Sunday, May 23, 2010
Que vienen las suecas
Friday, May 14, 2010
La autobiografía de Antonio Ozores
Friday, April 23, 2010
Solo somos niñas adultas, cielo, que se muestran impacientes por que llegue pronto la hora de acostarse
Los dibujos de Melinda Gebbie no me vuelven loca, pero la historia de Alan Moore tiene la fuerza de siempre. Los clásicos tienen infinitas lecturas e interpretaciones, pero después de este libro, para mí El mago de Oz habla del complejo de Edipo, Alicia de la bipolaridad y de la locura, y Peter Pan de pederastia y de miedo al sexo. Y todo lo que se salga de ahí serán versiones incompletas y poco valientes.
Wednesday, April 21, 2010
Tener una vagina
Wednesday, April 14, 2010
Nostalgia, iconos y rubias
Y lo anuncian con un spot donde salen imágenes de hace 50 años hablando precisamente de lo malo que es anclarse en el pasado.
No sé... es como el "doblepensar" de 1984."
Tuesday, April 06, 2010
No aguanto más
Monday, March 22, 2010
La mugre y el amor verdadero
Wednesday, March 03, 2010
Una historia cultural del horror
Como soy una mujer muy ecléctica, muy Sonia y a la vez Selena (¡hola Vargtimen!), estoy combinando la lectura de “Monster Show” con la biografía de Tita Cervera que una amiga ha tenido a bien regalarme. El primero es un ensayo (prácticamente ya sólo leo ensayo, como un joven con el que tuve un affaire hace ya muchos años y que estaba rematadamente loco y al que ahora imagino con la bandera de Palestina tatuada en el pecho o en la selva de Brasil dedicado a criar a pequeños clones de Hitler, demostrando que el verdaderamente ecléctico –Sonia y a la vez Selena- es él y no yo. Cuando en su día me dijo “es que yo sólo leo ensayo” pensé “pero menudo pedante de mierda”; ahora me veo en su lugar, lo que demuestra que todos maduramos y que, por ejemplo, lo que antes se nos antojaba un plan deprimente para un sábado por la noche, ahora es lo más cercano al paraíso que podamos concebir). Pues decía, antes de irme por las ramas con las digresiones, que el primero es un ensayo sobre cine de terror y su relación con los miedos de cada sociedad, haciendo unas reflexiones muy chachis sobre la guerra de Vietnam y “El exorcista” o sobre “La semilla del diablo” y los bebés de la talidomida (terrorífica historia real sobre un medicamento que hacía que las mujeres pariesen monstruitos), o sobre cómo la píldora trajo la revolución sexual, sí, pero también la sexificación total de las mujeres, que de ahora en adelante, en el mundo post-revista Playboy, debían ser siempre atractivas gracias a la cirugía y estar siempre sexualmente disponibles gracias a la píldora y a los médicos-armas de la sociedad falocrática que la crearon (y yo, tras ver anuncios como ese horrible e insultante de corporación dermoestética en el que una niña dice que estaba deseando cumplir dieciocho años para poder ponerse tetas, estoy cada vez más de acuerdo). Además está publicado en la colección “Intempestivas” de Valdemar, dato que debería ser suficiente para que nos abalanzásemos todos a la librería sin orden ni concierto.
El segundo libro es una biografía de Tita Cervera y demuestra que sus memorias, que yo leí religiosamente por entregas en el ¡Hola!, eran, como decía Karmele, “desmemorias”. Leyendo esto me acuerdo mucho de las “Memorias de Pitita”, escritas por ella misma y que cuando yo fui a comprar, el librero me dijo con los ojos muy abiertos: “Te lo envuelvo para regalo, ¿no?”. Muchas veces este tipo de libros escritos por famosos y publicados por Temas de Hoy son sospechosos de ser escritos por, ejem, no por el autor precisamente, sino por un buen negraco que se ha dedicado a recopilar los inconexos recuerdos del famoso de turno, sus opiniones sobre el arte del ligue o sobre la vida de los y las solteras de 30 años en el confuso mundo actual. Pues, bien, creo poder poner la mano en el fuego sin miedo a quemarme para asegurar que las memorias de Pitita (que no de Tita, qué lío de diminutivos) las escribió ella, porque ese estilo particular de redacción, esa forma delicadísima de pasar sobre temas como la guerra civil o el gobierno dictatorial de Filipinas, esa cadencia al escribir como de redacción de segundo de BUP (o de octavo de EGB), son inimitables. Con Tita apenas voy por su matrimonio con Espartaco Santoni, así que aún queda mucho por rascar, pero me parece que estoy elaborando una teoría muy fundamentada sobre por qué la gente con mucho, mucho dinero, trata a sus mascotas como miembros queridísimos de su familia, dedicándoles páginas en sus memorias e incluso saliendo con ellos en las portadas. También tiene que ver con ser rico de nacimiento o no, así que los ejemplos de Pitita y de Tita son paradigmáticos. Las conclusiones, en breve.
