Tuesday, October 27, 2009

Lo importante y lo no importante

El vídeo que hay que ver antes de leer esta entrada está aquí.
¿Qué les parece? Obviando las hordas de personas que apoyan al cien por cien las palabras de este señor (que esto ya daría para hablar mucho pero sin decir nada nuevo ni significativo), lo que me parece increíble es que haya gente a la que este vídeo le produzca de verdad indignación y cabreo. ¿Cómo es posible? ¿Se toma el mundo las cosas demasiado en serio o soy yo que me lo tomo todo a cuchufleta? ("yo y el mundo", como la serie de Corey Mathews). El humor es una cosa imposible de explicar, pero a mí un señor de barba, serio, grave, autoelegido salvaguarda de la moral y de los valores tradicionales diciendo cosas como "tu apestoso coño" y "pedazo de furcia" me parece el no va más de lo tronchante y carcajeante. No entiendo que otra personas puedan tomárselo en serio hasta el punto de indignarse y sentirse ofendidos como noviolento, como tolerantes, como rojos, como mujeres o como personas humanas.
Total, que entre reír e indignarse, la mejor opción es reírse, aunque seguramente el mundo ha avanzado y ya no somos todos siervos de la gleba gracias a que mucha gente se indignaba en vez de reírse. Qué sé yo, la vida es muy complicada.

Tuesday, October 06, 2009

Looost

(Advertencia: Todo lo que a continuación se dice debe leerse única y exclusivamente si se ha terminado de ver la quinta temporada de Lost, a no ser que se quiera simplemente disfrutar de mi desordenada prosa y agudas reflexiones, en cuyo caso, adelante. Y pido perdón de antemano por el rollazo que voy a soltar, pero no he dicho nada y tengo mucha tensión acumulada).

Empecé a ver Lost al día siguiente de San Juan. Sabía que existía, que era buenísima, tenía amigos que la seguían y todo eso, pero hasta entonces no me había dado por ahí, y de hecho le tenía un poco de manía, había visto el primer capítulo y no me atraía nada, me daban igual, no quería verla. La noche de San Juan estuve en una fiesta en la que el 80% de las conversaciones giraban en torno a la serie, así que me dije “bueno, es hora de empezar” (licencia poética) y zas, al día siguiente nos prestaron la primera temporada , que cinco días después habíamos finiquitado, hice una visita a un amigo que tenía la segunda, tercera y cuarta en dvd y hasta hoy.

Yo no llegué virgen a Lost. Sabía un millón de cosas, además de que Hurley nunca muere. Sabía de la existencia de osos polares, del humo negro, de que todos los personajes estaban relacionados entre sí por curiosas coincidencias de su pasado, sabía que en cierto momento la serie giraba y en vez de flashbacks empezaba a ir hacia delante, sabía que había saltos en el tiempo. Mal, vamos, se pierde gran parte del efecto sorpresa, pero no puedo evitar recordar detalles de cosas que ni me van ni me vienen (sólo he visto los dos primeros capítulos de Los Soprano y sé que en una de las últimas temporadas el hijito de Tony intenta suicidarse. ¿Qué cómo lo sé? Yo qué sé, lo habré leido en interné). Es como cuando estábamos viendo el capítulo de Hurley en la primera temporada y dijo mi partenaire: “¿Y a este qué le pasaba, que le tocaba la lotería, no?”. Y es que la gente se equivoca, lo difícil no es aprender sino no aprender. Esto de saber cosas por adelantado roza tintes dramáticos si tenemos en cuenta que yo ya había visto, al menos dos fragmentos de la serie muy importantes, en casa de mis padres, con la Fox de fondo, esperando al inicio de Las chicas Gilmore.

-Momento importante que yo ya había visto antes de seguir Lost 1: El inicio de la tercera temporada, con Juliet en su casita de muñecas escuchando Downtown, la reunión del club de lectura y el avión que aparece en el cielo.

-Momento imporante que yo ya había visto antes de seguir Lost 2: El final de la cuarta temporada, con el carguero explotando y Sun gritando desde el helicóptero, desesperada ante la muerte de su marido (que luego no está muerto, pero esa es otra historia).

Mal, fatal. Y tenemos que tener aún más en cuenta que contábamos con las cuatro primeras temporadas en dvd, con lo que, en el momento terrible e icónico en el que Desmond le dice a Charlie: “Vas a morir, Charlie”, fuimos corriendo a coger la carátula de la cuarta temporada y comprobamos, al borde de la depresión, que Charlie no salía (y Míster Eko tampoco, pero eso ya nos daba más igual). En cualquier caso las cosas son lo que son, no se puede cambiar el pasado (fíjense qué bien traído) y cuando vi a Jin por primera vez ya sabía que iba a morir, y sin embargo creo que esto no ha mermado ni una gota mi enganchamiento por la serie. Y el caso es que no sé cómo ha hecho la “gente normal” para seguirla capítulo a capítulo semana tras semana y con intervalos de un año sin morir de ansiedad. Vamos, yo es que pienso en no verla en rondas de cinco en cinco capítulos y todo seguidito en el plazo de tres meses (con uno de descanso en medio) y me da algo.

