Friday, April 29, 2011

¡La boda de William y Kate!

Es bastante ridículo empezar una entrada disculpándose, pero como ya expliqué anteriormente, el tema monarquía me produce sentimientos ambivalentes: por un lado me avergüenza y, como cualquier persona de bien, firmaría ya por quitar de en medio a la familia real española, que por algo ha habido revolución francesa, y por otro en mi corazón hay una pequeña monárquica que se emociona con el principio de El Rey León y llora de emosión con el capitulillo dedicado a la Reina Isabel II de Guerra Mundial Z. Y como claramente la monarquía británica es la encarnación de lo mejor y lo peor de la institución y Guillermo es, además, el hijo de Lady Di (esto debería ir entre exclamaciones, ¡el hijo de Lady Di!) aquí estoy, como un reloj y un poco resacosa, dispuesta a hacer un seguimiento minuto a minuto -como los añorados de gh- del enlace y sobre todo de su retransmisión en España, que auguro llena de anécdotas y emociones, porque para empezar en Ana Rosa ya han confirmado la presencia de Pitita Ridruejo. Comencemos.
9:11 La verdad es que Ana Rosa no va nada de boda, va un poco de trapillo. Para hacerlo todo aún más almibarado, han estrenado unas cortinillas que parecen sacadas de "Cazatesoros", con unos anillos en primer plano y un tono de pergamino bastante cutre. Y suena constantemente música de cámara, o la idea de la música de cámara que tiene un sonidista de telecinco.
9:15 Ana Rosa acaba de decir "princesas que se casan con profesores de gimnasia, príncipes que se casan con periodistas... solo falta una boda homosexual" y alguien ha dicho "pues ahí tienes a Alberto de Mónaco".
9:20 Uno de los enviados especiales de AR es el insoportable Miguel Ángel Nicolás, al que el 11-s pilló en pleno Nueva York cubriendo la semana de la moda. Sus intervenciones en los telediarios enseñando bolsas de Barneys y gimiendo con voz angustiosa "¡la gente tira las bolsas de Barneys con bufandas de cashmere recién compradas!" aún son muy recordadas y celebradas en esta casa.
9:31 Como dijo hace años una mujer muy sabia a tenor de la ruptura de Guillermo y Kate, "Ella no me gustaba para Guillermo pero me encantaba para Inglaterra". A mí Kate -Catalina- me vuelve loca. Sus mejillas de manzana repinaldo y sus caderas de -esperemos- buena paridora me parecen ideales para una futura reina y, sobre todo, hay dos cosas que me extasían:
cosa 1: su familia se ha hecho rica con una empresa de ¡matasuegras! ¿Es o no es maravillosa la vida?
cosa 2: sedujo al príncipe con un lookazo de bragas y sujetador, gasa mal cosida y minitrenza de niñas de campamento que es inenarrable. Un choque visual que está en mi olimpo personal al lado del vestido rojo que llevó Escarla O'Hara cuando toda la sociedad de Atlanta la trataba de puta-perra-para-arriba.
9:39 Mi sensor de historiadora chirría cuando oigo a AR: "Enrique VIII es el que rompió con todas las tradiciones".
9:48 Terríbilis. Para anunciar el vídeo sobre la vida de Kate Middleton ¿qué suena de fondo? sí, esta pieza de Forrest Gump.
9:57 Es tremendo cuando emiten imágenes del William de hace unos años. Tenemos la misma edad (me encanta decir esto, suena a como si hubiésemos pacido cerdos en la misma cochiquera) y cuando éramos niños era guapérrimo y monísimo, pero ha evolucionado fatal. No sé si el problema es que se parece cada vez más a su padre o a su madre, pero se le ve el cartón, los dientes se le están inglesizando y ese jovenzuelo atractivo y dulce se está convirtiendo en un señor feo e incluso un poco desagradable.
10:03 Voz en off: "Kate se convertirá en esposa de un príncipe -y tal vez- futuro Rey de Inglaterra" ¿Tal vez? ¿Cómo que tal vez? Como en le futuro no exista la monarquía inglesa deberíamos temblar todos porque será nos espera un holocausto nuclear o una invasión zombie o el final del mundo que precedían los mayas.
10:19 Acaban de llegar David y Viki Beckham. Éxtasis popular. Aplaudo aquí en el salón.
10:21 Jo, cuando desfilan los beefeaters a modo de banda de música ardo de emoción. Siempre que veo a un beefeater (algo que ocurre muy a menudo, no se piensen) recuerdo a Carmen Posadas en su columna de un suplemento semanal contando cuando conoció al príncipe Carlos en su época de niña bien hija del embajador uruguayo en el Reino Unido. Al parecer él les dijo a ella y a su hermana: "¿así que sois de Uruguay? Entonces vosotras debéis ser las auténticas beefeaters, ho ho ho". El chiste es tan malo que resulta tronchante, pero he de decir que el príncipe Carlos y sus mermeladas ecológicas me encantan. Y viste de maravilla, como no podía ser menos.
10:27 Cuando hacen unos picados y contrapicados de la abadía de Westminster se comprende perfectamente el poder sobrecogedor de la arquitectura y el shock emocional que debieron sentir los hombres del medievo al entrar por primera vez en una catedral gótica. Viva lo gótico, viva la verticalidad.
10:33 Empiezo a estar un poco preocupada, ¿no habían anunciado la presencia en AR de Pitita Ridruejo? ¿Entonces por qué solo veo al omnipresente y cada vez más cansino Boris Izaguirre?
10:36 Me encanta muchérrimo que uno de los términos más usados en twitter sea, además de "hats" y "love", "can't wait".
10:56 Inciso para hacer la colada. Viendo el sosérrimo traje que lleva Letizia a la boda pienso con nostalgia en qué se habría puesto Eva Sannum para la boda. Algo totalmente fuera de lugar, Barbie y prostituta, todo a la vez, y estaría guapísima. El error que cometió Felipe fue darle "al pueblo" la oportunidad de opinar y claro, salió lo que salió. Con Letizia se iba ya con la lección bien aprendida y directamente se dijo "esta va a ser la princesa de Asturias", nada de noviazgos ni zarandajas, porque si no... ¡una divorciada! ¡divorciada de su profesor de literatura, además! ¡una trepa de instituto!
11:02 Pienso mucho también en Isabel Sartorius, que en este momento debe de estar acariciando a Mencía mientras las lágrimas corren por sus mejillas y manosea nerviosa una tableta de Tranquimazín.
11:05 Ya han sacado a Pitita en la sala vip (¿?) de AR y me he quedado mucho más tranquila. Veo como una cosa un poco mágica y genial que esté Pitita al lado de Ana Rosa porque todos sabemos que AR debería hacerse una camiseta que pusiese "yo sobreviví a Sabor a hiel" y en cambio Pitita es autora de la única autobiografía que probablemente haya escrito de verdad de verdad un personaje del colorín. "Memorias de Pitita" es una cosa inenarrable que apenas usa frases subordinadas y que relata la Guerra Civil con algo así como "los españoles estaban descontentos y hubo una guerra. Yo la pasé casi toda en San Sebastián", por lo que no hay ninguna duda de que ahí no hubo negro ni, prácticamente, editor. Además protagonizó una anécdota también muy recordada en esta casa -que somos mucho de recordar anécdotas- cuando, durante una entrevista con Julia Otero en "Las cerezas", le pusieron las imágenes de Maragall y Carod Rovira jugueteando con la corona de espinas y la pobre Pitita sufrió un parrús que tuvieron que cortar a publicidad.
11:29 Éxtasis. Llegan ya las casas reales. Máxima Zorreguieta me vuelve loca; cuando veo las imágenes de su boda, en la que no pudo estar su papá por haber sido ministro de una dictadura que tiraba a los jovencitos de los aviones y les metía ratas por el coño a las chicas para torturarlas -no es razón baladí-, y suena ese bandoneón tocando un tango y ella se emociona yo me emociono y lloro con ella. La pequeña monárquica que hay en mí siempre está dispuesta a salir.
11:34 Los hermanos de los novios son las auténticas estrellas de esta boda: el hermano de ella se disfraza de ella y el hermano de él se disfraza de nazi. No se puede ser más inapropiado, incorrecto y británico.
11:39 La verdad es que en días como hoy amo España. En telecinco Pitita Ridruejo y Boris Izaguirre mano a mano; en antena 3 Carlos García Calvo (por el que siento adoración) en plató y Jesús Mariñas de enviado especial diciendo que William está tan gordo y calvo que le confundían con Alberto de Mónaco.
11:43 Esto es un frenesí. Llega la reina vestida de amarillo, llegan Beatriz y Eugenia haciéndole un homenaje a su ausente madre con sus vestidos y tocados, llegan Carlos y Camila (quiero ser tu tampax) y a mí me va a dar un bajón o un subidón de azúcar, aún no sé muy bien qué. Camila va muy bien, me gusta el pamelón.
11:50 Declaraciones de Pitita Ridruejo sobre la Reina Isabel: "a mí siempre me ha gustado mucho Inglaterra pero de los años que pasamos allí para mí lo mejor lo mejor lo mejor es haberla conocido".
11:52 Primeras imágenes del vestido de Kate. Creo que no me gusta, pero al menos no es es palabra de honor (sé que no podría ser palabra de honor, pero es que como se está viviendo una especie de furor con los vestidos de novia palabra de honor que debería estudiarse en los manuales de sociología no las tenía todas conmigo).
11:57 Los pajes de la boda son una auténtica pocholada. las niñas con coronitas de flores y unos vestiditos monísimos y los niños de pequeños Lord. Estupendos.
11:59 Éxtasis del pueblo británico. Campanas al vuelo. Desmayos. Banderas agitadas frenéticamente. Kate saluda. Gritos, berridos, aplausos.
12:10 Roto de la emoción. Elton John canta, por aquí dicen que va a sonar la versión británica de "qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del señor". Necesito YA un lector de labios como el de la boda de Felipe y Letizia, gracias al cual conocemos una de los mejores diálogos de la historia contemporánea:
Letizia: Es todo tan hermoso.
Felipe: Qué calor.
12:16 Dios, ya se están poniendo los anillos. Qué voz tan grave tiene Guillermo, nunca me había fijado. Y ella está guapísima y hermosísima, viva Inglaterra, me siento como si tuviera doce años.
12:53 Ha finalizado la ceremonia. Todos los invitados cantan God Save The Queen menos la reina, que claro, no se lo va a cantar a sí misma. Esto es hermoso, viva la pompa y el boato.
12:56 Tengo un serio déficit de looks de Royals ¿dónde está Máxima? ¿Y Mette Marit? ¿Qué ha sido de Mary Donaldson? Estoy deseando que salga el ¡Hola!
13:00 En Antena 3 Miguel Temprano e Isabel Sartorius (que no está tocando a Mencía con manos temblorosas, al parecer) se enzarzan en una discusión absurda sobre si tienen más tirón Beckham y Elton John en el mundo que los Royals, y de ahí la selección de planos del realizador.
13:04 Ya salen de la abadía. Tremendo y repentino ramalazo de la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia (tan hermosa pero con la sangre estropeada, introductora de la hemofilia en la casa real ejpañola). Supongo que un Mateo Morral hoy -el anarquismo ha sido sustituido por el terrorismo islámico- es imposible. Yo no lo quiero, válgame Dios, no quiero que nada estropee este día tan bonito; además me acaba de decir un amigo que le han dado un trabajo bueno y maravilloso. Fantástico todo.
13:09 Salen de la abadía y el plano se aleja, haciéndoles parecer las figuritas de una tarta. Y venga campanas al vuelo, ovación popular, carroza tirada por cuatro caballos blancos. Creo que una de las niñas-pajes tiene síndrome de Down. Guillermo se pone los guantes blancos y yo me corro viva.
13:14 La verdad es que Kate está rotundamente bella. Cansada y con demasiado colorete pero bella. Lecquio acaba de decir que estéticamente es una mezcla entre Mary Donaldson y Victoria de Suecia. Últimamente estoy de acuerdo con todo lo que dice Lecquio, debería hacérmelo mirar.
13:24 En telecinco hablan de que si Tony Blair salvó el culo de la reina cuando se murió Lady Di. Seguro que lo dicen únicamente basados en el visionado de The Queen, la película.
13:29 Se avecina El Beso. Estas escenas de las carrozas y los caballos por Buckingham parecen fotogramas sacados de Barry Lyndon, con una luz amarilla y grisácea.
13:40 Peñafiel tiene un subidón que va a salir volando. Todo son vítores a Kate, "una novia sencilla, sincera, sin fingir emoción, sonriente, natural" y por supuesto no ha desperdiciado la ocasión para lanzarle alguna pulla a Letizia. Le ha gustado prácticamente todo y poco menos que ha llamado putas a Beatriz y Eugenia, que ya no sé si me encantan u horrorizan sus looks como sacados de Alicia en el País de las Maravillas.
14:12 Voy a abandonar aquí la retransmisión porque estoy al borde de la muerte por deshidratación. Ha sido todo muy bonito, de verdad. Me esperan unos macarrones con tomate y tocino de lo más terrenales.

