Thursday, July 22, 2010

¿Qué pasa con Mad Men?

Pues pasa que es una serie tan buena, tan buena, que nadie lo puede negar. Exuda calidad por cada píxel/cada fotograma/cada pulgada de celuloide. Deberían darle directamente todos los premios a mejor guión, mejor vestuario, mejor fotografía, mejor dirección de arte, mejor maquillaje, todo, los Emmy, los Oscar, los de la asociación de críticos de los Nueva York, todos los del mundo. Aunque no te guste la serie es un hecho, no puedes dejar de reconocer la calidad. No es mi caso, a mí me encanta. Encanta no es exactamente la palabra, digamos más bien que me absorbe, me ensimisma, me mesmeriza, me hipnotiza. Me mete en un estado cataléptico del que me cuesta mucho salir. Nunca una aplicación de una web fue tan real.

Pasa que crea la sensación de que es la puritita realidá. Los primeros años 60 parecen más de verdad en Mad Men que cuando ves “Pijama para dos”, “El apartamento” o “Tú a Boston y yo a California”. Esta sensación obviamente tiene que ser irreal porque “la verdad” (jojo) no se puede aprehender en una película ni en una serie ni en una fotografía (el medio lo modifica todo, ya lo sabemos), pero hay al algo admirable en que una serie nos parezca más cercana a la realidad de hace 50 años que las obras que se crearon en su momento. Compárese, sin ir más lejos, con los resultados obtenidos por “Cuéntame cómo pasó”. No hay color, porque esa sensación de veracidad tiene que ir más allá del cardado del moño de temporada.

Pasa que, como estás muy metido en la historia, a veces pierdes la perspectiva pero una escena repentina te hace abrir los ojos y darte cuenta de cómo han pasado los años y de las vueltas que da la vida: el ginecólogo que atiende con un pitillo en mano a las pacientes y les recomienda “no ser demasiado putita” del primer capítulo no te sorprende mucho porque sabes que vas a ver una serie ambientada en los 60 y te esperas esas cosas, pero cuando ya estás metidito en la historia de repente una escena aparentemente inocente te flashea: Don Draper, el protagonista, está de picnic con su familia en un campito muy bonito. Terminan de comer, él le da un último trago a su bebida y clash, la tira en medio del césped. Su mujer recoge los cubiertos y platos y se pone a sacudir la manta de cuadritos sobre la que han comido, desperdigando todos los papeles, plásticos y restos de comida en ese mismo campito. Se meten en el coche y se van. Toma ya conciencia ecológica (aunque esa misma escena tiene lugar cualquier domingo en cualquier playa o prado de España, por muy 2010 en el que estemos).

También pasa que, más allá de la gracia de ver los años 60 desde los ojos de hoy, los personajes son lo que más importa, y ahí ya no hay treguas. Todos están sumidos en un coma emocional paralizante. ¿Qué pasa con Don Draper? ¿Cómo es que le consideramos un hombre íntegro con el historial que tiene? ¿Es un mentiroso compulsivo? ¿Es la perfecta representación del hombre americano, totalmente hecho a sí mismo? ¿Y Betty Draper, metáfora de tantas cosas, la mayoría malas? ¿Qué es esa insatisfacción perpetua? ¿Es que simplemente se aburre? ¿Es la representación más bella y rubia del hastío del ama de casa? ¿Todos sus problemas son que lo tiene todo y no sabe lo que quiere? ¿Existe amor en Mad Men o todo se reduce a sus variantes de sutil interés, matrimonio o ganas de follar? ¿Y Pete Campbell, puede haber un personaje más odioso? Y sin embargo no le odiamos. ¿Y Peggy Olson, se supone que es la persona en la que deberíamos identificarnos las mujeres contemporáneas trabajadoras y todo eso? Si es imposible identificarse con alguien que está tan recubierto de soledad y de silencios, que te pasas todo el rato pensando qué nos quiere decir ella, qué nos quieren decir los autores. ¿Por qué tengo la sensación de que uno de los personajes más interesantes es Sally, la hija pequeña de Don y Betty?

Pasa que la cuarta temporada empieza en una semana, a finales de julio, y no me parece nada apropiado. Mad Men no es una serie para ver en verano, porque ver a gente vestida con impecables trajes y camisetas interiores de lana cuando estás a 30 grados no es lo más agradable. Mad Men habría que verla en invierno, tapado con una manta, a poder ser bebiendo y fumando (qué ganas de fumar da esta serie, me las da a mí que no he fumado en mi vida, no me imagino lo que tiene que ser para un exfumador), y con una porrada de capítulos seguidos para ir entrando en un clímax que te deja con la cabeza embotada, incapaz de articular palabra sobre tus sentimientos, en un total y absoluto coma emocional.

Tuesday, June 29, 2010

La dieta del pan con pan

Yo nunca he estado a dieta. Esta afirmación, que podría ser un comentario sin más, toma tintes de declaración política en este mundo en el que vivimos. Esta mañana tenía de fondo Anarrosa y entrevistaban a Mireia Canalda, que acababa de llegar de Supervivientes (un programa que lo tiene todo para gustarme pero que nunca me ha gustado nada; esta edición es especialmente aburrida y coñazo, estoy deseando que lo finiquiten ya y vuelva OT, que este año toca uno bueno), hablaban sobre si había perdido peso, que si las curvas, que si le sentaban bien sus curvas, bla bla blá, y soltó ella con la mayor normalidad "yo, claro, como todas las mujeres, he hecho distintas dietas..." y me quedé un poco patedefuá. El que se pueda afirmar así, con la mayor normalidad del mundo, que todas las mujeres hacen dieta, me parece como mínimo obsceno. Y ojo, no digo que no sea verdad (que estoy convencida de que lo es), sino que me parece terrible que se vea ya como algo normal, como el estado normal de una mujer, el estar "controlándose" con las grasas y los hidratos o que cenar una loncha de pavo y una berenjena cocida para los restos de su vida se vea NORMAL (igual que los putos bikinis con tetas para los bebés y las niñas pequeñas, que al principio espantaban y ahora ya no hay otra cosa en las tiendas). Y también quiero dejar claro que nunca he hecho dieta no porque sea como Beth Ditto y me chifle mi cuerpo, sino porque siempre he tenido unas tetas minúsculas y un culo prácticamente inexistente, aunque desde que trabajo en casa la falta de ejercicio y el sueño abundante hacen que por primera vez parezca una mujer de verdad. Me da cosa porque noto que estoy en bajísima forma y me quedo sin aliento cuando tengo que subir las escaleras del metro, pero no me preocupa desde el punto de vista del peso, no me planteo hacer dieta o privarme de ciertos alimentos (tal vez si tuviese un metabolismo como el de la Chon estaría en una constante lucha contra el peso, sí, tal vez, quién sabe). El otro día coincidí en el súper con una amiga y me dijo, señalando al pack de tres kit kats que me acababa de comprar, que no conocía a ninguna otra chica que se comiese un kit kat así, hala, con alegría, o una bolsa de ruffles al jamón a la semana, pero no porque sean una mierda de alimento cancerígeno, sino porque engordan. Y dan ganas de recuperar los estudios de género y hacer de nuestro cuerpo una trinchera, porque con la cantidad de presiones y chungueces que hay que aguantar por el simple hecho de tener una vagina, es terrible que termines alienada de tu propio cuerpo y viendo como un enemigo lo que debe de ser un goce. Impuesto por "la sociedad" o por uno mismo, la frontera es muy fina y el resultado igual de perverso.

