Tuesday, February 16, 2010

Perico Espasa

Un inesperado regreso al hogar paterno me mantiene momentáneamente alejada de la lectura -varias veces postergada- de "Por favor mátame", la historia oral del punk, obra de culto (¿se puede decir algo más repugnante y pretencioso que "de culto"?) y fuente constante de anécdotas sobre drogas, sexo y Nueva York. Muchas cosas estoy aprendiendo de "Por favor mátame", tantas que merece una entrada para ella sola. De momento sólo mencionaré que he aprendido que una joven, si se lo propone, puede retirarse del mundo a los 17 años (porque ya ha hecho antes todo lo que tenía que hacer), o que existe sobre la Tierra una persona, una groupie, claro, que perdió la virginidad a los 13 años con David y Ángela Bowie a la vez. Si eso no es poner alto el listón, no sé yo ya qué puede ser.

Estos días aprovecho para releer por enésima vez a mi adorado, idolatrado y nunca suficientemente ponderado Enrique Jardiel Poncela. Y pese a saberme ya de memoria TODO, no dejo de asombrarme y maravillarme ante cada frase y giro chiripitifláutico del idioma empleados y ante el aroma a antigualla de principios del siglo XX que emanan sus obras, desde "El naufragio del Mistinguett" a las "Lecturas para analfabetos" (nota mental: recordar ir a ver al teatro "Angelina o el honor de un brigadier", que creo que llegará pronto a Barcelona).

Así que, enfrascada en la relectura de "La Tournée de Dios", me quedo con las bragas por el suelo ante este prodigio del talento humano que es la presentación de Perico Espasa, uno de los mejores personajes de la multitud que pueblan sus obras (uno de mis favoritos, junto a Mussolini, el oso parlante, o Siska Takadeva, la pintora rupestre) y que paso, lectorcitos míos, a copiar aquí para que se sulibeyen conmigo:

SE ADQUIEREN DATOS DE PERICO ESPASA Y DE SU CARRERA PERIODÍSTICA

(En realidad se llamaba Pedro Cadafalch, pero medio Madrid le conocía por “Perico Espasa”, nombre de guerra al que se había hecho acreedor por cinco razones, a saber:

1ª Porque hablaba de todo sin profundizar demasiado en nada;

2ª Porque algunas veces daba detalles extraños de las cosas;

3ª Porque cuantos se acercaban a él lo hacían para informarse de algo;

4ª Porque había venido de Barcelona, y

5ª Porque era un poco pesado.)

Otro detalle le caracterizaba: un detalle íntimo. Un detalle difícil de expresar. ¿Cómo lo diremos?...

Lo diremos de un golpe:

“Si Perico Espasa hubiera tenido que elegir entre una mujer y un ingeniero agrónomo, hubiera elegido al ingeniero agrónomo.”

¿Queda entendido?

EL LECTOR: -¡Desde luego!

Perico Espasa se había apeado del tren –procedente de Barcelona, como las sardanas y el betún “Servus”- hacía ya quince años.

(Ahora tenía treinta y siete).

Rodó por los cafés, las bibliotecas, los periódicos y las editoriales, y Perico Espasa empezó a sospechar que el triunfo literario en Madrid era lento, y conseguir la vida brillante con que soñaba, por medio de la Literatura, más lento todavía.

A los diez meses de “lucha”, únicamente había logrado colocar y cobrar un artículo: 5 duros.

Reflexionó. Y acudiendo a los números, merced a esa contumacia guarísmica propia de los biznietos de Roger de Flor, se planteó la siguiente “regla de tres”:

Si en conseguir 25 pesetas he tardado 10 meses, en conseguir las 150.000, que es mi cifra, tardaré x.

De donde resultaba que x era igual a 150.000 x 10/25

Hizo las operaciones y le resultó que, para conseguir por medio de la Literatura las 150.000 pesetas que deseaba como capital inicial con que emprender una existencia brillante, tenía que seguir “luchando” durante:

60.000 meses,

los cuales, reducidos a años, daban la cifra de

5.000.

Entonces Perico Espasa que, a pesar de su temperamento optimista, nunca había pensado en vivir 5.000 años, se dijo:

No es negocio.

Y renunció a la Literatura.

(…)

Había nacido, indudablemente, para el periodismo.

Rápido y ágil, a pesar de sus ochenta kilos, era capaz de escribirse cinco docenas de cuartillas narrando un suceso con el que cualquier otro sólo hubiera podido escribir seis líneas o contar en seis líneas el acontecimiento que nadie hubiese podido contar en menos de cinco docenas de cuartillas. Interviuvador generoso, en todas sus interviús les hacía inventar algo divertido o interesante a sus interviuvados, para lo cual utilizaba un procedimiento infalible: inventarlo él mismo.

Era, en suma, uno de esos periodistas cien por cien, que llegan a los incendios antes que los bomberos, y a la catástrofe ferroviaria antes que el tren de socorro, y a la casa del crimen antes que el asesino.

Había hecho cosas extraordinarias. Por ejemplo: con motivo de un gran affaire de las finanzas yanquis, había descrito maravillosamente la ciudad de Nueva York sin disponer para ello de más documento de consulta que un plano de Cáceres.

Total: quince años de éxitos.

Y la popularidad máxima.

Al año decimoquinto fue nombrado director de La Razón.

El Conde de Carr había muerto. Todo el pasado no era ya más que eso: pasado. Y cuando sonaba el nombre de Perico Espasa, los comentarios eran de color de rosa:

- Un gran periodista…

- Un cerebro…

- Un hombre encantador…

- Y ágil… Y preparadísimo…

- Y muy europeo…

(En fin: las idioteces que suelen decir las gentes para elogiar.)

Monday, January 25, 2010

A la que nunca usó bragas las costuras le hacen llagas

La temporada televisiva ha estado al pil-pil. A tres días del final de Gran Hermano 11, le perdonamos a regañadientes que una edición tan buenísima tenga semejantes finalistas tan pan sin sal (aunque Pilarita otra cosa no, pero sal tiene para rato), y echamos la vista atrás para recordar los grandes momentos con los que nos ha obsequiado desde su inicio, momentos grandes y maravillosos precisamente por lo inesperado, no sólo por chorradas tipo “pareja que tiene que fingir que no lo es” o “desconocidos que tienen que fingir que son pareja”, sino por cosas que yo creo que escapaban del alcance de los responsables de cásting y de los guionistas. La emoción de lo inesperado en forma de vaso con hielos. Esta edición ha sabido mantener el interés casi hasta el final, así que, por lógica aplastante, la del año que viene será un rollo. Yo, para el resto de mi vida, recordaré siempre el diálogo en el que Arturo (personaje indescriptible que quería ganar la edición para montar un puesto de batidos ecológicos en San Sebastián ¡!) le hablaba a Hans de su pasado como militar en un cuerpo de élite seguramente chunguísimo y similar a los marines. Le decía: “Porque claro, yo estaba aburridísimo en mi casa y dije, pues hala, a viajar, y gracias a eso he vivido un montón de cosas increíbles. ¿Cuándo iba yo a poder dormir en un iglú? Pues gracias al ejército yo he montado mi propio iglú y he dormido dentro. ¿Cuándo iba yo a poder poner una bomba? Hombre, soy vasco, pero…” Ya sólo por este toque de humor descacharrante y finísimo, Arturo se ha ganado un puesto en mi corazón (además de por el poema que le escribió a Carol, claro, uno de cuyos versos era, no lo olvidemos, “como un adicto a la coca”).

La segunda edición de Granjero busca esposa (ahora imposible decir esas tres palabras sin entonarlas como la canción indie que se sacaron de la manga como sintonía del programa) ha tenido unas entregas bastante flojas y aburridas, pero nos ha dejado un primer y un último programa que son oro puro y de los que, sí, como del cerdo, no se desperdicia nada. Ese final de la pelea familiar de Natalia y su familia con las voces en off y la imagen del caserío de fondo pertenece ya a los anales del costumbrismo y el carpetovetonismo a un nivel digno de “Los santos inocentes”. Y una mención especial para la pelea a hostia limpia de los Vitis, gemelos cuarentones salidos directamente del infierno. ¿Qué es esto? ¿Qué es esa imagen? ¿Quiénes son esas personas que cantaban “Tenía tanto que darte” vestidos con camisetas de Levis? ¿Y ese odio soterrado con el que se miran? ¿Llevan dentro la simiente de la guerra civil? ¿Puede haber algo mejor que ese “Olvídate de mi cara” que le dice un gemelo a otro?