Wednesday, April 20, 2011

Paz Padilla rima con ensaladilla

- Con algo así como un millón de años de retraso, me he puesto a ver Los Soprano. Sí, lo sé, qué tonta por no haber empezado antes, cuando un exnovio me decía "tienes que verla, es una obra maestra, es Los Simpson y El Padrino todo a la vez", pero las cosas llegan cuando tienen que llegar (o eso preferimos creer) y ahora no vivo para otra cosa; voy por la calle pensando en Tony, sueño con Carmela -cada día más parecida a Lady Di- y lloro pensando en lo que se le avecina a Adriana. Estoy por la mitad de la quinta -más o menos- y me esfuerzo por no enterarme de nada más de lo que ya, accidentalmente, sé (un ejemplo, aquí mismo; por cierto que qué vergüenza me da leer lo que escribí de Lost, ¡una de las mejores series de la historia! Es que estaba bajo el efecto de la heroína, que engancha mucho pero cuando estás libre de sus efectos te das cuenta de que es malísima y quieres borrar esa etapa de tu memoria, no hay más vueltas que darle). Y estoy deseando llegar a ese final tan polémico que cambió la historia de las series de televisión (en realidad no, me gustaría que el placer se prolongase durante chorrocientas temporadas más) para lanzarme como una jabata sobre libros, blogs y webs y enterarme de lo que el mundo pensó y sufrió y discutió y sintió hace un lustro.
- Como que te guste mucho el jabugo no es óbice para que disfrutes unas ruffles al jamón, ayer vi un anuncio en telecinco de que volvía próximamente "La que se avecina" y me alegré mucho. Se convertirá prácticamente en lo único que vea por la tele en horario de máxima audiencia (salvando La Sexta 3, que es de lo mejor que ha traído la tdt junto a Divinity, ese torpe pero interesante remedo de Canal Cosmo, y Mtv) y aunque objetivamente la serie sea horrible y haga aguas por todas partes, muchas veces me río como una pazguata, y eso es muy de agradecer.
- Quién me lo iba a decir hace un año y pico, pero desde que Indhira es tronista en Mujeres y Hombres aplaudo cuando sale y su presencia de retrasada mental con ínfulas me llena de alegría. Si es que todo es una cuestión de formato.

Thursday, February 03, 2011

Últimas lecturas

- Sí, tiene delito que me haya puesto a leer “Crónicas marcianas” ahora, con un retraso de cincuenta años. Hay muchos huecos en mi biblioteca de clásicos de ciencia ficción, que nunca he sido yo muy del tema –siempre más de ensayo-, por no hablar del último libro “de ciencia ficción” que leí, que fue “El mundo sumergido”, de Ballard (sí, no fue Crash precisamente), que me pareció, con pocas salvedades, una mierda pinchada en un palo y mal traducido, además. Supongo que aparte de todo eso las reminiscencias al programa del horrendo Javier Sardá (horrendo Javier, el programa no) no hacían que me entrasen las ganas de ponerme con Bradbury. Y qué sorpresa tan estupenda porque sí, a estas alturas del cotarro he descubierto que Crónicas Marcianas es poesía pura, con sus relatos inquietantes, otros de puro terror, la mayoría tristísimos y melaconlérrimos, todos sin excepción hermosos. Sí a Bradbury y a Crónicas Marcianas, que solo con recordar su lectura me entran una nostalgia y una pena negra que me hunden el pecho. Buena señal.

- “El postporno era esto”, de María Llopis, me ha introducido en un tema del que nada sabía (el postporno, efectiviwonder) en una Barcelona que es como una ciudad paralela a la de mi existencia. Por esa parte, bien. Por la otra, la de diario de la autora con infancia trágica y catástrofe sentimental incluida, mucha sensación de déjà vu y mucho ver venir el drama un kilómetro antes de que ella se de cuenta, y mucho sonrojarme de vergüenza ajena ante párrafos como este, que paso a copiar, atención: “y a lo mejor no necesito paz y tranquilidad como creía, sino el caos en el que estoy inmersa ahora, donde no sé cuando empiezan o acaban los días y menos las noches, que se solapan y se mezclan, entre la música de mi ordenador, la música del Razzmatazz, los polvos blancos y el sexo”. Además todo el tema personal de María Llopis in yeneral me recuerda un poco, mutatis mutandi (solo un poquito, que si algo me ha quedado claro es que el postporno no tiene que ver con el porno), a la biografía de Jenna Jameson “Confesiones de una estrella del porno”, a cuya portada solo le faltaban unos cristalitos de svarovski, como los que ponen en las de Elle, para ilustrar el concepto de ironía postmoderna. Se suponía que la biografía era algo divertido que hablaba de lo glamouroso (agh, palabra prohibida) y sexy de la vida de las pornostars, siempre con un punto de humor y de desmitificación y bla bla bla; pues bien, el resultado era un drama de novela rusa del XIX en el que Jenna Jameson se desvelaba como un puro producto de la white trash: huerfanita de madre desde los cinco años, con un padre con síndrome de estrés postraumático tras su experiencia como soldado en Vietnam, un hermano heroinómano, una violación a los 13 años, una mejor amiga stripper asesinada, un rosario de abusos sexuales y relaciones enfermizas con novios que la chuleaban en todos los aspectos de su vida, unas traumáticas primeras experiencias en el mundo del porno… Tras su lectura terminabas replanteándote el concepto de que ser actriz porno es una profesión como otra cualquiera y, aunque las generalizaciones son horribles y en realidad sé que no todo el mundo tiene a sus espaldas el currículum de la pobre Jenna, de repente mirabas a Celia Blanco o a Anastasia Mayo como con un poco de pena (aunque esas dos en concreto me parecen muy conscientes, libres y sanas mentalmente). Y, volviendo al libro de María Llopis, qué gran editorial es Melusina, que el 80% de lo que publican es interesantísimo y apasionante.