Saturday, June 12, 2010

Cosas que han pasado desde mi última actualización

Cosa primera: Tve ha vuelto a poner Pretty Woman, y de nuevo el share se ha disparado, aunque todos nos la sepamos de memoria. Creo que nunca he hablado de la rabia y manía que me da Julia Roberts. La odio a ella y a todos los personajes que interpreta (que sospecho que no interpreta en absoluto, creo que pertenece a esa categoría de actores que siempre se interpretan a sí mismos, una categoría en la que entran prácticamente todos, la verdad). Odio su pelo, odio su sonrisa, odio sus películas... el único gozo que me producía era cuando todos los que trabajaban con ella la ponían a parir a no ser que se la hubiesen beneficiado.
Sobre el éxito de Pretty Woman y sus semejanzas con La Cenicienta se ha escrito mucho, aunque yo me quedo con aquella reflexión involuntaria que nos brindaba "Sensación de vivir" en un capítulo en el que Steve se echaba una novia de los bajos fondos que le contaba a Brenda ante su nutrido armario:
- Steve me trata genial. Con él me siento como Julia Roberts en Pretty Woman.
- No querrás parecerte a ella. - respondía Brenda, siempre mohína y aguafiestas.
- ¿Por qué no?
- Porque era un prostituta.
- ¡Pero estaba guapísima!
Me da rabia Pretty Woman y su filosofía de "no intentes resolver tus problemas ni mejorar tu vida por ti misma, espera tranquila a que aparezca un caballero andante, un príncipe azul que te lo solucione todo simplemente porque se enamora de tu chochito bonito", pero al fin y al cabo supongo que es una película honrada que no pretende ser más de lo que es, y algo tiene que no podemos dejar de verla cuando la emiten (una vez al año, puntualmente). Tal vez sea porque, aunque no nos guste nada Julia Roberts, estaba guapísima.

Cosa segunda: "Mujeres ricas" se ha convertido, sin duda ninguna, en el programa de la temporada, culto absoluto desde ya, hito que recordaremos dentro de diez años en nuestras conversaciones con los amigos igual que ahora recordamos "Confianza Ciega" entre lágrimas de nostalgia y emoción. Últimamente sólo triunfan en la tele o los programas de pobreza extrema (véanse los "Callejeros" ambientados en barrios populares) o la exhibición impúdica (título de una novela de Tom Sharpe, por cierto) de riqueza y lujo (esto a rebufo de la aparición de Carmen Lomana en "Comando actualidad", esa explotation post-crisis de "Callejeros"), aunque en "Mujeres ricas" descubramos con gran placer que alguna de ellas no es precisamente gillonaria, y el nivel de los gillones de su marido no estén a la altura de una Mariana Nannis, precisamente. En cualquier caso, gran acierto de cásting (qué personajes, qué familias, qué existencias son esas) y un montaje maravilloso hecho con mucho tino y sentido del humor que convierte el programa en una concatenación de gags que dejarían en bragas a los de los mejores Martes y 13. Ideal para reír, para llorar, para abrir mucho los ojos y para sufrir litros de vergüenza ajena. Y como -gracias a la Diosa- las televisiones ya han descubierto que Internet es su amiga y no su enemiga, podemos disfrutar esas pequeñas obras de arte que son sus cortes en la web de la sexta. Pobres de los que no ven la tele, lo que se pierden.

Sunday, May 23, 2010

Que vienen las suecas

En el blog todounpunto.blogspot.com (que me encanta porque apenas comete faltas de ortografía, tiene mucha gracia y es una mujer de verdad, aunque la mayor parte de sus comentarios sean de oligofrénicas) me entero de que ante la próxima boda de la heredera al trono de Suecia, la princesa Victoria (esa con la que Pérez-Reverte soñaba con casar al príncipe Felipe para que sus herederos fuesen reyes de Suecia y de España y dejar a la pérfida Albión rabia rabiando), la noticia de la semana es la polémica entre la casa real y el representante de la iglesia sueca. Al parecer la tradición del país dice que la novia se encuentra con el novio en la puerta de la iglesia y avanzan juntos hasta el altar, nada de que la lleve su padre del ganchete; esto es un símbolo de la libertad y la emancipación de las mujeres, porque no pasan de la tutela del padre a la tutela del marido y van por su propia voluntad al matrimonio. La princesa Victoria quiere olvidarse de la tradición e ir del brazo de su padre (lo habrá visto en otras bodas europeas y le parecerá más bonico).
Yo me quedo patedefuá y creo que esta noticia, junto a la proliferación en tiendas y playas de España de partes de arriba de bikini para las inexistentes tetas de los bebés, es una pista indudable de que se acerca el fin del mundo.

Friday, May 14, 2010

La autobiografía de Antonio Ozores

En un día como antesdeayer procede una entrada como la de hoy. El noviembre pasado un amiguito me enseñó uno de los regalos de su reciente cumpleaños: la autobiografía de Antonio Ozores. No sólo escrito, sino también editado por él mismo, el libro era un despropósito que justificaba la existencia de los editores ante el apocalipsis que se avecina con el libro electrónico. Lleno de faltas de ortografía, errores gramaticales, frases que empezaban para no concluir, anécdotas repetidas, capítulos que duraban quince páginas y otros que duraban media carilla... daba como hasta cosa leerlo porque te ponías a pensar si Emma no habría podido pasarle el corrector de word o pedirle a amigo que le echase un vistazo y le aconsejase seguir algún tipo de patrón, cronológico o temático, pero algo al fin y al cabo.
Y ya veis, al final el ser una cosa tan caótica y amateur terminaba por acrecentar el valor del libro. Las faltas y el sin sentido de la narración pegaban de maravilla con el humor particular de Antonio Ozores (por mucho que dijese que en la televisión sólo se salvaban "Sé lo que hicisteis" y "La hora de José Mota") y con la errática descripción de sus recuerdos, un poco a lo monólogo interior, pero monólogo interior como son de verdad los monólogos interiores, no a lo "Cinco horas con Mario". Así que si encuentran el libro por ahí, sin editorial ni sello conocido (esto se lleva mucho, de piedrita me quedé cuando vi en la estantería de novedades de la Fnac la novela autoeditada del cantante de Extremoduro, sobre vampiros, por cierto), comprénlo sin miedo, aunque sólo sea por los descacharrantes pies de foto dedicados a su hija Emma y a su perro "Nosé".


No hay nada más gracioso que un bebé diciendo un taco.



También mencionaba a otro perro que se llamaba "Ahivá", pero se ve que no hacía cosas tan graciosas como "Nosé".

Friday, April 23, 2010

Solo somos niñas adultas, cielo, que se muestran impacientes por que llegue pronto la hora de acostarse

Ver la nueva película de Tim Burton basada en "Alicia en el país de las maravillas" me apetece al mismo nivel que asistir a una representación de "A", el musical de Nacho Cano (bueno, esto lo digo por decir, porque en realidad si me invitasen a ver A iría, con la nariz arrugada y el ceño fruncido, pero iría).
Todos sabemos ya lo que se puede esperar de Tim Burton y dudo mucho que a estas alturas sorprenda o emocione a nadie, pero puestos a trabajar con clásicos, celebraríamos con aplausos y confetti una valiente adaptación cinematográfica de la versión de Alicia que hizo Alan Moore en "Lost Girls", con primeros planos de grandes penes, abusos a menores, muebles bonitos, abundante consumo de drogas y una visión del sexo (eso que está tan sobrevalorado e infravalorado a partes iguales) como una fuerza impredecible y renovadora, capaz de desvelar cosas de nosotros mismos que no sabíamos y que además da mucho gustirrinín.