También recordaremos la segunda edición de Pekín Express (ese prodigio del montaje) por ser la de Alazne y Meritxell, por traernos el concepto “amigos rurales”, y por deleitarnos la vista con los Merinos, policías de Coslada ¡! armados Fran con sombrero vaquero y Merino con su cara de jabalí, hecho este último que puedo considerar una de las cosas que más admiro y más me gusta en un hombre: la cara de jabalí.

Curso del 63 fue un extrañísimo invento de Antena 3 que tuvo un éxito inesperado –para la misma cadena- debido a lo absurdo de la propuesta y a la total improvisación que parecía guiarles y que hizo rematar el engendro cuando más audiencia tenía. En la misma línea, la Sexta acaba de estrenar “Generación Ni-ni”, (y aquí voy a copiar prácticamente todo lo que opinan los contertulios de la maravillosa “Teletulia” del programa de Arús –lo siento por los lectores de fuera de Cataluña que se ven privados del talento, la inteligencia y la gracia (esto lo digo totalmente en serio) de Víctor Amela (del que me consta que, además de ser buen periodista, es buena persona, dos cosas que casi nunca van unidas) y de David Broc (con cuyo gusto cinéfilo discrepo totalmente pero con el que televisivamente no puedo estar más de acuerdo)-). Con tanto paréntesis y aparte he perdido el hilo, que empiezo a hablar de Arús y me emociono. Pues eso, que “Generación Ni-ni” es un Gran Hermano hecho con poligoneros que bordean la delincuencia pero con una coartada absurda de “mediación” que no se entiende y que la Sexta esgrime como para justificar que ellos no hacen realitys al uso sino programas de utilidad social. Con esto quedan totalmente descalificados para meterse tanto con Telecinco, telemierda, telebasura y esos ¿chistes? ridículos que tanto les gusta hacer en SLQH. Eso, que mucho mirar la paja en el ojo ajeno pero toda su moralina y discurso de dignos queda ahora a la altura del betún. Aunque tampoco hacía falta mucho para descalificar a “Sé lo que hicisteis”, un programa con chistes sin gracia, presentadora hija de puta (esto “lo sé de muy buena tinta”, estaba deseando decirlo), ignorante y cerril, colaboradores odiosos y, lo peor de lo peor, con ínfulas de humor inteligente.

Para limpiarme un poco los colmillos y no seguir hablando de ese horrible programa que me pone de mal humor, termino ya con una cosa maravillosa y absolutamete mirar al abismo y que el abismo te devuelva la mirada: el calendario de “Mujeres, hombres y viceversa”. Atención al desfile de ubres gigantes, pezones que parecen fichas de jugar a las damas o nuditos de globos y, lo que más me sorprende de todo, esas insinuantes rajas de culo masculinas que se muestran con los pantalones a medio bajar. ¿Esto es sexy? ¿Se supone que estos hombres son heterosexuales y que esto va dirigido a un público hetero? ¿No es esa portada de un joven tronista o pretendiente con el paraguas la cosa más gay que han visto en años?

Sunday, January 17, 2010

Dos certezas para la tarde de domingo

Dos certezas, dos:
- Volverse loca significa mucho más que volverse loco.
- Ser judío significa mucho más que ser negro, que ser católico, budista o sintoísta.

Wednesday, January 13, 2010

El signo de los tiempos

Acabo de llegar de pasar unos días en Roma para constatar (atención, protéjanse, se acerca una pedantería) que la plaza del Panteón y el mismo Panteón de Agripa conforman uno de mis lugares favoritos sobre la faz de la tierra (pedantería superada, pueden relajarse).
Echando un vistazo por la Feltrinelli (una cadena de librerías italianuca), me topo de bruces con esto:


No me refiero a la novela de vampiros que ha coescrito (ja) Guillermo del Toro, sino a ese libro de al lado llamado "Mujeres" con ESA PORTADA. Cuando al día siguiente del encuentro Zapatero-Sarkozy todos los periódicos dedicaron sus portada al doble culamen de Letizia y Carla Bruni, yo ya sabía que esa imagen iba a ser icónica, que dentro de veinte años se le dedicarían páginas para hablar de estos tiempos en los que ahora vivimos, que saldría en libros de Taschen (esa editorial cuyos libros colecciona la gente que no lee y sólo los contempla como objeto decorativo) sobre la primera década del siglo XXI y que estaría al mismo nivel, más o menos, que la foto de Marilyn con el vestido al vuelo en "La tentación vive arriba", pero más guay porque esta es una imagen "real" (aunque el concepto de "imagen real" sugiera cosas un poco Baudrillardianas). Pero no esperaba, la verdad, que ocupase la portada de un libro (una especie de manual de uso sobre cómo tratar a las mujeres modernas, una cosa utilísima y necesiarísima) tan rápido. Y me encanta, claro, esta super-contemporaneidad que se han marcado los de Mondadori. Seguro que el libro es una chorriflautez, pero la imagen de la portada es un signo de los tiempos.
Y lo que más me gustó, sin embargo, de la visita a la Feltrinelli, fue encontrar un ejemplar de Lucía Etxevarría ("Nosotras que no somos como las demás") en la sección de literatura femenina en plan novelas románticas tipo Johanna Lindsey, Marian Keyes, Sophie Kinsella y demás. Y situada al ladito mismo de "El diario de Bridget Jones", novela que Lucía ha declarado odiar numerosas veces. Ya he hablado yo también numerosas veces de mi odio por Lucía Etxevarría, siempre en dura competencia con el que siento por Carrie Bradshaw (con la salvedad que de Carrie es un personaje de ficción, aunque sospecho que muchas de sus admiradoras lo han olvidado), así que no voy a repetirme, pero sí quiero dejar claro que "El diario de Bridget Jones" me parece un libro mil veces más divertido, ingenioso y sincero que cualquiera de las novelas de Lucía (básicamente, y con muy ligeros matices: mujer joven, inteligente y con grandes tetas sufre en sus carnes las contradicciones de ser estar muy liberada, tomar drogas, follar mucho y aprender a vivir con su disfuncional familia y su disfuncional vida -porque ¿qué familia y qué vida no son disfuncionales?- y encontrar, finalmente, cómo aceptarse a sí misma y encontrar la estabilidad, mal que le pese a esta sociedad enferma).


Monday, January 04, 2010

Las autopistas me llevan a tu vaquero

Para inaugurar el año del diario no se me ocurre nada mejor ("nada que me apetezca más", que es una de esas frases que sea han puesto tanto de moda últimamente vaya-usted-a-saber-por-qué) que el excelso poema que le dedicó Arturo de GH a Carol tras su expulsión y que colgó en su blog de la web de Gran Hermano, cuyo visionado recomiendo encarecidamente sobre todo si el lector tiene una sensibilidad delicada y un espíritu amante de lo exquisito:

La casa está vacía sin ti

20-12-2009

Esperé en la sala a que volvieras,

Pero el público decidió que te fueras.

Suena la música y no quiero levantarme,

Al no ver tu adormecida cara, tus ojos pequeños,

Preferiría volver a acostarme,

Y así imajinarte en mis sueños.

Tus tiernos lábios, tu dulce boca,

Esos que me moría por besar,

Cómo un adicto a la coca,

En ello no puedo dejar de pensar.

Tu sexy cuerpo que tánto he deseado,

Besarlo y con mis lábios recorrerlo,

Me jode el no tenerlo,

Ni siquiera para mirarlo.

Hice lo que pude para agradarte,

Y creo qu elo conseguí,

Pero lo que quería era conquistarte,

Y ya sólo me queda olvidarme de ti.

Me gusta hasta extremos inconcebibles. Arte.

Wednesday, December 30, 2009

Examen de conciencia

Y, como llega ya el último día del año, viajo un año atrás para examinar la lista de propósitos de 2009 y ver cuáles he cumplido y cuáles quedaron en agua de borrajas (me temo que eran ya agua de borrajas hasta para mí misma en el instante en el que los formulaba):

- Encontrar una nueva casa que intente, aunque sea difícil, ser tan bonita y acogedora como la actual (este es el único propósito de año nuevo que pienso cumplir sí o sí, y a corto plazo). Encontré una casa nueva bonita y acogedora. Es enana, no tiene calefacción y la palabra "decoración" se le queda grande a la extraña disposición de los muebles, pero tiene una terraza que es el orgullo de mi raza y soy muy feliz ahí.

- Aprender a hacer sushi. Ejem, primer propósito incumplido.