Jack me cayó fatal desde el principio. Es un pesado, un tolilli, un agobiado, un repelente y feo, además. En la lucha sin cuartel entre fans de Sawyer y fans de Jack yo soy de Sawyer a muerte, porque ¡es el único que lee! , por razones de recreo visual y porque es autor del genial mote, dirigido a Sayid, de “Capitán Falafel”. Es que me troncho. Aunque la verdad es que me gustan todos, para qué engañarnos, con una especial debilidad por Charlie (al que se lo perdono todo, la locura con el mono, que sea un poco pringado al fin y al cabo), y si tuviese que elegir me quedaría con Desmond, cuya historia de amor con Penny me conmueve más de lo imaginable. El triángulo amoroso, después cuadrángulo Jack-Kate-Sawyer-Juliet me da bastante igual. Me la suda con quién se quede Kate, aunque la verdad es que parecían muy felices Jack y ella en Los Ángeles, follando todo el día como descosidos. Y se supone que el protagonista es Jack, al fin y al cabo, y esto no es “Dawson crece”.

El momento en el que me enganché, el momento en el que todo dio un giro y pasó a ser una fiebre y una obsesión, es esa escena de la primera temporada en la que Hurley se acerca a Jack para decirle que han encontrado la lista de pasajeros, han hecho cuentas y que ¡Ethan no iba en el avión! Y cambia el escenario y nos encontramos a Claire y Charlie caminando por la selva y de repente aparece Ethan y te cagas de miedo.

La primera y la segunda temporada me encantaron. La primera obvio, aunque luego la recuerdas y da la sensación de que, comparándolo con lo que vino después, no pasó nada salvo la muerte de Boone (qué pena, Ian Somerlander me encantaba desde aquella película con Shynnyn Sossamon, ¿qué habrá sido de ella? Esa chica prometía). Mi escena favorita de la primera temporada es un planazo aéreo que le dedican al barco en el que van Michael, Walt, Jin y Sawyer. La música, el mar, las velas al viento, unos hombres que se lanzan a navegar para encontrar la libertaaad, yo no necesito más. La segunda me chifló. Me gustaba mucho todo lo relacionado con Desmond y la escotilla, el tema de los números me tenía en vilo, los capítulos relacionados con los pasajeros de la cola del avión ralentizaban la acción y todo eso pero a mí me gustaban mucho, me encantó el capítulo llamado “los otros 48 días” (creo) en el que se narraba cómo los pobres Ana Lulú and company se enfrentaban a esos ataques nocturnos. Luego aparece Henry Gale y ya es la locura total, se siembra la duda y la cizaña, yo gozo como una perra, y ese regreso de Michael que a todos nos hizo gritar, cargándose a Libby y a Ana Lulú. Y el capítulo final, con la llave y la explosión. Jarl.

Con la tercera y la cuarta ya cambian las cosas. Y es que para mí ahí se rompe el que hasta entonces era un comportamiento perfectamente lógico y normal por parte de los personajes. No puedo entender que tengan a Kate y a Sawyer metidos en una jaula y que hablen con los otros y les digan “déjanos salir” en vez de “pero quiénes sois”. Creo que la curiosidad tiene que ser tan grande que no entiendo cómo no se ponen a implorarles que les cuenten quiénes son, qué hacen en la isla, por qué secuestraron a Walt, por qué secuestraron a Claire, qué poderes tiene la isla, qué pasa, qué coño pasa. El ansia de saber de esa gente que está sufriendo cosas tan terribles tiene que ser muy fuerte, tienen que intentar ententer, ¡intentar entender!

Yo no entiendo nada. Y con la quinta, si me pongo a pensar en las paradojas temporales del tipo de “si yo voy al pasado y mato a mi madre ¿llegaré a nacer algún día o me esfumaré en el aire o conviviremos dos yos de distintas edades o se desdoblará la realidad o todo ocurrirá tal y como estaba planeado desde el comienzo por un Ser Superior?” me da un dolor de cabeza terrible. Se supone que algunos enigmas de van resolviendo poco a poco, como lo de los osos polares, que se supone que los tenían los de Dharma en la islita pequeña para hacer experimentos con ellos, metidos en las jaulas en las que están luego Kate y Sawyer. Pero no me quedo tranquila. Una parte de mí quisiera que hubiese algo tipo “Se ha escrito un crimen”, en el que Jessica Fletcher empieza a contar cómo ha descubierto al asesino y se ve una recreación de los hechos para que quede todo clarito y bien clarito. Ya, ya sé que entonces no sería tan buena la serie. Es que jo, qué buena es. Qué bien hecha está, cuánto dinero ahí gastado (comentario de albañil), qué planazos, qué actores, qué guión, qué diálogos, qué historia. Qué fondo tan filosófico y profundo, cómo hace que reflexiones, que te preguntes a ti mismo lo que piensas sobre el destino, la vida, la muerte y las paradojas temporales así en general, y ya se sabe lo importante que es saber lo que uno opina sobre las paradojas temporales. ¿Es Lost la mejor serie de la historia? Pues casi casi diría que sí; una de las mejores, desde luego.

Quiero saber de una vez si es verdad que los guionistas lo tenían todo atado y bien atado desde el principio. Que se supone que sí, pero entonces a cuento de qué vienen declaraciones como las de Michael Emerson (Benjamin Linus) diciendo que “hace tres años volé a Hawaii para un papel episódico y ha terminado convirtiéndose en el papel de mi vida”. Espero que de verdad lo tengan todo pensado desde el principio, aunque veo imposible que en una sola temporada logren explicar tantos enigmas, o al menos los principales. Con que no sea todo un sueño de Jack me conformo.

