Saturday, December 12, 2009

Copiota

Copio y pego directamente una entrada que escribí hace más de dos años. Es trampa, sí, pero es que echo mucho de menos a Jardiel Poncela o, más concretamente, sus obras completas que están en casa de mis padres y que como ya se acercan las navidades, podré volver a disfrutar en breve.

Llevaba un tiempo deseando releer el prólogo que escribe Jardiel Poncela (my first, my last, my everything), para su primera novela, “Amor se escribe sin hache” (título que luego remedó el hábil José Luis Moreno para su “Humor se escribe con hache”), y ahora, al hacerlo, se me ocurren mil apostillas propias a sus afirmaciones personales, apostillas que por supuesto no ahorraré al paciente lector y procedo a detallar aquí, porque, citando a Heine como hace Jardiel en este mismo prólogo, “Siempre es divertido hablar de uno mismo”

“Mi esqueleto está proporcionado: doce grados menos proporcionado que “Apolo” y veinticinco grados más proporcionado que “Quasimodo”

Bien, a esto podría decir yo que “Mi esqueleto está proporcionado: doce grados menos proporcionado que la Venus de Milo y veinticinco grados más proporcionado que Christina Aguilera.”

Soy hábil para toda clase de trabajos manuales, incluido el trabajo de liar cigarrillos, aunque los compro siempre liados por Abdulla Co. Ltd. (Me gusta el campo, el arroz, los huevos fritos, las mujeres y el bistec con patatas.) No pruebo el pescado desde hace ocho años: no bebo vino ni licores y mis órganos funcionan con la exactitud de un funicular.

Lo de los trabajos manuales es extraño porque para algunos soy totalmente negada y otros, bueno, no es que tenga unas dotes especiales ni que sea muy brillante, pero los desempeño con razonable éxito. Por ejemplo: calceto, hago ganchillo, pinto (con brocha gorda y fina) y hasta bordo en ocasiones (todo ese tipo de cosas inútiles). Sin embargo soy totalmente incapaz de envolver un regalo de un modo decente y en cuanto a los arreglillos de casa creo que sólo sé cambiar una bombilla cuando está fundida. De vez en cuando me veo obligada a meterme en pozos en medio del monte para desatascar tuberías o encaramarme al tejado de mi edificio para arrancar las malas hierbas. No lo hago mal, pero siempre es bajo dirección materna, nunca por iniciativa propia. Tampoco se me da mal manejar una pistola de silicona, aunque soy incapaz de purgar un radiador. Jamás he intentado liar un cigarrillo y creo que estaría en la lista de las cosas que se me dan fatal. Me gusta el campo no excesivamente y a rachas; como de todo y soy una comensal muy agradecida que disfruta de cualquier cosa que le sirvan, excepto vísceras y ensaladilla rusa, y aún esta la como sin quejarme, sólo que nunca la pediría en un restaurante. Me encantan las sopas y cremas, la carne, la pasta, los pasteles de verduras y el chocolate. Bebo, sí (demasiado), de vez en cuando, y tengo bastante tendencia al estreñimiento.

“Nunca he padecido enfermedades repugnantes, esas enfermedades deshonrosas de que los hombres suelen hacer gala. Mi salud es perfecta, como la “Casada” de Fray Luis (que a mí no me parece perfecta)”

Huelga decir huelga general. Uy, huelga decir, digo, que jamás he padecido ninguna enfermedad repugnante de esas del coño. De hecho, salvo resfriados y gripes y así, la última enfermedad que tuve fue la varicela a los ocho años. Uh, bueno, hace un par de años tuve una leve anemia y hace un par de meses una gastritis por rellenar con demasiadas verduras mi falafel en un Maoz-buffet libre. Gordita que es una.

“Disfruto de unos músculos resistentes, aunque no se nota a primera vista, y no hay esfuerzo físico que los haya humillado. Con la mano derecha sostengo 101 kilos; con al izquierda, 56, y con la dos manos sostuve mi casa cuando he tenido casa puesta (Salto, corro, trepo y juego al ajedrez sin fatigarme. Me gusta subirme a la trasera de los automóviles y bajar de los tranvías en marcha, sobre todo cuando van “al nueve”

Yo soy una debilucha total y se me ve debilucha total. Bastante hago con arrastrar sofás varias manzanas hasta mi casa cuando queremos cambiar el mobiliario del salón.

“No tengo predilección por ningún color, como declaraban en las interviús los autores del siglo XIX, y puesto a elegir, elegiría el color esfrucis.”

Yo, como soy niña, sí que tengo color favorito: el azul.

“El hombre a quien más admiro, al que considero como el más importante del mundo, en el pasado y en la actualidad, es Charlie Chaplin (Charlot), verdadero genio de todas las épocas.”

El hombre al que yo más admiro eres tú. Antipoesía eres tú.

“Me gusta charlar, porque la charla es uno de los placeres más arrobadores que nos legaron los griegos; pero procuro charlar poco con grandes artistas para no embrutecerme”

A mí me encanta charlar, parlotear, conversar, monologuear, discutir y farfullar.

“Los animales domésticos me atraen, como atraen las playas de moda.”

Me gustan mucho los animales, los que más los perros, pero reconozco que son un coñazo. Aún así, ¡les quiere uno tanto!

“Detesto a las personas (escritores, filósofos o barrenderos) que denigran la época presente y la humanidad presente para exaltar otras épocas de la Historia. (Todas las épocas de la Historia son iguales, aunque sean distintas. El hombre actual es tan bestia y tan perverso como el que oyó gruñir en el Parlamento a Pi y Margall o como el que vio entrar en Toledo a Alfonso VI o como el que dibujó mamuths en la cueva de Altamira. Y en cuanto a nuestra juventud futbolística no es más ni menos estúpida que la juventud que bailaba en la Bombilla con el hongo puesto o la que jugaba a la morra en los anfiteatros romanos.)

No puedo estar más de acuerdo con este texto y de hecho doy muchas veces el coñazo diciendo “porque como dice Jardiel Poncela “todos los hombres son igual de estúpidos bla bla bla...”

Viajar me seduce. Con la sola presencia de un tren, me abraso con la impaciencia de irme a algún sitio. (A veces, también me abraso con el cigarrillo)

Viajar me gusta mucho, pero a veces me da una pereza... como casi todo en la vida, la verdad, que me da una pereza bárbara. Necesito que me empujen o que vayan delante de mí, así ya me animo y hasta me entusiasmo.

“Respecto a los grandes problemas del más allá, tengo ahora ideas que no se parecen en nada a las que tuve en un principio. (...) Entonces, la contemplación de un cadáver me hundía en profundas meditaciones, y me hacía preguntas, y me imaginaba respuestas, e incluso creía ver, en el vidrio entelado de aquellas pupilas, reflejos misteriosos de Regiones Inaccesibles. Hoy contemplo un cadáver y no se me ocurre decir más que:

_Está muerto.”

Tal cualito, mi adorado Enrique (ah, ¿se puede ser más cursi?)

Almuerzo y como en restaurantes, y con el tiempo, merced a ese método, formaré en las filas de los hiperclorhídricos”

Me gustaría comer en restaurantes mucho más de lo que lo hago, todos los días no, que aburre. Eso sí, desayunar todos los días fuera de casa me encantaría: zumito de naranja y café con leche con bollo.

“No entiendo una palabra –ni una nota- de música. Por ello, me gustan las melodías cursis, los himno ramplones y los pasodobles ratoneros. (El lector comprenderá en seguida que me seduce la música de Alonso.)

Yo tampoco tengo ni idea de música. Me gusta la música de viejos parrandera, tipo los tangos y las rancheras, las canciones yeyé y Kylie Minogue. Una de mis canciones favoritas, en plan feel good, es “Ray of Light”, de Madonna, y con eso creo que ya está dicho todo. She's got herself a universe y tal.

Me canso de apostillarle cosas a Jardiel. Mejor actualizo ya que esto se alarga, no sin antes copiar la siguiente

NOTA IMPORTANTE _La cita de Heine con al que ha encabezado el prólogo no la escribió nunca Heine. La he escrito yo, y he puesto debajo el nombre de Heine como podía haber puesto el de Landrú.

Thursday, November 26, 2009

La casa de tócame Roque

Verdaderamente hay días en los que el mundo te da motivos para el odio, la rabia y la indignación. Desde ayer, mi motivo de enervamiento o enervación es el divorcio de la infanta Elena. Y no porque me importe especialmente lo que le pase (aunque soy rendida admiradora del personaje de Jaime de Marichalar, el hombre mejor vestido de España), sino porque da pie a que se hable mucho de un tema que me crispa los nervios: la nulidad eclesiástica. Ya sé que es una cosa que se consigue con dinero e influencias, pero de verdad, ¿cómo es que la solicita la gente? ¿por qué tanto empeño? ¿Y es que cómo es posible que una persona se considere a sí misma católica, se divorcie, consiga la nulidad y luego se vuelva a casar por la Iglesia? ¿Dónde cabe tanta hipocresía? (cuántos interrogantes). Como soy un poco pava, aún pienso que esa gente es tan hipócrita y falsaria que se considera a sí misma buena cristiana de verdad y cree en la Iglesia y en sus preceptos (que a mí me chupan un pie, pero el caso es que ellos creen o afirman creer, como quien cree en las flores de Bach o en los cristales sanadores). Claro que en realidad ya todos sabemos que el objetivo es conseguir la nulidad para volver a casarse en los Jerónimos, que está mejor visto socialmente, una boda por la Iglesia hace más bonito y además puede casarte el padre Juan, que es un cura amigo de la familia (en mi familia afortunadamente no hay de eso; más bien al contrario, mi padre mantuvo durante años una férrea enemistad con el párroco de la aldea que acabó en un levantamiento popular que consiguió expulsarle a otra parroquia y todo, cosa de la que mi padre no está ciertamente orgulloso pero yo sí).

Lo que quiero decir es que si te consideras a ti mismo un buen católico (y no hablo de los de “creo en Dios pero no en la Iglesia”, opción que me parece cómoda y facilona pero respetable; hablo de los que son de misa de domingo, que hay mucha gente así aunque en medio de tanta progresía se le olviden estas cosas al joven moderno de hoy) no te separas, aguantas con la cabeza alta porque el matrimonio es un sacramento y blablablá. O te separas, pero no te divorcias, que eso es un invento del demonio y a muchas manifestaciones asistió el barrio de Salamanca en pleno cuando su aprobación, igualito que ahora con el aborto. Pero no, divorcio y nulidad, como si no hubiera pasado nada, esto es la casa de tócame Roque, cada uno hace lo que le da en gana y además tienes el morro de incumplir todas las normas del club al que perteneces y seguir considerándote orgulloso socio de honor.