- No dejar de beber, pero dejar de beber hasta la náusea. No vomitar en las casas de mis amigos. A ser posible, no vomitar en mi propia casa. ¡Hecho! Creo que he vomitado alguna vez a lo largo de este año, pero no con tanta frecuencia y ahora me emborracho elegantemente en compañía de amigos sin llegar a la náusea. O cuando noto que estoy a punto de perder la presencia de ánimo, le pido a alguien que me acompañe a casa o a un taxi. O, lo que es mejor y mucho más cómodo, bebo en mi casa o en casa de amigos, la señal definitiva de la adultez. Para 2010 quiero realizar una imagen mental de mí misma en albornoz, gafas de sol y un cóctel en la mano tumbada en la terraza, con mi partenaire al lado fumando un puro. Eso es lo que quiero para el resto de mi vida.

- Ser menos vaga y en vez de pasar los domingos de resaca en el sofá, armarme de valor, ducharme e ir a dar cortos y agradables paseos. La verdad es que tal y como se han desarrollado los acontecimientos este año, he salido muy poco de casa. Se ha convertido en un chiste recurrente imaginarme dentro unos años (aunque al paso al que voy, que por primera vez en diez años he engordado y tengo algo parecido a tetas y culo, será dentro de unos meses) convertida en una gorda que viste con bolsas de basura y túnicas de gorda, como el Homer gordo, con una gorra de gorda en la cabeza y mirando desconfiada a los vecinos.

- Ir más al cine y al teatro, sobre todo si me invitan. He ido bastante al teatro; al cine nada. De todos modos, pongamos propósito cumplido

- No tener relaciones sociables basadas exclusivamente en el fin de semana, sino quedar con gente también por las tardes para tomar algo y hacer recados en compañía y estando sobria. Ehmmm... pues sí, digamos que sí, cumplido también.

- Depilarme más a menudo. Sí. Creo que lo he hecho.

- Comer más pescado y verduras y no tantas rufles al jamón. Totalmente incumplido. De hecho hace un par de meses he tenido que poner una barrera a las rufles al jamón, porque me estaba deslizando por un tobogán de paladar quemado y sabor saladito que ni una bollera adicta al crack.

- Acabar con las grietas. Jo, totalmente incumplido. Pero me temo que no está en mi mano.

- Ser un poco más lady y dejar de usar la ropa rota y estropeada, por muy cómoda que me sea y por muy bien que me vea con las converse/cazadora/mallas destrozadas. Teniendo en cuenta que ahora trabajo en casa, me he pasado 4/5 del año en pijama y/o chándal. De hecho el deseo no debería ser "ser un poco más lady", sino "ser un poco menos white trash".

- Usar pantalones que no sean exclusivamente vaqueros. Usar más vestidos y faldas. Por otra parte, cuando salgo de casa me acicalo como si fuese a ver a la reina de Inglaterra. Sigue pendiente el tema de dejar un poco de lado los vaqueros.

- Comprar ropa interior bonita y sexy, y no sólo bragotas de algodón con dibujos de caracoles y nubecitas. Dios, me doy cuenta de que he incumplido totalmente los propósitos para 2009. Este año de hecho me he convertido en el fantasma de las bragas rotas.

- Ser más creativa, trabajadora y constante. Trabajadora sí que soy, y he descubierto que tengo más fuerza de voluntad y constancia de lo que creía.

- Leer más libros y no releer la qué me dices o la glamour por pereza. Bien, creo que cumplido.

- Tener algún tipo de actividad casera para mantener mi tiempo ocupado productivamente cuando esté en casa, y no pasar tanto tiempo en el facebook. Tal vez dedicarme al punto de cruz, o bordar con mis iniciales las sábanas y toallas. O hacerle sombreritos y vestiditos a cerillas, como una Briones. Mi actividad casera ahora es una sola, básica e importantísima: trabajar.

- Viajar más. No he viajado tanto como en 2008, pero el balance final es positivísimo: hasta he visto "Turandot" en la Arena de Verona. Buen año.

- Llamar más a mis padres. Soy una mala hija que merece un castigo divino.

- Ser una buena amiga a la que todo el mundo quiere por su sabiduría y elegancia interior. Estar ahí para escuchar los problemas de los demás. No ser borde, dar problemas ni criticar a la gente. Ser ecuánime. Intento ser lo más libra posible y dar buenos y sabios consejos, pero como no salgo mucho de casa mi conocimiento del género humano empieza a basarse en Mujeres, Hombres y Viceversa. Tal vez mis amistades no deberían hacer mucho caso de mis consejos.

- Ver Deadwood. Acabar con Mad Men. ¿Ver, tal vez, True Blood? Vimos Deadwood (bien), Lost (adicción total), Roma (maravillosísima, sexo, violencia y Julio César, ¿qué más se le puede pedir a una serie?) y Bob Esponja (amo a Bob Esponja, es arte, genialidad y talento por cada uno de sus poros de esponja)

- Hacer los ejercicios de la espalda y mejorar la postura corporal. Mal, pero prometo enmendarme con la wii fit. Mejoraré mi postura corporal a base de romper pelotas invisibles con el culo.

- No quedarme dormida en bares, teatros ni cines. Como ahora mi hora habitual de levantarme es a las diez de la mañana, no me duermo tanto en los sitios. Pero nunca lograré desterrar del todo esta costumbre de mi vida.

- No enfadarme por cosas absurdas que no tienen solución, como con la gente que aplaude cuando el avión aterriza, por el uso indiscrimando de la comic sans o con las tonadilleras que dicen "eso es incierto". Ser más paciente, no rabiar, no celarme, ser madura y equilibrada. Con lo divertido que es montar en cólera, ¿quién necesita ser una puta balsa de zen?

- Actualizar más el diario. Jo. Hay que dejar algo para 2010.

Wednesday, December 16, 2009

Belleza y poder

No deja de parecerme un poco ridículo que yo, que apenas me maquillo y cuando lo hago empleo pocos productos, haya asistido ya a dos clases de maquillaje (ni que la vida estuviese intentando decirme que deje de parecer un clon de Baby Jane cuando me maqueo). A mí el pote me parece bien, estoy a favor, así in yeneral, aunque sea poco aplicada y hasta perfumarme me de pereza, pero sobre el mundo de la señorita Pepis, yo, bastante profana en la materia, opino lo siguiente:
- No hay nada mejor, para diario (aunque los ojos ahumados y el maquillaje travesti, en general, me parece bombástico), que la gente que va maquillada pero que no lo parece. Nada más difícil que el aspecto natural. Admiro a las mujeres que son capaces de dejarse un cutis impecable y perfecto sin que se note el color natural bajo la capa de maquillaje. En este Bershka mundo en el que estamos, lleno de cutis naranjas que se asemejan al de Luis Rollán (claro que él es así también al salir de la ducha, lo que da más miedo todavía), convendría tener presente esto: si eres caucásica no debes usar una base de maquillaje que se llama "toffe".
- El iluminador -el corrector de ojeras, el touche eclat- es un gran invento, pero no hay que pasarse o una termina pareciendo un mapache. Buen ejemplo de ello es Miriam Sánchez en Mujeres, hombres y viceversa, a la que le ponen tanto que parece que le hayan untado polvos de talco en las ojeras. Y mira que es preciosa esa chica.
- Si tienes dinero, no te compres un piso; arréglate los dientes. Las dentaduras perfectas de por sí son una herencia nunca suficientemente ponderada.
- Las cejas son la piedra de toque, el centro del universo, la piedra rosetta de la belleza. Yo estoy un poco obsesionada con el mundo cejil, sobre todo desde que la depilación llegó también al mundo masculino (véase Mujeres, hombres y viceversa, que como se puede apreciar sirve para ejemplificarlo todo, y todo cosas buenas, dignas del Lidl). Mi obsesión puede deberse a que, aunque no tengo las cejas muy espesas ni muy pobladas, son de un pelo duro y fosco, bastante más oscuro que el pelo del resto de mi cuerpo, y se despeinan y cobran vida propia con mucha facilidad. Son herencia de mi padre y sí, es como si estuviesen hechas con pelo de coño un poco más cortito y menos rizado. De ahí mi obsesión por las cejas de los demás. No soporto las que están demasiado depiladas ni las que trazan una forma que se ve a lo lejos que no es la suya. Yo veo a Marlene Dietrich y me parece lo más, pero esas cejas en la vida real me hacen temblar y salivar al borde del colapso. Ya volvieron con los setenta, pero afortunadamente se volvieron a ir. Esa es la razón por la que Amaia Salamanca, que podría ser una bella joven, me parece un espanto. Porque esas no son sus cejas, esa curva, esa formita, un trazado un tanto irregular... se les ha ido la mano con las pinzas. Me gustan las cejas de Ava Gardner, con el punto justo entre trazado de dibujante, pelo y expresión. Están trabajadas y probablemente tengan de natural lo mismo que las de Marlene Dietrich, pero comparto el espíritu estético que las diseñó. Y, respecto a las cejas masculinas, prefiero mil millones de veces un cejijuntismo honrado y salvaje a un Pablo Puyol.
- Y, para terminar y sin que tenga mucho que ver con todo lo anterior, diré que no hay nada más malo en este mundo que llamar fea a una mujer.