Los dibujos de Melinda Gebbie no me vuelven loca, pero la historia de Alan Moore tiene la fuerza de siempre. Los clásicos tienen infinitas lecturas e interpretaciones, pero después de este libro, para mí El mago de Oz habla del complejo de Edipo, Alicia de la bipolaridad y de la locura, y Peter Pan de pederastia y de miedo al sexo. Y todo lo que se salga de ahí serán versiones incompletas y poco valientes.
Y hala, que es el día del libro, a las calles.


Wednesday, April 21, 2010

Tener una vagina

Tener una vagina significa, entre otras cosas, que por muy rollo que te parezcan los estudios de género, sabes que son necesarios.

Wednesday, April 14, 2010

Nostalgia, iconos y rubias

El anuncio del Citroen DS3 me tiene frita. "Anti retro", toma ya. Es este en el que salen el pesado de John Lennon o Marilyn hablando de que la nostalgia no es buena y que cada época tiene que crear sus propios iconos (algo con lo que yo estoy totalmente de acuerdo y que explica por qué la humanidad debería estar hasta la brinca del coño de la movida, de los años ochenta, de la bola de cristal y del adjetivo "ochentero", repetidos hasta la saciedad y tan quemados como la enésima escucha de "La chica de ayer") pero lo hacen, claro, en un anuncio de un coche.
Primero: No es originial. A todos nos viene a la mente el "Be water my friend", frase que se convirtió en un inefable radar para detectar gilipollas. Si la soltaban sin venir a cuento en plan "qué pasa neng", estabas ante un subnormal, pero con ínfulas. Como decían en el diario de Bridget Jones (libro que no me cansaré de defender como obra inteligente y divertidísima mil veces superior a cualquier bodrio de la muy feminista y concienciada Lucía Etxevarría): "Es increíble el tiempo que te puedes ahorrar prestando atención a los pequeños detalles. Unos calcetines blancos por aquí, un jersey de punto calado por allá, una esvástica..."
Segundo: Se critica que Yoko Ono venda la imagen de su difunto marido para un anuncio de un coche. Sean sale diciendo por el Twitter que lo ha hecho para que la memoria de su padre siga viva. A mí esto me da igual. El que se emplee gente muerta para anunciar cosas ya no debería escandalizar a nadie, véase al pobre Steve McQueen, pero otra cosa es el mensaje. Y Yoko Ono cada día me cae mejor.
Tercero: Es una crítica a coches como el mini o el 500, competidores de este modelo (que por cierto me parece bastante bonito). Pero, y aquí está lo fascinante del asunto, lo hacen en un anuncio de una reedición del DS, coche emblemático del pasado francés, y cuando Citroen (esto naturalmente me lo han chivado, no es que tenga yo tanta idea del mundo cochil) está preparando reediciones de modelos clásicos (la sombra del Beatle -véase qué bien traido- es alargada). Si el anuncio viniera de una marca coreana o japonesa nuevecita, tendría sentido, pero ¿de Citroen?
Cuarto: lo que me parece más chiflante es el tema del icono hablando de no ser un icono para anunciar un coche que es una actualización de un icono. Esto da lugar a profundas reflexiones acerca del poder corruptor de la publicidad, que todo lo que toca lo ensucia, acerca de los mitos, los peligros de la nostalgia y del lenguaje publicitario actual, pero lo ha dejado muy clarito expuesto un usuario de Forocoches (jamás, jamás me imaginé entrando en un sitio así) aquí:
"Vamos a ver.

Sacan un coche cuya denominación responde a la de un modelo de los años '50, y que busca recuperar el prestigio que tenía entonces la marca.

Y lo anuncian con un spot donde salen imágenes de hace 50 años hablando precisamente de lo malo que es anclarse en el pasado.

No sé... es como el "doblepensar" de 1984."

Tuesday, April 06, 2010

No aguanto más

No aguanto más y tengo que exponer aquí, en el vórtice de mi ombliguismo, la rabia que me produce la nueva frase de moda, frase imbécil, retorcida y absurda, que viene a competir seriamente con otras expresiones majaretas ya clásicas en la pequeña pantalla, como "eso es incierto" para decir que algo es mentira:
"Comprenderás que esto que me ha pasado no es plato de buen gusto para nadie".
Ay, el dardo en la palabra.

Monday, March 22, 2010

La mugre y el amor verdadero

Hace unos días, trabajando, me topé con el siguiente texto: "Quien se tome su tiempo para ver a través de la mugre entenderá por qué el amor verdadero nunca ha sido fácil de encontrar". Estupefacción y refocilamiento. Creo que semejante frase se puede aplicar a todo en la vida, ya sea a la ciudad de Nápoles (a la que va dirigida en realidad, y además estoy muy de acuerdo porque Nápoles es sucia, desordenada, decadente, caótica, pero también un lugar maravilloso al lado del que posiblemente sea el rincón más bonito del planeta, la costa de Amalfi) o a la mugre que todos tenemos fuera en forma de miles de defectos como un gusto musical pésimo o un sentido del humor similar al de los Morancos. Y hago de esta frase mi mantra para lo próximos días, que pasaré en Marrakech, porque seguro que el destino quería que la tuviera muy presente.

Wednesday, March 03, 2010

Una historia cultural del horror

Como soy una mujer muy ecléctica, muy Sonia y a la vez Selena (¡hola Vargtimen!), estoy combinando la lectura de “Monster Show” con la biografía de Tita Cervera que una amiga ha tenido a bien regalarme. El primero es un ensayo (prácticamente ya sólo leo ensayo, como un joven con el que tuve un affaire hace ya muchos años y que estaba rematadamente loco y al que ahora imagino con la bandera de Palestina tatuada en el pecho o en la selva de Brasil dedicado a criar a pequeños clones de Hitler, demostrando que el verdaderamente ecléctico –Sonia y a la vez Selena- es él y no yo. Cuando en su día me dijo “es que yo sólo leo ensayo” pensé “pero menudo pedante de mierda”; ahora me veo en su lugar, lo que demuestra que todos maduramos y que, por ejemplo, lo que antes se nos antojaba un plan deprimente para un sábado por la noche, ahora es lo más cercano al paraíso que podamos concebir). Pues decía, antes de irme por las ramas con las digresiones, que el primero es un ensayo sobre cine de terror y su relación con los miedos de cada sociedad, haciendo unas reflexiones muy chachis sobre la guerra de Vietnam y “El exorcista” o sobre “La semilla del diablo” y los bebés de la talidomida (terrorífica historia real sobre un medicamento que hacía que las mujeres pariesen monstruitos), o sobre cómo la píldora trajo la revolución sexual, sí, pero también la sexificación total de las mujeres, que de ahora en adelante, en el mundo post-revista Playboy, debían ser siempre atractivas gracias a la cirugía y estar siempre sexualmente disponibles gracias a la píldora y a los médicos-armas de la sociedad falocrática que la crearon (y yo, tras ver anuncios como ese horrible e insultante de corporación dermoestética en el que una niña dice que estaba deseando cumplir dieciocho años para poder ponerse tetas, estoy cada vez más de acuerdo). Además está publicado en la colección “Intempestivas” de Valdemar, dato que debería ser suficiente para que nos abalanzásemos todos a la librería sin orden ni concierto.