Quiero saber por qué los Otros necesitan líderes. ¿Por qué no es su líder Richard? ¿Por qué necesitan primero a Windmore y a Eloise y luego a Ben y luego a Locke si se les ve muy capaces de valerse por sí mismos? Si Richard da la sensación de que puede entrar y salir de la isla cuando quiera, y viajar en el tiempo (amén de ser eternamente joven, como Mel Gibson), y habla con Jacob, en serio, ¿por qué necesitan líderes?
Tengo un amigo que dice que el gran misterio de Lost es cómo es posible que Sun aprendiera a hablar inglés en sólo cuatro meses si además la mitad de las clases se las pasaba follando con el profesor. Para mí el gran misterio de Lost es cómo es posible que Daniel Faraday sea heterosexual con ese buclazo de madre que tiene.

Y bueno, por qué. Yo creo que la gran pregunta no es cómo, si no por qué. Si se contesta un por qué satisfactorio a todos los interrogantes de la serie, da igual que todo bordee la cienca ficción más delirante, da igual que nos pidan a los seguidores una gran prueba de fe, da igual que haya cosas que bordeen el absurdo (como que Sun con su indemnización de la compañía Oceanic se compre la empresa de su padre. ¡Se compra un holding coreano! ¡Se compra la Daewoo!). Dará igual porque sabremos por qué existe la isla y por qué existe Jacob y su antiJacob y por qué necesita apropiarse de cadáveres para matar y por qué le quiere matar e infinitos por qués. ¿De verdad, por qué todo esto?


Friday, October 02, 2009

¡Pero bueno!

Estoy encantada de que no le hayan dado los juegos a Madrid. Es una ciudad fantástica tal y como es y no necesita unos juegos olímpicos que la sigan poniendo patas arriba. Sin embargo, vivo en Barcelona y desde hace un minuto se han empezado a oír cohetes, pitidos de coches y aplausos en la calle. Y no son brasileños, claro. Yo, públicamente, me cago en la mierda envidiosa, paleta y gilipollas de Barcelona.

Wednesday, September 23, 2009

Manía nº 18

Cuando me voy de viaje, necesito hacer la maleta con al menos dos días de antelación. A veces he intentado quitarme de esto dejándolo para al día antes, en plan "bah, pero si son dos bragas y una camiseta lo que hay que meter, déjalo para el día antes", pero no puedo, no puedo. He llegado a estar en camita metida con un libro en las manos y levantarme como un resorte en plan "¡No puedo más, se acabó, tengo que hacerlo" como dice una amiga que le pasaba con un aparato de esos que te sorprendes de cómo avanza la humanidad para espantar a los mosquitos, uno que emitía una señal acústica que a ellos los horripiliza y que tú apenas la notas, en teoría, porque se oye así como un zumbidito bajito bajito, y esta amiga dice que se acostaba tan tranquila y de repente se despertaba en medio de la noche y tenía que apagar el zumbido de un manotazo, porque le estaba perforando el cerebro. Pues eso, eso me pasa a mí con (no) hacer la maleta. Y repaso una y otra vez la lista de productos de aseo personal que tengo que llevarme, lo cual no es óbice para que en alguna ocasión me haya olvidado de cosas muy importantes como una caja de tampones o líquido de lentillas o el cargador del móvil. Lo peor del mundo, olvidarte de alguna cosa imprescindible al hacer la maleta (y que te roben el bolso; que te roben el bolso es casi casi tan malo como que te violen).
Hoy por ejemplo, tengo la maleta hecha (porque me voy mañana a Lisboa, ja) (esto me recuerda la última vez que estuve en Lisboa, hace ya más de un lustro, poco después de un flirt con un fascista que estaba totalmente como una chota pero que a mí me ponía pinochet. Hay que ver cómo es la vida) desde el lunes, y mirarla desde la distancia y saber que ya está lista me llena de una paz y una tranquilidad muy necesaria en estos días en los que tengo tanto trabajo que me vuelvo loca e irme de viaje es lo peor que puedo hacer, además. Y el caso es que antes no me pasaba esto, me pasa, curiosamente, desde que viajo más y tengo que hacer muchas maletas. Y supongo que la conclusión de esto es que con los años no nos volvemos mejores ni más comprensivos, sino que se nos acrecientan las manías y nos volvemos unos raros. Y es que yo siempre he llevado una vieja dentro de mí.
(Curiosamente, en cuanto llego a casa tengo que deshacer la maleta inmediatamente. El acto de coger la ropa sucia del viaje y meterla en la lavadora es uno de los gestos que más paz, bienestar y endorfinas me da).

Wednesday, September 16, 2009

El loco, loco mundo de agua.

Hace un par de días vi en la Sexta (argh) parte de Waterworld por primera vez. Entre otras muchas cosas me dejó flipada el siguiente diálogo:
(Kevin Costner y Jeanne Tripplehorn navegan a bordo de un velero. Se divisa al fondo una plataforma de esas que parecen petrolíferas chungas en las que viven los pobres desgraciados que pueblan el Waterworld)
Jeanne: ¡Mira, una plataforma!
Kevin: Es un puesto comercial (les grita unas cosas ininteligibles).
Jeanne: ¿En qué idioma les hablas?
Kevin: En PORTUGRIEGO.

Adorei.