Saturday, December 12, 2009

Copiota

Copio y pego directamente una entrada que escribí hace más de dos años. Es trampa, sí, pero es que echo mucho de menos a Jardiel Poncela o, más concretamente, sus obras completas que están en casa de mis padres y que como ya se acercan las navidades, podré volver a disfrutar en breve.

Llevaba un tiempo deseando releer el prólogo que escribe Jardiel Poncela (my first, my last, my everything), para su primera novela, “Amor se escribe sin hache” (título que luego remedó el hábil José Luis Moreno para su “Humor se escribe con hache”), y ahora, al hacerlo, se me ocurren mil apostillas propias a sus afirmaciones personales, apostillas que por supuesto no ahorraré al paciente lector y procedo a detallar aquí, porque, citando a Heine como hace Jardiel en este mismo prólogo, “Siempre es divertido hablar de uno mismo”

“Mi esqueleto está proporcionado: doce grados menos proporcionado que “Apolo” y veinticinco grados más proporcionado que “Quasimodo”

Bien, a esto podría decir yo que “Mi esqueleto está proporcionado: doce grados menos proporcionado que la Venus de Milo y veinticinco grados más proporcionado que Christina Aguilera.”

Soy hábil para toda clase de trabajos manuales, incluido el trabajo de liar cigarrillos, aunque los compro siempre liados por Abdulla Co. Ltd. (Me gusta el campo, el arroz, los huevos fritos, las mujeres y el bistec con patatas.) No pruebo el pescado desde hace ocho años: no bebo vino ni licores y mis órganos funcionan con la exactitud de un funicular.

Lo de los trabajos manuales es extraño porque para algunos soy totalmente negada y otros, bueno, no es que tenga unas dotes especiales ni que sea muy brillante, pero los desempeño con razonable éxito. Por ejemplo: calceto, hago ganchillo, pinto (con brocha gorda y fina) y hasta bordo en ocasiones (todo ese tipo de cosas inútiles). Sin embargo soy totalmente incapaz de envolver un regalo de un modo decente y en cuanto a los arreglillos de casa creo que sólo sé cambiar una bombilla cuando está fundida. De vez en cuando me veo obligada a meterme en pozos en medio del monte para desatascar tuberías o encaramarme al tejado de mi edificio para arrancar las malas hierbas. No lo hago mal, pero siempre es bajo dirección materna, nunca por iniciativa propia. Tampoco se me da mal manejar una pistola de silicona, aunque soy incapaz de purgar un radiador. Jamás he intentado liar un cigarrillo y creo que estaría en la lista de las cosas que se me dan fatal. Me gusta el campo no excesivamente y a rachas; como de todo y soy una comensal muy agradecida que disfruta de cualquier cosa que le sirvan, excepto vísceras y ensaladilla rusa, y aún esta la como sin quejarme, sólo que nunca la pediría en un restaurante. Me encantan las sopas y cremas, la carne, la pasta, los pasteles de verduras y el chocolate. Bebo, sí (demasiado), de vez en cuando, y tengo bastante tendencia al estreñimiento.

“Nunca he padecido enfermedades repugnantes, esas enfermedades deshonrosas de que los hombres suelen hacer gala. Mi salud es perfecta, como la “Casada” de Fray Luis (que a mí no me parece perfecta)”

Huelga decir huelga general. Uy, huelga decir, digo, que jamás he padecido ninguna enfermedad repugnante de esas del coño. De hecho, salvo resfriados y gripes y así, la última enfermedad que tuve fue la varicela a los ocho años. Uh, bueno, hace un par de años tuve una leve anemia y hace un par de meses una gastritis por rellenar con demasiadas verduras mi falafel en un Maoz-buffet libre. Gordita que es una.

“Disfruto de unos músculos resistentes, aunque no se nota a primera vista, y no hay esfuerzo físico que los haya humillado. Con la mano derecha sostengo 101 kilos; con al izquierda, 56, y con la dos manos sostuve mi casa cuando he tenido casa puesta (Salto, corro, trepo y juego al ajedrez sin fatigarme. Me gusta subirme a la trasera de los automóviles y bajar de los tranvías en marcha, sobre todo cuando van “al nueve”

Yo soy una debilucha total y se me ve debilucha total. Bastante hago con arrastrar sofás varias manzanas hasta mi casa cuando queremos cambiar el mobiliario del salón.

“No tengo predilección por ningún color, como declaraban en las interviús los autores del siglo XIX, y puesto a elegir, elegiría el color esfrucis.”

Yo, como soy niña, sí que tengo color favorito: el azul.

“El hombre a quien más admiro, al que considero como el más importante del mundo, en el pasado y en la actualidad, es Charlie Chaplin (Charlot), verdadero genio de todas las épocas.”

El hombre al que yo más admiro eres tú. Antipoesía eres tú.

“Me gusta charlar, porque la charla es uno de los placeres más arrobadores que nos legaron los griegos; pero procuro charlar poco con grandes artistas para no embrutecerme”

A mí me encanta charlar, parlotear, conversar, monologuear, discutir y farfullar.

“Los animales domésticos me atraen, como atraen las playas de moda.”

Me gustan mucho los animales, los que más los perros, pero reconozco que son un coñazo. Aún así, ¡les quiere uno tanto!

“Detesto a las personas (escritores, filósofos o barrenderos) que denigran la época presente y la humanidad presente para exaltar otras épocas de la Historia. (Todas las épocas de la Historia son iguales, aunque sean distintas. El hombre actual es tan bestia y tan perverso como el que oyó gruñir en el Parlamento a Pi y Margall o como el que vio entrar en Toledo a Alfonso VI o como el que dibujó mamuths en la cueva de Altamira. Y en cuanto a nuestra juventud futbolística no es más ni menos estúpida que la juventud que bailaba en la Bombilla con el hongo puesto o la que jugaba a la morra en los anfiteatros romanos.)

No puedo estar más de acuerdo con este texto y de hecho doy muchas veces el coñazo diciendo “porque como dice Jardiel Poncela “todos los hombres son igual de estúpidos bla bla bla...”

Viajar me seduce. Con la sola presencia de un tren, me abraso con la impaciencia de irme a algún sitio. (A veces, también me abraso con el cigarrillo)

Viajar me gusta mucho, pero a veces me da una pereza... como casi todo en la vida, la verdad, que me da una pereza bárbara. Necesito que me empujen o que vayan delante de mí, así ya me animo y hasta me entusiasmo.

“Respecto a los grandes problemas del más allá, tengo ahora ideas que no se parecen en nada a las que tuve en un principio. (...) Entonces, la contemplación de un cadáver me hundía en profundas meditaciones, y me hacía preguntas, y me imaginaba respuestas, e incluso creía ver, en el vidrio entelado de aquellas pupilas, reflejos misteriosos de Regiones Inaccesibles. Hoy contemplo un cadáver y no se me ocurre decir más que:

_Está muerto.”

Tal cualito, mi adorado Enrique (ah, ¿se puede ser más cursi?)

Almuerzo y como en restaurantes, y con el tiempo, merced a ese método, formaré en las filas de los hiperclorhídricos”

Me gustaría comer en restaurantes mucho más de lo que lo hago, todos los días no, que aburre. Eso sí, desayunar todos los días fuera de casa me encantaría: zumito de naranja y café con leche con bollo.

“No entiendo una palabra –ni una nota- de música. Por ello, me gustan las melodías cursis, los himno ramplones y los pasodobles ratoneros. (El lector comprenderá en seguida que me seduce la música de Alonso.)

Yo tampoco tengo ni idea de música. Me gusta la música de viejos parrandera, tipo los tangos y las rancheras, las canciones yeyé y Kylie Minogue. Una de mis canciones favoritas, en plan feel good, es “Ray of Light”, de Madonna, y con eso creo que ya está dicho todo. She's got herself a universe y tal.

