo ultiman; "¿Said, Said?", aparece Said y otro tanto, así hasta el inolvidable "¿Osama, Osama?". 
- El tan alabado tratamiento de la imagen, sobre todo la de su escena final, me horripila. Tengo un problema con las visiones nocturnas, es ver esos planos en verde y negro y acordarme de la visión de Predator o de Robocop. 
- Jessica Chastain gusta a todos y eso que se está quedando calva, que cuide el estrés; sería muy bonito verla recoger el Óscar confirmándola como la recién llegada que hasta hace un par de años era una desconocida y que se ha convertido en la actriz favorita del universo, pero si no ocurre, tampoco será un drama. Le quedan años por delante antes de empezar a hacerse vieja y desaparecer, claro que lo mismo pensábamos en su día de otra excelsa pelirroja, Julianne Moore, y ahí está compuesta y sin novio.
Total, que a falta de favorita, sigo yendo contra El lado bueno de las cosas, y sólo deseo que Skyfall gane todo a lo que está nominada. De la lista de películas concurrentes a los Óscar de este año, mis favoritas son ella y The Master. Y ninguna está nominada a mejor película. Así estamos.

Tuesday, February 19, 2013

Óscars 2013: Silver Linings Playbook, Harvey Weinstein, os odio

A estas alturas de la juerga ya voy asumiendo que la noche del domingo no voy a estar concentrando toda mi energía mental en que gane tal película o cuál actor. Amor y Django me han entusiasmado pero, aunque celebraría muchos sus triunfos (el de Amor en mejor película extranjera está tan cantado que ni emoción tiene), no creo que sean las mejores obras de sus directores ni son mis preferidas. Las que tienen más posibilidades ahora mismo, Argo y Lincoln, me gustaron pero sin grande aspavientos; puestos a elegir, creo que prefiero Lincoln sobre Argo porque al menos esa no me obligó a taparme la cara con el cojín de la vergüenza en algunas escenas. Lo que sí tengo claro es la que película que NO quiero que gane: Silver Linings Playbook, mis energías van a ir contra ti.
No estoy en contra de las películas chorra, pero sí de las que tienen ínfulas y ningún criterio; ver esta chorrada de película y comerte un altramuz viene siendo lo mismo. Ni comedia ni romántica, con un conflicto paterno-filial clavadito, pero clavadito, a un episodio de los Simpson, con una cacareada escena-gag sobre Hemingway que me pareció una estupidez supina (¿nunca se ha leído un libro, ese joven?), y con una trama principal, el concurso de baile, absolutamente ridícula y cuya existencia solo justifico como excusa para mostrar a Jennifer Lawrence en mallas. Si algo disculparé, por cierto, es el Óscar a mejor actriz de esta chica, aunque sería una pena que se lo diesen por esta película por muy bien que ella esté haciendo uso de su verborrea con toda la carrera que le queda por delante. 
No tengo muy claro que las ínfulas sean de esta película per se o porque el productor Harvey Weinstein ha metido mano y kilos de millones para promocionarla, conseguir un aluvión de incomprensibles nominaciones (¡Jacki Weaver!) (¡mejor guión adaptado!) y ay, puede que ganar unos cuantos. Decir en el título de esta entrada que odio a Harvey Weinstein es una machada porque produce aproximadamente el noventa por ciento de las películas que se hacen al año en todo el mundo, y también hay joyas entre su mal hacer, pero es por culpa de su mano mafiosa y sus tejemanejes chungos por los que Shakespeare in love, aquella película irrelevante que hizo de Gwyneth Paltrow una estrella (además de una de las premiadas más recordadas con su vestido rosa de Ralph Lauren -con cercos de sudor en las axilas-) arrasó en los premios en una de aquellas ediciones de los locos y esquizofrénicos noventas. Y con esta película precisamente sobre locura (bueno, en realidad no va sobre locura, sabe Dios de qué va) amenaza con repetir la jugada. Así que ya tengo una motivación para ver la gala con emoción, y es comprobar que las cosas no se desmandan y El lado bueno de las cosas no me da un disgustazo.
(Ah, y Robert De Niro tampoco está TAN bien, y no olvidemos que lleva quince años parodiándose a sí mismo y arrastrando su nombre por el fango, así que por mi parte, no se le debe nada).