- “Guía de supervivencia Zombie”, de Max Brooks. Esta no es tan imprescindible como el maravilloso tratado de geopolítica disfrazado de entretenimiento inocente que es “Guerra mundial Z”, pero aún así, me ha gustado seguir los primeros pasos de Max Brooks en su investigación del drama zombie. Y si algo me ha quedado claro tras su lectura es que, cuando los muertos se levanten, yo seré de los primeros en caer, en parte porque no sé si quiero vivir en el mundo de los supervivientes, en el que no habrá televisión, ruffles al jamón ni discusiones sobre el poder de twitter.

- “El arte del asesinato” es un compendio de relatos de investigadores de Chesterton. El padre Brown tiene guardada una sillita cómoda en mi corazón desde hace muchos años, y todo el libro exuda britanismo. Pocas cosas más se le pueden pedir a un libro. Sí, una más: que lo edite Valdemar. Felicidad completa.

Monday, January 10, 2011

El discreto encanto del vacío

En mi caída libre hacia una vida sin criterio/complejos/respeto por mi salud mental, me he enganchado a leer el minutado de Gran Hermano. Y no es precisamente porque me interese las chorradas que se cuentan (especialmente este año, que el programa es especialmente aburrido y tedioso), sino por cómo las cuentan los sufridos minutadores, especialmente José Viruete (sí, ese Viruete) y Tomás Blanco. Creo que tiene que ser un trabajo espantoso este que te obliga a tragarte ocho horas diaria de la vida en directo de unos seres que representan la nada como pocas cosas la representan hoy en televisión (y mira que hay que está alto el listón; soy fan detodalavidadeDios de Gran Hermano y sus miserias, pero el canal 24 horas me parece ya demasiado), y debe de producirse un síndrome de Estocolmo curioso al estar tan inmerso en el bucle diario de personajes que te caen mal y hasta odias un poco (aunque bien es verdad que la mayor parte de la gente tiene un trabajo que le obliga a relacionarse con personas que desprecia y no puede hacerlo en pijama desde su casa, fumándose un pitillito). Por eso aprecio doblemente el que sean capaces de llevar a cabo una tarea a priori súperingrata y súpercoñazo y no solo desempeñándola correctamente, sino teniendo las ganas de hacer las cosas bien y de ofrecer algo más de lo necesario para que algo esté pasable. Tienen capacidad de incluir pequeños toques de genialidad que hacen que yo, que sigo muy por encima este año el programa, me ponga a buscar como una loca los comentarios de días atrasados y me tronche de risa con la descripción de cosas que me dan absolutamente igual. Porque hasta en la más hedionda de las heces se pueden encontrar destellos de talento. Porque hasta en la más cursi de las comparaciones se esconden verdades como puños.
Y aquí varios botones de muestra (sí, me he pasado un poco, es que cuando me obsesiono lo hago de pleno, ya sea con Guerra Mundial Z, con Orgullo y prejuicio o con -ejem- esto):

11.15 h: Bien. Los zagales terminan de leer sus cartas.
Han escrito lo obvio y lo han escrito de forma explícita…
te quiero mucho
eres chachi
amigos para siempre
Étc.
(Nota para mis chicas preferidas: Laura era lamiga invisbl d Marclo,,y lea scrito 1 krta,,mazo gonita y dspues san abrazao y san dao bsitossssssssss!!)

Después hablan de pedos.
Yo no me tiro pedos, señores. Eso son calumnias, injurias -dice Marcelo.
-Es verdad, yo no me he comido pedos de Marcelo -dice Laura.
-Pues tú el otro día te tiraste uno que… -dice Marcelo.
-No es verdad -dice Laura. Yo te avisé y al final no lo llegaste a oler ni nada.
Ay, el amor, amigos. Quién lo pillara.

01:26 14.25 h: Jackie vuelve del confesionario: se va a Israel.
Más besos, más abrazos.
Patricia quiere que le traduzcan “tú y yo amigos para siempre”.
Desde aquí trasladamos el saludo de Patricia a los responsables de la LOGSE.
Después el característico despliegue de originalidad y capacidad expresiva:
“Yu an mi olguais frens”.
“Mis yu very mach”.
“El Jackie, el Jackie, el Jackie es cojonudo”.
“Te quiero mucho”.
Leré, leré.

14.55 h: Terry y Jota de intercambio psíquico.
Dios mío, llévame pronto.

19.25h: A Patricia la mención de una fiesta la hace enloquecer, y decide invitar a Jackie a su particular mundo Disney.
Coge al israelí de la mano y le enseña el jardín mágico que hay fuera de la casa.
Mientras, le canta la canción de Aladdin y la de Pocahontas.
“Tú, ven p’acá, Yonesmí”, le dice. Lo que se traduce en : “Tú, ven para acá, John Smith”.
Flotan sobre el césped embrujados por la magia de Disney.

Súper se manifiesta y dice: “Chicos, GH Israel os quiere decir unas palabras”. Luego habla otra formade vida y dice algo en hebreo.

“Tía, tía, tía, tía, tía”, dice Laura a nadie en particular.

Patricia añade a las cualidades de su hombre ideal, “que tenga un conejo macho para mi coneja”. Sin doble sentido de ningún tipo. Literal.

13.35 h: Sin rastro de vida inteligente.
Ni inteligente, ni de la normal.

14.36 h: Hablando de emoción, reencuentros y lágrimas, se produce el siguiente diálogo:
-Para ponerme así tendría que pensar en algo muy malo -dice Lydia.
-Pues piensa que te quedas sin cremas y sin pinturas -dice Patricia.
-¡Uy! Calla, calla.
Después pierdo el conocimiento y luego ya no me acuerdo de dónde lo he puesto.

Acto seguido hace una retrospectiva de su vida amorosa desde su primer ex-novio hasta Rubén. Su primer ex-novio, dice Chari, era: “un golfo. Se había acostao con todo lo que había podido, con medio Cádiz. Era un tío que llamaba mucho la atención, era guapísimo… moreno, ojos verdes, tenía un cuerpazo, era policía… Todo, lo tenía todo”.
Esto es: guapo y policía.
Por Dios vivo.

Por supuesto, Terry termina enfadándose. O no. O vete a saber.
Ellos mismos resumen la situación perfectamente:
-¿No sabes mantener una conversación sin gritar y sin insultar? -dice Yago.
-No, no sé -dice Terry.
Bueno, el primer paso es reconocerlo.

A Patricia le ha gustado mucho la película La Carretera (película basada en una novela ganadora de un Pulitzer) y la define alegremente como: “es de miedo pero romántica también”.
Como se entere McCarthy arde Troya.
La crítica cinematográfica y resumen de argumentos continua, mayormente ceñidas al genero de terror, metiendo La semilla del diablo de Polanski en el mismo saco que Scream, así que hago un esfuerzo por no prestar atención.

1:44 De pronto, Laura se cabrea porque Jhota no le ha querido dar un cigarro. La parleña de dice que porqué se pone así, que parece que está con la regla. Jhota le contesta con su diplomacia habitual: “Estoy con la regla y con el rabo tieso”. Cuanto bien haría este chico en las Naciones Unidas.

4:00 Y con esto nos despedimos. Mañana veremos quién es el expulsado. ¡Que emoción! ¿O no? Buenas noches, amigos.