Tuesday, February 16, 2010
Perico Espasa
Estos días aprovecho para releer por enésima vez a mi adorado, idolatrado y nunca suficientemente ponderado Enrique Jardiel Poncela. Y pese a saberme ya de memoria TODO, no dejo de asombrarme y maravillarme ante cada frase y giro chiripitifláutico del idioma empleados y ante el aroma a antigualla de principios del siglo XX que emanan sus obras, desde "El naufragio del Mistinguett" a las "Lecturas para analfabetos" (nota mental: recordar ir a ver al teatro "Angelina o el honor de un brigadier", que creo que llegará pronto a Barcelona).
Así que, enfrascada en la relectura de "
SE ADQUIEREN DATOS DE PERICO ESPASA Y DE SU CARRERA PERIODÍSTICA
(En realidad se llamaba Pedro Cadafalch, pero medio Madrid le conocía por “Perico Espasa”, nombre de guerra al que se había hecho acreedor por cinco razones, a saber:
1ª Porque hablaba de todo sin profundizar demasiado en nada;
2ª Porque algunas veces daba detalles extraños de las cosas;
3ª Porque cuantos se acercaban a él lo hacían para informarse de algo;
4ª Porque había venido de Barcelona, y
5ª Porque era un poco pesado.)
Otro detalle le caracterizaba: un detalle íntimo. Un detalle difícil de expresar. ¿Cómo lo diremos?...
Lo diremos de un golpe:
“Si Perico Espasa hubiera tenido que elegir entre una mujer y un ingeniero agrónomo, hubiera elegido al ingeniero agrónomo.”
¿Queda entendido?
EL LECTOR: -¡Desde luego!
Perico Espasa se había apeado del tren –procedente de Barcelona, como las sardanas y el betún “Servus”- hacía ya quince años.
(Ahora tenía treinta y siete).
Rodó por los cafés, las bibliotecas, los periódicos y las editoriales, y Perico Espasa empezó a sospechar que el triunfo literario en Madrid era lento, y conseguir la vida brillante con que soñaba, por medio de
A los diez meses de “lucha”, únicamente había logrado colocar y cobrar un artículo: 5 duros.
Reflexionó. Y acudiendo a los números, merced a esa contumacia guarísmica propia de los biznietos de Roger de Flor, se planteó la siguiente “regla de tres”:
Si en conseguir 25 pesetas he tardado 10 meses, en conseguir las 150.000, que es mi cifra, tardaré x.
De donde resultaba que x era igual a 150.000 x 10/25
Hizo las operaciones y le resultó que, para conseguir por medio de
60.000 meses,
los cuales, reducidos a años, daban la cifra de
5.000.
Entonces Perico Espasa que, a pesar de su temperamento optimista, nunca había pensado en vivir 5.000 años, se dijo:
No es negocio.
Y renunció a
(…)
Había nacido, indudablemente, para el periodismo.
Rápido y ágil, a pesar de sus ochenta kilos, era capaz de escribirse cinco docenas de cuartillas narrando un suceso con el que cualquier otro sólo hubiera podido escribir seis líneas o contar en seis líneas el acontecimiento que nadie hubiese podido contar en menos de cinco docenas de cuartillas. Interviuvador generoso, en todas sus interviús les hacía inventar algo divertido o interesante a sus interviuvados, para lo cual utilizaba un procedimiento infalible: inventarlo él mismo.