Me canso de apostillarle cosas a Jardiel. Mejor actualizo ya que esto se alarga, no sin antes copiar la siguiente

NOTA IMPORTANTE _La cita de Heine con al que ha encabezado el prólogo no la escribió nunca Heine. La he escrito yo, y he puesto debajo el nombre de Heine como podía haber puesto el de Landrú.

Thursday, November 26, 2009

La casa de tócame Roque

Verdaderamente hay días en los que el mundo te da motivos para el odio, la rabia y la indignación. Desde ayer, mi motivo de enervamiento o enervación es el divorcio de la infanta Elena. Y no porque me importe especialmente lo que le pase (aunque soy rendida admiradora del personaje de Jaime de Marichalar, el hombre mejor vestido de España), sino porque da pie a que se hable mucho de un tema que me crispa los nervios: la nulidad eclesiástica. Ya sé que es una cosa que se consigue con dinero e influencias, pero de verdad, ¿cómo es que la solicita la gente? ¿por qué tanto empeño? ¿Y es que cómo es posible que una persona se considere a sí misma católica, se divorcie, consiga la nulidad y luego se vuelva a casar por la Iglesia? ¿Dónde cabe tanta hipocresía? (cuántos interrogantes). Como soy un poco pava, aún pienso que esa gente es tan hipócrita y falsaria que se considera a sí misma buena cristiana de verdad y cree en la Iglesia y en sus preceptos (que a mí me chupan un pie, pero el caso es que ellos creen o afirman creer, como quien cree en las flores de Bach o en los cristales sanadores). Claro que en realidad ya todos sabemos que el objetivo es conseguir la nulidad para volver a casarse en los Jerónimos, que está mejor visto socialmente, una boda por la Iglesia hace más bonito y además puede casarte el padre Juan, que es un cura amigo de la familia (en mi familia afortunadamente no hay de eso; más bien al contrario, mi padre mantuvo durante años una férrea enemistad con el párroco de la aldea que acabó en un levantamiento popular que consiguió expulsarle a otra parroquia y todo, cosa de la que mi padre no está ciertamente orgulloso pero yo sí).

Lo que quiero decir es que si te consideras a ti mismo un buen católico (y no hablo de los de “creo en Dios pero no en la Iglesia”, opción que me parece cómoda y facilona pero respetable; hablo de los que son de misa de domingo, que hay mucha gente así aunque en medio de tanta progresía se le olviden estas cosas al joven moderno de hoy) no te separas, aguantas con la cabeza alta porque el matrimonio es un sacramento y blablablá. O te separas, pero no te divorcias, que eso es un invento del demonio y a muchas manifestaciones asistió el barrio de Salamanca en pleno cuando su aprobación, igualito que ahora con el aborto. Pero no, divorcio y nulidad, como si no hubiera pasado nada, esto es la casa de tócame Roque, cada uno hace lo que le da en gana y además tienes el morro de incumplir todas las normas del club al que perteneces y seguir considerándote orgulloso socio de honor.

Aunque hay otra cosa (ahora estoy ya con el colmillo sangrante) aún peor que el fingimiento de sacristía, la verdad: los curas gays. ¿Pero qué mierda es esta? Aquí la gente quiere estar en misa repicando (fíjense qué bien traído) y quieren ser ministros de la Iglesia católica, apostólica y romana y al mismo tiempo salir en la portada de Zero. Vamos a ver, ¿soy la única que ve esto esquizofrénico? Si eres maricón y católico practicante, revisa las encíclicas y atiende bien a lo que dicen. Después, haz examen de conciencia y pregúntate si te consideras un enfermo, un desviado y si crees que lo tuyo tiene cura. Si crees que sí, ponte a ello (hay quien dice que le ha ido muy bien) y si crees que no, que eres una persona-humana normal, sana y que tienes derecho a ser feliz, deja de ser cura. Y no me vengan con milongas de “cambiar la Iglesia desde dentro” y chorradas semejantes tipo “sendero luminoso”, porque si hay alguna institución que sea jerárquica y que no tolere el debate interno (es que me da la risa escribiendo esto), es la Iglesia. Y claro, la gente quiere que se adapte la institución a ellos y no al revés, toma ya. Y veo normal que el papa diga que el aborto es malo, ¿de qué se sorprende la gente? Es el papa, ¿qué va a decir? otra cosa es que tú te hayas enterado de que el siglo de las luces ya pasó, de que las revoluciones del XIX también, y de que vivimos, afortunadamente, en un mundo individualista que rinde pleitesía a la razón (en teoría, claro) y de que lo que diga el papa te importe tanto como lo que diga Tagore. Y si sientes culpa por masturbarte, o por que te den por culo o porque te coman la brinca del coño, puedes elegir entre considerarte toda la vida un pobre pecador y estar haciendo penitencia y pecando y haciendo penitencia y así ad nauseam, o te pones a pensar y desmontas lo que sea que te hayan inculcado y decides vivir con tus propias normas, o con las de la sociedad o con las de Anton LaVey. Pero no pretendas quedarte con sólo la parte que te interesa de a lo que quieres pertenecer, que es precisamente la más superficial y “bonita”. O hazte protestante, qué coño, que es la solución perfecta a todo conflicto que pueda generarte la relación con Dios, si es que crees en él.

Desde luego, yo si fuese cura, no le iba a dar la comunión a un solo divorciado, así me quemen en la hoguera esa panda de fariseos.

Thursday, November 19, 2009

Cursi es todo sentimiento que no se comparte

A veces, sólo a veces, me aturullo un poco de tener de fondo "Salvamé" (que no "Sálvame", así como "Cantamé por el camino"), cambio de canal y pongo "Las chicas Gilmore" en la 2 (por cierto que los informativos de la noche de la 1 han sido elegidos los mejores del mundo, ¡los mejores del mundo, por delante de los de la BBC y los americanos de siglas imposibles! Esto me sorprende y me parece bien, aunque en mi casa somos más de Cuatro que le tenemos mucha querencia a Iñaki y nos gusta que todo venga ya manipulado a nuestro parecer, pero me preocupa un poco si me pongo a pensar que, si los de la 1 son los mejores del mundo, ¡cómo serán los del resto de los países!). Yo ya me he visto todas las Gilmore, las siete temporadas, y lo recuerdo todo bastante bien porque la repiten en la Fox y en la 2 hasta la naúsea, pero siempre está bien porque te pongas el capítulo que te pongas, sale Lorelai y hay unas réplicas ingeniosísimas y divertidas, y Rory es una cosa muy bonita de ver, sobre todo en las últimas temporadas, en las que está guapa de crujir.
Si tuviese que vivir en una serie (premisa importante), elegiría las Gilmore. Me pasa cuando la veo que me entran ganas de beber martinis antes de cenar, de hincharme a comida basura y de replicar y contra-replicar a todo lo que me digan con frases dichas a toda velocidad y del ingenio de una película de Woody Allen de los últimos ochentas-primeros noventas. Es una serie en la que, más que pasar cosas, la gente habla. Hablan, discuten, se gritan y todo el mundo tiene una memoria prodigiosa para recordar los nombres de todos los grupos, todas las películas, todas las series y todos los famosos de la historia. Se nombra "Operación Dragón" y a Molly Ringwald y a los Sonics, todo en el mismo capítulo, y todo el mundo comprende perfectamente de qué se está hablando y qué se quiere decir con frases como "oye, para el carro que no somos Sid y Nancy". Y aún así, tiene una cosa que me desquicia y me incomoda sobremanera: es pacata a morir. Se supone que es una serie moderna e incluso como izquierdosa y progresista, si es que ésto significa algo al otro lado del charco, pero tiene esos puntos de mogigatería y castigo divino por el sexo que me hace pensar cuán duras deben de ser la cosas allá, en ese magma que consideramos "la América profunda" y que empieza más o menos al cruzar el puente de Brooklyn.
Muy ñoña es Rory, que sólo menta el sexo por encima, y la gente se queda embarazada a la buena de Dios, y Lane, que es inteligente, rockerilla y se rebela contra la autoridad de su ultrareligiosa madre, llega virgen al matrimonio. ¿Por qué? ¿Es que el peso del catolicismo coreano la marca de mala manera? ¿Por qué tanta ñoñería? Por qué esa forma cursi y ridícula de referirse al sexo?
Y, sin embargo, ahí está Lorelai Lee (perdón, Gilmore) para salvarnos: en la escena están ella y su novio Luke, él apurándola para que se arregle porque tienen que ir a no sé dónde, y ella bastante caliente y pidiendo guerra. Y dice él:
- Vamos, Lorelai, que llegamos muy justos.
Y dice ella:
-Justa es mi colección de ropa interior, caballero.
¡Chapeau!