Thursday, January 06, 2011

Dos problemas (acompañados de sus soluciones para no tener que molestarse en descifrarlos)

Para iniciar esto en un 2011 que en la vida en tres dimensiones no está resultando muy simpático, nada mejor que recurrir a mi adorado, idolatrado y nunca suficientemente ponderado Jardiel Poncela. Y tiro de "El libro del convaleciente" (que es un poco, exageradamente pero un poco, lo que soy yo ahora), ese prodigio de ingenio y originalidad que reúne los relatos y piezas cortas que publicó Jardiel durante los años 20 y 30 (¡ay!) en las numerosas revistas de humor que había en España (parece mentira, ¡varias revistas de humor en circulación, y de tirada nacional! Han pasado 80 años pero podríamos estar hablando de Mongolia en el siglo XI y no parecería más lejano y ajeno).
Así que hala, aquí van los dos problemas que son una pequeña chorradita que consigue que me parta, me recontraparta y siga creyendo en el talento humano:
Primer problema
Los sesenta árboles. _Un labrador tuvo el capricho de plantar en un mismo terreno y en el mayor desorden sesenta árboles frutales de tres clases muy diferentes: manzanos, perales y castaños (tipo general).
A su muerte, no teniendo hijos, dejó el campo a tres sobrinos por parte de hermana, y ahí empezaron las dificultades.
Los tres herederos querían tener el mismo número de árboles de cada clase, y cada cual pretendía aislar su parte por medio de una tapia; pero dado el desorden en que los árboles estaban plantados, la cosa no tenía nada de fácil.



El lector tiene que resolver eso.
Véase la figura primera y supongamos que los círculos blancos son castaños (lo cual, por sí solo, ya es un lío tremendo); los negros, perales, y los círculos triples, manzanos. Ahora se trata de dividir el campo en tres partes y que en cada parte haya el mismo número de círculos de cada color.
Solución. _La solución es que los herederos vendieron el campo a uno del pueblo, se repartieron los cuartos y tomaron el tren para Madrid, para evitarse una meningitis.
Segundo Problema
El paseo alrededor del lago. _La señorita y el caballero que aparecen en la figura segunda son dos cursis. Esto se ve a la primera ojeada.
Ambos han salido a dar un paseo, a caballo, por el campo, y han llegado a orillas de un lago absolutamente circular.
El caballero, a quien llamó mucho la atención esta forma del lago, tan poco frecuente, propuso a su linda compañera dar una vuelta al trote alrededor del lago, y no hay que decir que ella aprobó la idea al momento, porque era una imbécil.


El tiempo que invirtieron en este paseo no nos interesa; pero sí haremos constar, en honor a la habilidad de los caballistas, que supieron mantener sus corceles al mismo nivel durante toda la vuelta, y siempre con una separación de dos metros entre uno y otro.
Además, la amazona que iba hacia la parte del agua se conservó constantemente a cinco metros de ésta.
Cualquiera comprenderá que el caballero que trotaba por la parte de afuera, o sea el del caballero, trazaba en su marcha un círculo mayor que el que describía el corcel de la señorita y, por consiguiente, tenía que correr más que éste para no quedarse atrás.
En efecto; por cada veintitrés pasos que daba el caballo de la dama, el del caballero daba veinticuatro.
Cómo se está complicando esto, ¿eh?
Cuando dieron la vuelta completa al lado, la amazona preguntó a su acompañante si sabía:
1º ¿Qué distancia había de una a otra orilla del lago?
Y 2º ¿Cuántos metros acababa de recorrer cada uno de los caballos?
Vea el lector si él hubiera sido capaz de contestar a esas preguntas.
Solución. _La solución es que el caballero se bajó del caballo, cogió a su gentil amiga de un pie, la desmontó y, haciendo con ella un molinete en el aire, la arrojó al lago de cabeza.

Wednesday, December 29, 2010

¿Qué es el fin de semana?

Como amenazaba en la entrada anterior, me puse a ver Dowton Abbey y efectiviwonder, lectorcitos, qué manera de gozar. La serie tiene a todo el mundo con el culo del revés y no es para menos, porque es una delicia de ver –muchas libras se han gastado en cada capítulo, ¡y qué vestuario! Si alguna vez me caso querría hacerlo embutida en uno de esos modelos diseñados por Poiret- y un ejemplo de entretenimiento y agilidad del que deberían aprender todos los culebrones con ínfulas. Además mi parte de historiadora (una parte muy, muy grande) disfruta como pocas veces lo ha hecho delante de la tele con todos esos pequeños detalles tan sherlockholmenianos como que el servicio planche las páginas del Times para que al señor no se le manchen los dedos de tinta o con esa escena en la que Maggie Smith envuelta en muselinas le pregunta desconcertada al joven Matthew: ¿qué es el fin de semana? Bravo. Casi toda la atmósfera y el contexto de la serie están condensados ahí, en esa pregunta. Maggie Smith interpreta a una lady de toda la vida acostumbrada a vivir de las rentas de las tierras y Matthew es un hombre que vive de su trabajo, un abogado de Manchester (¡qué ignominia! ¡nunca será un verdadero caballero!) que, hablando de no sé qué tema en el transcurso de una comida, dice “No pasa nada, lo haré el fin de semana”, y ahí es cuando Maggie Smith hace esa soberbia pregunta que resume y condensa todo lo que supuso la aparición de la sociedad industrial, con sus horarios y obligaciones, en el mundo agrícola que llevaba establecido, sin apenas cambios, varios milenios. Y habla de lo que supone ser un señor y ser un sirviente, y te hace comprender de golpe hasta dónde llegaba ese mundo hoy desaparecido (tal vez sólo superviviente en el palacio de Windsor). Jo, es que es como para levantarse y aplaudir.

Friday, December 03, 2010

Las cosas buenas que me ha dado Inglaterra

La pequeña monárquica que hay en mí está emocionadísima con la boda de Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton. Como soy una persona racional y adulta, me opongo totalmente a la existencia de la monarquía, da igual que sean una vergüenza para sus súbditos –en plan el nunca suficientemente recordado, ponderado y elogiado “quiero ser tu tampax” del príncipe Carlos, que me cae genial y soy fan de sus mermeladas ecológicas- o mantengan la compostura –como se supone que hacen, argh, los Borbones-, hay que oponerse a la existencia de la monarquía por principios y porque por algo 1789 es un año con mayúsculas de la Historia. Pero la parte irracional que llora leyendo el pasaje de Guerra Mundial Z en el que se habla de los monarcas británicos durante la Segunda Guerra Mundial y se emociona con la escena inicial de “El Rey León” aplaude y se regocija ante el boato, la reina de Inglaterra y la boda del hijo de Lady Di (¡el hijo de Lady Di!), que es de mi edad y que cuando éramos pequeños era un bomboncito y ahora que tenemos 28 años se ha puesto feo feo, aunque aún así merece mi simpatía. Y Kate me encanta: tiene cara de lista, es mona sin ser espectacular y su familia tiene ¡una empresa de matasuegras! (bueno, de artículos para fiestas, que viene siendo lo mismo). Como dijo sabiamente Ming una vez que rompieron: “no me gustaba para Guillermo, pero me encantaba para Inglaterra”. Y ahora que se han reconciliado y se van a casar, aplaudimos la elección de William, hacemos planes para el día de la boda y recordamos todo lo bueno que nos ha dado la Pérfida Albión, que es mucho y variadito:

- Enid Blyton: la serie completa de Los Cinco con su cerveza de jengibre, su pastel de carne y ese rollo de niños prepúberes vagando libres sin la supervisión de ningún adulto enfrentándose a contrabandistas y ladrones (y la canción que les dedicaron Enrique y Ana con el extraño verso “porque Tim es el que más”); las series de los internados (“Torres de Mallory” o “La traviesa Elizabeth”) con sus extraños juegos de reglas incomprensibles que parecen tan emocionantes como el quidditch; sus toneladas de cuentos, de los que mis favoritos son los de la muñeca Arabella, en la línea de Toy Story y muy recomendables… kilos de páginas súper british, machistas, racistas y entretenidísimas.

- Topshop: sí, la ropa es carísima para los que pagamos en euros y la calidad no se corresponde con el precio; tienen esas prendas que sólo se pondría una británica borracha de vacaciones en Salou y ya vale de las colecciones de Kate Moss, pero en general Top shop me encanta, me flipa, y su web es estupenda.

- El earl grey de Twinings: en estos tiempos en los que todo el mundo bebe té blanco, té verde, té rojo antioxidante e infusiones de roiboos, reivindico el té negro (el de siempre, el de la casa, como Julito) de esta marca cuyo logotipo me fascina y que tiene la –para mí- virtud de que su sabor no se ve muy afectado por el agua con el que se hace. En Barcelona el agua sabe fatal y esta es de las pocas marcas con las que el té está casi tan rico como cuando se hace en un agua con menos cal.

- Sherlock Holmes y su recreado hogar en el 221 B de Baker Street. Que en realidad no está en el 221 B, sino en la casa de al lado, pero lo aceptamos y aplaudimos. Mi construcción mental de Inglaterra es casi exclusivamente victoriana debido a las historias de Sherlock Holmes que me tragué enteritas en mi infancia. Por eso Londres es un lugar maravilloso en el que en cualquier momento te puedes subir en un tren que te deja en Surrey o en Dover para enfrentarte a una vampira o a unos anónimos dibujos de muñecos danzantes que atemorizan a tu esposa. Y todo está lleno de parterres, balaustradas, zaguanes y guardas de la finca. Y te encuentras en la campiña inglesa, ese concepto que significa tanto, jalonada de lugares tan increíbles como los que aparecen en este genial programa británico, sólo que antes de la decadencia. Y en la pared de su apartamento Sherlock ha trazado a balazos las patrióticas iniciales V. R., de Victoria Regina, así que eso justifica por sí solo la existencia de una monarquía.