Era, en suma, uno de esos periodistas cien por cien, que llegan a los incendios antes que los bomberos, y a la catástrofe ferroviaria antes que el tren de socorro, y a la casa del crimen antes que el asesino.
Había hecho cosas extraordinarias. Por ejemplo: con motivo de un gran affaire de las finanzas yanquis, había descrito maravillosamente la ciudad de Nueva York sin disponer para ello de más documento de consulta que un plano de Cáceres.
Total: quince años de éxitos.
Y la popularidad máxima.
Al año decimoquinto fue nombrado director de
El Conde de Carr había muerto. Todo el pasado no era ya más que eso: pasado. Y cuando sonaba el nombre de Perico Espasa, los comentarios eran de color de rosa:
- Un gran periodista…
- Un cerebro…
- Un hombre encantador…
- Y ágil… Y preparadísimo…
- Y muy europeo…
(En fin: las idioteces que suelen decir las gentes para elogiar.)
Monday, January 25, 2010
A la que nunca usó bragas las costuras le hacen llagas
La temporada televisiva ha estado al pil-pil. A tres días del final de Gran Hermano 11, le perdonamos a regañadientes que una edición tan buenísima tenga semejantes finalistas tan pan sin sal (aunque Pilarita otra cosa no, pero sal tiene para rato), y echamos la vista atrás para recordar los grandes momentos con los que nos ha obsequiado desde su inicio, momentos grandes y maravillosos precisamente por lo inesperado, no sólo por chorradas tipo “pareja que tiene que fingir que no lo es” o “desconocidos que tienen que fingir que son pareja”, sino por cosas que yo creo que escapaban del alcance de los responsables de cásting y de los guionistas. La emoción de lo inesperado en forma de vaso con hielos. Esta edición ha sabido mantener el interés casi hasta el final, así que, por lógica aplastante, la del año que viene será un rollo. Yo, para el resto de mi vida, recordaré siempre el diálogo en el que Arturo (personaje indescriptible que quería ganar la edición para montar un puesto de batidos ecológicos en San Sebastián ¡!) le hablaba a Hans de su pasado como militar en un cuerpo de élite seguramente chunguísimo y similar a los marines. Le decía: “Porque claro, yo estaba aburridísimo en mi casa y dije, pues hala, a viajar, y gracias a eso he vivido un montón de cosas increíbles. ¿Cuándo iba yo a poder dormir en un iglú? Pues gracias al ejército yo he montado mi propio iglú y he dormido dentro. ¿Cuándo iba yo a poder poner una bomba? Hombre, soy vasco, pero…” Ya sólo por este toque de humor descacharrante y finísimo, Arturo se ha ganado un puesto en mi corazón (además de por el poema que le escribió a Carol, claro, uno de cuyos versos era, no lo olvidemos, “como un adicto a la coca”).
La segunda edición de Granjero busca esposa (ahora imposible decir esas tres palabras sin entonarlas como la canción indie que se sacaron de la manga como sintonía del programa) ha tenido unas entregas bastante flojas y aburridas, pero nos ha dejado un primer y un último programa que son oro puro y de los que, sí, como del cerdo, no se desperdicia nada. Ese final de la pelea familiar de Natalia y su familia con las voces en off y la imagen del caserío de fondo pertenece ya a los anales del costumbrismo y el carpetovetonismo a un nivel digno de “Los santos inocentes”. Y una mención especial para la pelea a hostia limpia de los Vitis, gemelos cuarentones salidos directamente del infierno. ¿Qué es esto? ¿Qué es esa imagen? ¿Quiénes son esas personas que cantaban “Tenía tanto que darte” vestidos con camisetas de Levis? ¿Y ese odio soterrado con el que se miran? ¿Llevan dentro la simiente de la guerra civil? ¿Puede haber algo mejor que ese “Olvídate de mi cara” que le dice un gemelo a otro?
También recordaremos la segunda edición de Pekín Express (ese prodigio del montaje) por ser la de Alazne y Meritxell, por traernos el concepto “amigos rurales”, y por deleitarnos la vista con los Merinos, policías de Coslada ¡! armados Fran con sombrero vaquero y Merino con su cara de jabalí, hecho este último que puedo considerar una de las cosas que más admiro y más me gusta en un hombre: la cara de jabalí.