Monday, February 18, 2013

Óscars 2013: La vida de Pi, cuestión de fe

Cuando vi el tráiler de La vida de Pi, hace unos meses, casi entro en coma diabético. ¿Qué eran esas imágenes sacadas de un salvapantallas de Windows 95? ¿Qué era esa música de Coldplay? ¿Cómo es posible que Ang Lee estuviese detrás de ese remedo de Más Allá de los Sueños, una de las películas con un mensaje más insultante y una estética más hortera de los 90 (que ya es decir)? Aclaro que amo a Ang Lee desde que mi tierna mente adolescente vio La tormenta de hielo y que, demonios, incluso me gustó Hulk y fui al cine a ver Cabalga con el diablo. Total, que no daba crédito, pero al final la cosa no ha sido tan terrible como amenazaba, básicamente porque no hay atisbo de Coldplay por ninguna parte (aunque el saltito de la ballena sigue ahí); pero, y he ahí lo que más me fastidia, me ha dejado bastante fría. El mensaje esotérico-religioso-espiritual ni me va ni me viene, y una muestra de mi capacidad retentiva es que cuando llevaba mitad de la película empecé a pensar "al final resultará que él está muerto y lo imagina todo un segundo antes de ahogarse", sin caer en la cuenta de que la historia la cuenta él adulto, vivito y coleando (también me he acordado un poco de la pobre hija de Lucía Etxebarría, que fue al cine con su madre a verla con el subsiguiente trauma producido). Total, que no la odio pero que una película tan intensita, trascendental, llena de símbolos y espectacular como un fondo de pantalla no me produzca nada no es bueno. Aunque me troncha un poco el posible resumen final (cuidado, ATCHUNG,  horror) de que sea una parábola sobre los peligros de tener un zoo en la que el malo es Gérard Depardieu.

Thursday, February 14, 2013

Óscars 2013: Django, ese fucking nigga


Más aún que la historia de la película Django, me chifla la historia detrás de la película. Vaya por delante que Leonardo DiCaprio me cae de fábula, admiro su tino a la hora de elegir proyectos y le deseo todo el bien del mundo, pero desde que leí esta ultrarrecomendable entrevista con Jamie Foxx (en el  momento de leerla supe que era una de esas cosas a las que volveré recurrentemente durante el resto de mi vida, esa entrevista), él se ha convertido oficialmente en el más molón de todos los actores que salen en esa película (y el caballo de la película es SU caballo, ¿en qué le convierte eso?), y creo que los problemas de DiCaprio con Tarantino durante el rodaje han sido veleidades de estrella (que si alguien puede tenerlos es él, qué caray). Total, que me encanta esta historia y les agradezco infinitamente que nos hayamos enterado de todo.

“¿Viste esa mierda de película de Wild Wild West? Pues ahora imagínate al príncipe de Bel Air de Django…Imagínatelo y muérete de risa, vomita, enfádate o lo que te parezca… O sea… Da gracias a que yo soy Django… Ya verás la película y te va a encantar: ¡tus jodidas hormonas de blanquito español se van a volver negras de la emoción!” Ole con ole. No sé si está interpretando un papel (el de Django), si está borracho o si es un ataque de brutal sinceridad, pero todas las entrevistas deberían ser como estas.

“Es verdad que DiCaprio, que está aquí, podría ayudarnos al esquipo a estar con vosotros la prensa, y no hacerse una foto y largarse… Cada cual es como es, tío…Es cierto que con Quentin tuvo diferencias muy grandes, mucho. Una vez el diálogo se hizo con los puños y gracias a Dios que las armas no estaban cargadas de verdad. Todo volvió a la calma, pero yo no entendí qué pasó. Hay algunos chicos caprichosos que se creen lo más porque han trabajado con Scorsese…” Además como parece que DiCaprio se toma un año sabático para viajar por el mundo y luchar por la ecología (sic), podría ser ¡que todos estos rumores sobre los malos rollos en el rodaje fueran verdad!

“Pero también hay mucho de New Jack City, ese peliculón de Van Peebles. ¿Sabes lo que representó esa peli para la gente de mi edad, para los afroamericanos? No sé, igual lo mismo que el Rusell Crowe de 'Gladiator' para vosotros los blancos…” Aquí directamente me corro viva porque veo que Jamie maneja a la perfección mi concepto de “heteruzo”. No todos los heteros son heteruzos ni viceversa, y el concepto es un poco largo de explicar, pero para el caso que nos importa, hay que decir que Gladiator es una película muy heteruza, igual que Braveheart. Un heteruzo escucha que alguien menta estas películas y exclama al momento: “¡peliculón!”. Esto no tiene nada que ver con que una película sea mala o buena ni nada por el estilo. También dicen “¡peliculón!” delante de Taxi Driver, que es una buenísima obra maestra del cine y una película muy heteruza.