- Las series de la BBC, el logotipo del Thames, Benny Hill, esas obras maestras de seis capítulos como The It Crowd, The Office, Dead Set... Y ese ejemplo de lo que es la lucha de clases que se llamará para siempre en mi corazón “Arriba e abaixo” (porque la vi en la gallega), porque con la familia Bellamy aprendí lo que era el movimiento sufragista. De ahí el gusto por los mayordomos con librea y las cofias almidonadas. Sí, todo indica que me va a encantar esta serie.

- Inglesas borrachas que vienen de despedida de soltera a la soleada España. Parece un grupo de facebook, pero es la realidá. Se pasean con minúsculos vestidos a temperaturas heladoras, portan pollas de plástico en la cabeza y protagonizan “reportajes de investigación” en programas tipo “Seis días, siete noches”, siempre dramáticos e hilarantes.

- Actores británicos de esos que están curtidos de interpretar a Shakespeare y ponen la nota de calidad en producciones americanas. La lista es tan larga…

- Oliver Twist y su “por favor, quiero más”. O lo que viene siendo la literatura clásica inglesa, con mención especial para Oscar Wilde, Jane Austen y las hermanas Bronte, cuya ruta por sus escenarios sueño con hacer desde que leí “Querida Jane, querida Charlotte”, de Espido Freire (sí, lo sé), un libro que me encantó porque tiene ese rollo mitómano absurdo muy en la línea del peregrinaje que he hecho yo tantas veces por los escenarios de las obras y la vida de Jardiel Poncela.

- El museo Victoria y Alberto: una cosa muy poco moderna y muy poco arty, llena de encajes, vestidos, cucharillas de plata y recuerdos de cuando Inglaterra era la reina del mundo. Un lugar maravilloso y muy recomendable, para perder la cabeza, súperguachi e inspirador. En serio, la Tate está muy bien, pero más Victoria y Alberto.

- Las historias de Guillermo Brown: porque pocas veces se ha plasmado tan bien la retaguardia británica durante la segunda Guerra Mundial, con el padre de Guillermo jodidísimo porque no puede conseguir su queso Stilton debido al racionamiento. Y son historias infantiles de un ingenio y un talento que resisten de maravilla el paso del tiempo.

- Todo lo que está bajo la etiqueta de “humor inglés”, ya sea series, películas o libros en la línea de Woodehouse, (que le encanta a mis tíos), Chesterton y las historias cortas de Roald Dahl, que un novio que tuve definió muy acertadamente con “cómo se nota que son ingleses, en todos los relatos se dedican a apostar y beber”.

- Nick Hornby, que me gusta hasta cuando no me gusta (como en “Todo por una chica”, que no me gustó nada pero aún así, bien por él). Por haber escrito las novelas y haberlas adaptado en películas que me encantan aunque tengan mil defectos, como “Un niño grande” o “Alta fidelidad”. Por conseguir que yo, que odio el fútbol, disfrute mucho con “Fiebre en las gradas” (pese a estar traducido con la punta de la polla), el relato de su historia como hincha del Arsenal. Por haber trabajado en el guión en la ya muy de culto “An education”. Por haber incluído en “31 canciones” “I’m like a bird”, de Nelly Furtado, que no es de mis canciones favoritas pero fue su primer single y sin ella no tendríamos a la casi cejijunta Nelly entre nosotros.

- Las películas de James Bond, para siempre unidas a largas tardes de invierno en la aldea en las que aplaudíamos llenos de contento cuando empezaba “Octopussy” o “El hombre de la pistola de oro”. Y esa secuencia inicial de “La espía que me amó” (ay, esa canción de Carly Simon) que justifica por sí sola toda una saga, cuando James va esquiando, cae por un acantilado, todos -ejem- tememos por su vida y de pronto despliega un paracaídas con la Union Jack y nuestros corazones quedan henchidos de patriotismo por un país que ni siquiera es el nuestro.

Friday, November 19, 2010

If we don't, remember me

Dos cosas que aparentemente no tienen nada que ver, pero seguro que en realidad sí:
- Cosa primera: con todo lo que es David Guetta, con que es el dj preferido del universo y todo eso, y hay que ver qué pinta de pringui tiene en todos sus vídeos. Qué aspecto tan extraño y ajeno tiene rodeado de tiarracas en Sexy Bitch o en medio de una fiesta loca llena de negros de esas que aparecen tanto en sus vídeos. Qué raro baila, qué raro se mueve, qué raro mira a cámara. Mal, David Guetta, mal.
- Cosa segunda: como soy casi totalmente analógica, no sé qué tengo que hacer para incluir aquí uno de los maravillosos gifs animados que aparecen en este tumblr tan guay, pero si supiese hacerlo, pondría esta imagen que yo creo que es belleza y poesía pura y sugiere un montón de cosas sobre el paso del tiempo sobre convertirse en estatua de sal.
O tal vez pondría estas, que son un poco para cagarse viva: (esta, esta y esta, que demuestra hasta qué punto Tatiana de Gran Hermano se parecía a Brigitte Bardot y podría ser el doble de bella de lo que ya es si se maquillase y peinase del modo apropiado).

Friday, October 29, 2010

Josie, Snookie y la infanta Helen

Una ola de trabajo me mantiene apartada del ocio y el holgar (por suerte mañana hago un impasse obligatorio para irme a Frankfurt), aunque la tele que me crió siempre me acompaña. Esto es lo que tengo que decir de la programación televisiva de esta temporada:
- Se ha acabado Jersey Shore y mi corazón llora lágrimas de amor, como decía Carlos, de la llorada primera edición de Granjero Busca Esposa. Quien no sepa qué es Jersey Shore, puede encontrar una explicación aquí (por cierto, cómo me gustan los blogs de trending topics y este de pop etc de El país; a mí y a todo el mundo, que cada vez veo más reseñas en telediarios que juraría que han fusilado directamente de ahí). Jersey Shore es lo que debería ser Mujeres Hombres y Viceversa: los tronistas y a su recua de extraños seres vagando libres por La posada de las ánimas con un par de cámaras detrás para así no perdernos ni gota de sus andanzas, sus rollos, sus cuernos y sus bullas. Nada de platós ni de pruebas ni zarandajas, sólo “la vida en directo”. Tenía algo adictivo Jersey Shore que no sé muy bien cómo definir. Debe de ser la atracción por el abismo transformado aquí en tupé engominado o en hipnótico movimiento de las tetas de Jenni Wowww. O la presencia de Mike “The situation” y los graciosos e ingeniosísimos, dignos de Woodehouse, juegos de palabras que hacía con su mote. O ese poder hipnótico que tenían sus conversaciones, que eran cualquier cosa menos conversaciones porque no hablaban de ningún tema, no se decían nada, sólo se picaban, se puteaban, se roneaban, lanzaban frases hechas o comentarios tipo “qué peras, macho”. O esos aluflipantes bailes que se marcaban en locales como el Karma, llenos de gente de extraño y sudoroso aspecto. Estoy echando mucho de menos Jersey Shore. Ojalá estrenen pronto la siguiente temporada.

- Hablando de Jersey Shore, muchos hurras por la recién democratizada MTV. El regreso a mi vida de “Super sweet 16” –y la llegada de su reverso tenebroso, “Embarazada a los 16” no podía ser más oportuno. Demasiados cortes publicitarios, sí, pero el ritmo emtiviano es tan ágil que aunque pongan algo que no te gusta lo puedes ver igual porque no cansa, todo es ligero, todo es atractivo. Es la fórmula perfecta de la televisión.

- Este año, Gran Hermano NO.

- Ha acabado también la miniserie de Felipe Letizia, unánimemente considerada ya la comedia del año. Qué jartá de reir se ha pegado la gente a costa del guión, de los actores y del acento de Juanjo Puigcorbé (para mí conseguidísimo, en la línea de Fuentes cuando aún no era insoportable; las próximas veces que vea al Rey me costará no confundirle con el Rey-personaje interpretado por Puigcorbé). Aún dura la rechifla general. Por mi parte, yo casi muero del violento orgasmo que experimenté cuando el secretario -¡interpretado por Juan Cuesta!-, le dijo a la Reina Sofía “Majestad, le recuerdo que la semana que viene tenemos en Baden-Baden la reunión anual del Club Bilderberg y luego la entrega de los despachos en Marín”. Aplausos de gozo, reverencias de admiración.