El segundo libro es una biografía de Tita Cervera y demuestra que sus memorias, que yo leí religiosamente por entregas en el ¡Hola!, eran, como decía Karmele, “desmemorias”. Leyendo esto me acuerdo mucho de las “Memorias de Pitita”, escritas por ella misma y que cuando yo fui a comprar, el librero me dijo con los ojos muy abiertos: “Te lo envuelvo para regalo, ¿no?”. Muchas veces este tipo de libros escritos por famosos y publicados por Temas de Hoy son sospechosos de ser escritos por, ejem, no por el autor precisamente, sino por un buen negraco que se ha dedicado a recopilar los inconexos recuerdos del famoso de turno, sus opiniones sobre el arte del ligue o sobre la vida de los y las solteras de 30 años en el confuso mundo actual. Pues, bien, creo poder poner la mano en el fuego sin miedo a quemarme para asegurar que las memorias de Pitita (que no de Tita, qué lío de diminutivos) las escribió ella, porque ese estilo particular de redacción, esa forma delicadísima de pasar sobre temas como la guerra civil o el gobierno dictatorial de Filipinas, esa cadencia al escribir como de redacción de segundo de BUP (o de octavo de EGB), son inimitables. Con Tita apenas voy por su matrimonio con Espartaco Santoni, así que aún queda mucho por rascar, pero me parece que estoy elaborando una teoría muy fundamentada sobre por qué la gente con mucho, mucho dinero, trata a sus mascotas como miembros queridísimos de su familia, dedicándoles páginas en sus memorias e incluso saliendo con ellos en las portadas. También tiene que ver con ser rico de nacimiento o no, así que los ejemplos de Pitita y de Tita son paradigmáticos. Las conclusiones, en breve.

Tuesday, February 16, 2010

Perico Espasa

Un inesperado regreso al hogar paterno me mantiene momentáneamente alejada de la lectura -varias veces postergada- de "Por favor mátame", la historia oral del punk, obra de culto (¿se puede decir algo más repugnante y pretencioso que "de culto"?) y fuente constante de anécdotas sobre drogas, sexo y Nueva York. Muchas cosas estoy aprendiendo de "Por favor mátame", tantas que merece una entrada para ella sola. De momento sólo mencionaré que he aprendido que una joven, si se lo propone, puede retirarse del mundo a los 17 años (porque ya ha hecho antes todo lo que tenía que hacer), o que existe sobre la Tierra una persona, una groupie, claro, que perdió la virginidad a los 13 años con David y Ángela Bowie a la vez. Si eso no es poner alto el listón, no sé yo ya qué puede ser.

Estos días aprovecho para releer por enésima vez a mi adorado, idolatrado y nunca suficientemente ponderado Enrique Jardiel Poncela. Y pese a saberme ya de memoria TODO, no dejo de asombrarme y maravillarme ante cada frase y giro chiripitifláutico del idioma empleados y ante el aroma a antigualla de principios del siglo XX que emanan sus obras, desde "El naufragio del Mistinguett" a las "Lecturas para analfabetos" (nota mental: recordar ir a ver al teatro "Angelina o el honor de un brigadier", que creo que llegará pronto a Barcelona).

Así que, enfrascada en la relectura de "La Tournée de Dios", me quedo con las bragas por el suelo ante este prodigio del talento humano que es la presentación de Perico Espasa, uno de los mejores personajes de la multitud que pueblan sus obras (uno de mis favoritos, junto a Mussolini, el oso parlante, o Siska Takadeva, la pintora rupestre) y que paso, lectorcitos míos, a copiar aquí para que se sulibeyen conmigo:

SE ADQUIEREN DATOS DE PERICO ESPASA Y DE SU CARRERA PERIODÍSTICA

(En realidad se llamaba Pedro Cadafalch, pero medio Madrid le conocía por “Perico Espasa”, nombre de guerra al que se había hecho acreedor por cinco razones, a saber:

1ª Porque hablaba de todo sin profundizar demasiado en nada;

2ª Porque algunas veces daba detalles extraños de las cosas;

3ª Porque cuantos se acercaban a él lo hacían para informarse de algo;

4ª Porque había venido de Barcelona, y

5ª Porque era un poco pesado.)

Otro detalle le caracterizaba: un detalle íntimo. Un detalle difícil de expresar. ¿Cómo lo diremos?...

Lo diremos de un golpe:

“Si Perico Espasa hubiera tenido que elegir entre una mujer y un ingeniero agrónomo, hubiera elegido al ingeniero agrónomo.”

¿Queda entendido?

EL LECTOR: -¡Desde luego!

Perico Espasa se había apeado del tren –procedente de Barcelona, como las sardanas y el betún “Servus”- hacía ya quince años.

(Ahora tenía treinta y siete).

Rodó por los cafés, las bibliotecas, los periódicos y las editoriales, y Perico Espasa empezó a sospechar que el triunfo literario en Madrid era lento, y conseguir la vida brillante con que soñaba, por medio de la Literatura, más lento todavía.

A los diez meses de “lucha”, únicamente había logrado colocar y cobrar un artículo: 5 duros.

Reflexionó. Y acudiendo a los números, merced a esa contumacia guarísmica propia de los biznietos de Roger de Flor, se planteó la siguiente “regla de tres”:

Si en conseguir 25 pesetas he tardado 10 meses, en conseguir las 150.000, que es mi cifra, tardaré x.

De donde resultaba que x era igual a 150.000 x 10/25

Hizo las operaciones y le resultó que, para conseguir por medio de la Literatura las 150.000 pesetas que deseaba como capital inicial con que emprender una existencia brillante, tenía que seguir “luchando” durante:

60.000 meses,

los cuales, reducidos a años, daban la cifra de

5.000.

Entonces Perico Espasa que, a pesar de su temperamento optimista, nunca había pensado en vivir 5.000 años, se dijo:

No es negocio.

Y renunció a la Literatura.

(…)

Había nacido, indudablemente, para el periodismo.

Rápido y ágil, a pesar de sus ochenta kilos, era capaz de escribirse cinco docenas de cuartillas narrando un suceso con el que cualquier otro sólo hubiera podido escribir seis líneas o contar en seis líneas el acontecimiento que nadie hubiese podido contar en menos de cinco docenas de cuartillas. Interviuvador generoso, en todas sus interviús les hacía inventar algo divertido o interesante a sus interviuvados, para lo cual utilizaba un procedimiento infalible: inventarlo él mismo.

Era, en suma, uno de esos periodistas cien por cien, que llegan a los incendios antes que los bomberos, y a la catástrofe ferroviaria antes que el tren de socorro, y a la casa del crimen antes que el asesino.

Había hecho cosas extraordinarias. Por ejemplo: con motivo de un gran affaire de las finanzas yanquis, había descrito maravillosamente la ciudad de Nueva York sin disponer para ello de más documento de consulta que un plano de Cáceres.

Total: quince años de éxitos.