Friday, November 06, 2009

Donde dije digo, digo Diego

El miércoles pasado fui al teatro a ver “Urtain”, de Animalario, esa compañía que tanto gusta a la progresía y a los amantes de Alberto Sanjuán (a los que comprendo perfectamente desde que una de mis primas me mandó un mail con fotos en las que se le veía follando en una playa con una mozuela y, además de tener un buen pollón, estaba barbado, con el pelo lleno de salitre y guapísimo. Yo, como Vivola Adamant, creo que las barbas lo son todo en esta vida). La obra me gustó mucho y tal, pero pasó una cosa que me repelió profundamente y me hizo sentirme muy identificada con un tío mío que es muy amante de la ópera pero dejó de ir y prefiere verla en cd´s en su casa porque dice que pasaba mucha vergüenza ajena con el resto del público asistente. La obra es como una cuenta atrás desde 1992 hasta el nacimiento de Urtain, todo como mezclado con detalles sociales e históricos de Ejpaña y todo eso, y hay un momento en el que uno de los actores se pone a imitar a Eugenio sobre el escenario con el “¿Saben aquel que diu…?” pero resulta que lo que cuenta, hablando en todo momento con el acentazo catalán de Eugenio, no es un chiste, sino el asesinato de aquellos abogados laboralistas por parte de un grupo de extrema derecha en el setenta y no sé qué. ¡Y la gente se reía! Yo puedo entender que haya un salto generacional de gente joven (joven como yo, que –afortunadamente- no era ni proyecto de aquella) que en su vida ha oído hablar de ese tema y la transición le suena como una cosa muy lejana y tal, pero coño, bastaba con escuchar lo que estaban diciendo para ver que no tenía ni puta gracia. Pero no, se reían porque imitaba a Eugenio y a ese sí le conocen, que le habrán visto en Youtube. Y otro momento horrible y que ya me llenó el fondo del alma de ascopena fue que otro actor, en otro momento de la obra, imita a Raphael y canta “Mi gran noche”, ¡y la gente se tronchaba! Y eso sí que ya me parece una falta total de respeto, de sensibilidad y de entendederas. Raphael es un artista como la copa de un pino, y quien se toma su presencia y actitud como un detalle chusco motivo de burla y carcajadas entre las butacas, merece la muerte de un modo lento y doloroso por prepotente y por inculto.
Yo no salgo mucho de casa, el otro día hasta encontré semiatractivo a Jesulín en el reportaje de Antena 3, igual todo influye, pero hay cosas a las que uno no puede acostumbrarse.

Tuesday, October 27, 2009

Lo importante y lo no importante

El vídeo que hay que ver antes de leer esta entrada está aquí.
¿Qué les parece? Obviando las hordas de personas que apoyan al cien por cien las palabras de este señor (que esto ya daría para hablar mucho pero sin decir nada nuevo ni significativo), lo que me parece increíble es que haya gente a la que este vídeo le produzca de verdad indignación y cabreo. ¿Cómo es posible? ¿Se toma el mundo las cosas demasiado en serio o soy yo que me lo tomo todo a cuchufleta? ("yo y el mundo", como la serie de Corey Mathews). El humor es una cosa imposible de explicar, pero a mí un señor de barba, serio, grave, autoelegido salvaguarda de la moral y de los valores tradicionales diciendo cosas como "tu apestoso coño" y "pedazo de furcia" me parece el no va más de lo tronchante y carcajeante. No entiendo que otra personas puedan tomárselo en serio hasta el punto de indignarse y sentirse ofendidos como noviolento, como tolerantes, como rojos, como mujeres o como personas humanas.
Total, que entre reír e indignarse, la mejor opción es reírse, aunque seguramente el mundo ha avanzado y ya no somos todos siervos de la gleba gracias a que mucha gente se indignaba en vez de reírse. Qué sé yo, la vida es muy complicada.

Tuesday, October 06, 2009

Looost

(Advertencia: Todo lo que a continuación se dice debe leerse única y exclusivamente si se ha terminado de ver la quinta temporada de Lost, a no ser que se quiera simplemente disfrutar de mi desordenada prosa y agudas reflexiones, en cuyo caso, adelante. Y pido perdón de antemano por el rollazo que voy a soltar, pero no he dicho nada y tengo mucha tensión acumulada).

Empecé a ver Lost al día siguiente de San Juan. Sabía que existía, que era buenísima, tenía amigos que la seguían y todo eso, pero hasta entonces no me había dado por ahí, y de hecho le tenía un poco de manía, había visto el primer capítulo y no me atraía nada, me daban igual, no quería verla. La noche de San Juan estuve en una fiesta en la que el 80% de las conversaciones giraban en torno a la serie, así que me dije “bueno, es hora de empezar” (licencia poética) y zas, al día siguiente nos prestaron la primera temporada , que cinco días después habíamos finiquitado, hice una visita a un amigo que tenía la segunda, tercera y cuarta en dvd y hasta hoy.

Yo no llegué virgen a Lost. Sabía un millón de cosas, además de que Hurley nunca muere. Sabía de la existencia de osos polares, del humo negro, de que todos los personajes estaban relacionados entre sí por curiosas coincidencias de su pasado, sabía que en cierto momento la serie giraba y en vez de flashbacks empezaba a ir hacia delante, sabía que había saltos en el tiempo. Mal, vamos, se pierde gran parte del efecto sorpresa, pero no puedo evitar recordar detalles de cosas que ni me van ni me vienen (sólo he visto los dos primeros capítulos de Los Soprano y sé que en una de las últimas temporadas el hijito de Tony intenta suicidarse. ¿Qué cómo lo sé? Yo qué sé, lo habré leido en interné). Es como cuando estábamos viendo el capítulo de Hurley en la primera temporada y dijo mi partenaire: “¿Y a este qué le pasaba, que le tocaba la lotería, no?”. Y es que la gente se equivoca, lo difícil no es aprender sino no aprender. Esto de saber cosas por adelantado roza tintes dramáticos si tenemos en cuenta que yo ya había visto, al menos dos fragmentos de la serie muy importantes, en casa de mis padres, con la Fox de fondo, esperando al inicio de Las chicas Gilmore.

-Momento importante que yo ya había visto antes de seguir Lost 1: El inicio de la tercera temporada, con Juliet en su casita de muñecas escuchando Downtown, la reunión del club de lectura y el avión que aparece en el cielo.

-Momento imporante que yo ya había visto antes de seguir Lost 2: El final de la cuarta temporada, con el carguero explotando y Sun gritando desde el helicóptero, desesperada ante la muerte de su marido (que luego no está muerto, pero esa es otra historia).

Mal, fatal. Y tenemos que tener aún más en cuenta que contábamos con las cuatro primeras temporadas en dvd, con lo que, en el momento terrible e icónico en el que Desmond le dice a Charlie: “Vas a morir, Charlie”, fuimos corriendo a coger la carátula de la cuarta temporada y comprobamos, al borde de la depresión, que Charlie no salía (y Míster Eko tampoco, pero eso ya nos daba más igual). En cualquier caso las cosas son lo que son, no se puede cambiar el pasado (fíjense qué bien traído) y cuando vi a Jin por primera vez ya sabía que iba a morir, y sin embargo creo que esto no ha mermado ni una gota mi enganchamiento por la serie. Y el caso es que no sé cómo ha hecho la “gente normal” para seguirla capítulo a capítulo semana tras semana y con intervalos de un año sin morir de ansiedad. Vamos, yo es que pienso en no verla en rondas de cinco en cinco capítulos y todo seguidito en el plazo de tres meses (con uno de descanso en medio) y me da algo.

Jack me cayó fatal desde el principio. Es un pesado, un tolilli, un agobiado, un repelente y feo, además. En la lucha sin cuartel entre fans de Sawyer y fans de Jack yo soy de Sawyer a muerte, porque ¡es el único que lee! , por razones de recreo visual y porque es autor del genial mote, dirigido a Sayid, de “Capitán Falafel”. Es que me troncho. Aunque la verdad es que me gustan todos, para qué engañarnos, con una especial debilidad por Charlie (al que se lo perdono todo, la locura con el mono, que sea un poco pringado al fin y al cabo), y si tuviese que elegir me quedaría con Desmond, cuya historia de amor con Penny me conmueve más de lo imaginable. El triángulo amoroso, después cuadrángulo Jack-Kate-Sawyer-Juliet me da bastante igual. Me la suda con quién se quede Kate, aunque la verdad es que parecían muy felices Jack y ella en Los Ángeles, follando todo el día como descosidos. Y se supone que el protagonista es Jack, al fin y al cabo, y esto no es “Dawson crece”.