Aunque hay otra cosa (ahora estoy ya con el colmillo sangrante) aún peor que el fingimiento de sacristía, la verdad: los curas gays. ¿Pero qué mierda es esta? Aquí la gente quiere estar en misa repicando (fíjense qué bien traído) y quieren ser ministros de la Iglesia católica, apostólica y romana y al mismo tiempo salir en la portada de Zero. Vamos a ver, ¿soy la única que ve esto esquizofrénico? Si eres maricón y católico practicante, revisa las encíclicas y atiende bien a lo que dicen. Después, haz examen de conciencia y pregúntate si te consideras un enfermo, un desviado y si crees que lo tuyo tiene cura. Si crees que sí, ponte a ello (hay quien dice que le ha ido muy bien) y si crees que no, que eres una persona-humana normal, sana y que tienes derecho a ser feliz, deja de ser cura. Y no me vengan con milongas de “cambiar la Iglesia desde dentro” y chorradas semejantes tipo “sendero luminoso”, porque si hay alguna institución que sea jerárquica y que no tolere el debate interno (es que me da la risa escribiendo esto), es la Iglesia. Y claro, la gente quiere que se adapte la institución a ellos y no al revés, toma ya. Y veo normal que el papa diga que el aborto es malo, ¿de qué se sorprende la gente? Es el papa, ¿qué va a decir? otra cosa es que tú te hayas enterado de que el siglo de las luces ya pasó, de que las revoluciones del XIX también, y de que vivimos, afortunadamente, en un mundo individualista que rinde pleitesía a la razón (en teoría, claro) y de que lo que diga el papa te importe tanto como lo que diga Tagore. Y si sientes culpa por masturbarte, o por que te den por culo o porque te coman la brinca del coño, puedes elegir entre considerarte toda la vida un pobre pecador y estar haciendo penitencia y pecando y haciendo penitencia y así ad nauseam, o te pones a pensar y desmontas lo que sea que te hayan inculcado y decides vivir con tus propias normas, o con las de la sociedad o con las de Anton LaVey. Pero no pretendas quedarte con sólo la parte que te interesa de a lo que quieres pertenecer, que es precisamente la más superficial y “bonita”. O hazte protestante, qué coño, que es la solución perfecta a todo conflicto que pueda generarte la relación con Dios, si es que crees en él.

Desde luego, yo si fuese cura, no le iba a dar la comunión a un solo divorciado, así me quemen en la hoguera esa panda de fariseos.

Thursday, November 19, 2009

Cursi es todo sentimiento que no se comparte

A veces, sólo a veces, me aturullo un poco de tener de fondo "Salvamé" (que no "Sálvame", así como "Cantamé por el camino"), cambio de canal y pongo "Las chicas Gilmore" en la 2 (por cierto que los informativos de la noche de la 1 han sido elegidos los mejores del mundo, ¡los mejores del mundo, por delante de los de la BBC y los americanos de siglas imposibles! Esto me sorprende y me parece bien, aunque en mi casa somos más de Cuatro que le tenemos mucha querencia a Iñaki y nos gusta que todo venga ya manipulado a nuestro parecer, pero me preocupa un poco si me pongo a pensar que, si los de la 1 son los mejores del mundo, ¡cómo serán los del resto de los países!). Yo ya me he visto todas las Gilmore, las siete temporadas, y lo recuerdo todo bastante bien porque la repiten en la Fox y en la 2 hasta la naúsea, pero siempre está bien porque te pongas el capítulo que te pongas, sale Lorelai y hay unas réplicas ingeniosísimas y divertidas, y Rory es una cosa muy bonita de ver, sobre todo en las últimas temporadas, en las que está guapa de crujir.
Si tuviese que vivir en una serie (premisa importante), elegiría las Gilmore. Me pasa cuando la veo que me entran ganas de beber martinis antes de cenar, de hincharme a comida basura y de replicar y contra-replicar a todo lo que me digan con frases dichas a toda velocidad y del ingenio de una película de Woody Allen de los últimos ochentas-primeros noventas. Es una serie en la que, más que pasar cosas, la gente habla. Hablan, discuten, se gritan y todo el mundo tiene una memoria prodigiosa para recordar los nombres de todos los grupos, todas las películas, todas las series y todos los famosos de la historia. Se nombra "Operación Dragón" y a Molly Ringwald y a los Sonics, todo en el mismo capítulo, y todo el mundo comprende perfectamente de qué se está hablando y qué se quiere decir con frases como "oye, para el carro que no somos Sid y Nancy". Y aún así, tiene una cosa que me desquicia y me incomoda sobremanera: es pacata a morir. Se supone que es una serie moderna e incluso como izquierdosa y progresista, si es que ésto significa algo al otro lado del charco, pero tiene esos puntos de mogigatería y castigo divino por el sexo que me hace pensar cuán duras deben de ser la cosas allá, en ese magma que consideramos "la América profunda" y que empieza más o menos al cruzar el puente de Brooklyn.
Muy ñoña es Rory, que sólo menta el sexo por encima, y la gente se queda embarazada a la buena de Dios, y Lane, que es inteligente, rockerilla y se rebela contra la autoridad de su ultrareligiosa madre, llega virgen al matrimonio. ¿Por qué? ¿Es que el peso del catolicismo coreano la marca de mala manera? ¿Por qué tanta ñoñería? Por qué esa forma cursi y ridícula de referirse al sexo?
Y, sin embargo, ahí está Lorelai Lee (perdón, Gilmore) para salvarnos: en la escena están ella y su novio Luke, él apurándola para que se arregle porque tienen que ir a no sé dónde, y ella bastante caliente y pidiendo guerra. Y dice él:
- Vamos, Lorelai, que llegamos muy justos.
Y dice ella:
-Justa es mi colección de ropa interior, caballero.
¡Chapeau!

Friday, November 06, 2009

Donde dije digo, digo Diego

El miércoles pasado fui al teatro a ver “Urtain”, de Animalario, esa compañía que tanto gusta a la progresía y a los amantes de Alberto Sanjuán (a los que comprendo perfectamente desde que una de mis primas me mandó un mail con fotos en las que se le veía follando en una playa con una mozuela y, además de tener un buen pollón, estaba barbado, con el pelo lleno de salitre y guapísimo. Yo, como Vivola Adamant, creo que las barbas lo son todo en esta vida). La obra me gustó mucho y tal, pero pasó una cosa que me repelió profundamente y me hizo sentirme muy identificada con un tío mío que es muy amante de la ópera pero dejó de ir y prefiere verla en cd´s en su casa porque dice que pasaba mucha vergüenza ajena con el resto del público asistente. La obra es como una cuenta atrás desde 1992 hasta el nacimiento de Urtain, todo como mezclado con detalles sociales e históricos de Ejpaña y todo eso, y hay un momento en el que uno de los actores se pone a imitar a Eugenio sobre el escenario con el “¿Saben aquel que diu…?” pero resulta que lo que cuenta, hablando en todo momento con el acentazo catalán de Eugenio, no es un chiste, sino el asesinato de aquellos abogados laboralistas por parte de un grupo de extrema derecha en el setenta y no sé qué. ¡Y la gente se reía! Yo puedo entender que haya un salto generacional de gente joven (joven como yo, que –afortunadamente- no era ni proyecto de aquella) que en su vida ha oído hablar de ese tema y la transición le suena como una cosa muy lejana y tal, pero coño, bastaba con escuchar lo que estaban diciendo para ver que no tenía ni puta gracia. Pero no, se reían porque imitaba a Eugenio y a ese sí le conocen, que le habrán visto en Youtube. Y otro momento horrible y que ya me llenó el fondo del alma de ascopena fue que otro actor, en otro momento de la obra, imita a Raphael y canta “Mi gran noche”, ¡y la gente se tronchaba! Y eso sí que ya me parece una falta total de respeto, de sensibilidad y de entendederas. Raphael es un artista como la copa de un pino, y quien se toma su presencia y actitud como un detalle chusco motivo de burla y carcajadas entre las butacas, merece la muerte de un modo lento y doloroso por prepotente y por inculto.
Yo no salgo mucho de casa, el otro día hasta encontré semiatractivo a Jesulín en el reportaje de Antena 3, igual todo influye, pero hay cosas a las que uno no puede acostumbrarse.

Tuesday, October 27, 2009

Lo importante y lo no importante

El vídeo que hay que ver antes de leer esta entrada está aquí.
¿Qué les parece? Obviando las hordas de personas que apoyan al cien por cien las palabras de este señor (que esto ya daría para hablar mucho pero sin decir nada nuevo ni significativo), lo que me parece increíble es que haya gente a la que este vídeo le produzca de verdad indignación y cabreo. ¿Cómo es posible? ¿Se toma el mundo las cosas demasiado en serio o soy yo que me lo tomo todo a cuchufleta? ("yo y el mundo", como la serie de Corey Mathews). El humor es una cosa imposible de explicar, pero a mí un señor de barba, serio, grave, autoelegido salvaguarda de la moral y de los valores tradicionales diciendo cosas como "tu apestoso coño" y "pedazo de furcia" me parece el no va más de lo tronchante y carcajeante. No entiendo que otra personas puedan tomárselo en serio hasta el punto de indignarse y sentirse ofendidos como noviolento, como tolerantes, como rojos, como mujeres o como personas humanas.
Total, que entre reír e indignarse, la mejor opción es reírse, aunque seguramente el mundo ha avanzado y ya no somos todos siervos de la gleba gracias a que mucha gente se indignaba en vez de reírse. Qué sé yo, la vida es muy complicada.

Tuesday, October 06, 2009

Looost

(Advertencia: Todo lo que a continuación se dice debe leerse única y exclusivamente si se ha terminado de ver la quinta temporada de Lost, a no ser que se quiera simplemente disfrutar de mi desordenada prosa y agudas reflexiones, en cuyo caso, adelante. Y pido perdón de antemano por el rollazo que voy a soltar, pero no he dicho nada y tengo mucha tensión acumulada).