Y la popularidad máxima.

Al año decimoquinto fue nombrado director de La Razón.

El Conde de Carr había muerto. Todo el pasado no era ya más que eso: pasado. Y cuando sonaba el nombre de Perico Espasa, los comentarios eran de color de rosa:

- Un gran periodista…

- Un cerebro…

- Un hombre encantador…

- Y ágil… Y preparadísimo…

- Y muy europeo…

(En fin: las idioteces que suelen decir las gentes para elogiar.)

Monday, January 25, 2010

A la que nunca usó bragas las costuras le hacen llagas

La temporada televisiva ha estado al pil-pil. A tres días del final de Gran Hermano 11, le perdonamos a regañadientes que una edición tan buenísima tenga semejantes finalistas tan pan sin sal (aunque Pilarita otra cosa no, pero sal tiene para rato), y echamos la vista atrás para recordar los grandes momentos con los que nos ha obsequiado desde su inicio, momentos grandes y maravillosos precisamente por lo inesperado, no sólo por chorradas tipo “pareja que tiene que fingir que no lo es” o “desconocidos que tienen que fingir que son pareja”, sino por cosas que yo creo que escapaban del alcance de los responsables de cásting y de los guionistas. La emoción de lo inesperado en forma de vaso con hielos. Esta edición ha sabido mantener el interés casi hasta el final, así que, por lógica aplastante, la del año que viene será un rollo. Yo, para el resto de mi vida, recordaré siempre el diálogo en el que Arturo (personaje indescriptible que quería ganar la edición para montar un puesto de batidos ecológicos en San Sebastián ¡!) le hablaba a Hans de su pasado como militar en un cuerpo de élite seguramente chunguísimo y similar a los marines. Le decía: “Porque claro, yo estaba aburridísimo en mi casa y dije, pues hala, a viajar, y gracias a eso he vivido un montón de cosas increíbles. ¿Cuándo iba yo a poder dormir en un iglú? Pues gracias al ejército yo he montado mi propio iglú y he dormido dentro. ¿Cuándo iba yo a poder poner una bomba? Hombre, soy vasco, pero…” Ya sólo por este toque de humor descacharrante y finísimo, Arturo se ha ganado un puesto en mi corazón (además de por el poema que le escribió a Carol, claro, uno de cuyos versos era, no lo olvidemos, “como un adicto a la coca”).

La segunda edición de Granjero busca esposa (ahora imposible decir esas tres palabras sin entonarlas como la canción indie que se sacaron de la manga como sintonía del programa) ha tenido unas entregas bastante flojas y aburridas, pero nos ha dejado un primer y un último programa que son oro puro y de los que, sí, como del cerdo, no se desperdicia nada. Ese final de la pelea familiar de Natalia y su familia con las voces en off y la imagen del caserío de fondo pertenece ya a los anales del costumbrismo y el carpetovetonismo a un nivel digno de “Los santos inocentes”. Y una mención especial para la pelea a hostia limpia de los Vitis, gemelos cuarentones salidos directamente del infierno. ¿Qué es esto? ¿Qué es esa imagen? ¿Quiénes son esas personas que cantaban “Tenía tanto que darte” vestidos con camisetas de Levis? ¿Y ese odio soterrado con el que se miran? ¿Llevan dentro la simiente de la guerra civil? ¿Puede haber algo mejor que ese “Olvídate de mi cara” que le dice un gemelo a otro?

También recordaremos la segunda edición de Pekín Express (ese prodigio del montaje) por ser la de Alazne y Meritxell, por traernos el concepto “amigos rurales”, y por deleitarnos la vista con los Merinos, policías de Coslada ¡! armados Fran con sombrero vaquero y Merino con su cara de jabalí, hecho este último que puedo considerar una de las cosas que más admiro y más me gusta en un hombre: la cara de jabalí.

Curso del 63 fue un extrañísimo invento de Antena 3 que tuvo un éxito inesperado –para la misma cadena- debido a lo absurdo de la propuesta y a la total improvisación que parecía guiarles y que hizo rematar el engendro cuando más audiencia tenía. En la misma línea, la Sexta acaba de estrenar “Generación Ni-ni”, (y aquí voy a copiar prácticamente todo lo que opinan los contertulios de la maravillosa “Teletulia” del programa de Arús –lo siento por los lectores de fuera de Cataluña que se ven privados del talento, la inteligencia y la gracia (esto lo digo totalmente en serio) de Víctor Amela (del que me consta que, además de ser buen periodista, es buena persona, dos cosas que casi nunca van unidas) y de David Broc (con cuyo gusto cinéfilo discrepo totalmente pero con el que televisivamente no puedo estar más de acuerdo)-). Con tanto paréntesis y aparte he perdido el hilo, que empiezo a hablar de Arús y me emociono. Pues eso, que “Generación Ni-ni” es un Gran Hermano hecho con poligoneros que bordean la delincuencia pero con una coartada absurda de “mediación” que no se entiende y que la Sexta esgrime como para justificar que ellos no hacen realitys al uso sino programas de utilidad social. Con esto quedan totalmente descalificados para meterse tanto con Telecinco, telemierda, telebasura y esos ¿chistes? ridículos que tanto les gusta hacer en SLQH. Eso, que mucho mirar la paja en el ojo ajeno pero toda su moralina y discurso de dignos queda ahora a la altura del betún. Aunque tampoco hacía falta mucho para descalificar a “Sé lo que hicisteis”, un programa con chistes sin gracia, presentadora hija de puta (esto “lo sé de muy buena tinta”, estaba deseando decirlo), ignorante y cerril, colaboradores odiosos y, lo peor de lo peor, con ínfulas de humor inteligente.

Para limpiarme un poco los colmillos y no seguir hablando de ese horrible programa que me pone de mal humor, termino ya con una cosa maravillosa y absolutamete mirar al abismo y que el abismo te devuelva la mirada: el calendario de “Mujeres, hombres y viceversa”. Atención al desfile de ubres gigantes, pezones que parecen fichas de jugar a las damas o nuditos de globos y, lo que más me sorprende de todo, esas insinuantes rajas de culo masculinas que se muestran con los pantalones a medio bajar. ¿Esto es sexy? ¿Se supone que estos hombres son heterosexuales y que esto va dirigido a un público hetero? ¿No es esa portada de un joven tronista o pretendiente con el paraguas la cosa más gay que han visto en años?

Sunday, January 17, 2010

Dos certezas para la tarde de domingo

Dos certezas, dos:
- Volverse loca significa mucho más que volverse loco.
- Ser judío significa mucho más que ser negro, que ser católico, budista o sintoísta.