Curso del 63 fue un extrañísimo invento de Antena 3 que tuvo un éxito inesperado –para la misma cadena- debido a lo absurdo de la propuesta y a la total improvisación que parecía guiarles y que hizo rematar el engendro cuando más audiencia tenía. En la misma línea,
Para limpiarme un poco los colmillos y no seguir hablando de ese horrible programa que me pone de mal humor, termino ya con una cosa maravillosa y absolutamete mirar al abismo y que el abismo te devuelva la mirada: el calendario de “Mujeres, hombres y viceversa”. Atención al desfile de ubres gigantes, pezones que parecen fichas de jugar a las damas o nuditos de globos y, lo que más me sorprende de todo, esas insinuantes rajas de culo masculinas que se muestran con los pantalones a medio bajar. ¿Esto es sexy? ¿Se supone que estos hombres son heterosexuales y que esto va dirigido a un público hetero? ¿No es esa portada de un joven tronista o pretendiente con el paraguas la cosa más gay que han visto en años?
Sunday, January 17, 2010
Dos certezas para la tarde de domingo
Wednesday, January 13, 2010
El signo de los tiempos
Monday, January 04, 2010
Las autopistas me llevan a tu vaquero
La casa está vacía sin ti
20-12-2009
Esperé en la sala a que volvieras,
Pero el público decidió que te fueras.
Suena la música y no quiero levantarme,
Al no ver tu adormecida cara, tus ojos pequeños,
Preferiría volver a acostarme,
Y así imajinarte en mis sueños.
Tus tiernos lábios, tu dulce boca,
Esos que me moría por besar,
Cómo un adicto a la coca,
En ello no puedo dejar de pensar.
Tu sexy cuerpo que tánto he deseado,
Besarlo y con mis lábios recorrerlo,
Me jode el no tenerlo,
Ni siquiera para mirarlo.
Hice lo que pude para agradarte,
Y creo qu elo conseguí,
Pero lo que quería era conquistarte,
Y ya sólo me queda olvidarme de ti.
Me gusta hasta extremos inconcebibles. Arte.
Wednesday, December 30, 2009
Examen de conciencia
Y, como llega ya el último día del año, viajo un año atrás para examinar la lista de propósitos de 2009 y ver cuáles he cumplido y cuáles quedaron en agua de borrajas (me temo que eran ya agua de borrajas hasta para mí misma en el instante en el que los formulaba):
- Encontrar una nueva casa que intente, aunque sea difícil, ser tan bonita y acogedora como la actual (este es el único propósito de año nuevo que pienso cumplir sí o sí, y a corto plazo). Encontré una casa nueva bonita y acogedora. Es enana, no tiene calefacción y la palabra "decoración" se le queda grande a la extraña disposición de los muebles, pero tiene una terraza que es el orgullo de mi raza y soy muy feliz ahí.
- Aprender a hacer sushi. Ejem, primer propósito incumplido.
- No dejar de beber, pero dejar de beber hasta la náusea. No vomitar en las casas de mis amigos. A ser posible, no vomitar en mi propia casa. ¡Hecho! Creo que he vomitado alguna vez a lo largo de este año, pero no con tanta frecuencia y ahora me emborracho elegantemente en compañía de amigos sin llegar a la náusea. O cuando noto que estoy a punto de perder la presencia de ánimo, le pido a alguien que me acompañe a casa o a un taxi. O, lo que es mejor y mucho más cómodo, bebo en mi casa o en casa de amigos, la señal definitiva de la adultez. Para 2010 quiero realizar una imagen mental de mí misma en albornoz, gafas de sol y un cóctel en la mano tumbada en la terraza, con mi partenaire al lado fumando un puro. Eso es lo que quiero para el resto de mi vida.
- Ser menos vaga y en vez de pasar los domingos de resaca en el sofá, armarme de valor, ducharme e ir a dar cortos y agradables paseos. La verdad es que tal y como se han desarrollado los acontecimientos este año, he salido muy poco de casa. Se ha convertido en un chiste recurrente imaginarme dentro unos años (aunque al paso al que voy, que por primera vez en diez años he engordado y tengo algo parecido a tetas y culo, será dentro de unos meses) convertida en una gorda que viste con bolsas de basura y túnicas de gorda, como el Homer gordo, con una gorra de gorda en la cabeza y mirando desconfiada a los vecinos.