Empecé a ver Lost al día siguiente de San Juan. Sabía que existía, que era buenísima, tenía amigos que la seguían y todo eso, pero hasta entonces no me había dado por ahí, y de hecho le tenía un poco de manía, había visto el primer capítulo y no me atraía nada, me daban igual, no quería verla. La noche de San Juan estuve en una fiesta en la que el 80% de las conversaciones giraban en torno a la serie, así que me dije “bueno, es hora de empezar” (licencia poética) y zas, al día siguiente nos prestaron la primera temporada , que cinco días después habíamos finiquitado, hice una visita a un amigo que tenía la segunda, tercera y cuarta en dvd y hasta hoy.

Yo no llegué virgen a Lost. Sabía un millón de cosas, además de que Hurley nunca muere. Sabía de la existencia de osos polares, del humo negro, de que todos los personajes estaban relacionados entre sí por curiosas coincidencias de su pasado, sabía que en cierto momento la serie giraba y en vez de flashbacks empezaba a ir hacia delante, sabía que había saltos en el tiempo. Mal, vamos, se pierde gran parte del efecto sorpresa, pero no puedo evitar recordar detalles de cosas que ni me van ni me vienen (sólo he visto los dos primeros capítulos de Los Soprano y sé que en una de las últimas temporadas el hijito de Tony intenta suicidarse. ¿Qué cómo lo sé? Yo qué sé, lo habré leido en interné). Es como cuando estábamos viendo el capítulo de Hurley en la primera temporada y dijo mi partenaire: “¿Y a este qué le pasaba, que le tocaba la lotería, no?”. Y es que la gente se equivoca, lo difícil no es aprender sino no aprender. Esto de saber cosas por adelantado roza tintes dramáticos si tenemos en cuenta que yo ya había visto, al menos dos fragmentos de la serie muy importantes, en casa de mis padres, con la Fox de fondo, esperando al inicio de Las chicas Gilmore.

-Momento importante que yo ya había visto antes de seguir Lost 1: El inicio de la tercera temporada, con Juliet en su casita de muñecas escuchando Downtown, la reunión del club de lectura y el avión que aparece en el cielo.

-Momento imporante que yo ya había visto antes de seguir Lost 2: El final de la cuarta temporada, con el carguero explotando y Sun gritando desde el helicóptero, desesperada ante la muerte de su marido (que luego no está muerto, pero esa es otra historia).

Mal, fatal. Y tenemos que tener aún más en cuenta que contábamos con las cuatro primeras temporadas en dvd, con lo que, en el momento terrible e icónico en el que Desmond le dice a Charlie: “Vas a morir, Charlie”, fuimos corriendo a coger la carátula de la cuarta temporada y comprobamos, al borde de la depresión, que Charlie no salía (y Míster Eko tampoco, pero eso ya nos daba más igual). En cualquier caso las cosas son lo que son, no se puede cambiar el pasado (fíjense qué bien traído) y cuando vi a Jin por primera vez ya sabía que iba a morir, y sin embargo creo que esto no ha mermado ni una gota mi enganchamiento por la serie. Y el caso es que no sé cómo ha hecho la “gente normal” para seguirla capítulo a capítulo semana tras semana y con intervalos de un año sin morir de ansiedad. Vamos, yo es que pienso en no verla en rondas de cinco en cinco capítulos y todo seguidito en el plazo de tres meses (con uno de descanso en medio) y me da algo.

Jack me cayó fatal desde el principio. Es un pesado, un tolilli, un agobiado, un repelente y feo, además. En la lucha sin cuartel entre fans de Sawyer y fans de Jack yo soy de Sawyer a muerte, porque ¡es el único que lee! , por razones de recreo visual y porque es autor del genial mote, dirigido a Sayid, de “Capitán Falafel”. Es que me troncho. Aunque la verdad es que me gustan todos, para qué engañarnos, con una especial debilidad por Charlie (al que se lo perdono todo, la locura con el mono, que sea un poco pringado al fin y al cabo), y si tuviese que elegir me quedaría con Desmond, cuya historia de amor con Penny me conmueve más de lo imaginable. El triángulo amoroso, después cuadrángulo Jack-Kate-Sawyer-Juliet me da bastante igual. Me la suda con quién se quede Kate, aunque la verdad es que parecían muy felices Jack y ella en Los Ángeles, follando todo el día como descosidos. Y se supone que el protagonista es Jack, al fin y al cabo, y esto no es “Dawson crece”.

El momento en el que me enganché, el momento en el que todo dio un giro y pasó a ser una fiebre y una obsesión, es esa escena de la primera temporada en la que Hurley se acerca a Jack para decirle que han encontrado la lista de pasajeros, han hecho cuentas y que ¡Ethan no iba en el avión! Y cambia el escenario y nos encontramos a Claire y Charlie caminando por la selva y de repente aparece Ethan y te cagas de miedo.

La primera y la segunda temporada me encantaron. La primera obvio, aunque luego la recuerdas y da la sensación de que, comparándolo con lo que vino después, no pasó nada salvo la muerte de Boone (qué pena, Ian Somerlander me encantaba desde aquella película con Shynnyn Sossamon, ¿qué habrá sido de ella? Esa chica prometía). Mi escena favorita de la primera temporada es un planazo aéreo que le dedican al barco en el que van Michael, Walt, Jin y Sawyer. La música, el mar, las velas al viento, unos hombres que se lanzan a navegar para encontrar la libertaaad, yo no necesito más. La segunda me chifló. Me gustaba mucho todo lo relacionado con Desmond y la escotilla, el tema de los números me tenía en vilo, los capítulos relacionados con los pasajeros de la cola del avión ralentizaban la acción y todo eso pero a mí me gustaban mucho, me encantó el capítulo llamado “los otros 48 días” (creo) en el que se narraba cómo los pobres Ana Lulú and company se enfrentaban a esos ataques nocturnos. Luego aparece Henry Gale y ya es la locura total, se siembra la duda y la cizaña, yo gozo como una perra, y ese regreso de Michael que a todos nos hizo gritar, cargándose a Libby y a Ana Lulú. Y el capítulo final, con la llave y la explosión. Jarl.

Con la tercera y la cuarta ya cambian las cosas. Y es que para mí ahí se rompe el que hasta entonces era un comportamiento perfectamente lógico y normal por parte de los personajes. No puedo entender que tengan a Kate y a Sawyer metidos en una jaula y que hablen con los otros y les digan “déjanos salir” en vez de “pero quiénes sois”. Creo que la curiosidad tiene que ser tan grande que no entiendo cómo no se ponen a implorarles que les cuenten quiénes son, qué hacen en la isla, por qué secuestraron a Walt, por qué secuestraron a Claire, qué poderes tiene la isla, qué pasa, qué coño pasa. El ansia de saber de esa gente que está sufriendo cosas tan terribles tiene que ser muy fuerte, tienen que intentar ententer, ¡intentar entender!

Yo no entiendo nada. Y con la quinta, si me pongo a pensar en las paradojas temporales del tipo de “si yo voy al pasado y mato a mi madre ¿llegaré a nacer algún día o me esfumaré en el aire o conviviremos dos yos de distintas edades o se desdoblará la realidad o todo ocurrirá tal y como estaba planeado desde el comienzo por un Ser Superior?” me da un dolor de cabeza terrible. Se supone que algunos enigmas de van resolviendo poco a poco, como lo de los osos polares, que se supone que los tenían los de Dharma en la islita pequeña para hacer experimentos con ellos, metidos en las jaulas en las que están luego Kate y Sawyer. Pero no me quedo tranquila. Una parte de mí quisiera que hubiese algo tipo “Se ha escrito un crimen”, en el que Jessica Fletcher empieza a contar cómo ha descubierto al asesino y se ve una recreación de los hechos para que quede todo clarito y bien clarito. Ya, ya sé que entonces no sería tan buena la serie. Es que jo, qué buena es. Qué bien hecha está, cuánto dinero ahí gastado (comentario de albañil), qué planazos, qué actores, qué guión, qué diálogos, qué historia. Qué fondo tan filosófico y profundo, cómo hace que reflexiones, que te preguntes a ti mismo lo que piensas sobre el destino, la vida, la muerte y las paradojas temporales así en general, y ya se sabe lo importante que es saber lo que uno opina sobre las paradojas temporales. ¿Es Lost la mejor serie de la historia? Pues casi casi diría que sí; una de las mejores, desde luego.

Quiero saber de una vez si es verdad que los guionistas lo tenían todo atado y bien atado desde el principio. Que se supone que sí, pero entonces a cuento de qué vienen declaraciones como las de Michael Emerson (Benjamin Linus) diciendo que “hace tres años volé a Hawaii para un papel episódico y ha terminado convirtiéndose en el papel de mi vida”. Espero que de verdad lo tengan todo pensado desde el principio, aunque veo imposible que en una sola temporada logren explicar tantos enigmas, o al menos los principales. Con que no sea todo un sueño de Jack me conformo.

Quiero saber por qué los Otros necesitan líderes. ¿Por qué no es su líder Richard? ¿Por qué necesitan primero a Windmore y a Eloise y luego a Ben y luego a Locke si se les ve muy capaces de valerse por sí mismos? Si Richard da la sensación de que puede entrar y salir de la isla cuando quiera, y viajar en el tiempo (amén de ser eternamente joven, como Mel Gibson), y habla con Jacob, en serio, ¿por qué necesitan líderes?
Tengo un amigo que dice que el gran misterio de Lost es cómo es posible que Sun aprendiera a hablar inglés en sólo cuatro meses si además la mitad de las clases se las pasaba follando con el profesor. Para mí el gran misterio de Lost es cómo es posible que Daniel Faraday sea heterosexual con ese buclazo de madre que tiene.

Y bueno, por qué. Yo creo que la gran pregunta no es cómo, si no por qué. Si se contesta un por qué satisfactorio a todos los interrogantes de la serie, da igual que todo bordee la cienca ficción más delirante, da igual que nos pidan a los seguidores una gran prueba de fe, da igual que haya cosas que bordeen el absurdo (como que Sun con su indemnización de la compañía Oceanic se compre la empresa de su padre. ¡Se compra un holding coreano! ¡Se compra la Daewoo!). Dará igual porque sabremos por qué existe la isla y por qué existe Jacob y su antiJacob y por qué necesita apropiarse de cadáveres para matar y por qué le quiere matar e infinitos por qués. ¿De verdad, por qué todo esto?