- Y no dejo de recomendar la maravillosa, la obra de arte absoluta que es El armario de Josie. Cada día me cae mejor, me parece brillante, inteligentísimo, me encanta lo creativo que es con el lenguaje (“orgullo de bráckets” me llegó al corazón), lo simpático que es, río con sus chistes y disfruto muchísimo cuando en algún programa envían a una guapa-pero-lista reportera a reírse de él y al final él logra enmendarle la plana y dejarla sorprendida. Es listísimo Josie, sabe de todo, tiene respuesta para todo, conoce el arte del saber estar y además su programa termina con una escalofriante imagen de Josie balanceándose en una mecedora entre la penumbra. ¿Qué más se puede pedir?

Wednesday, October 06, 2010

Un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa

Trabajar en casa te proporciona (entre otras muchas cosas de las cuales la mejor y nunca suficientemente alabada es poder levantarte a las diez de la mañana) un superávit de energía y vitalidad que de algún modo hay que canalizar. La fuerza que normalmente se gasta en levantarse, meterse en el metro (esa fuente de gérmenes, contagios y enfermedades; el metro es a la vida adulta lo que la guardería es a la infancia) y estar en una oficina infecta diez horas, deja de gastarse y se queda contigo para que la emplees en algo de provecho o la tires por la borda. Naturalmente yo la tiro por la borda y la invierto en obsesionarme por cosas que de otro modo ocuparían solo un trocito de mi tiempo. Y mi obsesión del momento es, ahora mismo, “Orgullo y Prejuicio”.

Cómo me ha molado Jane Austen. He aplaudido, lanzado grititos, me he emocionado como una chiflada decimonónica mientras decía “¡carta de Darcy!” o “vuelve Bingley!”. He gozado como marrano en un charco con esas cosas que ahora no se pueden decir por aquello de lo políticamente correcto –aunque se sigan pensando- pero entonces sí, como que tienes una hija favorita o un hijo al que quieres menos que a todos los demás, o que hay que intentar casarse con alguien con dinero y que la pertenencia a diferentes estratos sociales pueden arruinar a una pareja. Tanta pena me daba dejar a los personajes de la novela que me he puesto a ver la serie que hicieron los de la BBC (que cuando se ponen a hacer las cosas bien no hay quien les gane, y todo en seis capítulos, quién necesita más) en 1995, y que contiene, para gusto de todos, un montón de escenas de Mister Darcy descamisado, sudado y despeinado (algo que en la novela no viene, no, pero que los espectadores -aunque románticos también hambrientos de carnaza- agradecemos). Y del Colin Firth que dio vida a Mister Darcy en esta serie hay un paso a acordarse de “El diario de Bridget Jones”, un libro divertidísimo y muy inteligente que creo que no ha sido suficientemente valorado, etiquetado con esa cosa tan fea que es “literatura femenina” o “literatura para mujeres” y que se emplea para referirse a horrores coñacísimos (jojo) como Marian Keyes o Johanna Lindsey. Ahora que he leído la obra original puedo apreciar del todo la estupenda reescritura del clásico que hace “El diario de Bridget Jones” (de igual modo que “Crueles intenciones” era una estupenda versión de “Las amistades peligrosas” o “10 razones para odiarte” de “La fierecilla domada”, y aquí no hay ni pizca de ironía posmoderna). Y en la escena al final del libro en la que el abogado Darcy aparece mojado y descamisado para desfacer el entuerto de la delincuente madre de Bridget veo a una Helen Fielding enamorándose poco antes, como media Inglaterra, del Colin Firth actor saliendo del lago interpretando al Darcy caballero de principios del XIX -escena de la que él jamás podrá desligarse-, y decidiendo escribir su propia versión en un Londres de final de siglo, y más allá a Jane Austen en su casita de la campiña ruborizadísima si algún día supiese que su muy puesto señor Darcy iba a dar pie a esa escena, bastante inocente pero lúbrica al fin y al cabo. Y ahora que he leído “Orgullo y prejuicio” y visto la serie ya no sólo entiendo, sino que comparto el ensoñamiento romántico de Bridget al imaginarse a “su” señor Darcy diciéndole “mi muy querida y hermosa Bridget” (en vez de “Elizabeth”), y veo la metaliteratura y la inspiración y el homenaje, y me gusta todavía más el libro de Jane Austen, el de Helen Fielding, Colin Firth y toda la pérfida Albión.

Wednesday, September 22, 2010

El rural y la televisión son mundos paralelos

Emerjo de mi letargo postvacacional para dejar constancia de unas reflexiones que me han venido a la cabeza con el salto al estrellato (bueno, estrellato dentro de lo que ofrece la cadena cuatro, que no es lo mismo que estrellato dentro de telecinco, desde luego) de Pedro, participante de la tercera edición de Granjero Busca Esposa y revelación indiscutible del programa.

Entiendo perfectamente la popularidad de Pedro: es graciosísimo, no para de lanzar frases antológicas, es sencillo, inteligente, rápido, agradable, amante de la jota y la canción popular, tiene 27 años pero se expresa con expresiones preconstitucionales y tiene una dicción, una entonación y un deje al hablar inimitable, hilarante y enternecedor. Cae bien en cuanto le ves dos minutos hablando y podría ser el amigo de todo el mundo. Si no le conocen (no sé qué hacen leyendo esto, cualquier persona que se tenga por tal debe seguir Granjero Busca Esposa con pasión y aplausos) están a un click de enamorarse.

Total, que Pedro es una estrella (si los de cuatro tuviesen vista harían un reality exclusivamente de Pedro, veinte minutos semanales en su vida, siguiéndole en sus quehaceres y en sus ratos de ocio, dejándole hablar y siguiendo sus relaciones con sus amigos y vecinos; podría ser mejor incluso que El armario de Josie, otra genialidad que no se les puede escapar aunque la emitan en Antena Nova. Viva Internet) y lo están paseando por varios programas de Cuatro. Y yo me quedo un poco a cuadros porque la gente se pregunta si esta persona es real o está fingiendo, pero no en el plan en el que se duda siempre de la naturalidad de los concursantes de los realitys, que si actúan ante las cámaras y todas esas zarandanjas, sino que dudan porque no les cabe en la cabeza que una persona de 27 años se exprese así y le gusten las jotas. En mi adorado Arucitys (el programa de Arús en 8tv sin el que mi vida sería mucho más triste y aburrida) comentaban asombrados que en otro programa (qué lío de vídeos y metatelevisión) le preguntaban a Pedro qué quería decir “esa chica es muy recia” y él respondía, muy atinado “recia es lo que sería en moderno borde”. Y se tronchaban y no podían concebir que alguien encontrase la palabra “borde” algo moderno. Y yo no sé en qué mundo viven, la verdad, no sé de qué gente se rodean y si es que todos somos tan urbanitas y posmodernos que nunca hemos hablado con alguien de campo (de aldea, cojones), alguien mayor de 60 años o uno de esos especímenes que son los niños criados por sus abuelos. No concibo que extrañe y llame la atención la forma de ser y de expresarse de mucha gente normal, porque son normales, no raros payasetes a los que definir con la palabra “friqui” (palabra que define mucho más al que la dice que al que la recibe). Asombra y crea estupefacción que sea capaz de combinar el ser cabrero con tener una página web. Seguidamente la siempre sexy y elegante mujer de Arús decía sobre Pedro “claro, este chico lleva tanto tiempo sin mojar…” pues me resulta mucho más grotesco y antinatural el ver a una persona de más de cincuenta años utilizando “mojar” en ese sentido, en plan chica contemporánea y actual, así como divertida, dominando todas esas expresiones en sus nuevas acepciones que ver a un chico de un pueblo de Zamora diciendo cosas bien bonitas con un español vivo, brillante y de verdad.