“Sus películas, algunas de ellas, te venden una postura bienpensante, liberal, integracionista, de buen rollo…, pero eso es una mierda de fachada: Hollywood es un puto nido de racistas, allí se practica el racismo diariamente.” ¿Y la película? Pues muy bien, maravillosa, una de esas películas de Tarantino en las que te lo estás pasando tan bien que no quieres que se acaben nunca, llena de imágenes bellísimas como la del algodón salpicado por la sangre o el reflejo de Django hecho un querubín en un espejo. Un placer además ver que el Franco Nero de la original (que además pude ver hará un mes en una de esas sesiones dobles de Phenomena llenas de un público que amo y odio por igual) mantiene todavía parte de su belleza. A todo el mundo le encanta la película y está entusiasmado con ella, yo también, peeero no me ha deslumbrado y gustado tantísimo como, por ejemplo, Reservoir Dogs o Kill Bill. Pero no seré yo la que le ponga pegas a que Christopher Waltz gane de nuevo el Oscar por interpretar el mismo papel que en Malditos Bastardos.

“¿Vas a ser fan de este jodido negro, no, blanquito? ¡Jajajaja! Sí, sé que vas a ser fan de Django…” Amén.

Tuesday, February 12, 2013

Óscars 2013: Lo que es Lincoln

Lincoln es:
- Conversaciones, debates, discusiones, dialéctica, dialéctica, dialéctica.
- Festival de pe-pe-peluquitas y bisoñés como hacía tiempo que no se veía en el cine.
- Conflictos paternofiliales de esos que tanto le gustan a Spielberg y que al resto del mundo (una vez terminado Lost) nos dan un poco igual.
- Un congreso lleno de compromisarios, parlamentarios o lo que sean, tan vivaracho y llenos de movimiento que sólo falta ahí el General Pavía entrando a caballo. Muy a favor de esos debates que hacen de Moros y cristianos la Atenas del siglo V a.C.
- Todo un tratado sobre la frase de "el fin justifica los medios".
- Sally Field haciendo de una maravillosa loca del coño.
- Una escena casi final un poco ridícula en la que la esposa de Lincoln le pregunta a su marido "¿Cómo crees que te recordará la historia?" "ahora que está a punto de ser asesinado", le falta añadir.
- Todo un tratado sobre política electoral y legislación americana que a los no versados en la materia nos suena a chino, aunque no dejamos de maravillarnos de lo bien explicado que está y de la idea totalmente equivocada con la que nos quedamos de haberlo entendido todo a la perfección.
- Más larga que un día sin pan, en eso sí tenían razón. Pero la acusan de fría como el hielo y totalmente carente de emoción, y a mí el final, con esos negros en el palco como en "Matar a un ruiseñor", me ha parecido bastante emocionante.
- La ocasión para que se vuelva a mencionar la teoría de la muerte de Allan Poe por haber sido obligado a emborracharse por agentes electorales (aunque no parece que necesitar que nadie le obligara a hacerlo) para obligarle a votar sin ser consciente de ello y las múltiples teorías sobre conspiraciones en el asesinato del presidente. Le estamos agradecidos.

Sunday, February 03, 2013

Óscars 2013: Amor

A mí también, como aquí se dice, me da un poco de vergüenza hablar de Amor. Sobre todo porque empecé a llorar aproximadamente a los primeros cinco minutos y no paré hasta el final, como si estuviese viendo un capítulo de Yackie y Nuca, y nada más lejos de la realidad. Haneke sigue siendo frío, certero, y huye de cualquier concesión al sentimentalismo, consiguiendo esa cosa tan terrible, incómoda y mágica que es la sensación de que tú eres un intruso que está delante de algo íntimo y real que no deberías estar viendo. Pero ha conectado con algo tan profundo, me ha recordando tantas cosas, y tantas otras que están por venir, que he salido conmocionada y shockeada. Un suplicio y un placer que no necesita Óscars ni maldita la falta que le hacen, aunque ganará el premio a mejor película de habla no inglesa, lo que me permite recordar que mi película favorita del año pasado y probablemente en mucho tiempo fue también el Óscar 2012 "Nader y Simin: una separación", una historia prodigiosa que se me encoge el corazón de la tensión sólo de recordarla y uno de los mejores ejemplos de que sólo se puede ser universal desde lo particular.