Wednesday, January 13, 2010

El signo de los tiempos

Acabo de llegar de pasar unos días en Roma para constatar (atención, protéjanse, se acerca una pedantería) que la plaza del Panteón y el mismo Panteón de Agripa conforman uno de mis lugares favoritos sobre la faz de la tierra (pedantería superada, pueden relajarse).
Echando un vistazo por la Feltrinelli (una cadena de librerías italianuca), me topo de bruces con esto:


No me refiero a la novela de vampiros que ha coescrito (ja) Guillermo del Toro, sino a ese libro de al lado llamado "Mujeres" con ESA PORTADA. Cuando al día siguiente del encuentro Zapatero-Sarkozy todos los periódicos dedicaron sus portada al doble culamen de Letizia y Carla Bruni, yo ya sabía que esa imagen iba a ser icónica, que dentro de veinte años se le dedicarían páginas para hablar de estos tiempos en los que ahora vivimos, que saldría en libros de Taschen (esa editorial cuyos libros colecciona la gente que no lee y sólo los contempla como objeto decorativo) sobre la primera década del siglo XXI y que estaría al mismo nivel, más o menos, que la foto de Marilyn con el vestido al vuelo en "La tentación vive arriba", pero más guay porque esta es una imagen "real" (aunque el concepto de "imagen real" sugiera cosas un poco Baudrillardianas). Pero no esperaba, la verdad, que ocupase la portada de un libro (una especie de manual de uso sobre cómo tratar a las mujeres modernas, una cosa utilísima y necesiarísima) tan rápido. Y me encanta, claro, esta super-contemporaneidad que se han marcado los de Mondadori. Seguro que el libro es una chorriflautez, pero la imagen de la portada es un signo de los tiempos.
Y lo que más me gustó, sin embargo, de la visita a la Feltrinelli, fue encontrar un ejemplar de Lucía Etxevarría ("Nosotras que no somos como las demás") en la sección de literatura femenina en plan novelas románticas tipo Johanna Lindsey, Marian Keyes, Sophie Kinsella y demás. Y situada al ladito mismo de "El diario de Bridget Jones", novela que Lucía ha declarado odiar numerosas veces. Ya he hablado yo también numerosas veces de mi odio por Lucía Etxevarría, siempre en dura competencia con el que siento por Carrie Bradshaw (con la salvedad que de Carrie es un personaje de ficción, aunque sospecho que muchas de sus admiradoras lo han olvidado), así que no voy a repetirme, pero sí quiero dejar claro que "El diario de Bridget Jones" me parece un libro mil veces más divertido, ingenioso y sincero que cualquiera de las novelas de Lucía (básicamente, y con muy ligeros matices: mujer joven, inteligente y con grandes tetas sufre en sus carnes las contradicciones de ser estar muy liberada, tomar drogas, follar mucho y aprender a vivir con su disfuncional familia y su disfuncional vida -porque ¿qué familia y qué vida no son disfuncionales?- y encontrar, finalmente, cómo aceptarse a sí misma y encontrar la estabilidad, mal que le pese a esta sociedad enferma).


Monday, January 04, 2010

Las autopistas me llevan a tu vaquero

Para inaugurar el año del diario no se me ocurre nada mejor ("nada que me apetezca más", que es una de esas frases que sea han puesto tanto de moda últimamente vaya-usted-a-saber-por-qué) que el excelso poema que le dedicó Arturo de GH a Carol tras su expulsión y que colgó en su blog de la web de Gran Hermano, cuyo visionado recomiendo encarecidamente sobre todo si el lector tiene una sensibilidad delicada y un espíritu amante de lo exquisito:

La casa está vacía sin ti

20-12-2009

Esperé en la sala a que volvieras,

Pero el público decidió que te fueras.

Suena la música y no quiero levantarme,

Al no ver tu adormecida cara, tus ojos pequeños,

Preferiría volver a acostarme,

Y así imajinarte en mis sueños.

Tus tiernos lábios, tu dulce boca,

Esos que me moría por besar,

Cómo un adicto a la coca,

En ello no puedo dejar de pensar.

Tu sexy cuerpo que tánto he deseado,

Besarlo y con mis lábios recorrerlo,

Me jode el no tenerlo,

Ni siquiera para mirarlo.

Hice lo que pude para agradarte,

Y creo qu elo conseguí,

Pero lo que quería era conquistarte,

Y ya sólo me queda olvidarme de ti.

Me gusta hasta extremos inconcebibles. Arte.

Wednesday, December 30, 2009

Examen de conciencia

Y, como llega ya el último día del año, viajo un año atrás para examinar la lista de propósitos de 2009 y ver cuáles he cumplido y cuáles quedaron en agua de borrajas (me temo que eran ya agua de borrajas hasta para mí misma en el instante en el que los formulaba):

- Encontrar una nueva casa que intente, aunque sea difícil, ser tan bonita y acogedora como la actual (este es el único propósito de año nuevo que pienso cumplir sí o sí, y a corto plazo). Encontré una casa nueva bonita y acogedora. Es enana, no tiene calefacción y la palabra "decoración" se le queda grande a la extraña disposición de los muebles, pero tiene una terraza que es el orgullo de mi raza y soy muy feliz ahí.

- Aprender a hacer sushi. Ejem, primer propósito incumplido.

- No dejar de beber, pero dejar de beber hasta la náusea. No vomitar en las casas de mis amigos. A ser posible, no vomitar en mi propia casa. ¡Hecho! Creo que he vomitado alguna vez a lo largo de este año, pero no con tanta frecuencia y ahora me emborracho elegantemente en compañía de amigos sin llegar a la náusea. O cuando noto que estoy a punto de perder la presencia de ánimo, le pido a alguien que me acompañe a casa o a un taxi. O, lo que es mejor y mucho más cómodo, bebo en mi casa o en casa de amigos, la señal definitiva de la adultez. Para 2010 quiero realizar una imagen mental de mí misma en albornoz, gafas de sol y un cóctel en la mano tumbada en la terraza, con mi partenaire al lado fumando un puro. Eso es lo que quiero para el resto de mi vida.

- Ser menos vaga y en vez de pasar los domingos de resaca en el sofá, armarme de valor, ducharme e ir a dar cortos y agradables paseos. La verdad es que tal y como se han desarrollado los acontecimientos este año, he salido muy poco de casa. Se ha convertido en un chiste recurrente imaginarme dentro unos años (aunque al paso al que voy, que por primera vez en diez años he engordado y tengo algo parecido a tetas y culo, será dentro de unos meses) convertida en una gorda que viste con bolsas de basura y túnicas de gorda, como el Homer gordo, con una gorra de gorda en la cabeza y mirando desconfiada a los vecinos.

- Ir más al cine y al teatro, sobre todo si me invitan. He ido bastante al teatro; al cine nada. De todos modos, pongamos propósito cumplido

- No tener relaciones sociables basadas exclusivamente en el fin de semana, sino quedar con gente también por las tardes para tomar algo y hacer recados en compañía y estando sobria. Ehmmm... pues sí, digamos que sí, cumplido también.

- Depilarme más a menudo. Sí. Creo que lo he hecho.

- Comer más pescado y verduras y no tantas rufles al jamón. Totalmente incumplido. De hecho hace un par de meses he tenido que poner una barrera a las rufles al jamón, porque me estaba deslizando por un tobogán de paladar quemado y sabor saladito que ni una bollera adicta al crack.

- Acabar con las grietas. Jo, totalmente incumplido. Pero me temo que no está en mi mano.

- Ser un poco más lady y dejar de usar la ropa rota y estropeada, por muy cómoda que me sea y por muy bien que me vea con las converse/cazadora/mallas destrozadas. Teniendo en cuenta que ahora trabajo en casa, me he pasado 4/5 del año en pijama y/o chándal. De hecho el deseo no debería ser "ser un poco más lady", sino "ser un poco menos white trash".

- Usar pantalones que no sean exclusivamente vaqueros. Usar más vestidos y faldas. Por otra parte, cuando salgo de casa me acicalo como si fuese a ver a la reina de Inglaterra. Sigue pendiente el tema de dejar un poco de lado los vaqueros.