- Ir más al cine y al teatro, sobre todo si me invitan. He ido bastante al teatro; al cine nada. De todos modos, pongamos propósito cumplido
- No tener relaciones sociables basadas exclusivamente en el fin de semana, sino quedar con gente también por las tardes para tomar algo y hacer recados en compañía y estando sobria. Ehmmm... pues sí, digamos que sí, cumplido también.
- Depilarme más a menudo. Sí. Creo que lo he hecho.
- Comer más pescado y verduras y no tantas rufles al jamón. Totalmente incumplido. De hecho hace un par de meses he tenido que poner una barrera a las rufles al jamón, porque me estaba deslizando por un tobogán de paladar quemado y sabor saladito que ni una bollera adicta al crack.
- Acabar con las grietas. Jo, totalmente incumplido. Pero me temo que no está en mi mano.
- Ser un poco más lady y dejar de usar la ropa rota y estropeada, por muy cómoda que me sea y por muy bien que me vea con las converse/cazadora/mallas destrozadas. Teniendo en cuenta que ahora trabajo en casa, me he pasado 4/5 del año en pijama y/o chándal. De hecho el deseo no debería ser "ser un poco más lady", sino "ser un poco menos white trash".
- Usar pantalones que no sean exclusivamente vaqueros. Usar más vestidos y faldas. Por otra parte, cuando salgo de casa me acicalo como si fuese a ver a la reina de Inglaterra. Sigue pendiente el tema de dejar un poco de lado los vaqueros.
- Comprar ropa interior bonita y sexy, y no sólo bragotas de algodón con dibujos de caracoles y nubecitas. Dios, me doy cuenta de que he incumplido totalmente los propósitos para 2009. Este año de hecho me he convertido en el fantasma de las bragas rotas.
- Ser más creativa, trabajadora y constante. Trabajadora sí que soy, y he descubierto que tengo más fuerza de voluntad y constancia de lo que creía.
- Leer más libros y no releer la qué me dices o la glamour por pereza. Bien, creo que cumplido.
- Tener algún tipo de actividad casera para mantener mi tiempo ocupado productivamente cuando esté en casa, y no pasar tanto tiempo en el facebook. Tal vez dedicarme al punto de cruz, o bordar con mis iniciales las sábanas y toallas. O hacerle sombreritos y vestiditos a cerillas, como una Briones. Mi actividad casera ahora es una sola, básica e importantísima: trabajar.
- Viajar más. No he viajado tanto como en 2008, pero el balance final es positivísimo: hasta he visto "Turandot" en
- Llamar más a mis padres. Soy una mala hija que merece un castigo divino.
- Ser una buena amiga a la que todo el mundo quiere por su sabiduría y elegancia interior. Estar ahí para escuchar los problemas de los demás. No ser borde, dar problemas ni criticar a la gente. Ser ecuánime. Intento ser lo más libra posible y dar buenos y sabios consejos, pero como no salgo mucho de casa mi conocimiento del género humano empieza a basarse en Mujeres, Hombres y Viceversa. Tal vez mis amistades no deberían hacer mucho caso de mis consejos.
- Ver Deadwood. Acabar con Mad Men. ¿Ver, tal vez, True Blood? Vimos Deadwood (bien), Lost (adicción total), Roma (maravillosísima, sexo, violencia y Julio César, ¿qué más se le puede pedir a una serie?) y Bob Esponja (amo a Bob Esponja, es arte, genialidad y talento por cada uno de sus poros de esponja)
- Hacer los ejercicios de la espalda y mejorar la postura corporal. Mal, pero prometo enmendarme con la wii fit. Mejoraré mi postura corporal a base de romper pelotas invisibles con el culo.
- No quedarme dormida en bares, teatros ni cines. Como ahora mi hora habitual de levantarme es a las diez de la mañana, no me duermo tanto en los sitios. Pero nunca lograré desterrar del todo esta costumbre de mi vida.