Tuesday, September 08, 2009

Las putas suicidas

No es que esté especialmente orgullosa porque de hecho lo he escrito a salto de mata, que estoy trabajando como una perra, pero por razones que no vienen al caso he tenido que hacer una critiquita de "Las vírgenes suicidas" y como me he propuesto actualizar mucho más a menudo el diario, no voy a desperdiciar ni una coma de lo que escriba. Además la novela la leí hace años y para hacer esto sólo he podido revisarla un poco por encima.
Tenía que haberlo terminado diciendo que una de virgen tiene bien poco, que se pasa la mitad de la novela follando con desconocidos en el tejado.
"Tal vez tengan razón los que dicen que todo sentimiento humano, todo conflicto, todo problema, ha sido ya tratado por los clásicos griegos. Todavía hoy los mitos ayudan a explicar, más allá de Freud, gran parte de las incógnitas de la naturaleza humana. Jeffrey Eugenides –su apellido le delata- lo sabe muy bien, y en “Las vírgenes suicidas” crea un mito moderno que retrata los misterios de la adolescencia.
El autor convierte la pequeña tragedia de un suburbio de una ciudad americana en metáfora del mundo. Se aproxima a la adolescencia de un modo perfecto y delicado, con sensibilidad reverencial hacia sus personajes y atisbando ya unos temas que retomará en su segunda novela, la maravillosa Middlesex –firma candidata al esquivo título de “la gran novela americana”-.
Como en un eco, el chico que narra la historia –que es uno y todos a la vez- evoca la serie de acontecimientos que condujo al suicidio de las cinco hermanas Lisbon, beldades inalcanzables que fascinan a sus vecinos y compañeros de clases de un modo tan perturbador que décadas después éstos todavía las recuerdan y siguen reuniéndose para intentar desentrañar el misterio que las envuelve, entrevistándose con aquellos que las trataron en su corta estancia en la Tierra. Rememoran una y otra vez los hechos, intentando ordenar los recuerdos para llegar a entender a aquellas chicas y el por qué de su muerte, sabiendo que nunca lograrán desentrañar del todo su misterio –que es el misterio del suicidio, el misterio femenino, el misterio del alma humana, el misterio de la fascinación por otro, el mito, en definitiva- aferrándose a los objetos pertenecientes a las Lisbon que han podido reunir y que ahora veneran como reliquias.
El texto se detiene en infinidad de pequeños detalles, en el estampado de la blusa que se puso Mary el día del entierro de su hermana menor, en el aroma de cada casa en particular, en la curvatura de los dientes de Therese, en el sabor del chicle que mascaba Lux, en las canciones que escuchaban todas o la sonrisa que un día Bonnie dirigió a uno de los chicos. Las hermanas Lisbon se construyen con los recuerdos -volubles, a veces contradictorios- de los que las conocieron y con sus enseres y objetos personales. El detallismo es tan preciosista que atrapa al lector y lo sitúa directamente delante de la casa de las Lisbon -víctima poco a poco de la decadencia del mismo modo que sus habitantes se van encerrando en sí mismos- observando a las muchachas cada vez más lejanas a través de los visillos, buscando desesperadamente la manera de decirles que no están solas en el mundo, que no las olvidan, buscando un subterfugio para ayudarlas –inútilmente- a escapar."

Friday, September 04, 2009

Cosas que nunca volveremos a ver

Le robo el título de la entrada a Sisterboy porque es lo primero en lo que he pensado al encontrarme con la siguiente viñeta en el tomo primero de la bellísima biblioteca de Carl Barks que unos amigos han tenido a bien regalarme.
Vean, vean y flipen:

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¡Maltrato infantil por triplicado en una historieta de Disney! El Pato Donald que yo conocí en los Don Miki de los ochenta jamás habría utilizado la vara para azotar a Jorgito, Juanito y Jaimito. Eran otros tiempos, tan lejos y tan cerca, etc. etc.
Sin embargo mi viñeta favorita de todo Carl Barks, producto ya no del genio de Carl Barks sino de algún traductor o adaptador con mucho sentido del humor, es la siguiente:

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¡La canción favorita de Donald es "Tatuaje"! Me corro litros.

Wednesday, September 02, 2009

Frases que parecen muy obvias pero que en realidad son súper-profundas

La primera supongo que será bastante conocida, pero yo la descubrí hace poco en un artículo de la Vanity Fair sobre Máxima Zorreguieta. Es un lindo símil y está en la línea de uno de mis refranes favoritos, "no hay mal que por bien no venga" (mi favorito absoluto es "arrieros somos y en el camino nos encontraremos", por el touch agrario y por que no hay mayor verdad que que el tiempo pone a cada uno en su lugar):
- No hay rosas sin espinas ni espinas sin rosas.
La segunda la dijo Paulina Rubio en un arranque de genialidad a la hora de hablar de su relación con Colate (y de paso dejar fatal a Ricardo Bofill, cosa que siempre es de agradecer). Sobre el amor se escriben las mayores chorradas, como esa giliflautez de Love Story de "amar significa no tener que decir nunca "lo siento"; aquí Paulina resume y se carga de una patada todo el argumento de "Ya no sufro por amor", de Lucía Etxevarría, ahorrándonos su lectura y otros disgustos casi peores:
- Yo antes pensaba que amar era sufrir; pero ahora sé que amar significa ser feliz.