Thursday, August 19, 2010

El Gran Pánico

Cuando leí, años ha, "Las máscaras del héroe", de Juan Manuel de Prada, me puse a darles el coñazo a mis amigos diciéndoles que era una maravilla que toda persona que se considerase tal debería leer porque era uno de esos libros que te hacía más sabio y desde luego no más feliz, pero sí más vivo. Con la lectura de este verano (bueno, de una semana de julio de este verano, que el placer sólo se prolongó cinco días) me ha dado el mismo fervor proselitista y me paso el día recomendándoles a mis amigos y conocidos (como hizo un amigo conmigo, que no ha sido un descubrimiento casual) que lean la obra maestra (no sé si del género, porque yo de este género no domino nada) que es "Guerra Mundial Z", de Max Brooks (sí, el hijo de Mel Brooks y de Anne Bancroft, el talento se hereda), aunque supongo que a Juan Manuel de Prada la comparación de cualquiera de sus libros con una historia de zombies le haría arrugar la nariz, que ya sabemos de qué pie cojea.
Todos somos conscientes de que estamos viviendo una invasión zombie en toda regla desde hace unos años. Al aluvión de películas -que si en clave de comedia, que si nuevas versiones de clásicos de Romero, que si zombies en la playa o zombies en el espacio- se le suma la fiebre literaria de novelitas con una pinta muy de serie B y un nuevo subgénero -con una pinta también bastante chunga- que mezcla obras-clásicas-de-la-literatura-universal con zombies y del que "Orgullo, prejuicio y zombies" es el estandarte. También se han publicado "Sentido, sensibilidad y monstruos marinos", un Lazarillo de Tormes zombie, una casa de Bernarda Alba con zombies y un Quijote Z. Este tipo de pastiches me parecen genial y estoy súper a favor de la imaginación, las sublecturas y las reinterpretaciones, aunque ya digo que me tienen una pinta bastante sospechosa para leerlos enteros como algo más que como divertimento si eres, como yo, bastante profana en el tema y los zombies te dan un poco igual, que siempre has sido más de vampiros (lo que no quita que esté deseando que se estrene la serie basada en "The walking dead", que tiene una pinta buenísima).
Sí, el tema zombies nunca me ha interesado especialmente, pero sí me gusta mucho todo el rollo postapocalíptico, en películas como Mad Max, Waterworld (la de las plataformas en las que se hablaba "portugriego", jojo) o Hijos de los hombres, y los zombies dan lugar a un Apocalipsis bastante completito. Pues bien, "Guerra Mundial Z" habla de lo que a mí más me puede gustar en el mundo, que es ver el ídem totalmente trasformado y arrasado tras una tragedia de proporciones cósmicas, un poco como el mundo tras la segunda guerra mundial pero a lo bestia, un mundo de supervivientes de una experiencia tan brutal que les ha cambiado la vida para siempre y de la que jamás podrán reponerse, con sus propias mitologías, héroes y conceptos surgidos tras la guerra zombie como... como surgió el nylon tras la segunda guerra mundial. Habla de geoestrategia, de política, de relaciones internacionales, del poder de las empresas farmacéuticas, de desplazados, de campos de concentración y guerras civiles, y todo ello sin tener protagonistas claros, mediante entrevistas con distintos supervivientes de todos los puntos del planeta (y más allá, jojo), retratando una nueva realidad tan viva, tan poliédrica, compleja y completa que casi casi dan ganas de que ese horror ocurra de verdad.
Una maravilla de la que todo lo que pueda decir es poco. Léanlo ya, yo hasta he llorado.

Thursday, July 22, 2010

¿Qué pasa con Mad Men?

Pues pasa que es una serie tan buena, tan buena, que nadie lo puede negar. Exuda calidad por cada píxel/cada fotograma/cada pulgada de celuloide. Deberían darle directamente todos los premios a mejor guión, mejor vestuario, mejor fotografía, mejor dirección de arte, mejor maquillaje, todo, los Emmy, los Oscar, los de la asociación de críticos de los Nueva York, todos los del mundo. Aunque no te guste la serie es un hecho, no puedes dejar de reconocer la calidad. No es mi caso, a mí me encanta. Encanta no es exactamente la palabra, digamos más bien que me absorbe, me ensimisma, me mesmeriza, me hipnotiza. Me mete en un estado cataléptico del que me cuesta mucho salir. Nunca una aplicación de una web fue tan real.

Pasa que crea la sensación de que es la puritita realidá. Los primeros años 60 parecen más de verdad en Mad Men que cuando ves “Pijama para dos”, “El apartamento” o “Tú a Boston y yo a California”. Esta sensación obviamente tiene que ser irreal porque “la verdad” (jojo) no se puede aprehender en una película ni en una serie ni en una fotografía (el medio lo modifica todo, ya lo sabemos), pero hay al algo admirable en que una serie nos parezca más cercana a la realidad de hace 50 años que las obras que se crearon en su momento. Compárese, sin ir más lejos, con los resultados obtenidos por “Cuéntame cómo pasó”. No hay color, porque esa sensación de veracidad tiene que ir más allá del cardado del moño de temporada.

Pasa que, como estás muy metido en la historia, a veces pierdes la perspectiva pero una escena repentina te hace abrir los ojos y darte cuenta de cómo han pasado los años y de las vueltas que da la vida: el ginecólogo que atiende con un pitillo en mano a las pacientes y les recomienda “no ser demasiado putita” del primer capítulo no te sorprende mucho porque sabes que vas a ver una serie ambientada en los 60 y te esperas esas cosas, pero cuando ya estás metidito en la historia de repente una escena aparentemente inocente te flashea: Don Draper, el protagonista, está de picnic con su familia en un campito muy bonito. Terminan de comer, él le da un último trago a su bebida y clash, la tira en medio del césped. Su mujer recoge los cubiertos y platos y se pone a sacudir la manta de cuadritos sobre la que han comido, desperdigando todos los papeles, plásticos y restos de comida en ese mismo campito. Se meten en el coche y se van. Toma ya conciencia ecológica (aunque esa misma escena tiene lugar cualquier domingo en cualquier playa o prado de España, por muy 2010 en el que estemos).

También pasa que, más allá de la gracia de ver los años 60 desde los ojos de hoy, los personajes son lo que más importa, y ahí ya no hay treguas. Todos están sumidos en un coma emocional paralizante. ¿Qué pasa con Don Draper? ¿Cómo es que le consideramos un hombre íntegro con el historial que tiene? ¿Es un mentiroso compulsivo? ¿Es la perfecta representación del hombre americano, totalmente hecho a sí mismo? ¿Y Betty Draper, metáfora de tantas cosas, la mayoría malas? ¿Qué es esa insatisfacción perpetua? ¿Es que simplemente se aburre? ¿Es la representación más bella y rubia del hastío del ama de casa? ¿Todos sus problemas son que lo tiene todo y no sabe lo que quiere? ¿Existe amor en Mad Men o todo se reduce a sus variantes de sutil interés, matrimonio o ganas de follar? ¿Y Pete Campbell, puede haber un personaje más odioso? Y sin embargo no le odiamos. ¿Y Peggy Olson, se supone que es la persona en la que deberíamos identificarnos las mujeres contemporáneas trabajadoras y todo eso? Si es imposible identificarse con alguien que está tan recubierto de soledad y de silencios, que te pasas todo el rato pensando qué nos quiere decir ella, qué nos quieren decir los autores. ¿Por qué tengo la sensación de que uno de los personajes más interesantes es Sally, la hija pequeña de Don y Betty?

Pasa que la cuarta temporada empieza en una semana, a finales de julio, y no me parece nada apropiado. Mad Men no es una serie para ver en verano, porque ver a gente vestida con impecables trajes y camisetas interiores de lana cuando estás a 30 grados no es lo más agradable. Mad Men habría que verla en invierno, tapado con una manta, a poder ser bebiendo y fumando (qué ganas de fumar da esta serie, me las da a mí que no he fumado en mi vida, no me imagino lo que tiene que ser para un exfumador), y con una porrada de capítulos seguidos para ir entrando en un clímax que te deja con la cabeza embotada, incapaz de articular palabra sobre tus sentimientos, en un total y absoluto coma emocional.

Tuesday, June 29, 2010

La dieta del pan con pan

Yo nunca he estado a dieta. Esta afirmación, que podría ser un comentario sin más, toma tintes de declaración política en este mundo en el que vivimos. Esta mañana tenía de fondo Anarrosa y entrevistaban a Mireia Canalda, que acababa de llegar de Supervivientes (un programa que lo tiene todo para gustarme pero que nunca me ha gustado nada; esta edición es especialmente aburrida y coñazo, estoy deseando que lo finiquiten ya y vuelva OT, que este año toca uno bueno), hablaban sobre si había perdido peso, que si las curvas, que si le sentaban bien sus curvas, bla bla blá, y soltó ella con la mayor normalidad "yo, claro, como todas las mujeres, he hecho distintas dietas..." y me quedé un poco patedefuá. El que se pueda afirmar así, con la mayor normalidad del mundo, que todas las mujeres hacen dieta, me parece como mínimo obsceno. Y ojo, no digo que no sea verdad (que estoy convencida de que lo es), sino que me parece terrible que se vea ya como algo normal, como el estado normal de una mujer, el estar "controlándose" con las grasas y los hidratos o que cenar una loncha de pavo y una berenjena cocida para los restos de su vida se vea NORMAL (igual que los putos bikinis con tetas para los bebés y las niñas pequeñas, que al principio espantaban y ahora ya no hay otra cosa en las tiendas). Y también quiero dejar claro que nunca he hecho dieta no porque sea como Beth Ditto y me chifle mi cuerpo, sino porque siempre he tenido unas tetas minúsculas y un culo prácticamente inexistente, aunque desde que trabajo en casa la falta de ejercicio y el sueño abundante hacen que por primera vez parezca una mujer de verdad. Me da cosa porque noto que estoy en bajísima forma y me quedo sin aliento cuando tengo que subir las escaleras del metro, pero no me preocupa desde el punto de vista del peso, no me planteo hacer dieta o privarme de ciertos alimentos (tal vez si tuviese un metabolismo como el de la Chon estaría en una constante lucha contra el peso, sí, tal vez, quién sabe). El otro día coincidí en el súper con una amiga y me dijo, señalando al pack de tres kit kats que me acababa de comprar, que no conocía a ninguna otra chica que se comiese un kit kat así, hala, con alegría, o una bolsa de ruffles al jamón a la semana, pero no porque sean una mierda de alimento cancerígeno, sino porque engordan. Y dan ganas de recuperar los estudios de género y hacer de nuestro cuerpo una trinchera, porque con la cantidad de presiones y chungueces que hay que aguantar por el simple hecho de tener una vagina, es terrible que termines alienada de tu propio cuerpo y viendo como un enemigo lo que debe de ser un goce. Impuesto por "la sociedad" o por uno mismo, la frontera es muy fina y el resultado igual de perverso.