Friday, October 02, 2009

¡Pero bueno!

Estoy encantada de que no le hayan dado los juegos a Madrid. Es una ciudad fantástica tal y como es y no necesita unos juegos olímpicos que la sigan poniendo patas arriba. Sin embargo, vivo en Barcelona y desde hace un minuto se han empezado a oír cohetes, pitidos de coches y aplausos en la calle. Y no son brasileños, claro. Yo, públicamente, me cago en la mierda envidiosa, paleta y gilipollas de Barcelona.

Wednesday, September 23, 2009

Manía nº 18

Cuando me voy de viaje, necesito hacer la maleta con al menos dos días de antelación. A veces he intentado quitarme de esto dejándolo para al día antes, en plan "bah, pero si son dos bragas y una camiseta lo que hay que meter, déjalo para el día antes", pero no puedo, no puedo. He llegado a estar en camita metida con un libro en las manos y levantarme como un resorte en plan "¡No puedo más, se acabó, tengo que hacerlo" como dice una amiga que le pasaba con un aparato de esos que te sorprendes de cómo avanza la humanidad para espantar a los mosquitos, uno que emitía una señal acústica que a ellos los horripiliza y que tú apenas la notas, en teoría, porque se oye así como un zumbidito bajito bajito, y esta amiga dice que se acostaba tan tranquila y de repente se despertaba en medio de la noche y tenía que apagar el zumbido de un manotazo, porque le estaba perforando el cerebro. Pues eso, eso me pasa a mí con (no) hacer la maleta. Y repaso una y otra vez la lista de productos de aseo personal que tengo que llevarme, lo cual no es óbice para que en alguna ocasión me haya olvidado de cosas muy importantes como una caja de tampones o líquido de lentillas o el cargador del móvil. Lo peor del mundo, olvidarte de alguna cosa imprescindible al hacer la maleta (y que te roben el bolso; que te roben el bolso es casi casi tan malo como que te violen).
Hoy por ejemplo, tengo la maleta hecha (porque me voy mañana a Lisboa, ja) (esto me recuerda la última vez que estuve en Lisboa, hace ya más de un lustro, poco después de un flirt con un fascista que estaba totalmente como una chota pero que a mí me ponía pinochet. Hay que ver cómo es la vida) desde el lunes, y mirarla desde la distancia y saber que ya está lista me llena de una paz y una tranquilidad muy necesaria en estos días en los que tengo tanto trabajo que me vuelvo loca e irme de viaje es lo peor que puedo hacer, además. Y el caso es que antes no me pasaba esto, me pasa, curiosamente, desde que viajo más y tengo que hacer muchas maletas. Y supongo que la conclusión de esto es que con los años no nos volvemos mejores ni más comprensivos, sino que se nos acrecientan las manías y nos volvemos unos raros. Y es que yo siempre he llevado una vieja dentro de mí.
(Curiosamente, en cuanto llego a casa tengo que deshacer la maleta inmediatamente. El acto de coger la ropa sucia del viaje y meterla en la lavadora es uno de los gestos que más paz, bienestar y endorfinas me da).

Wednesday, September 16, 2009

El loco, loco mundo de agua.

Hace un par de días vi en la Sexta (argh) parte de Waterworld por primera vez. Entre otras muchas cosas me dejó flipada el siguiente diálogo:
(Kevin Costner y Jeanne Tripplehorn navegan a bordo de un velero. Se divisa al fondo una plataforma de esas que parecen petrolíferas chungas en las que viven los pobres desgraciados que pueblan el Waterworld)
Jeanne: ¡Mira, una plataforma!
Kevin: Es un puesto comercial (les grita unas cosas ininteligibles).
Jeanne: ¿En qué idioma les hablas?
Kevin: En PORTUGRIEGO.

Adorei.

Tuesday, September 08, 2009

Las putas suicidas

No es que esté especialmente orgullosa porque de hecho lo he escrito a salto de mata, que estoy trabajando como una perra, pero por razones que no vienen al caso he tenido que hacer una critiquita de "Las vírgenes suicidas" y como me he propuesto actualizar mucho más a menudo el diario, no voy a desperdiciar ni una coma de lo que escriba. Además la novela la leí hace años y para hacer esto sólo he podido revisarla un poco por encima.
Tenía que haberlo terminado diciendo que una de virgen tiene bien poco, que se pasa la mitad de la novela follando con desconocidos en el tejado.
"Tal vez tengan razón los que dicen que todo sentimiento humano, todo conflicto, todo problema, ha sido ya tratado por los clásicos griegos. Todavía hoy los mitos ayudan a explicar, más allá de Freud, gran parte de las incógnitas de la naturaleza humana. Jeffrey Eugenides –su apellido le delata- lo sabe muy bien, y en “Las vírgenes suicidas” crea un mito moderno que retrata los misterios de la adolescencia.
El autor convierte la pequeña tragedia de un suburbio de una ciudad americana en metáfora del mundo. Se aproxima a la adolescencia de un modo perfecto y delicado, con sensibilidad reverencial hacia sus personajes y atisbando ya unos temas que retomará en su segunda novela, la maravillosa Middlesex –firma candidata al esquivo título de “la gran novela americana”-.
Como en un eco, el chico que narra la historia –que es uno y todos a la vez- evoca la serie de acontecimientos que condujo al suicidio de las cinco hermanas Lisbon, beldades inalcanzables que fascinan a sus vecinos y compañeros de clases de un modo tan perturbador que décadas después éstos todavía las recuerdan y siguen reuniéndose para intentar desentrañar el misterio que las envuelve, entrevistándose con aquellos que las trataron en su corta estancia en la Tierra. Rememoran una y otra vez los hechos, intentando ordenar los recuerdos para llegar a entender a aquellas chicas y el por qué de su muerte, sabiendo que nunca lograrán desentrañar del todo su misterio –que es el misterio del suicidio, el misterio femenino, el misterio del alma humana, el misterio de la fascinación por otro, el mito, en definitiva- aferrándose a los objetos pertenecientes a las Lisbon que han podido reunir y que ahora veneran como reliquias.
El texto se detiene en infinidad de pequeños detalles, en el estampado de la blusa que se puso Mary el día del entierro de su hermana menor, en el aroma de cada casa en particular, en la curvatura de los dientes de Therese, en el sabor del chicle que mascaba Lux, en las canciones que escuchaban todas o la sonrisa que un día Bonnie dirigió a uno de los chicos. Las hermanas Lisbon se construyen con los recuerdos -volubles, a veces contradictorios- de los que las conocieron y con sus enseres y objetos personales. El detallismo es tan preciosista que atrapa al lector y lo sitúa directamente delante de la casa de las Lisbon -víctima poco a poco de la decadencia del mismo modo que sus habitantes se van encerrando en sí mismos- observando a las muchachas cada vez más lejanas a través de los visillos, buscando desesperadamente la manera de decirles que no están solas en el mundo, que no las olvidan, buscando un subterfugio para ayudarlas –inútilmente- a escapar."

Friday, September 04, 2009

Cosas que nunca volveremos a ver

Le robo el título de la entrada a Sisterboy porque es lo primero en lo que he pensado al encontrarme con la siguiente viñeta en el tomo primero de la bellísima biblioteca de Carl Barks que unos amigos han tenido a bien regalarme.
Vean, vean y flipen:

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¡Maltrato infantil por triplicado en una historieta de Disney! El Pato Donald que yo conocí en los Don Miki de los ochenta jamás habría utilizado la vara para azotar a Jorgito, Juanito y Jaimito. Eran otros tiempos, tan lejos y tan cerca, etc. etc.
Sin embargo mi viñeta favorita de todo Carl Barks, producto ya no del genio de Carl Barks sino de algún traductor o adaptador con mucho sentido del humor, es la siguiente:

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¡La canción favorita de Donald es "Tatuaje"! Me corro litros.

Wednesday, September 02, 2009

Frases que parecen muy obvias pero que en realidad son súper-profundas

La primera supongo que será bastante conocida, pero yo la descubrí hace poco en un artículo de la Vanity Fair sobre Máxima Zorreguieta. Es un lindo símil y está en la línea de uno de mis refranes favoritos, "no hay mal que por bien no venga" (mi favorito absoluto es "arrieros somos y en el camino nos encontraremos", por el touch agrario y por que no hay mayor verdad que que el tiempo pone a cada uno en su lugar):
- No hay rosas sin espinas ni espinas sin rosas.
La segunda la dijo Paulina Rubio en un arranque de genialidad a la hora de hablar de su relación con Colate (y de paso dejar fatal a Ricardo Bofill, cosa que siempre es de agradecer). Sobre el amor se escriben las mayores chorradas, como esa giliflautez de Love Story de "amar significa no tener que decir nunca "lo siento"; aquí Paulina resume y se carga de una patada todo el argumento de "Ya no sufro por amor", de Lucía Etxevarría, ahorrándonos su lectura y otros disgustos casi peores:
- Yo antes pensaba que amar era sufrir; pero ahora sé que amar significa ser feliz.

Tuesday, September 01, 2009

En un día como hoy

El 1 de septiembre del año pasado llevaba ya una porrada de días trabajando porque había tenido poquitos días de vacaciones en agosto. Me levanté, supongo que a las siete o a las siete y cuarto, desayuné, me entalqué el culo y cogí el metro. En el andén y en los vagones había como el triple de gente que el día anterior. La mayoría salieron en mi misma parada y un ejército de hombres encorbatados y mujeres trajeadas avanzaron conmigo a través de los pasillos, todo el mundo callado y con cara de circunstancias, creando un estremecedor efecto de resonancia con sus tacones y zapatos, como si estuviésemos en "Metrópolis" o en alguna terrible fábula posmoderna basada en un relato de Philip K. Dick. "En verdad" sentí congoja y un poco de horror ante la perspectiva de que todo fuera así siempre.
Hoy me he levantado a las diez, he desayunado con toda la pachorra del mundo mientras veía en The Biography Channel (canal maravilloso, reverso guilty pleasure del canal Historia donde igual te cuelan la biografía de Suzanne Sommers que la de Yuri Gagarin) un descacharrante documental sobre la obsesión de Diana por los astrólogos y magos, presentado además por Joan Collins. Me he duchado tranquilamente y ya sí, me he puesto a trabajar como una burra. Y me llena de inquietud la incertidumbre y todo eso, pero a la vez, me siento tremendamente afortunada.