- No enfadarme por cosas absurdas que no tienen solución, como con la gente que aplaude cuando el avión aterriza, por el uso indiscrimando de la comic sans o con las tonadilleras que dicen "eso es incierto". Ser más paciente, no rabiar, no celarme, ser madura y equilibrada. Con lo divertido que es montar en cólera, ¿quién necesita ser una puta balsa de zen?
- Actualizar más el diario. Jo. Hay que dejar algo para 2010.
Wednesday, December 16, 2009
Belleza y poder
Saturday, December 12, 2009
Copiota
Llevaba un tiempo deseando releer el prólogo que escribe Jardiel Poncela (my first, my last, my everything), para su primera novela, “Amor se escribe sin hache” (título que luego remedó el hábil José Luis Moreno para su “Humor se escribe con hache”), y ahora, al hacerlo, se me ocurren mil apostillas propias a sus afirmaciones personales, apostillas que por supuesto no ahorraré al paciente lector y procedo a detallar aquí, porque, citando a Heine como hace Jardiel en este mismo prólogo, “Siempre es divertido hablar de uno mismo”
“Mi esqueleto está proporcionado: doce grados menos proporcionado que “Apolo” y veinticinco grados más proporcionado que “Quasimodo”
Bien, a esto podría decir yo que “Mi esqueleto está proporcionado: doce grados menos proporcionado que la Venus de Milo y veinticinco grados más proporcionado que Christina Aguilera.”
Soy hábil para toda clase de trabajos manuales, incluido el trabajo de liar cigarrillos, aunque los compro siempre liados por Abdulla Co. Ltd. (Me gusta el campo, el arroz, los huevos fritos, las mujeres y el bistec con patatas.) No pruebo el pescado desde hace ocho años: no bebo vino ni licores y mis órganos funcionan con la exactitud de un funicular.
Lo de los trabajos manuales es extraño porque para algunos soy totalmente negada y otros, bueno, no es que tenga unas dotes especiales ni que sea muy brillante, pero los desempeño con razonable éxito. Por ejemplo: calceto, hago ganchillo, pinto (con brocha gorda y fina) y hasta bordo en ocasiones (todo ese tipo de cosas inútiles). Sin embargo soy totalmente incapaz de envolver un regalo de un modo decente y en cuanto a los arreglillos de casa creo que sólo sé cambiar una bombilla cuando está fundida. De vez en cuando me veo obligada a meterme en pozos en medio del monte para desatascar tuberías o encaramarme al tejado de mi edificio para arrancar las malas hierbas. No lo hago mal, pero siempre es bajo dirección materna, nunca por iniciativa propia. Tampoco se me da mal manejar una pistola de silicona, aunque soy incapaz de purgar un radiador. Jamás he intentado liar un cigarrillo y creo que estaría en la lista de las cosas que se me dan fatal. Me gusta el campo no excesivamente y a rachas; como de todo y soy una comensal muy agradecida que disfruta de cualquier cosa que le sirvan, excepto vísceras y ensaladilla rusa, y aún esta la como sin quejarme, sólo que nunca la pediría en un restaurante. Me encantan las sopas y cremas, la carne, la pasta, los pasteles de verduras y el chocolate. Bebo, sí (demasiado), de vez en cuando, y tengo bastante tendencia al estreñimiento.
“Nunca he padecido enfermedades repugnantes, esas enfermedades deshonrosas de que los hombres suelen hacer gala. Mi salud es perfecta, como la “Casada” de Fray Luis (que a mí no me parece perfecta)”
Huelga decir huelga general. Uy, huelga decir, digo, que jamás he padecido ninguna enfermedad repugnante de esas del coño. De hecho, salvo resfriados y gripes y así, la última enfermedad que tuve fue la varicela a los ocho años. Uh, bueno, hace un par de años tuve una leve anemia y hace un par de meses una gastritis por rellenar con demasiadas verduras mi falafel en un Maoz-buffet libre. Gordita que es una.