Tuesday, September 01, 2009

En un día como hoy

El 1 de septiembre del año pasado llevaba ya una porrada de días trabajando porque había tenido poquitos días de vacaciones en agosto. Me levanté, supongo que a las siete o a las siete y cuarto, desayuné, me entalqué el culo y cogí el metro. En el andén y en los vagones había como el triple de gente que el día anterior. La mayoría salieron en mi misma parada y un ejército de hombres encorbatados y mujeres trajeadas avanzaron conmigo a través de los pasillos, todo el mundo callado y con cara de circunstancias, creando un estremecedor efecto de resonancia con sus tacones y zapatos, como si estuviésemos en "Metrópolis" o en alguna terrible fábula posmoderna basada en un relato de Philip K. Dick. "En verdad" sentí congoja y un poco de horror ante la perspectiva de que todo fuera así siempre.
Hoy me he levantado a las diez, he desayunado con toda la pachorra del mundo mientras veía en The Biography Channel (canal maravilloso, reverso guilty pleasure del canal Historia donde igual te cuelan la biografía de Suzanne Sommers que la de Yuri Gagarin) un descacharrante documental sobre la obsesión de Diana por los astrólogos y magos, presentado además por Joan Collins. Me he duchado tranquilamente y ya sí, me he puesto a trabajar como una burra. Y me llena de inquietud la incertidumbre y todo eso, pero a la vez, me siento tremendamente afortunada.

Friday, July 24, 2009

¡Menores violadores!

La combinación de televisión de verano y trabajar desde casa hace que crea que Ejpaña vive una epidemia de menores violadores (en grupos de seis) y de mujeres que venden su virginidad al mejor postor. No sé cuál de las dos noticias es más chunga y me mola más. Creo que son estas cosas las que nos hacen darnos cuenta de en qué mundo y en qué país vivimos, que no es precisamente un lugar con centros culturales diseñados por arquitectos de fama internacional y de cocineros que revolucionan con sus técnicas hasta el propio significado de "puchero". Las noticias carpetovetónicas y como sacadas de una novela de Valle Inclán molan mucho y nos hacen no perder la perspectiva.
De todos modos diez horas diarias con la tele de fondo son demasiadas porque no toda la parrilla es "Sálvame", así que durante un par de semanas estaré completamente desconectada de la reposición de "Sensación de vivir", de AR de verano, de las nuevas temporadas de los Simpson, de Futurama, de Sálvame, de "Elíheme", de El diario de... y de Lost, que falta me hace ahora que he visto el primer episodio de la quinta temporada con los ojos muy abiertos y una ceja levantada. Me voy a Munich a conocer los castillos del Rey Loco, a Salzburgo a cantar "Do re mi", a Viena a meterme un chute de Imperio Austrohúngaro, a Venecia a re-impresionarme y a Verona a ver en la Arena "Turandot". Vacaciones gastronómicas y culturales, las únicas que puedo concebir.

Tuesday, July 14, 2009

Viviendo en la casita de papel

Llevo unos meses enganchadísima a theselby.com, la página web de las casas guays de gente guay en las que el ochenta por ciento de los libros son de la editorial Taschen. The Selby une dos de mis placeres favoritos: el cotilleo y la obsesión inmobiliaria. Mi nuevo -de nuevo nada, llevo seis meses ya viviendo aquí- barrio está jalonado de casas maravillosas de cuyos interiores no puedo disfrutar pero sí de sus decrépitos exteriores. Cuando las veo viene a mi mente la mejor palabra que se puede aplicar a una casa: DECADENCIA. Aquí, una selección de mis favoritas.

La casa de Grandes Esperanzas:

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La verdad es que las fotos son un poco chuchurrías y no se aprecia la belleza y el rollaco que exhudan estas mansiones, pero juro y rejuro que esta tiene el mismo espíritu que el hogar de Anne Bancroft en "Grandes esperanzas", un lugar que, de existir de verdad y no sólo en un decorado de la Paramount, sería uno de mis lugares favoritos sobre la faz de la tierra.
Y fíjense, fíjense en la desenfocada imagen, fíjense en que lo que tienen colgado en el porche:

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¡Es una lámpara de araña! ¡Y art decó! Barcelona y Nueva Orleans unidas. Me corro.

La siguiente casa que quiero enseñarles es la Mansión de la Bruja:

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Desde la azotea de casa de una amiga se ve mucho mejor. Siempre está cerrada y tiene una finca descuidad y llena de maleza. En mis mejores sueños en su torreón vive un poeta dipsómano y heroinómano que espera a que se le caiga la casa (Usher) encima.

Las siguientes no son decadentes ni chungas. Están en una calle bien cuidada y tienen las fachadas en buen estado. De hecho creo que deben ser residencias de ancianos o algo similar. Son la casita blanca y la casita verde:


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Y una señora que pasaba por allí. Tienen jardincito en el que beber té helado y ventanas a través de las que se adivinan maravillosos interiores. Mi favorita es la casita verde:

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En esta foto resulta un poquito amenazante y siniestra, pero en vivo y en directo se ve un lugar maravilloso y bello.
Voy con los ojos muy abiertos, cuando paseo por mi "nuevo" barrio. Todo es hermoso.