- Comprar ropa interior bonita y sexy, y no sólo bragotas de algodón con dibujos de caracoles y nubecitas. Dios, me doy cuenta de que he incumplido totalmente los propósitos para 2009. Este año de hecho me he convertido en el fantasma de las bragas rotas.

- Ser más creativa, trabajadora y constante. Trabajadora sí que soy, y he descubierto que tengo más fuerza de voluntad y constancia de lo que creía.

- Leer más libros y no releer la qué me dices o la glamour por pereza. Bien, creo que cumplido.

- Tener algún tipo de actividad casera para mantener mi tiempo ocupado productivamente cuando esté en casa, y no pasar tanto tiempo en el facebook. Tal vez dedicarme al punto de cruz, o bordar con mis iniciales las sábanas y toallas. O hacerle sombreritos y vestiditos a cerillas, como una Briones. Mi actividad casera ahora es una sola, básica e importantísima: trabajar.

- Viajar más. No he viajado tanto como en 2008, pero el balance final es positivísimo: hasta he visto "Turandot" en la Arena de Verona. Buen año.

- Llamar más a mis padres. Soy una mala hija que merece un castigo divino.

- Ser una buena amiga a la que todo el mundo quiere por su sabiduría y elegancia interior. Estar ahí para escuchar los problemas de los demás. No ser borde, dar problemas ni criticar a la gente. Ser ecuánime. Intento ser lo más libra posible y dar buenos y sabios consejos, pero como no salgo mucho de casa mi conocimiento del género humano empieza a basarse en Mujeres, Hombres y Viceversa. Tal vez mis amistades no deberían hacer mucho caso de mis consejos.

- Ver Deadwood. Acabar con Mad Men. ¿Ver, tal vez, True Blood? Vimos Deadwood (bien), Lost (adicción total), Roma (maravillosísima, sexo, violencia y Julio César, ¿qué más se le puede pedir a una serie?) y Bob Esponja (amo a Bob Esponja, es arte, genialidad y talento por cada uno de sus poros de esponja)

- Hacer los ejercicios de la espalda y mejorar la postura corporal. Mal, pero prometo enmendarme con la wii fit. Mejoraré mi postura corporal a base de romper pelotas invisibles con el culo.

- No quedarme dormida en bares, teatros ni cines. Como ahora mi hora habitual de levantarme es a las diez de la mañana, no me duermo tanto en los sitios. Pero nunca lograré desterrar del todo esta costumbre de mi vida.

- No enfadarme por cosas absurdas que no tienen solución, como con la gente que aplaude cuando el avión aterriza, por el uso indiscrimando de la comic sans o con las tonadilleras que dicen "eso es incierto". Ser más paciente, no rabiar, no celarme, ser madura y equilibrada. Con lo divertido que es montar en cólera, ¿quién necesita ser una puta balsa de zen?

- Actualizar más el diario. Jo. Hay que dejar algo para 2010.

Wednesday, December 16, 2009

Belleza y poder

No deja de parecerme un poco ridículo que yo, que apenas me maquillo y cuando lo hago empleo pocos productos, haya asistido ya a dos clases de maquillaje (ni que la vida estuviese intentando decirme que deje de parecer un clon de Baby Jane cuando me maqueo). A mí el pote me parece bien, estoy a favor, así in yeneral, aunque sea poco aplicada y hasta perfumarme me de pereza, pero sobre el mundo de la señorita Pepis, yo, bastante profana en la materia, opino lo siguiente:
- No hay nada mejor, para diario (aunque los ojos ahumados y el maquillaje travesti, en general, me parece bombástico), que la gente que va maquillada pero que no lo parece. Nada más difícil que el aspecto natural. Admiro a las mujeres que son capaces de dejarse un cutis impecable y perfecto sin que se note el color natural bajo la capa de maquillaje. En este Bershka mundo en el que estamos, lleno de cutis naranjas que se asemejan al de Luis Rollán (claro que él es así también al salir de la ducha, lo que da más miedo todavía), convendría tener presente esto: si eres caucásica no debes usar una base de maquillaje que se llama "toffe".
- El iluminador -el corrector de ojeras, el touche eclat- es un gran invento, pero no hay que pasarse o una termina pareciendo un mapache. Buen ejemplo de ello es Miriam Sánchez en Mujeres, hombres y viceversa, a la que le ponen tanto que parece que le hayan untado polvos de talco en las ojeras. Y mira que es preciosa esa chica.
- Si tienes dinero, no te compres un piso; arréglate los dientes. Las dentaduras perfectas de por sí son una herencia nunca suficientemente ponderada.
- Las cejas son la piedra de toque, el centro del universo, la piedra rosetta de la belleza. Yo estoy un poco obsesionada con el mundo cejil, sobre todo desde que la depilación llegó también al mundo masculino (véase Mujeres, hombres y viceversa, que como se puede apreciar sirve para ejemplificarlo todo, y todo cosas buenas, dignas del Lidl). Mi obsesión puede deberse a que, aunque no tengo las cejas muy espesas ni muy pobladas, son de un pelo duro y fosco, bastante más oscuro que el pelo del resto de mi cuerpo, y se despeinan y cobran vida propia con mucha facilidad. Son herencia de mi padre y sí, es como si estuviesen hechas con pelo de coño un poco más cortito y menos rizado. De ahí mi obsesión por las cejas de los demás. No soporto las que están demasiado depiladas ni las que trazan una forma que se ve a lo lejos que no es la suya. Yo veo a Marlene Dietrich y me parece lo más, pero esas cejas en la vida real me hacen temblar y salivar al borde del colapso. Ya volvieron con los setenta, pero afortunadamente se volvieron a ir. Esa es la razón por la que Amaia Salamanca, que podría ser una bella joven, me parece un espanto. Porque esas no son sus cejas, esa curva, esa formita, un trazado un tanto irregular... se les ha ido la mano con las pinzas. Me gustan las cejas de Ava Gardner, con el punto justo entre trazado de dibujante, pelo y expresión. Están trabajadas y probablemente tengan de natural lo mismo que las de Marlene Dietrich, pero comparto el espíritu estético que las diseñó. Y, respecto a las cejas masculinas, prefiero mil millones de veces un cejijuntismo honrado y salvaje a un Pablo Puyol.
- Y, para terminar y sin que tenga mucho que ver con todo lo anterior, diré que no hay nada más malo en este mundo que llamar fea a una mujer.



Saturday, December 12, 2009

Copiota

Copio y pego directamente una entrada que escribí hace más de dos años. Es trampa, sí, pero es que echo mucho de menos a Jardiel Poncela o, más concretamente, sus obras completas que están en casa de mis padres y que como ya se acercan las navidades, podré volver a disfrutar en breve.

Llevaba un tiempo deseando releer el prólogo que escribe Jardiel Poncela (my first, my last, my everything), para su primera novela, “Amor se escribe sin hache” (título que luego remedó el hábil José Luis Moreno para su “Humor se escribe con hache”), y ahora, al hacerlo, se me ocurren mil apostillas propias a sus afirmaciones personales, apostillas que por supuesto no ahorraré al paciente lector y procedo a detallar aquí, porque, citando a Heine como hace Jardiel en este mismo prólogo, “Siempre es divertido hablar de uno mismo”

“Mi esqueleto está proporcionado: doce grados menos proporcionado que “Apolo” y veinticinco grados más proporcionado que “Quasimodo”

Bien, a esto podría decir yo que “Mi esqueleto está proporcionado: doce grados menos proporcionado que la Venus de Milo y veinticinco grados más proporcionado que Christina Aguilera.”