“Disfruto de unos músculos resistentes, aunque no se nota a primera vista, y no hay esfuerzo físico que los haya humillado. Con la mano derecha sostengo 101 kilos; con al izquierda, 56, y con la dos manos sostuve mi casa cuando he tenido casa puesta (Salto, corro, trepo y juego al ajedrez sin fatigarme. Me gusta subirme a la trasera de los automóviles y bajar de los tranvías en marcha, sobre todo cuando van “al nueve”
Yo soy una debilucha total y se me ve debilucha total. Bastante hago con arrastrar sofás varias manzanas hasta mi casa cuando queremos cambiar el mobiliario del salón.
“No tengo predilección por ningún color, como declaraban en las interviús los autores del siglo XIX, y puesto a elegir, elegiría el color esfrucis.”
Yo, como soy niña, sí que tengo color favorito: el azul.
“El hombre a quien más admiro, al que considero como el más importante del mundo, en el pasado y en la actualidad, es Charlie Chaplin (Charlot), verdadero genio de todas las épocas.”
El hombre al que yo más admiro eres tú. Antipoesía eres tú.
“Me gusta charlar, porque la charla es uno de los placeres más arrobadores que nos legaron los griegos; pero procuro charlar poco con grandes artistas para no embrutecerme”
A mí me encanta charlar, parlotear, conversar, monologuear, discutir y farfullar.
“Los animales domésticos me atraen, como atraen las playas de moda.”
Me gustan mucho los animales, los que más los perros, pero reconozco que son un coñazo. Aún así, ¡les quiere uno tanto!
“Detesto a las personas (escritores, filósofos o barrenderos) que denigran la época presente y la humanidad presente para exaltar otras épocas de la Historia. (Todas las épocas de la Historia son iguales, aunque sean distintas. El hombre actual es tan bestia y tan perverso como el que oyó gruñir en el Parlamento a Pi y Margall o como el que vio entrar en Toledo a Alfonso VI o como el que dibujó mamuths en la cueva de Altamira. Y en cuanto a nuestra juventud futbolística no es más ni menos estúpida que la juventud que bailaba en la Bombilla con el hongo puesto o la que jugaba a la morra en los anfiteatros romanos.)
No puedo estar más de acuerdo con este texto y de hecho doy muchas veces el coñazo diciendo “porque como dice Jardiel Poncela “todos los hombres son igual de estúpidos bla bla bla...”
“Viajar me seduce. Con la sola presencia de un tren, me abraso con la impaciencia de irme a algún sitio. (A veces, también me abraso con el cigarrillo)
Viajar me gusta mucho, pero a veces me da una pereza... como casi todo en la vida, la verdad, que me da una pereza bárbara. Necesito que me empujen o que vayan delante de mí, así ya me animo y hasta me entusiasmo.
“Respecto a los grandes problemas del más allá, tengo ahora ideas que no se parecen en nada a las que tuve en un principio. (...) Entonces, la contemplación de un cadáver me hundía en profundas meditaciones, y me hacía preguntas, y me imaginaba respuestas, e incluso creía ver, en el vidrio entelado de aquellas pupilas, reflejos misteriosos de Regiones Inaccesibles. Hoy contemplo un cadáver y no se me ocurre decir más que:
_Está muerto.”
Tal cualito, mi adorado Enrique (ah, ¿se puede ser más cursi?)
“Almuerzo y como en restaurantes, y con el tiempo, merced a ese método, formaré en las filas de los hiperclorhídricos”
Me gustaría comer en restaurantes mucho más de lo que lo hago, todos los días no, que aburre. Eso sí, desayunar todos los días fuera de casa me encantaría: zumito de naranja y café con leche con bollo.
“No entiendo una palabra –ni una nota- de música. Por ello, me gustan las melodías cursis, los himno ramplones y los pasodobles ratoneros. (El lector comprenderá en seguida que me seduce la música de Alonso.)
Yo tampoco tengo ni idea de música. Me gusta la música de viejos parrandera, tipo los tangos y las rancheras, las canciones yeyé y Kylie Minogue. Una de mis canciones favoritas, en plan feel good, es “Ray of Light”, de Madonna, y con eso creo que ya está dicho todo. She's got herself a universe y tal.