Friday, July 24, 2009

¡Menores violadores!

La combinación de televisión de verano y trabajar desde casa hace que crea que Ejpaña vive una epidemia de menores violadores (en grupos de seis) y de mujeres que venden su virginidad al mejor postor. No sé cuál de las dos noticias es más chunga y me mola más. Creo que son estas cosas las que nos hacen darnos cuenta de en qué mundo y en qué país vivimos, que no es precisamente un lugar con centros culturales diseñados por arquitectos de fama internacional y de cocineros que revolucionan con sus técnicas hasta el propio significado de "puchero". Las noticias carpetovetónicas y como sacadas de una novela de Valle Inclán molan mucho y nos hacen no perder la perspectiva.
De todos modos diez horas diarias con la tele de fondo son demasiadas porque no toda la parrilla es "Sálvame", así que durante un par de semanas estaré completamente desconectada de la reposición de "Sensación de vivir", de AR de verano, de las nuevas temporadas de los Simpson, de Futurama, de Sálvame, de "Elíheme", de El diario de... y de Lost, que falta me hace ahora que he visto el primer episodio de la quinta temporada con los ojos muy abiertos y una ceja levantada. Me voy a Munich a conocer los castillos del Rey Loco, a Salzburgo a cantar "Do re mi", a Viena a meterme un chute de Imperio Austrohúngaro, a Venecia a re-impresionarme y a Verona a ver en la Arena "Turandot". Vacaciones gastronómicas y culturales, las únicas que puedo concebir.

Tuesday, July 14, 2009

Viviendo en la casita de papel

Llevo unos meses enganchadísima a theselby.com, la página web de las casas guays de gente guay en las que el ochenta por ciento de los libros son de la editorial Taschen. The Selby une dos de mis placeres favoritos: el cotilleo y la obsesión inmobiliaria. Mi nuevo -de nuevo nada, llevo seis meses ya viviendo aquí- barrio está jalonado de casas maravillosas de cuyos interiores no puedo disfrutar pero sí de sus decrépitos exteriores. Cuando las veo viene a mi mente la mejor palabra que se puede aplicar a una casa: DECADENCIA. Aquí, una selección de mis favoritas.

La casa de Grandes Esperanzas:

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La verdad es que las fotos son un poco chuchurrías y no se aprecia la belleza y el rollaco que exhudan estas mansiones, pero juro y rejuro que esta tiene el mismo espíritu que el hogar de Anne Bancroft en "Grandes esperanzas", un lugar que, de existir de verdad y no sólo en un decorado de la Paramount, sería uno de mis lugares favoritos sobre la faz de la tierra.
Y fíjense, fíjense en la desenfocada imagen, fíjense en que lo que tienen colgado en el porche:

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¡Es una lámpara de araña! ¡Y art decó! Barcelona y Nueva Orleans unidas. Me corro.

La siguiente casa que quiero enseñarles es la Mansión de la Bruja:

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Desde la azotea de casa de una amiga se ve mucho mejor. Siempre está cerrada y tiene una finca descuidad y llena de maleza. En mis mejores sueños en su torreón vive un poeta dipsómano y heroinómano que espera a que se le caiga la casa (Usher) encima.

Las siguientes no son decadentes ni chungas. Están en una calle bien cuidada y tienen las fachadas en buen estado. De hecho creo que deben ser residencias de ancianos o algo similar. Son la casita blanca y la casita verde:


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Y una señora que pasaba por allí. Tienen jardincito en el que beber té helado y ventanas a través de las que se adivinan maravillosos interiores. Mi favorita es la casita verde:

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En esta foto resulta un poquito amenazante y siniestra, pero en vivo y en directo se ve un lugar maravilloso y bello.
Voy con los ojos muy abiertos, cuando paseo por mi "nuevo" barrio. Todo es hermoso.

Monday, June 29, 2009

El cheli según Lázaro Carreter

Ya es del todo verano y suceden cosas extraordinarias. Me cuesta leer novelas de peso o ensayos con enjundia, así que me he puesto con "El dardo en la palabra", de Lázaro Carreter -que en gloria esté- y tropiezo con este alucinante párrafo dedicado al cheli y escrito en 1980:
"Concentrándonos en el vocabulario (debo advertir que se modifica con bastante rapidez y que sus acepciones son difíciles de definir con brevedad), he aquí unas muestras: movida es una "acción extraordinaria o particularmente intensa"; tronco significa "amigo", como colega (pero ésta es voz más propa del hampa); basca, "peña o grupo de troncos"; paliza, "pelma"; calandrias, "pesetas"; tejo o guil, "duro"; marchoso, "activo, decidido, divertido, audaz"; jula o julandrón, "marica"; ligar, "conseguir", amuermarse, "aburrirse"; carroza, en principio, "miembro del rollo que los troncos consideran ya pasado de edad" y, por extensión, "persona mayor, solemne, que el rollo ni toma en consideración". En bocata, "bocadillo"; vinate, "un vino"; fumata, "acción de fumar tabaco o drogas", y camarata, "camarero", se observan los sufijos preferidos por el "cheli". Demasiao (combiando a veces con tu mach) ha especializado una función autónoma (un coche demasiao) con el significado de "excesivo"; cuenta con la variante barcelonesa (qué) fuerte, ya bastane difundida por Madrid."
Abracadabrante. Yo no sé si es que don Lázaro no se coscaba mucho del rollo, si es que lo copió del diccionario de Ramoncín o si es que los términos han evolucionado mucho con los años. Probablemente sea esto último, pero no puedo dejar de leerlo pasmada y fascinada.
Es verano, sí, y suceden cosas extraordinarias. Se ha suicidado un jurado de Supermodelo por el inefable método de prenderle fuego a su casa y arrojarse -él y su perro- por el balcón. Lo más sorprendente es que Daniel el Kun tenía, en el momento de su deceso, 35 años, pese a aparentar 60. Se han muerto Michael Jackson y Farrah Fawcet el mismo día, confirmando la gran verdad de que las estrellas siempre se van al cielo de dos en dos, para hacer junticas el camino. Y yo he empezado, después de cinco años, a ver Lost. Y claro, no puedo parar.

Monday, June 08, 2009

El maravilloso mundo del Sky Mall

Rebuscando entre los papelotes documentos para hacer la declaración de hacienda (argggh) me topo con la revista Sky Mall, que repartían en el avión que me llevó a Nueva York el pasado noviembre. E instantáneamente recuerdo por qué la guardé y me la traje incluso a mi nuevo hogar en la mudanza de enero. Aquí la tienen:

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La revista Sky Mall no es más que un catálogo de productos de venta a distancia pero con el inefable toque anglosajón de horterismo y chifladura con lo cual, si los productos de teletienda ya son bastante chungos de por sí, imagínense estos. Es que me pasaría horas hojeándolo. Les presento mis productos favoritos:

Los cuadros de Michael Godard
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Genio del hiperrealismo y apuesto mocetón, Michael Godard realiza unas preciosas composiciones con coches, motos y copas de cóctel ideales para personas de alto poder adquisitivo (o algo standing, directamente) que quieran ver representado su estilo de vida de un modo atractivo y elegante: ferraris y dados de póquer se dan la mano sobre un siempre favorecedor fondo negro. Y sí, la "o" de su apellido es una aceituna rellena.
Ampliación de mi cuadro favorito:

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Una fresa con brazos y piernas se baña (literalmente, se está frotando con un cepillo) en un champán que adivinamos carísimo. Chic y hot. Lo quiero para el baño (y apuesto que para ese lugar fue pintado).

La lámpara-pierna:


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No me digan que no les chifla. Una pierna de mujer enfundada en una media de rejilla sirve de sostén para una clásica pantalla de lámpara consiguiendo un efecto sexy, sofisticado y tradicional todo a la vez. Se adapta a todo tipo de ambientes.

La maceta-cagadero para gatos:

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Otro de mis favoritos. ¿A qué mente preclara se le habrá ocurrido tan genial y práctica forma de disimular las siempre antiestéticas cacas de tu gato? Una maceta (¡la planta es real!) con un agujero en la parte trasera te permite además situar la siempre aparatosa caja de arena en medio del salón, ¡o incluso en tu dormitorio! sin que el bonito efecto estético que has creado con el cuadro de Michael Godard y la lámpara-pierna de señora se vea perjudicado. Tiene la genialidad de las cosas simples.

La silla de Tutankamón:

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Esta preciosura se comenta sola. Siéntete faraón sin salir de tu casa. Ideal para compradores de, entre otros productos míticos del telecompring, "El anillo Palas Atenea" o la pulsera "Romance del desierto". Regio.

Y mi favorito, cuyo sólo visionado hace que me corra viva:

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¡La escultura para jardín del Yeti! Mi limitado conocimiento de un sistema de pesos y medidas que no sea el que yo uso hace que desconozca el tamaño real de tal prodigio, pero en mis sueños me lo imagino de dos metros de altura y susurro amorosa, abrazándolo en medio de la terraza: "Mi novio..."

Thursday, May 28, 2009

Las respuestas

1) ¿Qué parte de su cuerpo le gusta menos a Ra?
a) Las orejas
b) Los codos
c) El ombligo
d) El coño
Aunque efectivamente parezca imposible que a una persona no le gusten sus codos, los complejos no entienden de lógica. Y aunque líbreme Dios de ir siempre con manga francesa, no extender jamás los brazos o algo parecido, la verdad es que no son santo de mi devoción. Parecen niditos de pájaro. Y eso, aunque suene muy poético, no es muy estético, la verdad.
2) Ra se ha quedado dormida en un bar. ¿Qué debe hacer?
a) Dejarla cabecear en la barra
b) Parar a un taxi y enviarla a casa
c) ¿Ra dormida en un bar? ¡Imposible!
d) Espabilarla y continuar con la juerga all night long
En realidad todas las respuestas menos la c podrian ser correctas. En esos momentos lo que más me apetece, sin duda, es que me dejen cabecear sobre la barra -o en una esquina, o en un sofá,  o sobre el billar, en plan "Acusados"-, pero lo que más agredecería al día siguiente sería la respuesta b, sin duda.
3) ¿Quién es el escritor favorito de Ra?
a) Lucía Etxevarría
b) Enrique Jardiel Poncela
c) Paulo Coelho
d) Arturo Pérez Reverte
Mi escritor favorito (lo de "escritor favorito" se le queda corto, es my first, my last, my everything) es, ha sido y será siempre Enrique Jardiel Poncela. Cualquiera que no sepa esto (o crea que puedo sentir el menor placer al leer a Paulo Coelho) merece la expulsión inmediata de cualquier país civilizado. 
4) En un karaoke, ¿qué canción encandilaría a Ra?
a) "Déjame" de los Secretos
b) "Derroche" de Ana Belén
c) "Bailar pegados" de Sergio Dalma
d) Cualquiera de los Panchos
Cualquiera de los Panchos, de los que soy ultrafan, no así de Luis Miguel, ser del inframundo al que detesssto profundamente y al ni siquiera su relación con Mariah Carey, su pasado como estrella infantil o la misteriosa desaparición de su madre logran revestir del mínimo interés. Aunque, si lo pienso bien, "Bailar pegados" también me mola bastante.
Y acabo ya, que se me arrejunta el trabajo en la trastienda del ordenador y el sábado me voy  a Ámsterdam a continuar con el periplo por los escenarios del nazismo (oseáse, Europa entera) visitando la casa de Anna Frank.