Soy hábil para toda clase de trabajos manuales, incluido el trabajo de liar cigarrillos, aunque los compro siempre liados por Abdulla Co. Ltd. (Me gusta el campo, el arroz, los huevos fritos, las mujeres y el bistec con patatas.) No pruebo el pescado desde hace ocho años: no bebo vino ni licores y mis órganos funcionan con la exactitud de un funicular.

Lo de los trabajos manuales es extraño porque para algunos soy totalmente negada y otros, bueno, no es que tenga unas dotes especiales ni que sea muy brillante, pero los desempeño con razonable éxito. Por ejemplo: calceto, hago ganchillo, pinto (con brocha gorda y fina) y hasta bordo en ocasiones (todo ese tipo de cosas inútiles). Sin embargo soy totalmente incapaz de envolver un regalo de un modo decente y en cuanto a los arreglillos de casa creo que sólo sé cambiar una bombilla cuando está fundida. De vez en cuando me veo obligada a meterme en pozos en medio del monte para desatascar tuberías o encaramarme al tejado de mi edificio para arrancar las malas hierbas. No lo hago mal, pero siempre es bajo dirección materna, nunca por iniciativa propia. Tampoco se me da mal manejar una pistola de silicona, aunque soy incapaz de purgar un radiador. Jamás he intentado liar un cigarrillo y creo que estaría en la lista de las cosas que se me dan fatal. Me gusta el campo no excesivamente y a rachas; como de todo y soy una comensal muy agradecida que disfruta de cualquier cosa que le sirvan, excepto vísceras y ensaladilla rusa, y aún esta la como sin quejarme, sólo que nunca la pediría en un restaurante. Me encantan las sopas y cremas, la carne, la pasta, los pasteles de verduras y el chocolate. Bebo, sí (demasiado), de vez en cuando, y tengo bastante tendencia al estreñimiento.

“Nunca he padecido enfermedades repugnantes, esas enfermedades deshonrosas de que los hombres suelen hacer gala. Mi salud es perfecta, como la “Casada” de Fray Luis (que a mí no me parece perfecta)”

Huelga decir huelga general. Uy, huelga decir, digo, que jamás he padecido ninguna enfermedad repugnante de esas del coño. De hecho, salvo resfriados y gripes y así, la última enfermedad que tuve fue la varicela a los ocho años. Uh, bueno, hace un par de años tuve una leve anemia y hace un par de meses una gastritis por rellenar con demasiadas verduras mi falafel en un Maoz-buffet libre. Gordita que es una.

“Disfruto de unos músculos resistentes, aunque no se nota a primera vista, y no hay esfuerzo físico que los haya humillado. Con la mano derecha sostengo 101 kilos; con al izquierda, 56, y con la dos manos sostuve mi casa cuando he tenido casa puesta (Salto, corro, trepo y juego al ajedrez sin fatigarme. Me gusta subirme a la trasera de los automóviles y bajar de los tranvías en marcha, sobre todo cuando van “al nueve”

Yo soy una debilucha total y se me ve debilucha total. Bastante hago con arrastrar sofás varias manzanas hasta mi casa cuando queremos cambiar el mobiliario del salón.

“No tengo predilección por ningún color, como declaraban en las interviús los autores del siglo XIX, y puesto a elegir, elegiría el color esfrucis.”

Yo, como soy niña, sí que tengo color favorito: el azul.

“El hombre a quien más admiro, al que considero como el más importante del mundo, en el pasado y en la actualidad, es Charlie Chaplin (Charlot), verdadero genio de todas las épocas.”

El hombre al que yo más admiro eres tú. Antipoesía eres tú.

“Me gusta charlar, porque la charla es uno de los placeres más arrobadores que nos legaron los griegos; pero procuro charlar poco con grandes artistas para no embrutecerme”

A mí me encanta charlar, parlotear, conversar, monologuear, discutir y farfullar.

“Los animales domésticos me atraen, como atraen las playas de moda.”

Me gustan mucho los animales, los que más los perros, pero reconozco que son un coñazo. Aún así, ¡les quiere uno tanto!

“Detesto a las personas (escritores, filósofos o barrenderos) que denigran la época presente y la humanidad presente para exaltar otras épocas de la Historia. (Todas las épocas de la Historia son iguales, aunque sean distintas. El hombre actual es tan bestia y tan perverso como el que oyó gruñir en el Parlamento a Pi y Margall o como el que vio entrar en Toledo a Alfonso VI o como el que dibujó mamuths en la cueva de Altamira. Y en cuanto a nuestra juventud futbolística no es más ni menos estúpida que la juventud que bailaba en la Bombilla con el hongo puesto o la que jugaba a la morra en los anfiteatros romanos.)

No puedo estar más de acuerdo con este texto y de hecho doy muchas veces el coñazo diciendo “porque como dice Jardiel Poncela “todos los hombres son igual de estúpidos bla bla bla...”

Viajar me seduce. Con la sola presencia de un tren, me abraso con la impaciencia de irme a algún sitio. (A veces, también me abraso con el cigarrillo)

Viajar me gusta mucho, pero a veces me da una pereza... como casi todo en la vida, la verdad, que me da una pereza bárbara. Necesito que me empujen o que vayan delante de mí, así ya me animo y hasta me entusiasmo.

“Respecto a los grandes problemas del más allá, tengo ahora ideas que no se parecen en nada a las que tuve en un principio. (...) Entonces, la contemplación de un cadáver me hundía en profundas meditaciones, y me hacía preguntas, y me imaginaba respuestas, e incluso creía ver, en el vidrio entelado de aquellas pupilas, reflejos misteriosos de Regiones Inaccesibles. Hoy contemplo un cadáver y no se me ocurre decir más que:

_Está muerto.”

Tal cualito, mi adorado Enrique (ah, ¿se puede ser más cursi?)

Almuerzo y como en restaurantes, y con el tiempo, merced a ese método, formaré en las filas de los hiperclorhídricos”

Me gustaría comer en restaurantes mucho más de lo que lo hago, todos los días no, que aburre. Eso sí, desayunar todos los días fuera de casa me encantaría: zumito de naranja y café con leche con bollo.

“No entiendo una palabra –ni una nota- de música. Por ello, me gustan las melodías cursis, los himno ramplones y los pasodobles ratoneros. (El lector comprenderá en seguida que me seduce la música de Alonso.)

Yo tampoco tengo ni idea de música. Me gusta la música de viejos parrandera, tipo los tangos y las rancheras, las canciones yeyé y Kylie Minogue. Una de mis canciones favoritas, en plan feel good, es “Ray of Light”, de Madonna, y con eso creo que ya está dicho todo. She's got herself a universe y tal.

Me canso de apostillarle cosas a Jardiel. Mejor actualizo ya que esto se alarga, no sin antes copiar la siguiente

NOTA IMPORTANTE _La cita de Heine con al que ha encabezado el prólogo no la escribió nunca Heine. La he escrito yo, y he puesto debajo el nombre de Heine como podía haber puesto el de Landrú.