Me canso de apostillarle cosas a Jardiel. Mejor actualizo ya que esto se alarga, no sin antes copiar la siguiente
NOTA IMPORTANTE _La cita de Heine con al que ha encabezado el prólogo no la escribió nunca Heine. La he escrito yo, y he puesto debajo el nombre de Heine como podía haber puesto el de Landrú.
Thursday, November 26, 2009
La casa de tócame Roque
Verdaderamente hay días en los que el mundo te da motivos para el odio, la rabia y la indignación. Desde ayer, mi motivo de enervamiento o enervación es el divorcio de la infanta Elena. Y no porque me importe especialmente lo que le pase (aunque soy rendida admiradora del personaje de Jaime de Marichalar, el hombre mejor vestido de España), sino porque da pie a que se hable mucho de un tema que me crispa los nervios: la nulidad eclesiástica. Ya sé que es una cosa que se consigue con dinero e influencias, pero de verdad, ¿cómo es que la solicita la gente? ¿por qué tanto empeño? ¿Y es que cómo es posible que una persona se considere a sí misma católica, se divorcie, consiga la nulidad y luego se vuelva a casar por
Lo que quiero decir es que si te consideras a ti mismo un buen católico (y no hablo de los de “creo en Dios pero no en
Aunque hay otra cosa (ahora estoy ya con el colmillo sangrante) aún peor que el fingimiento de sacristía, la verdad: los curas gays. ¿Pero qué mierda es esta? Aquí la gente quiere estar en misa repicando (fíjense qué bien traído) y quieren ser ministros de
Desde luego, yo si fuese cura, no le iba a dar la comunión a un solo divorciado, así me quemen en la hoguera esa panda de fariseos.
Thursday, November 19, 2009
Cursi es todo sentimiento que no se comparte
Friday, November 06, 2009
Donde dije digo, digo Diego
El miércoles pasado fui al teatro a ver “Urtain”, de Animalario, esa compañía que tanto gusta a la progresía y a los amantes de Alberto Sanjuán (a los que comprendo perfectamente desde que una de mis primas me mandó un mail con fotos en las que se le veía follando en una playa con una mozuela y, además de tener un buen pollón, estaba barbado, con el pelo lleno de salitre y guapísimo. Yo, como Vivola Adamant, creo que las barbas lo son todo en esta vida). La obra me gustó mucho y tal, pero pasó una cosa que me repelió profundamente y me hizo sentirme muy identificada con un tío mío que es muy amante de la ópera pero dejó de ir y prefiere verla en cd´s en su casa porque dice que pasaba mucha vergüenza ajena con el resto del público asistente. La obra es como una cuenta atrás desde 1992 hasta el nacimiento de Urtain, todo como mezclado con detalles sociales e históricos de Ejpaña y todo eso, y hay un momento en el que uno de los actores se pone a imitar a Eugenio sobre el escenario con el “¿Saben aquel que diu…?” pero resulta que lo que cuenta, hablando en todo momento con el acentazo catalán de Eugenio, no es un chiste, sino el asesinato de aquellos abogados laboralistas por parte de un grupo de extrema derecha en el setenta y no sé qué. ¡Y la gente se reía! Yo puedo entender que haya un salto generacional de gente joven (joven como yo, que –afortunadamente- no era ni proyecto de aquella) que en su vida ha oído hablar de ese tema y la transición le suena como una cosa muy lejana y tal, pero coño, bastaba con escuchar lo que estaban diciendo para ver que no tenía ni puta gracia. Pero no, se reían porque imitaba a Eugenio y a ese sí le conocen, que le habrán visto en Youtube. Y otro momento horrible y que ya me llenó el fondo del alma de ascopena fue que otro actor, en otro momento de la obra, imita a Raphael y canta “Mi gran noche”, ¡y la gente se tronchaba! Y eso sí que ya me parece una falta total de respeto, de sensibilidad y de entendederas. Raphael es un artista como la copa de un pino, y quien se toma su presencia y actitud como un detalle chusco motivo de burla y carcajadas entre las butacas, merece la muerte de un modo lento y doloroso por prepotente y por inculto.
Yo no salgo mucho de casa, el otro día hasta encontré semiatractivo a Jesulín en el reportaje de Antena 3, igual todo influye, pero hay cosas a las que uno no puede acostumbrarse.