El momento en el que me enganché, el momento en el que todo dio un giro y pasó a ser una fiebre y una obsesión, es esa escena de la primera temporada en la que Hurley se acerca a Jack para decirle que han encontrado la lista de pasajeros, han hecho cuentas y que ¡Ethan no iba en el avión! Y cambia el escenario y nos encontramos a Claire y Charlie caminando por la selva y de repente aparece Ethan y te cagas de miedo.

La primera y la segunda temporada me encantaron. La primera obvio, aunque luego la recuerdas y da la sensación de que, comparándolo con lo que vino después, no pasó nada salvo la muerte de Boone (qué pena, Ian Somerlander me encantaba desde aquella película con Shynnyn Sossamon, ¿qué habrá sido de ella? Esa chica prometía). Mi escena favorita de la primera temporada es un planazo aéreo que le dedican al barco en el que van Michael, Walt, Jin y Sawyer. La música, el mar, las velas al viento, unos hombres que se lanzan a navegar para encontrar la libertaaad, yo no necesito más. La segunda me chifló. Me gustaba mucho todo lo relacionado con Desmond y la escotilla, el tema de los números me tenía en vilo, los capítulos relacionados con los pasajeros de la cola del avión ralentizaban la acción y todo eso pero a mí me gustaban mucho, me encantó el capítulo llamado “los otros 48 días” (creo) en el que se narraba cómo los pobres Ana Lulú and company se enfrentaban a esos ataques nocturnos. Luego aparece Henry Gale y ya es la locura total, se siembra la duda y la cizaña, yo gozo como una perra, y ese regreso de Michael que a todos nos hizo gritar, cargándose a Libby y a Ana Lulú. Y el capítulo final, con la llave y la explosión. Jarl.

Con la tercera y la cuarta ya cambian las cosas. Y es que para mí ahí se rompe el que hasta entonces era un comportamiento perfectamente lógico y normal por parte de los personajes. No puedo entender que tengan a Kate y a Sawyer metidos en una jaula y que hablen con los otros y les digan “déjanos salir” en vez de “pero quiénes sois”. Creo que la curiosidad tiene que ser tan grande que no entiendo cómo no se ponen a implorarles que les cuenten quiénes son, qué hacen en la isla, por qué secuestraron a Walt, por qué secuestraron a Claire, qué poderes tiene la isla, qué pasa, qué coño pasa. El ansia de saber de esa gente que está sufriendo cosas tan terribles tiene que ser muy fuerte, tienen que intentar ententer, ¡intentar entender!

Yo no entiendo nada. Y con la quinta, si me pongo a pensar en las paradojas temporales del tipo de “si yo voy al pasado y mato a mi madre ¿llegaré a nacer algún día o me esfumaré en el aire o conviviremos dos yos de distintas edades o se desdoblará la realidad o todo ocurrirá tal y como estaba planeado desde el comienzo por un Ser Superior?” me da un dolor de cabeza terrible. Se supone que algunos enigmas de van resolviendo poco a poco, como lo de los osos polares, que se supone que los tenían los de Dharma en la islita pequeña para hacer experimentos con ellos, metidos en las jaulas en las que están luego Kate y Sawyer. Pero no me quedo tranquila. Una parte de mí quisiera que hubiese algo tipo “Se ha escrito un crimen”, en el que Jessica Fletcher empieza a contar cómo ha descubierto al asesino y se ve una recreación de los hechos para que quede todo clarito y bien clarito. Ya, ya sé que entonces no sería tan buena la serie. Es que jo, qué buena es. Qué bien hecha está, cuánto dinero ahí gastado (comentario de albañil), qué planazos, qué actores, qué guión, qué diálogos, qué historia. Qué fondo tan filosófico y profundo, cómo hace que reflexiones, que te preguntes a ti mismo lo que piensas sobre el destino, la vida, la muerte y las paradojas temporales así en general, y ya se sabe lo importante que es saber lo que uno opina sobre las paradojas temporales. ¿Es Lost la mejor serie de la historia? Pues casi casi diría que sí; una de las mejores, desde luego.

Quiero saber de una vez si es verdad que los guionistas lo tenían todo atado y bien atado desde el principio. Que se supone que sí, pero entonces a cuento de qué vienen declaraciones como las de Michael Emerson (Benjamin Linus) diciendo que “hace tres años volé a Hawaii para un papel episódico y ha terminado convirtiéndose en el papel de mi vida”. Espero que de verdad lo tengan todo pensado desde el principio, aunque veo imposible que en una sola temporada logren explicar tantos enigmas, o al menos los principales. Con que no sea todo un sueño de Jack me conformo.

Quiero saber por qué los Otros necesitan líderes. ¿Por qué no es su líder Richard? ¿Por qué necesitan primero a Windmore y a Eloise y luego a Ben y luego a Locke si se les ve muy capaces de valerse por sí mismos? Si Richard da la sensación de que puede entrar y salir de la isla cuando quiera, y viajar en el tiempo (amén de ser eternamente joven, como Mel Gibson), y habla con Jacob, en serio, ¿por qué necesitan líderes?
Tengo un amigo que dice que el gran misterio de Lost es cómo es posible que Sun aprendiera a hablar inglés en sólo cuatro meses si además la mitad de las clases se las pasaba follando con el profesor. Para mí el gran misterio de Lost es cómo es posible que Daniel Faraday sea heterosexual con ese buclazo de madre que tiene.

Y bueno, por qué. Yo creo que la gran pregunta no es cómo, si no por qué. Si se contesta un por qué satisfactorio a todos los interrogantes de la serie, da igual que todo bordee la cienca ficción más delirante, da igual que nos pidan a los seguidores una gran prueba de fe, da igual que haya cosas que bordeen el absurdo (como que Sun con su indemnización de la compañía Oceanic se compre la empresa de su padre. ¡Se compra un holding coreano! ¡Se compra la Daewoo!). Dará igual porque sabremos por qué existe la isla y por qué existe Jacob y su antiJacob y por qué necesita apropiarse de cadáveres para matar y por qué le quiere matar e infinitos por qués. ¿De verdad, por qué todo esto?


Friday, October 02, 2009

¡Pero bueno!

Estoy encantada de que no le hayan dado los juegos a Madrid. Es una ciudad fantástica tal y como es y no necesita unos juegos olímpicos que la sigan poniendo patas arriba. Sin embargo, vivo en Barcelona y desde hace un minuto se han empezado a oír cohetes, pitidos de coches y aplausos en la calle. Y no son brasileños, claro. Yo, públicamente, me cago en la mierda envidiosa, paleta y gilipollas de Barcelona.

Wednesday, September 23, 2009

Manía nº 18

Cuando me voy de viaje, necesito hacer la maleta con al menos dos días de antelación. A veces he intentado quitarme de esto dejándolo para al día antes, en plan "bah, pero si son dos bragas y una camiseta lo que hay que meter, déjalo para el día antes", pero no puedo, no puedo. He llegado a estar en camita metida con un libro en las manos y levantarme como un resorte en plan "¡No puedo más, se acabó, tengo que hacerlo" como dice una amiga que le pasaba con un aparato de esos que te sorprendes de cómo avanza la humanidad para espantar a los mosquitos, uno que emitía una señal acústica que a ellos los horripiliza y que tú apenas la notas, en teoría, porque se oye así como un zumbidito bajito bajito, y esta amiga dice que se acostaba tan tranquila y de repente se despertaba en medio de la noche y tenía que apagar el zumbido de un manotazo, porque le estaba perforando el cerebro. Pues eso, eso me pasa a mí con (no) hacer la maleta. Y repaso una y otra vez la lista de productos de aseo personal que tengo que llevarme, lo cual no es óbice para que en alguna ocasión me haya olvidado de cosas muy importantes como una caja de tampones o líquido de lentillas o el cargador del móvil. Lo peor del mundo, olvidarte de alguna cosa imprescindible al hacer la maleta (y que te roben el bolso; que te roben el bolso es casi casi tan malo como que te violen).
Hoy por ejemplo, tengo la maleta hecha (porque me voy mañana a Lisboa, ja) (esto me recuerda la última vez que estuve en Lisboa, hace ya más de un lustro, poco después de un flirt con un fascista que estaba totalmente como una chota pero que a mí me ponía pinochet. Hay que ver cómo es la vida) desde el lunes, y mirarla desde la distancia y saber que ya está lista me llena de una paz y una tranquilidad muy necesaria en estos días en los que tengo tanto trabajo que me vuelvo loca e irme de viaje es lo peor que puedo hacer, además. Y el caso es que antes no me pasaba esto, me pasa, curiosamente, desde que viajo más y tengo que hacer muchas maletas. Y supongo que la conclusión de esto es que con los años no nos volvemos mejores ni más comprensivos, sino que se nos acrecientan las manías y nos volvemos unos raros. Y es que yo siempre he llevado una vieja dentro de mí.
(Curiosamente, en cuanto llego a casa tengo que deshacer la maleta inmediatamente. El acto de coger la ropa sucia del viaje y meterla en la lavadora es uno de los gestos que más paz, bienestar y endorfinas me da).