Friday, May 22, 2009

¿Qué tan bien usté conose a Ra está en la aldea?

1) ¿Qué parte de su cuerpo le gusta menos a Ra? a) Las orejas b) Los codos c) El ombligo d) El coño 2) Ra se ha quedado dormida en un bar. ¿Qué debe hacer? a) Dejarla cabecear en la barra b) Parar a un taxi y enviarla a casa c) ¿Ra dormida en un bar? ¡Imposible! d) Espabilarla y continuar con la juerga all night long 3) ¿Quién es el escritor favorito de Ra? a) Lucía Etxevarría b) Enrique Jardiel Poncela c) Paulo Coelho d) Arturo Pérez Reverte 4) En un karaoke, ¿qué canción encandilaría a Ra? a) "Déjame" de los Secretos b) "Derroche" de Ana Belén c) "Bailar pegados" de Sergio Dalma d) Cualquiera de los Panchos

Wednesday, May 13, 2009

Tumbada en la chaise longue

No fumo ni nunca he fumado, ni de adolescente tontalhaba. De hecho creo que no sé fumar, me cuesta muchísimo tragarme el humo y darle una calada a un pitillo me marea y deja para el arrastre, como si fuese Zipi o Zape en una historieta con moraleja. Y sin, embargo, el tabaco me mola. Mi padre ha fumado toda la vida como un carretero, tabaco negro de la marca Record (sólo conozco a dos personas que fumen esa marca, él -ya no- y la madre de una amiga), por lo que cada vez que olía tabaco rubio me parecía un aroma delicado y maravilloso, mucho mejor que cualquier incienso. Por comparación con los pitillazos que se metía mi padre, claro. 
Creo que fumar es sexy y sofisticado. Da prestancia, como llevar sombrero. Hay momentos en los que me gustaría fumar, por ejemplo cuando estoy esperando a alguien y no llevo nada que leer en el bolso. En ese momento gustosamente me echaría un pitillo observando a la concurrencia porque algo me impide estar relajada sin tener las manos ocupadas. O después de un polvazo, el pitillo de rigor. O de noche, frente al mar, pensando en la fugacidad de la vida, en el absurdo de la existencia, en chorradas de esas. Y ahora que tengo terraza y estoy en proceso de convertirme en una señora de 50 años que recibe en bata de seda, lleva turbante y tiene los ojos siempre mal pintados, hay momentos en los que me asomo a la terraza, con un bloody mary en la mano (topicazo al canto, es que a veces tiene una que permitirse ser un poco drama queen), rascándome el coño con toda la pachorra del mundo, y aunque no me guste, aunque me sepa mal, me encantaría echarme un pitillo, si puede ser con boquilla mejor que mejor.

Wednesday, May 06, 2009

Estas mujeres son muy guapas, a ver si me puedo quedar con una

Dios mío dios mío dios mío. Actualización rápida en estado de shock porque ahora mismo en "Elígeme", el programa de buscar pareja de Cuatro presentado por el horrendo Carlos Baute (que me da Ajco desde que una noche en Crónicas contó cómo le tocó el coño a su abuela, accidentalmente, eso sí), acaba de aparecer como concursante en busca del amor Talita, ¡Talita, la de Granjero Busca esposa! El rótulo ponía eso mismo: "La de Granjero busca esposa". Y eso, que lo flipo más que cuando Efrén salió hace unas semanas participando en "Ven a cenar conmigo". Debe de ser que se está agotando la población española que no ha salido en ningún concurso o reality de televisión y todos acaban repitiéndose, como las parejas en Al salir de clase cuando no podían contratar actores nuevos e Íñigo acababa pasándose por la piedra a todo el reparto.
Por cierto, sin salir de Cuatro, tienen que ver el nuevo reality de los domingos por la noche: "Perdidos en la tribu", versión de un programa británico en el que meten familias a vivir 21 días (sin Samantha Villar) con una tribu anclada en el Paleolítico. Es una mezcla entre "Pekín Express" (por lo de el exotismo del viaje) y "Granjero busca esposa" (por lo del exotismo del pez fuera del agua), y supongo que si lo ve un antropólogo le darán siete infartos seguidos. Pero yo estoy ya enganchada con pasión; me flipan esos subtítulos que les ponen a los de la tribu de turno y fantasear con que, en vez de decir "bienvenidos, vivirás en mi choza", dicen "cuidado con la malaria, el ébola y el sida". Estoy deseando ver cómo cortan las llegadas diarias de excursiones de intrépidos turistas que van en 4x4 a ver a los himba o a los bosquimanos. De los indonesios no digo nada, que esos sí que parece que están a tomar por culo. 
Entretenidísima se presenta esta temporada televisiva, la verdad.

Wednesday, April 22, 2009

Fausto se manifiesta en su propio funeral

¿Cómo no me va a molar "Hay alguien ahí"? El capítulo del lunes empezó y en cero coma, pero en cero coma de verdad,  en la primera escena, ya asistimos a un sacerdote-exorcista que sale huyendo de la casa embrujada protagonista (Terror en Amytiville) y es atacado por un perro (la profecía) que, atención, pertenece a la noble raza de los golden retriever. La sola imagen de un golden retriever asesino morttal hace que me tronche y retronche. Por suerte, el párroco -padre  Palazuelos, así se llama- lleva en el bolsillo de la sotana una navaja toledana -no sólo de agua bendita y  crucifijos viven los exorcismos, por lo que se ve- y acuchilla al perro en todo el  cuello antes de que este pueda acabar con él.
En esta primera escena del capítulo del lunes se condensan las tres principales características de "Hay alguien ahí". A saber:
Característica 1: inspiraciones, plagios directos, la sombra de la intertextualización es alargada. La serie está plagada de referencias a películas clásicas de terror y, sin complicarse tanto, de todos los tópicos tan queridos al género. Uno puede acomodarse en el sofá e ir enumerándolas conforme van saliendo en la serie: Poltergeist, Amytiville, El exorcista, personajes que tienen el Resplandior... ¡hasta La mano que mece la cuna! Entretenidísimo de ver, buenísimo, al Lidl.
Característica 2: absurdismo en estado puro, no terror. En algún lugar he leído que la estupidez de los personajes se puede aguantar en una película de terror por la corta duración de la misma. En una serie es que directamente no se entiende. Como en la misma Amytiville, un cura viene a hacer un exorcismo a mi casa y huye despavorido y en dos segundos estoy haciendo las maletas. A esto se le suman los múltiples detalles que jalonan cada capítulo, como el ataque del  golden de esta semana o mi favorito, el momento en el que la novia del hijo mayor (maravillosa zorrupia idéntica a María Valverde) saca un tablero de la ouija que guarda bajo su cama diciendo "podemos probar con esto, me lo regaló mi padre".
Característica 3: el batiburrillo de personajes. No sé si el padre Palazuelos está aquí para quedarse, pero en cualquier caso deberíamos ir confeccionándonos una lista con los nombres de los personajes y las tramas que no dejan de aumentar. La familia protagonista, Mike el  de Cuéntame, la hermana maltratada, el maltratador, Vinilla Von Bismark, los amigos adolescentes (que van menguando), la madre bollera, el exnovio judoteca, Nicoletta y los rumanos, el malvado jefe de obra, la examante del padre, la atropellada chantajeadora... y parece que se suma el lunes un posible futuro amante de la madre que es un actor de Alsa cuyo nombre no recuerdo, al que conoce en  un club liberal -cagadito al que salió en el Callejeros del viernes- y la salva de ser violada en una cruz por un aficionado al sadomasoquismo. Y hay que sumarle a esto los espíritus que habitan la casa, vamos, un no parar.
Solo espero que el éxito de la serie no haga que se prolongue hasta la náusea y el aburrimiento porque, de momento, "Hay alguien ahí" gana enteros semana tras semana. Yo ni me acuerdo ya de "Física o química".

Wednesday, April 08, 2009

Dublineses

Los últimos meses han estado un poco revueltos en varios ámbitos de mi vida (cuán compleja y especial soy, pero en un sentido bueno, no en el sentido de tonta del culo con ínfulas), pero en cierto modo creo que el Dios de las pequeñas cosas ha decidido resarcirme creando una programación televisiva los lunes y martes que hace que me ponga loca de contenta: "Hay alguien ahí" y (redoble de tambor, cantar) "Los mejooores años de nueeestra vida".
Ya comentaré detenidamente ambos productos (son espantosos, un amalgama de tópicos mal escogidos, actores  fuera de sí, viejas "glorias" de OT -qué pena me da ver a Lorena ahí, que debe estar pensando "¡pero si yo gané mi edición!"-, Mike el de "Cuéntame" con el resplandior, combates de "la mejor peor canción" en los que destruye un disco de Drácula ye-yé -pecado mortal-, La mano que mece la cuna+Poltergeist...) , pero ahora no puedo que tengo que ir a comprar embutido para el viaje que emprenderé esta noche a Irlanda. Y había que dejar constancia por escrito.