Monday, June 29, 2009

El cheli según Lázaro Carreter

Ya es del todo verano y suceden cosas extraordinarias. Me cuesta leer novelas de peso o ensayos con enjundia, así que me he puesto con "El dardo en la palabra", de Lázaro Carreter -que en gloria esté- y tropiezo con este alucinante párrafo dedicado al cheli y escrito en 1980:
"Concentrándonos en el vocabulario (debo advertir que se modifica con bastante rapidez y que sus acepciones son difíciles de definir con brevedad), he aquí unas muestras: movida es una "acción extraordinaria o particularmente intensa"; tronco significa "amigo", como colega (pero ésta es voz más propa del hampa); basca, "peña o grupo de troncos"; paliza, "pelma"; calandrias, "pesetas"; tejo o guil, "duro"; marchoso, "activo, decidido, divertido, audaz"; jula o julandrón, "marica"; ligar, "conseguir", amuermarse, "aburrirse"; carroza, en principio, "miembro del rollo que los troncos consideran ya pasado de edad" y, por extensión, "persona mayor, solemne, que el rollo ni toma en consideración". En bocata, "bocadillo"; vinate, "un vino"; fumata, "acción de fumar tabaco o drogas", y camarata, "camarero", se observan los sufijos preferidos por el "cheli". Demasiao (combiando a veces con tu mach) ha especializado una función autónoma (un coche demasiao) con el significado de "excesivo"; cuenta con la variante barcelonesa (qué) fuerte, ya bastane difundida por Madrid."
Abracadabrante. Yo no sé si es que don Lázaro no se coscaba mucho del rollo, si es que lo copió del diccionario de Ramoncín o si es que los términos han evolucionado mucho con los años. Probablemente sea esto último, pero no puedo dejar de leerlo pasmada y fascinada.
Es verano, sí, y suceden cosas extraordinarias. Se ha suicidado un jurado de Supermodelo por el inefable método de prenderle fuego a su casa y arrojarse -él y su perro- por el balcón. Lo más sorprendente es que Daniel el Kun tenía, en el momento de su deceso, 35 años, pese a aparentar 60. Se han muerto Michael Jackson y Farrah Fawcet el mismo día, confirmando la gran verdad de que las estrellas siempre se van al cielo de dos en dos, para hacer junticas el camino. Y yo he empezado, después de cinco años, a ver Lost. Y claro, no puedo parar.

Monday, June 08, 2009

El maravilloso mundo del Sky Mall

Rebuscando entre los papelotes documentos para hacer la declaración de hacienda (argggh) me topo con la revista Sky Mall, que repartían en el avión que me llevó a Nueva York el pasado noviembre. E instantáneamente recuerdo por qué la guardé y me la traje incluso a mi nuevo hogar en la mudanza de enero. Aquí la tienen:

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La revista Sky Mall no es más que un catálogo de productos de venta a distancia pero con el inefable toque anglosajón de horterismo y chifladura con lo cual, si los productos de teletienda ya son bastante chungos de por sí, imagínense estos. Es que me pasaría horas hojeándolo. Les presento mis productos favoritos:

Los cuadros de Michael Godard
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Genio del hiperrealismo y apuesto mocetón, Michael Godard realiza unas preciosas composiciones con coches, motos y copas de cóctel ideales para personas de alto poder adquisitivo (o algo standing, directamente) que quieran ver representado su estilo de vida de un modo atractivo y elegante: ferraris y dados de póquer se dan la mano sobre un siempre favorecedor fondo negro. Y sí, la "o" de su apellido es una aceituna rellena.
Ampliación de mi cuadro favorito:

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Una fresa con brazos y piernas se baña (literalmente, se está frotando con un cepillo) en un champán que adivinamos carísimo. Chic y hot. Lo quiero para el baño (y apuesto que para ese lugar fue pintado).

La lámpara-pierna:


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No me digan que no les chifla. Una pierna de mujer enfundada en una media de rejilla sirve de sostén para una clásica pantalla de lámpara consiguiendo un efecto sexy, sofisticado y tradicional todo a la vez. Se adapta a todo tipo de ambientes.

La maceta-cagadero para gatos:

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Otro de mis favoritos. ¿A qué mente preclara se le habrá ocurrido tan genial y práctica forma de disimular las siempre antiestéticas cacas de tu gato? Una maceta (¡la planta es real!) con un agujero en la parte trasera te permite además situar la siempre aparatosa caja de arena en medio del salón, ¡o incluso en tu dormitorio! sin que el bonito efecto estético que has creado con el cuadro de Michael Godard y la lámpara-pierna de señora se vea perjudicado. Tiene la genialidad de las cosas simples.

La silla de Tutankamón:

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Esta preciosura se comenta sola. Siéntete faraón sin salir de tu casa. Ideal para compradores de, entre otros productos míticos del telecompring, "El anillo Palas Atenea" o la pulsera "Romance del desierto". Regio.

Y mi favorito, cuyo sólo visionado hace que me corra viva:

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¡La escultura para jardín del Yeti! Mi limitado conocimiento de un sistema de pesos y medidas que no sea el que yo uso hace que desconozca el tamaño real de tal prodigio, pero en mis sueños me lo imagino de dos metros de altura y susurro amorosa, abrazándolo en medio de la terraza: "Mi novio..."