Saturday, June 12, 2010

Cosas que han pasado desde mi última actualización

Cosa primera: Tve ha vuelto a poner Pretty Woman, y de nuevo el share se ha disparado, aunque todos nos la sepamos de memoria. Creo que nunca he hablado de la rabia y manía que me da Julia Roberts. La odio a ella y a todos los personajes que interpreta (que sospecho que no interpreta en absoluto, creo que pertenece a esa categoría de actores que siempre se interpretan a sí mismos, una categoría en la que entran prácticamente todos, la verdad). Odio su pelo, odio su sonrisa, odio sus películas... el único gozo que me producía era cuando todos los que trabajaban con ella la ponían a parir a no ser que se la hubiesen beneficiado.
Sobre el éxito de Pretty Woman y sus semejanzas con La Cenicienta se ha escrito mucho, aunque yo me quedo con aquella reflexión involuntaria que nos brindaba "Sensación de vivir" en un capítulo en el que Steve se echaba una novia de los bajos fondos que le contaba a Brenda ante su nutrido armario:
- Steve me trata genial. Con él me siento como Julia Roberts en Pretty Woman.
- No querrás parecerte a ella. - respondía Brenda, siempre mohína y aguafiestas.
- ¿Por qué no?
- Porque era un prostituta.
- ¡Pero estaba guapísima!
Me da rabia Pretty Woman y su filosofía de "no intentes resolver tus problemas ni mejorar tu vida por ti misma, espera tranquila a que aparezca un caballero andante, un príncipe azul que te lo solucione todo simplemente porque se enamora de tu chochito bonito", pero al fin y al cabo supongo que es una película honrada que no pretende ser más de lo que es, y algo tiene que no podemos dejar de verla cuando la emiten (una vez al año, puntualmente). Tal vez sea porque, aunque no nos guste nada Julia Roberts, estaba guapísima.

Cosa segunda: "Mujeres ricas" se ha convertido, sin duda ninguna, en el programa de la temporada, culto absoluto desde ya, hito que recordaremos dentro de diez años en nuestras conversaciones con los amigos igual que ahora recordamos "Confianza Ciega" entre lágrimas de nostalgia y emoción. Últimamente sólo triunfan en la tele o los programas de pobreza extrema (véanse los "Callejeros" ambientados en barrios populares) o la exhibición impúdica (título de una novela de Tom Sharpe, por cierto) de riqueza y lujo (esto a rebufo de la aparición de Carmen Lomana en "Comando actualidad", esa explotation post-crisis de "Callejeros"), aunque en "Mujeres ricas" descubramos con gran placer que alguna de ellas no es precisamente gillonaria, y el nivel de los gillones de su marido no estén a la altura de una Mariana Nannis, precisamente. En cualquier caso, gran acierto de cásting (qué personajes, qué familias, qué existencias son esas) y un montaje maravilloso hecho con mucho tino y sentido del humor que convierte el programa en una concatenación de gags que dejarían en bragas a los de los mejores Martes y 13. Ideal para reír, para llorar, para abrir mucho los ojos y para sufrir litros de vergüenza ajena. Y como -gracias a la Diosa- las televisiones ya han descubierto que Internet es su amiga y no su enemiga, podemos disfrutar esas pequeñas obras de arte que son sus cortes en la web de la sexta. Pobres de los que no ven la tele, lo que se pierden.

Sunday, May 23, 2010

Que vienen las suecas

En el blog todounpunto.blogspot.com (que me encanta porque apenas comete faltas de ortografía, tiene mucha gracia y es una mujer de verdad, aunque la mayor parte de sus comentarios sean de oligofrénicas) me entero de que ante la próxima boda de la heredera al trono de Suecia, la princesa Victoria (esa con la que Pérez-Reverte soñaba con casar al príncipe Felipe para que sus herederos fuesen reyes de Suecia y de España y dejar a la pérfida Albión rabia rabiando), la noticia de la semana es la polémica entre la casa real y el representante de la iglesia sueca. Al parecer la tradición del país dice que la novia se encuentra con el novio en la puerta de la iglesia y avanzan juntos hasta el altar, nada de que la lleve su padre del ganchete; esto es un símbolo de la libertad y la emancipación de las mujeres, porque no pasan de la tutela del padre a la tutela del marido y van por su propia voluntad al matrimonio. La princesa Victoria quiere olvidarse de la tradición e ir del brazo de su padre (lo habrá visto en otras bodas europeas y le parecerá más bonico).
Yo me quedo patedefuá y creo que esta noticia, junto a la proliferación en tiendas y playas de España de partes de arriba de bikini para las inexistentes tetas de los bebés, es una pista indudable de que se acerca el fin del mundo.

Friday, May 14, 2010

La autobiografía de Antonio Ozores

En un día como antesdeayer procede una entrada como la de hoy. El noviembre pasado un amiguito me enseñó uno de los regalos de su reciente cumpleaños: la autobiografía de Antonio Ozores. No sólo escrito, sino también editado por él mismo, el libro era un despropósito que justificaba la existencia de los editores ante el apocalipsis que se avecina con el libro electrónico. Lleno de faltas de ortografía, errores gramaticales, frases que empezaban para no concluir, anécdotas repetidas, capítulos que duraban quince páginas y otros que duraban media carilla... daba como hasta cosa leerlo porque te ponías a pensar si Emma no habría podido pasarle el corrector de word o pedirle a amigo que le echase un vistazo y le aconsejase seguir algún tipo de patrón, cronológico o temático, pero algo al fin y al cabo.
Y ya veis, al final el ser una cosa tan caótica y amateur terminaba por acrecentar el valor del libro. Las faltas y el sin sentido de la narración pegaban de maravilla con el humor particular de Antonio Ozores (por mucho que dijese que en la televisión sólo se salvaban "Sé lo que hicisteis" y "La hora de José Mota") y con la errática descripción de sus recuerdos, un poco a lo monólogo interior, pero monólogo interior como son de verdad los monólogos interiores, no a lo "Cinco horas con Mario". Así que si encuentran el libro por ahí, sin editorial ni sello conocido (esto se lleva mucho, de piedrita me quedé cuando vi en la estantería de novedades de la Fnac la novela autoeditada del cantante de Extremoduro, sobre vampiros, por cierto), comprénlo sin miedo, aunque sólo sea por los descacharrantes pies de foto dedicados a su hija Emma y a su perro "Nosé".


No hay nada más gracioso que un bebé diciendo un taco.



También mencionaba a otro perro que se llamaba "Ahivá", pero se ve que no hacía cosas tan graciosas como "Nosé".

Friday, April 23, 2010

Solo somos niñas adultas, cielo, que se muestran impacientes por que llegue pronto la hora de acostarse

Ver la nueva película de Tim Burton basada en "Alicia en el país de las maravillas" me apetece al mismo nivel que asistir a una representación de "A", el musical de Nacho Cano (bueno, esto lo digo por decir, porque en realidad si me invitasen a ver A iría, con la nariz arrugada y el ceño fruncido, pero iría).
Todos sabemos ya lo que se puede esperar de Tim Burton y dudo mucho que a estas alturas sorprenda o emocione a nadie, pero puestos a trabajar con clásicos, celebraríamos con aplausos y confetti una valiente adaptación cinematográfica de la versión de Alicia que hizo Alan Moore en "Lost Girls", con primeros planos de grandes penes, abusos a menores, muebles bonitos, abundante consumo de drogas y una visión del sexo (eso que está tan sobrevalorado e infravalorado a partes iguales) como una fuerza impredecible y renovadora, capaz de desvelar cosas de nosotros mismos que no sabíamos y que además da mucho gustirrinín.




Los dibujos de Melinda Gebbie no me vuelven loca, pero la historia de Alan Moore tiene la fuerza de siempre. Los clásicos tienen infinitas lecturas e interpretaciones, pero después de este libro, para mí El mago de Oz habla del complejo de Edipo, Alicia de la bipolaridad y de la locura, y Peter Pan de pederastia y de miedo al sexo. Y todo lo que se salga de ahí serán versiones incompletas y poco valientes.
Y hala, que es el día del libro, a las calles.


Wednesday, April 21, 2010

Tener una vagina

Tener una vagina significa, entre otras cosas, que por muy rollo que te parezcan los estudios de género, sabes que son necesarios.