Thursday, April 02, 2009

Si yo fuera Woody Allen

El otro día (hace casi un mes) me puse a ver “Días de radio” y quedé deslumbrada. Fue un poco como cuando empecé a ir al videoclub de al lado de mi casa (pasaba siempre desviando la mirada de la zona de películas de terror y horror no fuese a ser que mis ojos se topasen accidentalmente con la portada de “It”, sin duda la carátula de película más terrorífica vista en mi infancia. Ahora me da un poco de risa, y hasta visualizo con el súperpoder de mi mente un bocadillo con un “ñeee” saliendo de los dientes de heroinómano del payaso. Cosas de la edad, que una pierde la inocencia y ya no se traumatiza viendo coños ni payasos asesinos) y empecé a alquilar aquellas películas maravillosas que hacía Woody Allen cuando a mí apenas me brotaban los pechos: “Misterioso asesinato en Manhattan”, “Balas sobre Broadway”, “Poderosa Afrodita”, “Desmontando a Harry”… pues algo así. Como la nostalgia y los años 40 son de las cosas favoritas que tengo en el mundo, “Días de radio” me ha sulibellado y creo que la escena en la que su prima –que tiene una cara de judía tremenda- baila imitando a Carmen Miranda, que canta en la radio , y se pone una toalla en la cabeza, pulseras, y su padre y su tío le hacen de coristas, es desde ya una de mis preferidas junto a otros hitos del cine como el momento en el que Marisol rescata a su gemela Mariluz en “Marisol rumbo a río” mientras la negra Copito de Nieve –sin comentarios- le reza al cristo redentor.
Así que he pensado que cómo puede ser que todavía me queden películas de Woody Allen por ver, y aprovechando que ahora vivo en un barrio de culturetas odiosos y tengo un videoclub cultureta odioso al lado de casa, me he puesto a tapar huecos. Y como también vivo al lado de una biblioteca bien surtida, me he cogido prestado “Conversaciones con Woody Allen”, un librico con entrevistas a lo largo de los últimos treinta años. Y paro ya que me estoy dando mucho asco con esta monomanía que me ha entrado este mes, como si no supiese quién es Woody Allen hasta ayer por la tarde, llevase gafas de pasta sin cristales, me fuese a ligar a la filmoteca o yo fuese Adolfo Suárez y alguien comentase de mí: “¡Ha roto a leer!”. Pues no, pero de todos modos, si yo fuese Woody Allen haría fundamentalmente dos cosas:
Cosa primera: aprovechando que puedo trabajar con casi cualquier actor al que se lo proponga, llamaría a Lauren Graham, Lorelai en Las chicas Gilmore (sí, lo sé, hacía tiempo que no atacaba con esto, pero centralizo mi energía en obsesiones recurrentes). En serio, es que la veo talcualita para una comedia de Woody Allen, aunque sea un poco caballuna los trajes de época le sientan bien, es guapa y a mí me parece dotadísima para la comedia (no tanto para el drama, que cuando tiene que ponerse en mood “seria” o “enfadada”, sus recursos interpretativos se reducen a poner morritos). Hasta hay un chiste muy apropiado en un capítulo de la serie que nunca me canso de recordar: Lorelai está maquillándose delante de un espejo para no sé qué cosa y viene gente a meterle prisa. Ella está con los polvos de maquillaje en la mano, estornuda y se desperdigan por el espejo y ella exclama: “¡Genial, ahora soy Woody Allen en Annie Hall!”. ¿No es un chiste buenísimo?
Cosa segunda: intentaría trabajar con Diane Keaton cuantas más veces mejor para poder superar –o al menos igualar- el récord que tiene Mia Farrow de protagonizar trece de mis películas. Son películas estupendas y buenísimas, algunas están entre mis preferidas, pero no puedo con Mia Farrow. Lo tiene todo para ser coolísima: es hija de quién es, estuvo casada con Frank Sinatra, ¡es Rosamari!, y con todo, la veo exactamente igual a su personaje en “Maridos y mujeres”, una pasiva-agresiva que consigue hacer sentir mal a todo el mundo que está a su alrededor porque no consiguen satisfacerla, lo que se ha llamado toda la vida una mosquita muerta. Lo de Soon Yi es, sin duda, una de las cosas peores que pueden pasarte en la vida y no se lo deseo ni a mi peor enemigo (esté donde esté), pero eso no quita que resulte petulante, cursi e insoportable. Y, reconozcámoslo, una mujer que adopta tantos niños no puede estar bien de la cabeza.

Tuesday, March 17, 2009

Giro radical en el caso de Marta del Castillo

En toda esta desgraciada historia de la desaparecida/asesinada de un cinecerazo/víctima de violencia de género/usuaria del Twitter Marta del Castillo nos hemos acostumbrado a ver esos grupos de vecinos insultando a los presuntos asesinos en la puerta del juzgado, cosa que se repite en todos los casos de este tipo y a nadie extraña ya. Sin embargo, me cuentan algo que sí me llama la atención: al parecer los desocupados -digo yo que será gente que no tiene trabajo ni, literalmente, nada mejor que hacer que pasarse media mañana apostado en una acera- no es que se pongan a gritar y a insultar y pedir justicia y pena de muerte cuando aparece el ex de Marta esposado por la Guardia Civil, sino que sólo se ponen a gritar y se convierten en una muchedumbre enfurecida cuando ven movimiento en las cámaras, es decir, cuando notan que les estan grabando o que hay una conexión en directo con el telediario. A mí esto me flipa y me parece ya la bomba, el colmo de Baudrillard. Y, paralelamente, hace que me acuerde mucho del libro que tuvo a bien regalarme un amigo hace unos meses: "La construcción de la lesbiana perversa", de Beatriz Gimeno (que es, además, bastante coñazo de mujer), en el que se estudia el tratamiento que se le dio en los periódicos al caso de Dolores Vázquez (bollera de España). En realidad más bien el tratamiento que se le dio al hecho de que fuera lesbiana, para terminar concluyendo que fue el armario y el tabú sobre la homosexualidad lo que acabó por condenar a Dolores por el asesinato de Rocío Wanninetcétera, porque ya la había condenado toda la sociedad de antemano en cuanto de supo que había estado liada con Alicia Hornos, la madre de la niña. Y esto, además, hace que recuerde una gran bronca que tuvimos mis amigas y yo allá por el año 2000, justo cuando el juicio a Dolores Vázquez estaba súperdeactualidad, sobre -precisamente- las muchedumbres que iban a llamar "asesina" a Dolores a la puerta del juzgado. Sobre si era normal que la gente fuese a berrear o no era normal, sobre la justicia de las vecindades, los linchamientos y el bollerismo. Y, con el tiempo, resultó que ella era inocente, nosotras crecimos y las multitudes enfervorecidas siguen siendo una constante en el decorado de los sucesos. Y no es que exista una relación exacta entre estas cosas ni una conclusión, pero qué cosas.

Saturday, February 21, 2009

Demasiado joven para ser padre

Hay cosas que realmente me fasssinan. Mañana Antena 3, en esa gloriosa franja horaria de la sobremesa del fin de semana, emitirá un telefilm llamado, literalmente "Demasiado joven para ser padre", sobre -adivinen- exactamente eso que su título anuncia: un adolescente que empreña a su novia, los peligros del sexo precoz y tal. Lo que me asombra es, como siempre, lo fino que hilan los responsables de programación de Antena 3, siempre tan atentos a emitir la saga completa de "La guerra de las Galaxias" cada vez que se estrenaba un Episodio nuevo en el cine, o programando las tres primeras películas de Indiana Jones para hacerlas coincidir con esa cosa de La calavera de cristal. Este telefilm lo emiten justo ahora que el tema de los embarazos adolescentes está súperdeactualidad con la historia de este niño de 13 años -aunque aparente ocho- que ha preñado a su novia y sale en las fotos posando junto al que parece su hermano pequeño pero en realidad es su hijo. Y yo me pregunto si en Antena 3 tienen un fondo de telefilmes almacenado listos para ser emitidos justo cuando una noticia de la vida real hable sobre su argumento. Y yo me respondo a pi pispa: sí, como cuando saltó la historia de Natasha Kampushnosequé y estuvierons varias semanas poniendo "Encadenada" "El sótano de los inocentes" y todo muy así tipo flores en el ático. Y eso confirma que hay telefilms para todo, así que si un día ven en "Está pasando" la historia de una mujer que se casa con una berenjena, sepan que Antena 3 emitirá ese fin de semana una linda peliculita ad hoc.

Wednesday, February 11, 2009

Creo que a Eluana le han tapado la cara para que deje de respirar, y muy bien que me parece

En Samantha Villar (menudo nombre, así hay que convertirse en estrella porque sí), esa cosita que se han sacado de la manga en Cuatro para no saturar con Callejeros (si tal cosa fuera posible), van a hacer un reportaje sobre la anorexia y los transtornos alimentarios en el que la bella Samantha se pasará 21 días sin comer (sin comer no del todo, digo yo, se alimentará de lechuga, queso y vinagre, que por alguna extraña razón muchas anoréxicas creen que estos alimentos no engordan), y a mí me parece una soplapollez.
Es un poco rollo supersizeme, que ya todos sabemos que la anorexia es malísima y no vamos a aprender mucho viendo el reportaje, aparte de que no sé cuán televisivo será ver a Samantha contándose las calorías, sangrando por las encías y pasando un hambre atroz. Pero el concepto mismo, el concepto me parece equivocadísimo porque, como dijo mi partenaire “21 días sin comer es un huelga de hambre, no anorexia”. Es como Robert De Niro adelgazando o engordando 200 kilos para dar el pego en su papel. Lo “interesante” de la anorexia es qué pasa por la cabeza de una mujer (o de un hombre, que pal caso...) para seguir viéndose gorda aún cuando pese 35 kilos y tenga una percha en el escote, bajo la nuez –como en uno de mis tangos favoritísimos en el mundo-. Los síntomas ya ves tú, como los de un niñito de Biafra, pero lo interesante del caso es la distorsión de la realidad y de la percepción de la propia imagen que hace que dejen de comer, y eso es inimitable.
Dicho esto, añado que con pocas cosas tengo menos empatía que con las anoréxicas, que me parecen lo peor del mundo aunque no deja de producirme cierta admiración romántica ese rollo “yo contra el mundo, mi cuerpo es mío” que alimentan (o no alimentan, jojo). Creo que es una enfermedad de chicas limpias, entiéndase por chicas limpias no chicas que cuidan su higiene (que eso también lo hago yo), sino chicas que nunca dicen una palabras más alta que otra, que nunca copian en un examen, que si están borrachas no lo parece, que nunca vomitan ni les desborda el támpax... chicas limpias hasta que pasan a ser todo lo contrario, claro: vomitar mogollón las más loosers que se hacen bulímicas y dejar de tener la regla del todo porque tu cuerpo te parece un asco y no quieres comer, ni follar, ni sangrar, ni vivir.