Wednesday, September 16, 2009

El loco, loco mundo de agua.

Hace un par de días vi en la Sexta (argh) parte de Waterworld por primera vez. Entre otras muchas cosas me dejó flipada el siguiente diálogo:
(Kevin Costner y Jeanne Tripplehorn navegan a bordo de un velero. Se divisa al fondo una plataforma de esas que parecen petrolíferas chungas en las que viven los pobres desgraciados que pueblan el Waterworld)
Jeanne: ¡Mira, una plataforma!
Kevin: Es un puesto comercial (les grita unas cosas ininteligibles).
Jeanne: ¿En qué idioma les hablas?
Kevin: En PORTUGRIEGO.

Adorei.

Tuesday, September 08, 2009

Las putas suicidas

No es que esté especialmente orgullosa porque de hecho lo he escrito a salto de mata, que estoy trabajando como una perra, pero por razones que no vienen al caso he tenido que hacer una critiquita de "Las vírgenes suicidas" y como me he propuesto actualizar mucho más a menudo el diario, no voy a desperdiciar ni una coma de lo que escriba. Además la novela la leí hace años y para hacer esto sólo he podido revisarla un poco por encima.
Tenía que haberlo terminado diciendo que una de virgen tiene bien poco, que se pasa la mitad de la novela follando con desconocidos en el tejado.
"Tal vez tengan razón los que dicen que todo sentimiento humano, todo conflicto, todo problema, ha sido ya tratado por los clásicos griegos. Todavía hoy los mitos ayudan a explicar, más allá de Freud, gran parte de las incógnitas de la naturaleza humana. Jeffrey Eugenides –su apellido le delata- lo sabe muy bien, y en “Las vírgenes suicidas” crea un mito moderno que retrata los misterios de la adolescencia.
El autor convierte la pequeña tragedia de un suburbio de una ciudad americana en metáfora del mundo. Se aproxima a la adolescencia de un modo perfecto y delicado, con sensibilidad reverencial hacia sus personajes y atisbando ya unos temas que retomará en su segunda novela, la maravillosa Middlesex –firma candidata al esquivo título de “la gran novela americana”-.
Como en un eco, el chico que narra la historia –que es uno y todos a la vez- evoca la serie de acontecimientos que condujo al suicidio de las cinco hermanas Lisbon, beldades inalcanzables que fascinan a sus vecinos y compañeros de clases de un modo tan perturbador que décadas después éstos todavía las recuerdan y siguen reuniéndose para intentar desentrañar el misterio que las envuelve, entrevistándose con aquellos que las trataron en su corta estancia en la Tierra. Rememoran una y otra vez los hechos, intentando ordenar los recuerdos para llegar a entender a aquellas chicas y el por qué de su muerte, sabiendo que nunca lograrán desentrañar del todo su misterio –que es el misterio del suicidio, el misterio femenino, el misterio del alma humana, el misterio de la fascinación por otro, el mito, en definitiva- aferrándose a los objetos pertenecientes a las Lisbon que han podido reunir y que ahora veneran como reliquias.
El texto se detiene en infinidad de pequeños detalles, en el estampado de la blusa que se puso Mary el día del entierro de su hermana menor, en el aroma de cada casa en particular, en la curvatura de los dientes de Therese, en el sabor del chicle que mascaba Lux, en las canciones que escuchaban todas o la sonrisa que un día Bonnie dirigió a uno de los chicos. Las hermanas Lisbon se construyen con los recuerdos -volubles, a veces contradictorios- de los que las conocieron y con sus enseres y objetos personales. El detallismo es tan preciosista que atrapa al lector y lo sitúa directamente delante de la casa de las Lisbon -víctima poco a poco de la decadencia del mismo modo que sus habitantes se van encerrando en sí mismos- observando a las muchachas cada vez más lejanas a través de los visillos, buscando desesperadamente la manera de decirles que no están solas en el mundo, que no las olvidan, buscando un subterfugio para ayudarlas –inútilmente- a escapar."

Friday, September 04, 2009

Cosas que nunca volveremos a ver

Le robo el título de la entrada a Sisterboy porque es lo primero en lo que he pensado al encontrarme con la siguiente viñeta en el tomo primero de la bellísima biblioteca de Carl Barks que unos amigos han tenido a bien regalarme.
Vean, vean y flipen:

Image Hosted by ImageShack.us

¡Maltrato infantil por triplicado en una historieta de Disney! El Pato Donald que yo conocí en los Don Miki de los ochenta jamás habría utilizado la vara para azotar a Jorgito, Juanito y Jaimito. Eran otros tiempos, tan lejos y tan cerca, etc. etc.
Sin embargo mi viñeta favorita de todo Carl Barks, producto ya no del genio de Carl Barks sino de algún traductor o adaptador con mucho sentido del humor, es la siguiente:

Image Hosted by ImageShack.us

¡La canción favorita de Donald es "Tatuaje"! Me corro litros.

Wednesday, September 02, 2009

Frases que parecen muy obvias pero que en realidad son súper-profundas

La primera supongo que será bastante conocida, pero yo la descubrí hace poco en un artículo de la Vanity Fair sobre Máxima Zorreguieta. Es un lindo símil y está en la línea de uno de mis refranes favoritos, "no hay mal que por bien no venga" (mi favorito absoluto es "arrieros somos y en el camino nos encontraremos", por el touch agrario y por que no hay mayor verdad que que el tiempo pone a cada uno en su lugar):
- No hay rosas sin espinas ni espinas sin rosas.
La segunda la dijo Paulina Rubio en un arranque de genialidad a la hora de hablar de su relación con Colate (y de paso dejar fatal a Ricardo Bofill, cosa que siempre es de agradecer). Sobre el amor se escriben las mayores chorradas, como esa giliflautez de Love Story de "amar significa no tener que decir nunca "lo siento"; aquí Paulina resume y se carga de una patada todo el argumento de "Ya no sufro por amor", de Lucía Etxevarría, ahorrándonos su lectura y otros disgustos casi peores:
- Yo antes pensaba que amar era sufrir; pero ahora sé que amar significa ser feliz.

Tuesday, September 01, 2009

En un día como hoy

El 1 de septiembre del año pasado llevaba ya una porrada de días trabajando porque había tenido poquitos días de vacaciones en agosto. Me levanté, supongo que a las siete o a las siete y cuarto, desayuné, me entalqué el culo y cogí el metro. En el andén y en los vagones había como el triple de gente que el día anterior. La mayoría salieron en mi misma parada y un ejército de hombres encorbatados y mujeres trajeadas avanzaron conmigo a través de los pasillos, todo el mundo callado y con cara de circunstancias, creando un estremecedor efecto de resonancia con sus tacones y zapatos, como si estuviésemos en "Metrópolis" o en alguna terrible fábula posmoderna basada en un relato de Philip K. Dick. "En verdad" sentí congoja y un poco de horror ante la perspectiva de que todo fuera así siempre.
Hoy me he levantado a las diez, he desayunado con toda la pachorra del mundo mientras veía en The Biography Channel (canal maravilloso, reverso guilty pleasure del canal Historia donde igual te cuelan la biografía de Suzanne Sommers que la de Yuri Gagarin) un descacharrante documental sobre la obsesión de Diana por los astrólogos y magos, presentado además por Joan Collins. Me he duchado tranquilamente y ya sí, me he puesto a trabajar como una burra. Y me llena de inquietud la incertidumbre y todo eso, pero a la vez, me siento tremendamente afortunada.