Thursday, May 28, 2009

Las respuestas

1) ¿Qué parte de su cuerpo le gusta menos a Ra?
a) Las orejas
b) Los codos
c) El ombligo
d) El coño
Aunque efectivamente parezca imposible que a una persona no le gusten sus codos, los complejos no entienden de lógica. Y aunque líbreme Dios de ir siempre con manga francesa, no extender jamás los brazos o algo parecido, la verdad es que no son santo de mi devoción. Parecen niditos de pájaro. Y eso, aunque suene muy poético, no es muy estético, la verdad.
2) Ra se ha quedado dormida en un bar. ¿Qué debe hacer?
a) Dejarla cabecear en la barra
b) Parar a un taxi y enviarla a casa
c) ¿Ra dormida en un bar? ¡Imposible!
d) Espabilarla y continuar con la juerga all night long
En realidad todas las respuestas menos la c podrian ser correctas. En esos momentos lo que más me apetece, sin duda, es que me dejen cabecear sobre la barra -o en una esquina, o en un sofá,  o sobre el billar, en plan "Acusados"-, pero lo que más agredecería al día siguiente sería la respuesta b, sin duda.
3) ¿Quién es el escritor favorito de Ra?
a) Lucía Etxevarría
b) Enrique Jardiel Poncela
c) Paulo Coelho
d) Arturo Pérez Reverte
Mi escritor favorito (lo de "escritor favorito" se le queda corto, es my first, my last, my everything) es, ha sido y será siempre Enrique Jardiel Poncela. Cualquiera que no sepa esto (o crea que puedo sentir el menor placer al leer a Paulo Coelho) merece la expulsión inmediata de cualquier país civilizado. 
4) En un karaoke, ¿qué canción encandilaría a Ra?
a) "Déjame" de los Secretos
b) "Derroche" de Ana Belén
c) "Bailar pegados" de Sergio Dalma
d) Cualquiera de los Panchos
Cualquiera de los Panchos, de los que soy ultrafan, no así de Luis Miguel, ser del inframundo al que detesssto profundamente y al ni siquiera su relación con Mariah Carey, su pasado como estrella infantil o la misteriosa desaparición de su madre logran revestir del mínimo interés. Aunque, si lo pienso bien, "Bailar pegados" también me mola bastante.
Y acabo ya, que se me arrejunta el trabajo en la trastienda del ordenador y el sábado me voy  a Ámsterdam a continuar con el periplo por los escenarios del nazismo (oseáse, Europa entera) visitando la casa de Anna Frank.

Friday, May 22, 2009

¿Qué tan bien usté conose a Ra está en la aldea?

1) ¿Qué parte de su cuerpo le gusta menos a Ra? a) Las orejas b) Los codos c) El ombligo d) El coño 2) Ra se ha quedado dormida en un bar. ¿Qué debe hacer? a) Dejarla cabecear en la barra b) Parar a un taxi y enviarla a casa c) ¿Ra dormida en un bar? ¡Imposible! d) Espabilarla y continuar con la juerga all night long 3) ¿Quién es el escritor favorito de Ra? a) Lucía Etxevarría b) Enrique Jardiel Poncela c) Paulo Coelho d) Arturo Pérez Reverte 4) En un karaoke, ¿qué canción encandilaría a Ra? a) "Déjame" de los Secretos b) "Derroche" de Ana Belén c) "Bailar pegados" de Sergio Dalma d) Cualquiera de los Panchos

Wednesday, May 13, 2009

Tumbada en la chaise longue

No fumo ni nunca he fumado, ni de adolescente tontalhaba. De hecho creo que no sé fumar, me cuesta muchísimo tragarme el humo y darle una calada a un pitillo me marea y deja para el arrastre, como si fuese Zipi o Zape en una historieta con moraleja. Y sin, embargo, el tabaco me mola. Mi padre ha fumado toda la vida como un carretero, tabaco negro de la marca Record (sólo conozco a dos personas que fumen esa marca, él -ya no- y la madre de una amiga), por lo que cada vez que olía tabaco rubio me parecía un aroma delicado y maravilloso, mucho mejor que cualquier incienso. Por comparación con los pitillazos que se metía mi padre, claro. 
Creo que fumar es sexy y sofisticado. Da prestancia, como llevar sombrero. Hay momentos en los que me gustaría fumar, por ejemplo cuando estoy esperando a alguien y no llevo nada que leer en el bolso. En ese momento gustosamente me echaría un pitillo observando a la concurrencia porque algo me impide estar relajada sin tener las manos ocupadas. O después de un polvazo, el pitillo de rigor. O de noche, frente al mar, pensando en la fugacidad de la vida, en el absurdo de la existencia, en chorradas de esas. Y ahora que tengo terraza y estoy en proceso de convertirme en una señora de 50 años que recibe en bata de seda, lleva turbante y tiene los ojos siempre mal pintados, hay momentos en los que me asomo a la terraza, con un bloody mary en la mano (topicazo al canto, es que a veces tiene una que permitirse ser un poco drama queen), rascándome el coño con toda la pachorra del mundo, y aunque no me guste, aunque me sepa mal, me encantaría echarme un pitillo, si puede ser con boquilla mejor que mejor.