Tuesday, February 03, 2009

Lesa majestad


Actualmente hay dos anuncios en antena que pugnan por mi admiración más rendida y mi amor más idiota: el primero es este de Lidl en el que un señor de traje y gafas con pinta de diputado catalán se acerca a un granjero o cultivador de fruta o recolector o lo que sea y le reprende "Manolo, estos no son como los del otro día". Manolo, encaramado a un árbol recogiendo melocotones, le tiende una de las aterciopeladas frutas y el trajeado la acaricia satisfecho: "Esto sí que merece la pena. ¡Al lidl!". La escena se repite en unas bodegas, donde selecciona cuidadosamente el mejor vino que tienen los cosecheros, en una quesería y en algo que parece una carnicería de mercado (¿?). "¡Que los lleven a lidl!" "¡Al lidl!", proclama. De verdad, ¿no sería maravilloso que ese trabajo existiese de verdad? Yo lo quiero para mí y para mis más allegados.
El segundo es de un producto limpiador de ahora mismo no recuerdo qué; detergente para la ropa, lavavajillas o friegasuelos, algo así. Es un anuncio normal y corriente con una mujer exclamando irónica: "fregar el suelo/hacer la colada/lavar los platos, lo que más me gusta en el mundo" y le sigue una voz en off con las bondades del producto en cuestión. Pero lo sorprendente y maravilloso del anuncio en cuestión, lo que me hace recuperar la fe en la publicidad, es la música que lo acompaña: ¡nada más y nada menos que "Viva la vida", de Coldplay, en un anuncio de detergente! ¿No se quedan patedefuá? Y algo debe pasar con esta cancioncita del ubicuo Chris Martin, porque juro y rejuro que en el congreso del PP de hace un par de semanas salía Rajoy hablando y de fondo sonaba también "Viva la vida". Al menos así se vio en el parte, que no es que estuviera yo presente ni nada.

Wednesday, January 21, 2009

Cambiemos de tema, ¿a ti cómo se te da la cocina?

En este enero que está transcurriendo ya me ha dado tiempo a incumplir varios de mis propósitos de año nuevo, pero también a cumplir otros que lucen bastante: he encontrado piso (aunque todavía no me he mudado, eso será la última semana de mes, que auguro llena de dolor de espalda y rechinar de dientes), he afianzado mis actividades diurnas, he empezado a ver Deadwood, me he comprado unas mallas nuevas (y he tirado las viejas, que tenían dos agujeros a ambos lados del muslamen de lo más práctico) y mañana voy al teatro a ver Sonata de Otoño. Bien. En lo mal: he vomitado, me he quedado dormida en bares, he criticado con lengua viperina y afilada, apenas he actualizado esta humilde diario y no he comido las frutas y verduras suficientes. Emoticón carita triste. También sigo viendo mucha televisión, pero tengo que matizar una cosa: el propósito no es no ver mucha televisión, sino más bien no ver televisión sin ton ni son (cuánta asonante). O sea que sí que vale ver tele cuando se está disfrutando plenamente de ella, como con “Ven a cenar conmigo” o con “Granjero busca esposa”. Aquí quería llegar. Qué grande y maravilloso es “Granjero busca esposa”. Qué prodigio de casting, qué realismo bigger than life, cuántas frases para la memoria colectiva, cuántos momentos carne de youtube o frase de perfil de facebook (el equivalente actual a la celebridad). Creemos que casi, casi, puede llegar a ser tan grande como “Confianza ciega”, hoy por hoy en lo alto del top ten de programas de este tipo desde que se abrió la veda con el primer Gran Hermano, diez años ha. No sé cómo han tardado tanto en comprar el formato original guiri, con lo que da de sí el rural en este país y el arte del ligoteo en general. “Granjero busca esposa” es arte puro.

Thursday, January 08, 2009

Novedades editoriales de enero

Cágate lorito:
Historia de España, de César Vidal y Federico Jiménez Losantos. Los autores nos explican la auténtica Historia de España, sin tergiversaciones nacionalistas ni distorsiones políticas.

Monday, December 29, 2008

Resumen de temporada

El año 2008 llega a su fin y, como de costumbre, toca hacer un resumencito de lo vivido, pero esta vez desde una óptima más personal y no tan "de país", que para eso están los dominicales. Ha sido un buen año 2008. Empecé con un propósito bien definido, encontrar trabajo (uno que no me desquiciara, frustrara y enloqueciera), y lo conseguí. Además he viajado mucho, no muchísimo pero sí mucho más de lo que esperaba o tenía en mente. Ya está. Bueno, como así queda un poco breve, echemos la vista atrás para recordarrrr:
En enero me voy a Berlín en buena compañía a deleitarme con los bares con rollo y con rollaco. El restaurante vietnamita nos decepciona, pero el currywurst encandila.
En febrero voy a esquiar a Andorra y de road trip a Valencia. Lo flipo en dolby ante el cartel electoral de no sé qué partido en el que se representan a unas ovejas blancas dándole la patada a una oveja negra. Para contrastar, en Altea descubro el agua de Valencia. Y delante del palacio del Marqués de Dos Aguas, me dan una gran noticia.
En marzo voy a Galicia (jojojo) y a pasar unos días a Oporto, donde como bacalao y me dan un masaje maravilloso.
En abril... creo que nada, este mes barcelonino.
En mayo me voy a Lyon a ponerme fina en los bouchones y hablar de todos los temas de los que he hablado en los últimos dos años pero en cuatro días.
En junio... pues ahora mismo creo que tampoco. Voy a la playa, a Sitges y al Garraf.
En julio voy a Madrid y es súperguay.
En agosto me voy a Polonia a sumergirme en historia, en pieroguis y sopa de centeno.
En septiembre voy a Andosilla, a vivir el fin de semana más cañí de toda mi vida. Y a Verona, a estar con los amigos y tomar unos cafeses deliciosos.
En octubre vuelvo again a Madrid, que creo firmemente que es la mejor ciudad de Europa. Voy a Port Aventura por primera vez y me lo paso pipa, pero no pienso volver en unos cuantos lustros.
En noviembre, Nueva York, breve pero intenso.
Y en diciembre a Galicia again.
Hacer propósitos para el año nuevo es un poco Bridget Jonesiano de más (a la par que inútil), pero como hacer listas me encanta, paso a relatarlos aquí, aunque luego no los lleve a cabo ni falta que me hace:
- Encontrar una nueva casa que intente, aunque sea difícil, ser tan bonita y acogedora como la actual (este es el único propósito de año nuevo que pienso cumplir sí o sí, y a corto plazo).
- Aprender a hacer sushi.
- No dejar de beber, pero dejar de beber hasta la náusea. No vomitar en las casas de mis amigos. A ser posible, no vomitar en mi propia casa.
- Ser menos vaga y en vez de pasar los domingos de resaca en el sofá, armarme de valor, ducharme e ir a dar cortos y agradables paseos.
- Ir más al cine y al teatro, sobre todo si me invitan.
- No tener relaciones sociables basadas exclusivamente en el fin de semana, sino quedar con gente también por las tardes para tomar algo y hacer recados en compañía y estando sobria.
- Depilarme más a menudo.
- Comer más pescado y verduras y no tantas rufles al jamón.
- Acabar con las grietas.
- Ser un poco más lady y dejar de usar la ropa rota y estropeada, por muy cómoda que me sea y por muy bien que me vea con las converse/cazadora/mallas destrozadas.
- Usar pantalones que no sean exclusivamente vaqueros. Usar más vestidos y faldas.
- Comprar ropa interior bonita y sexy, y no sólo bragotas de algodón con dibujos de caracoles y nubecitas.
- Ser más creativa, trabajadora y constante.
- Leer más libros y no releer la qué me dices o la glamour por pereza.
- Tener algún tipo de actividad casera para mantener mi tiempo ocupado productivamente cuando esté en casa, y no pasar tanto tiempo en el facebook. Tal vez dedicarme al punto de cruz, o bordar con mis iniciales las sábanas y toallas. O hacerle sombreritos y vestiditos a cerillas, como una Briones.
- Viajar más.
- Llamar más a mis padres.
- Ser una buena amiga a la que todo el mundo quiere por su sabiduría y elegancia interior. Estar ahí para escuchar los problemas de los demás. No ser borde, dar problemas ni criticar a la gente. Ser ecuánime.
- Ver Deadwood. Acabar con Mad Men. ¿Ver, tal vez, True Blood?
- Hacer los ejercicios de la espalda y mejorar la postura corporal.
- No quedarme dormida en bares, teatros ni cines.
- No enfadarme por cosas absurdas que no tienen solución, como con la gente que aplaude cuando el avión aterriza, por el uso indiscrimando de la comic sans o con las tonadilleras que dicen "eso es incierto". Ser más paciente, no rabiar, no celarme, ser madura y equilibrada.
- Actualizar más el diario.
Y eso, que feliz año nuevo a todos mis lectorcitos.

Thursday, December 25, 2008

Bailar con mil perritos

Llevo un huevo de pato sin actualizar debido al estrés laboral y personal que me deja la imaginación sequita y produce mermas considerables en mi salud. De repente estamos ya en Navidad, y mi contento hoy es mucho debido fundamentalmente a dos cosas:
Cosa primera: después de muchos años de tradición, mi cena de nochebuena de ayer no consistió en bacalaoconcoliflor (siempre precedido de abundante marisco, eso sí), sino en solomillos con foie ultra deliciosos. Muy bien.
Cosa segunda: ha aparecido el perrito "Trus" (por si no conocen esta historia, se la resumo brevísimamente: un señor viajaba en avión con sus dos perritos en la bodega, y los bastardos malnacidos del aeropuerto de Barajas "accidentalmente" perdieron uno -se supone que la jaula se abrió, los perritos salieron, lograron atrapar a uno, la hembra, pero Trus se perdió-) El dueño llevaba cuatro días acampado en el aeropuerto organizando batidas para encontrar a su perrico, a quien todos, supongo, veíamos ya espanzurrado en la autopista. Pero no, ha aparecido vivito y coleando y ya se encuentra feliz con su abnegado dueño y su compañera perruna. Es la historia más navideña, tierna y hermosa que puedo concebir.