Wednesday, May 06, 2009

Estas mujeres son muy guapas, a ver si me puedo quedar con una

Dios mío dios mío dios mío. Actualización rápida en estado de shock porque ahora mismo en "Elígeme", el programa de buscar pareja de Cuatro presentado por el horrendo Carlos Baute (que me da Ajco desde que una noche en Crónicas contó cómo le tocó el coño a su abuela, accidentalmente, eso sí), acaba de aparecer como concursante en busca del amor Talita, ¡Talita, la de Granjero Busca esposa! El rótulo ponía eso mismo: "La de Granjero busca esposa". Y eso, que lo flipo más que cuando Efrén salió hace unas semanas participando en "Ven a cenar conmigo". Debe de ser que se está agotando la población española que no ha salido en ningún concurso o reality de televisión y todos acaban repitiéndose, como las parejas en Al salir de clase cuando no podían contratar actores nuevos e Íñigo acababa pasándose por la piedra a todo el reparto.
Por cierto, sin salir de Cuatro, tienen que ver el nuevo reality de los domingos por la noche: "Perdidos en la tribu", versión de un programa británico en el que meten familias a vivir 21 días (sin Samantha Villar) con una tribu anclada en el Paleolítico. Es una mezcla entre "Pekín Express" (por lo de el exotismo del viaje) y "Granjero busca esposa" (por lo del exotismo del pez fuera del agua), y supongo que si lo ve un antropólogo le darán siete infartos seguidos. Pero yo estoy ya enganchada con pasión; me flipan esos subtítulos que les ponen a los de la tribu de turno y fantasear con que, en vez de decir "bienvenidos, vivirás en mi choza", dicen "cuidado con la malaria, el ébola y el sida". Estoy deseando ver cómo cortan las llegadas diarias de excursiones de intrépidos turistas que van en 4x4 a ver a los himba o a los bosquimanos. De los indonesios no digo nada, que esos sí que parece que están a tomar por culo. 
Entretenidísima se presenta esta temporada televisiva, la verdad.

Wednesday, April 22, 2009

Fausto se manifiesta en su propio funeral

¿Cómo no me va a molar "Hay alguien ahí"? El capítulo del lunes empezó y en cero coma, pero en cero coma de verdad,  en la primera escena, ya asistimos a un sacerdote-exorcista que sale huyendo de la casa embrujada protagonista (Terror en Amytiville) y es atacado por un perro (la profecía) que, atención, pertenece a la noble raza de los golden retriever. La sola imagen de un golden retriever asesino morttal hace que me tronche y retronche. Por suerte, el párroco -padre  Palazuelos, así se llama- lleva en el bolsillo de la sotana una navaja toledana -no sólo de agua bendita y  crucifijos viven los exorcismos, por lo que se ve- y acuchilla al perro en todo el  cuello antes de que este pueda acabar con él.
En esta primera escena del capítulo del lunes se condensan las tres principales características de "Hay alguien ahí". A saber:
Característica 1: inspiraciones, plagios directos, la sombra de la intertextualización es alargada. La serie está plagada de referencias a películas clásicas de terror y, sin complicarse tanto, de todos los tópicos tan queridos al género. Uno puede acomodarse en el sofá e ir enumerándolas conforme van saliendo en la serie: Poltergeist, Amytiville, El exorcista, personajes que tienen el Resplandior... ¡hasta La mano que mece la cuna! Entretenidísimo de ver, buenísimo, al Lidl.
Característica 2: absurdismo en estado puro, no terror. En algún lugar he leído que la estupidez de los personajes se puede aguantar en una película de terror por la corta duración de la misma. En una serie es que directamente no se entiende. Como en la misma Amytiville, un cura viene a hacer un exorcismo a mi casa y huye despavorido y en dos segundos estoy haciendo las maletas. A esto se le suman los múltiples detalles que jalonan cada capítulo, como el ataque del  golden de esta semana o mi favorito, el momento en el que la novia del hijo mayor (maravillosa zorrupia idéntica a María Valverde) saca un tablero de la ouija que guarda bajo su cama diciendo "podemos probar con esto, me lo regaló mi padre".
Característica 3: el batiburrillo de personajes. No sé si el padre Palazuelos está aquí para quedarse, pero en cualquier caso deberíamos ir confeccionándonos una lista con los nombres de los personajes y las tramas que no dejan de aumentar. La familia protagonista, Mike el  de Cuéntame, la hermana maltratada, el maltratador, Vinilla Von Bismark, los amigos adolescentes (que van menguando), la madre bollera, el exnovio judoteca, Nicoletta y los rumanos, el malvado jefe de obra, la examante del padre, la atropellada chantajeadora... y parece que se suma el lunes un posible futuro amante de la madre que es un actor de Alsa cuyo nombre no recuerdo, al que conoce en  un club liberal -cagadito al que salió en el Callejeros del viernes- y la salva de ser violada en una cruz por un aficionado al sadomasoquismo. Y hay que sumarle a esto los espíritus que habitan la casa, vamos, un no parar.
Solo espero que el éxito de la serie no haga que se prolongue hasta la náusea y el aburrimiento porque, de momento, "Hay alguien ahí" gana enteros semana tras semana. Yo ni me acuerdo ya de "Física o química".

Wednesday, April 08, 2009

Dublineses

Los últimos meses han estado un poco revueltos en varios ámbitos de mi vida (cuán compleja y especial soy, pero en un sentido bueno, no en el sentido de tonta del culo con ínfulas), pero en cierto modo creo que el Dios de las pequeñas cosas ha decidido resarcirme creando una programación televisiva los lunes y martes que hace que me ponga loca de contenta: "Hay alguien ahí" y (redoble de tambor, cantar) "Los mejooores años de nueeestra vida".
Ya comentaré detenidamente ambos productos (son espantosos, un amalgama de tópicos mal escogidos, actores  fuera de sí, viejas "glorias" de OT -qué pena me da ver a Lorena ahí, que debe estar pensando "¡pero si yo gané mi edición!"-, Mike el de "Cuéntame" con el resplandior, combates de "la mejor peor canción" en los que destruye un disco de Drácula ye-yé -pecado mortal-, La mano que mece la cuna+Poltergeist...) , pero ahora no puedo que tengo que ir a comprar embutido para el viaje que emprenderé esta noche a Irlanda. Y había que dejar constancia por escrito.